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01 enero 2024

Cazar submarinos con drones

 En este artículo, Kamil Sadowski analiza cómo podrían emplearse los sistemas aéreos no tripulados de ala rotatoria media en operaciones de guerra antisubmarina.

La utilización de RWUAS en la guerra antisubmarina es una vía obvia para las armadas, dado su bajo coste en comparación con los medios convencionales y el rápido avance de sus capacidades, que reflejan la creciente amenaza submarina. Existe una simetría evidente entre el avance de los XLUUVS y sus homólogos aerotransportados y un equilibrio potencial en la composición de las fuerzas futuras. Aunque los UAS no están destinados a sustituir a los helicópteros ASW convencionales ni a los aviones de patrulla marítima, pueden desempeñar un papel importante en la ampliación de la cobertura en vastos teatros de operaciones o en zonas más pequeñas inaccesibles para los medios tripulados.

Los UAS de ala rotatoria media presentan una capacidad de carga útil y una resistencia prometedoras, junto con su tamaño compacto y sus menores requisitos de mantenimiento en comparación con los helicópteros. La ausencia de normas unificadas de clasificación de UAS de la OTAN da lugar a diversas categorizaciones entre las comunidades de defensa y los operadores civiles. El término "UAS de ala rotatoria media" engloba una amplia familia de unidades aéreas, que van desde unos 200 kg de MTOW (peso máximo al despegue), como el Schiebel S-100 Camcopter, el Leonardo AW Hero o el USM Skeldar, hasta aeronaves más pesadas como el Airbus VSR-700 o el Schiebel S-300, con un MTOW que oscila entre 600 y 700 kg. (El RWUAS Proteus, en desarrollo para la RN, puede describirse como un "RWUAS pesado", ya que pesa entre 2.000 y 3.000 kg).

Los UAV de ala rotatoria ya han encontrado aplicaciones con éxito en las armadas, principalmente para misiones de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento cuando se operan desde buques. El S-100, conocido como Peregrine, pronto estará operativo en la RN. La integración de las capacidades de "búsqueda" ASW es probablemente el próximo paso más allá del ISR, y así lo reconocen todos los principales fabricantes. Durante las pruebas en vivo, como el famoso ejercicio REPMUS, los UAV equipados con módulos de misión ASW han demostrado un claro potencial. Los esfuerzos en curso se dirigen a mejorar las capacidades de los UAV medios de ala rotatoria, incluida la vigilancia de sonoboyas (retransmisión de datos) y las capacidades de despliegue. A continuación se muestran algunos ejemplos destacados.

Cazar submarinos con drones
S-100

Relay

VSR-700

AW Hero

V-200

Schiebel S-100 con dos dispensadores gemelos de sonoboyas de tamaño G. Una versión optimizada para ISR de este avión entrará en servicio con la Royal Navy en 2024 y se conocerá como Peregrine (Imagen: Schiebel).

Sonar de inmersión liviano

Los soportes de sonar de inmersión son un eficaz sensor de vigilancia para helicópteros ASW, pero su peso total, incluyendo el conjunto, el cabrestante, las instalaciones necesarias y la fuente de alimentación, supera la capacidad de UAVs incluso mayores. Además, cada ciclo de inmersión afecta a la resistencia, lo que hace necesaria una nueva solución para ampliar esta capacidad a los UAV. La sonoboya activa, conocida por su tamaño compacto y su peso aproximado de 16 kg, podría adaptarse como base para un sonar de inmersión ligero embarcado en un RWUAS. Algunos de sus componentes, como el conjunto de transductores, la electrónica y los módulos de radio UHF/VHF, podrían modificarse para reducir tamaño y masa.

La eliminación de elementos como el globo lleno de CO2, la batería y el contenedor de lanzamiento reduciría el peso total. Sería necesario desarrollar un cabrestante compacto con una línea de cable para alcanzar la profundidad máxima de búsqueda operativa deseada. A pesar de estas modificaciones, el suministro de energía sigue siendo la principal preocupación, ya que la generación de la energía necesaria para el modo activo durante el vuelo estacionario (con el conjunto sonar desplegado) podría afectar significativamente a la resistencia. En una operación multiestática, el ajuste del ciclo de emisión puede mitigar este impacto reduciendo los periodos activos y transmitiendo en circunstancias específicas, como el apoyo al seguimiento de contactos o la cobertura de transiciones ASW Helo entre estaciones de inmersión.

La solución propuesta ofrece varias ventajas:

  • Simplicidad general, eliminando la necesidad de un sistema de procesamiento acústico adicional o de una herramienta de compilación de imágenes subsuperficiales. La unidad de control (aeronave, barco o estación costera) procesa los datos acústicos transmitidos a través del protocolo común de comunicación por radiofrecuencia de las sonoboyas.
  • Capacidad bi/multiestática multiplataforma, que permite a los UAV ejecutar búsquedas en modo bi/multiestático a través del sistema de procesamiento de sonoboyas de la unidad de control (ASW Helo, MPA).
  • Ocupa poco espacio, lo que lo hace prometedor para los UAV más pequeños.
  • El sonar de inmersión es totalmente reutilizable, a diferencia de las sonoboyas fungibles.
  • Merece la pena considerar dos opciones generales para un sonar de inmersión compacto que utilice componentes de sonoboyas:
  • Baja complejidad - simple DICASS (Sistema de Sonoboya Activa de Mando Direccional) o DICASS combinado con DIFAR/HIDAR (para ampliar la capacidad de vigilancia pasiva)

Alto rendimiento: sonoboyas con proyectores activos de baja frecuencia (LFA) y receptores avanzados, como ADAR (Air Deployable Active Receiver) de 5 brazos.

La solución de alto rendimiento requeriría un esfuerzo considerable para diseñar un conjunto de inmersión ligero y retráctil (ya que los sensores de las sonoboyas fungibles sólo tienen capacidad de despliegue). Además de abordar la acústica a través del procesador de sonoboyas de a bordo, el sistema de misión de la aeronave de mando (MPA o ASW Helo) necesitaría un módulo de control de UAV integrado. Esto es crucial para planificar y supervisar la trayectoria del UAV, ejecutar patrones de búsqueda incluyendo posiciones de inmersión y asignación de sensores en operaciones multiestáticas y otras funciones esenciales.

El concepto de "sonoboya activa móvil" debe considerarse como una opción viable de futuro sensor UAS para la búsqueda de submarinos y, sin duda, se adaptará a algunas condiciones operativas como parte de un conjunto más amplio de herramientas ASW.


Sobre el Autor:
Kamil Sadowski fue oficial de la Marina polaca durante 21 años, especializado en ASW, y tiene experiencia en el desarrollo y despliegue de sistemas de armamento submarino. 

Fuente:
Kamil Sadowski . (2023, December 27). Hunting submarines with drones: Navy Lookout. Navy Lookout | Independent Royal Navy news and analysis. https://www.navylookout.com/hunting-submarines-with-drones/ 

18 junio 2016

Drones submarinos: el siguiente paso de las tecnologías marítimas

El estudio de las profundidades marítimas de la Tierra es igual de importante que la exploración del espacio. La capacidad de alcanzar el fondo de los océanos es imprescindible en el ámbito de la seguridad internacional y en este sentido los drones submarinos son una herramienta idónea, informa la cadena rusa Zvezda.

Los vehículos submarinos no tripulados de nueva generación serán capaces de operar a grandes profundidades y podrán desempeñar una amplia gama de tareas, destaca el medio.

Las operaciones de rescate en el mar

Entre los factores principales en favor de este tipo de tecnologías está la respuesta que podrían proporcionar ante situaciones de emergencia o accidentes marítimos.
El tiempo de reacción de los buques de rescate cercanos y la imposibilidad de conocer la zona submarina en la que se ha producido el siniestro son principales inconvenientes a los que se enfrentan los operativos de rescate.

Por eso los proyectos de vehículos submarinos siempre se diseñan con dos metas primordiales: la recopilación de datos y la capacidad de operar activamente bajo la superficie.

Mientras los diseños de sumergibles tripulados han avanzado considerablemente desde que empezaron a desarrollarse, la tendencia se ha trasladado ahora hacia el diseño y la construcción de aparatos autónomos, capaces de realizar tareas sin la participación del hombre.

Pero los nuevos aparatos no se limitarán a socorrer y recopilar datos. Zvezda enumera una lista de funciones que podrán cumplir los drones submarinos, entre ellas la inspección de cables y gasoductos marítimos, la exploración del fondo marino y hasta la predicción de calamidades o catástrofes.

Por ejemplo, "con unos indicadores especiales, hubiera sido posible predecir el tsunami que provocó la catástrofe de Fukushima en Japón", escribe la edición.

Los 'pioneros' de la navegación submarina no tripulada

Aunque los drones submarinos apenas habían alcanzado el nivel necesario para realizar tareas complicadas, la industria de Rusia ya ha cosechado algunos logros en el ámbito.
En la exhibición LenExpo 2015 se estrenó el primer aparato para navegar en aguas profundas fabricado en Rusia. Un pequeño dron de tres metros de largo y 80 kilos de peso llamado Yunona, capaz de sumergirse hasta a un kilómetro de profundidad y operar durante seis horas.

Los drones pequeños son solamente el primer paso en la conquista del océano, afirma el artículo. La siguiente fase será la construcción de aparatos de mayor tamaño y peso con más capacidades.

Además de Rusia, EEUU está desarrollando también proyectos en este sentido. La empresa norteamericana Boeing, por ejemplo, diseñó el aparato Echo Voyager, de 15 metros de largo y capaz de ser lanzado tanto desde un barco como desde un muelle. Este dron submarino es capaz de actuar en el agua de forma autónoma durante varios meses, según afirman sus constructores.

Los expertos rusos están seguros de que los drones como Echo Voyager podrían ser fácilmente reequipados para darles un uso militar.

"De lo que los ingenieros norteamericanos no hablan es de la capacidad de reconocimiento de este tipo de aparatos", explica el especialista en sistemas Serguéi Krávchenko, citado por Zvezda.

"No olvidemos la especialidad de la empresa Boeing. Un aparato como este podría ser ajustado para la detección de sistemas antisubmarinos, así como para realizar otras tareas", agregó el experto.

La carrera submarina, a toda máquina

Los aparatos de doble uso también se desarrollan en Rusia. La oficina de diseño Rubín —una de las compañías más destacadas de la URSS y la Rusia contemporánea—, especializada en la creación de submarinos, presentó su dron Clavesín-2P-PM, fruto de la experiencia acumulada durante casi 90 años de vida de la firma.
Los socorristas, marineros y buzos al corriente del proyecto afirman que la aparición del aparato rivaliza en importancia con la creación del primer submarino. Auguran un gran futuro para el nuevo aparato y prevén que se popularice su uso en las tareas de reconocimiento, exploración y rescate.

Clavesín está compuesto por módulos y puede ser fácilmente reajustado para cambiar su especialización.

"El dron podrá ser configurado según los objetivos del cliente. Con la instalación de los módulos necesarios, puede pasar de ser un explorador submarino a un vehículo de ingeniería o incluso integrarse en una infraestructura de comunicación", destacan los ingenieros citados por la cadena.

Los expertos resaltan el gran potencial de los drones submarinos, explicando que al no tener que llevar una tripulación, los nuevos aparatos no tienen que disponer de reservas de aire y su capacidad para trasladar carga útil y dispositivos auxiliares hará más seguro y barato cualquier trabajo que tenga que desarrollarse bajo las aguas.
http://mundo.sputniknews.com/

12 junio 2016

Drones, del cielo a los fondos marinos

Los dispositivos parten del mismo concepto de naves propulsadas por hélices


El desarrollo de naves no tripuladas ha llegado también al medio acuático, con drones destinados a la exploración submarina. OpenROV desarrolló los primeros modelos, ofreciendo kits de código abierto para aficionados y profesionales para trabajos de biología marina, inspección de embarcaciones y todo tipo de investigaciones subacuáticas. A estos se suma ahora Seadrone, que se ha especializado en el campo de la acuicultura. Al igual que el resto de drones, disponen de estabilización automática para la grabación y sensores integrados para un control intuitivo y sin apenas esfuerzo. Por Patricia Pérez.



El dron controla granjas marinas. Fuente: SeaDrone
El dron controla granjas marinas. Fuente: SeaDrone
Los drones han llegado para quedarse. Prueba de ello es su creciente popularización, con modelos cada vez más perfeccionados, fáciles de controlar y asequibles para diferentes bolsillos. Sin embargo, mientras se multiplican sus aplicaciones por el aire, aparecen con fuerza las versiones acuáticas. Así, de los dispositivos capaces de nadar por la superficie del agua se ha pasado a los específicos para sumergirse en los fondos marinos. 

Partiendo del mismo concepto de nave propulsada por hélices, estos drones tienen un enorme potencial para la exploración submarina, una actividad bastante limitada, tanto por la inversión económica que supone, como por la falta de medios adecuados para llevarla a cabo. De hecho, los robots submarinos comerciales oscilan entre 9.000 y 13.000 euros. La aparición de los primeros drones acuáticos podría poner fin a tales escollos, facilitando el trabajo de biólogos, científicos o conservadores. 

Es el caso de Seadrone, un dron profesional para la exploración submarina desarrollado por dos veteranos investigadores de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, que han creado la empresa O-Robotix para comercializar el producto. Basta con descargarse una aplicación en la tableta y el sistema estará listo para sumergirse en cuestión de segundos. Como detallan en su propia web, el objetivo es reducir significativamente tanto el tiempo que los buzos están en el agua, como el de los operadores manejando el sistema desde fuera. 

Para ello, al igual que sus homólogos aéreos, el dron tiene un diseño ligero y portátil, pesa sólo 5 kg, por lo que puede ser controlado fácilmente por una persona. Del mismo modo regula también dinámicamente la estabilización de la cámara, para evitar las oscilaciones propias del movimiento en la captura de imágenes. 

El operador se limita a tomar las imágenes que desea, ya que el dispositivo incluye un sistema de pilotaje automático que calcula tanto el rumbo como la profundidad necesaria. Puede modificar el ángulo de la cámara o bien capturar vídeos Full HD panorámicos con un solo toque en la tableta. Los sensores se encargarán de medir la presión, la temperatura o la corriente del agua. Todos esos datos, junto a los vídeos, fotos o anotaciones de voz, se guardan en un registro digital que permite tener toda la información accesible y bien organizada.


Acuicultura 

Seadrone se ha especializado en el campo de la acuicultura. Administrar una granja de peces puede resultar difícil por la cantidad de parámetros que se deben tener en cuenta en las labores de inspección, desde la temperatura del agua, la salinidad, la turbidez, la cantidad de oxígeno disuelto o los compuestos nitrogenados que se originan. El uso de datos históricos puede ayudar a tomar mejores decisiones y evitar fallos. 

Además, no todos esos parámetros se deben inspeccionar con la misma frecuencia, por lo que el dispositivo permite recibir alertas de aquellos que requieren inspección y recomendaciones basadas en la probabilidad de fallo. 

O-Robotix está probando las versiones beta de su dron en una granja de peces en alta mar en la costa mexicana. La empresa tendrá listas para el envío las versiones comerciales a finales de verano, cuyos precios oscilarán entre 2.000 y 3.000 euros dependiendo del número de propulsores, lo cual implica un control más preciso del dispositivo. De momento, la propia Universidad de Stanford, el MIT y varias universidades de China han sido los primeros compradores. 

Aunque han empezado con los drones, el objetivo de los desarrolladores a largo plazo es automatizar varias partes del proceso de la acuicultura, incluyendo la alimentación, el mantenimiento y la limpieza. Asimismo, no descartan ampliar el ámbito de los drones a la educación y la investigación.

Trident se sumerge hasta 100 metros. Fuente: OpenROV
Trident se sumerge hasta 100 metros. Fuente: OpenROV
OpenROV 

Sin embargo, la primera iniciativa de drones submarinos llegó de la mano de OpenROV que, a diferencia de Seadrone, ofrece kits de código abierto para aficionados. Como ellos mismos se definen en su web, se trata de una “comunidad de personas que está trabajando para crear herramientas más accesibles y asequibles para la exploración submarina”. En ese colectivo se incluyen desde ingenieros marítimos profesionales a aficionados, desarrolladores de software y estudiantes. 

El germen nació en 2012 de un ingeniero de la NASA, Eric Stackpole, y un marinero autodidacta, David Lang, que querían explorar una cueva submarina. A partir de ahí se unieron a Kickstarter, una comunidad global de creativos que permitió desarrollar y financiar el proyecto. Desde entonces han creado tres modelos que se han distribuido por todo el mundo, incluida España, que cuenta con su propia división de la marca. 

El último modelo, Trident, presenta un diseño hidrodinámico que le permite moverse con rapidez y eficacia para localizar un objeto, así como maniobrar con mucha delicadeza cuando se encuentra en espacios reducidos o mientras analiza algo en concreto. Además es lo suficientemente pequeño como para caber en una mochila, pesa solo 2,9 kilos y es ultra resistente frente a cualquier obstáculo bajo el agua. 

Capaz de sumergirse hasta 100 metros en agua dulce o salada, no usa radiocontrol, ya que las ondas de radio no viajan bien por el agua, sino un cable especial que comunica con una boya en la superficie, la cual se conecta al operador mediante señal WiFi de largo alcance. El control se puede realizar desde una tableta, teléfono e incluso con gafas de realidad virtual. 

La herramienta permite retransmitir en directo la belleza de los fondos marinos, descubrir los tesoros que alberga, y se puede aplicar en proyectos de biología marina, inspecciones de embarcaciones y todo tipo de investigaciones subacuáticas. Trident será algo más asequible que Seadrone, pues se podrá conseguir por poco más de 1.000 euros a partir de noviembre.

Viernes, 10 de Junio 2016
Patricia Pérez Corrales

02 agosto 2015

Los drones submarinos de Vázquez Figueroa

Hace unos meses la Universidad de La Laguna quiso saber si, como profesor de submarinismo, se me ocurría alguna idea para evitar los continuos accidentes que se producen al chocar los ferrys de alta velocidad con las ballenas y cachalotes que frecuentan las aguas canarias. Al parecer, los sistemas actuales -especialmente sónicos- no funcionan y además hacen perder a los animales el sentido de la orientación, por lo que a menudo acaban varados en las playas.
Admito que en principio se me antojó un empeño inútil, pero recordé las palabras que en una ocasión nos dijo el comandante Cousteau: «Cuando os enfrentéis a un problema relacionado con el mar, buscad siempre la solución más lógica, que es la que nadie busca». Así como algunas de sus lecciones: «Una ola libre es la que existe aunque no haya viento puesto que su origen se encuentra muy lejos, mientras que una ola forzada es la que se forma relativamente cerca y siempre a causa de vientos locales». «La longitud de las olas libres, es decir, la distancia entre una cresta y la siguiente, es siempre mayor que la de las olas forzadas, que se van sucediendo rápidamente». «Y como el agua no puede comprimirse, los deslizamientos de las partículas superficiales se transmiten a las capas subyacentes de tal modo que, en la práctica, cuando se alcanza una cota de profundidad equivalente a la mitad de la longitud de una ola, el mar apenas se agita». «Eso significa que cuanto mas rápidas y furiosas sean las olas en superficie, a menos profundidad bajo ellas estará la calma».

Camino sin obstáculos

En la práctica eso viene a significar que si una nave naufraga en mitad de una tormenta con viento, lluvia y escasa o nula visibilidad, la mejor forma de llegar a ella será por el único camino que en esos momentos no presenta obstáculos: bajo las olas. Miles de personas mueren cada año en el mar; en 2007 se ahogaron 630 inmigrantes intentando llegar a las costas europeas; en 2013, fueron 1.500, y en el reciente naufragio de un transbordador coreano perecieron 300 muchachos sin que ninguna ayuda llegara a tiempo. 
Cuando una nave en peligro lanza una señal de socorro dan sus coordenadas, las patrullas de salvamento acuden pese a que arriesgan también vidas y a menudo ni siquiera consiguen llegar al naufragio.
Las olas, que en ocasiones alcanzan los ocho metros de altura, los vientos huracanados, la noche o la niebla impiden que otro barco, un helicóptero, e incluso un avión se aproximen al lugar de la tragedia.
Recientemente, y durante unas prácticas de salvamento se accidentó un helicóptero en Fuerteventura pereciendo cuatro tripulantes. Entonces me vinieron a la mente los pequeños submarinos que solíamos utilizar con el fin de ser remolcados sin cansarnos. En aquellos tiempos sus baterías tenían muy poca autonomía pero me han proporcionado la base para diseñar un instrumento destinado no sólo a evitar los accidentes con las ballenas, sino sobre todo a salvar vidas humanas. 
En realidad no es más que un mini-submarino no tripulado; un dron del mar diseñado para tiempos de paz, y que he llamado Serviola-SB. Mide unos seis metros de eslora por dos de manga y en la parte delantera tiene los instrumentos de control y dirección: radio, GPS, radar, ordenador, cámara de televisión y visores de rayos infrarrojos que le permiten ver incluso de noche. En la parte baja del cuerpo central se alojan modernas baterías recargables de iones de litio y depósitos de aire comprimido, y en la parte trasera van instalados motores, hélices y timones de profundidad. 
En la actualidad algunos vehículos eléctricos superan los 200 kilómetros por hora con una autonomía cercana a los 300 y por lo tanto, utilizando baterías semejantes, un Serviola-SB está en condiciones de llegar con mayor rapidez y eficacia que una nave de superficie a cualquier punto en que se haya producido un naufragio. En el momento de recibir las coordenadas, su ordenador le indica el itinerario y va corrigiendo el rumbo en caso de derivas provocadas por las corrientes. Todos los elementos de la nave submarina están disponibles en el mercado y por lo tanto lo único que se debe hacer es unirlos.
Si el ser humano es capaz de enviar una nave espacial a Marte manejando a distancia sus brazos articulados, con mayor razón debe ser capaz de enviar una nave submarina a un punto del océano. Y, una vez allí, ordenar que su parte superior expulse una gran lancha neumática inflable provista de luces, agua, alimentos y material de primeros auxilios. Cuando los náufragos estén a bordo, el Serviola-SB la remolcará a lugar seguro
Aquellos aparatos que estén destinados a navegar a unaprofundidad inferior a 30 metros pueden fabricarse con un doble casco de fibra de vidrio que deje entre ellos una capa de aire, lo cual mejora su flotabilidad y rapidez. Los de mayor profundidad deben fabricarse de acero.
Con varios Serviolas-SB patrullando por zonas de denso tráfico marítimo se evitarían accidentes con cetáceos y se detectaría a traficantes de drogas, contrabandistas, barcos de pesca ilegales, piratas y hasta a expoliadores del patrimonio arqueológico submarino.
Sustituirían con mayor eficacia a las lanchas salvavidas de los barcos, que tantos problemas suelen dar para arriarlas. Bastaría con soltarlas puesto que caerían a plomo y se hundirían unos metros pero de inmediato su ordenador las devolvería a superficie. Se puede lanzar desde un avión a poca altura para reconocer de cerca los restos de un naufragio o el rastro de un aparato caído, como el desaparecido vuelo de las líneas aéreas de Malasia.
Cuando le presenté el proyecto, Rafael Catalá, secretario de Estado de Fomento, de quien depende Salvamento Marítimo, dijo: «Imagino que si naufragas en mitad de la noche y cuando te crees perdido ves surgir del mar una balsa iluminada que viene a rescatarte puedes considerarlo un milagro. Intentaremos que se haga realidad».
Los milagros suelen convertirse en realidad si se tiene fe en ellos. 
Alberto Vázquez-Figueroa dedica un capítulo al Serviola-SB en «Medusa» (Ediciones B), que acaba de publicar
elmundo.es

02 julio 2015

Drones buscan vertidos de petróleo en Cartagena

drones-cartagena-URready4OS
Una flota de vehículos autónomos submarinos y drones aéreos han llevado a cabo un experimento de detección de vertidos de petróleo en aguas próximas al puerto de Cartagena.
El experimento forma parte del proyecto europeo URready4OS, cofinanciado por la Dirección General de Protección Civil Europea y que coordina la Universidad Politécnica de Cartagena(UPCT), según afirman fuentes de la institución docente.
Javier Gilabert, codirector del Laboratorio de Vehículos Submarinos de la UPCT y coordinador del proyecto URready4OS, explica que se pretende establecer “una flota de vehículos inteligentes de respuesta rápida, entrenados en detección de vertidos de hidrocarburos en el mar”.
España participa en el proyecto junto con Croacia y Portugal con cinco drones, 20 investigadores y una decena de representantes de empresas. La culminación de la fase experimental del proyecto consiste en simular, mediante colorantes, un vertido de petróleo sumergido y poner en marcha a estos vehículos inteligentes, que tendrán que detectar la pluma de vertido y monitorizarla.
La UPCT participa en el despliegue del proyecto con un robot submarino con ocho horas de autonomía. El experimento se hará con la colaboración de Salvamento Marítimo, uno de los socios de este proyecto, cuyo barco Clara Campoamor, será el centro neurálgico de las pruebas.
“Hasta ahora se carecía de una herramienta capaz de detectar el vertido de petróleo en profundidad y determinar sus dimensiones y naturaleza. Con este tipo de vehículos se solventará este problema gracias, entre otros aspectos, a unos sensores instalados en los submarinos”, indica Gilabert, quien añade que la flota también estará compuesta por vehículos no tripulados aéreos y de superficie.
Ésta no es la primera vez que se emplean drones en la elaboración de tareas marítima. De hecho, el astillero japonés Tsuneishi Holdings Corporation está participando en un proyecto piloto junto con V-cube para probar hasta que punto sería viable el uso de drones en la construcción y mantenimiento de buques.

04 abril 2015

Drones militares que localizan submarinos

El desarrollo de los vehículos autónomos, especialmente aquellos que no son tripulados, está indiscutiblemente ligado al mundo militar. Hoy os presentamos algunos “avances” en los que trabajan diferentes departamentos de defensa, y que bien podrían tener una aplicación diferente y más interesante en el mercado. 
Desgraciadamente todas las ideas que os presentamos tienen que ver con abatir al enemigo en diferentes entornos, como es el caso de Flimmer, un drone que bien puede moverse por aire y agua. Está siendo desarrollado por el Naval Research Laboratory de la US Navy.
Sus creadores lo describen como un drone-pato, y su misión, ser el peor enemigo de submarinos. El trabajo de Flimmer tiene que ver con “escanear” desde aire y mar la posición y movimientos de vehículos que se muevan bajo el agua.
Flmimerflight
Flimmer podrá moverse en las diferentes superficies gracias a la disposición de alas y hélices, diseñadas para propulsar el movimiento en ellas. En las alas podemos ver unas aletas que se mueven y adaptan al modo de funcionamiento, sirviendo como estabilizadores en el caso del vuelo, y como dirección en el mar.
En la última versión del drone, llamada WANDA, puede surcar los mares a una velocidad de 18 kilómetros por hora, mientras que en volando puede hacerlo a 90 kilómetros por hora. Nos reconocen que hay mucho trabajo que hacer, como perfeccionar sistemas de aterrizaje cuando el mar no está tranquilo.
En la actualidad se utilizan boyas con radares sonar para detectar a submarinos enemigos, lógicamente es una solución estacionaria, que puede ser mejorada con el lanzamiento de diferentes drones como Flimmer.
Más que drones, sus creadores los describen como robots, pero la idea de movilidad autónoma - sin tripulantes - siguen presente en ellos. Tanto el departamento de defensa del Reino Unido como el de Francia trabajan de forma conjunta en robots que puedan acabar con explosivos que se encuentran bajo el mar.
Thalesantimine
La idea es que no haya riesgo para los humanos en esas operaciones, gracias al equipo de robots que sacrificarán por desactivar las minas. Normalmente son las minas la forma más asequible y efectiva de crear un muro ante enemigos que se acercan vía mar, y así se ha estado haciendo durante 150 años.
En los últimos sesenta años este tipo de defensa ha ocasionado más problemas a la marina americana que cualquier otro ataque, por lo que todos andan preocupados en acabar con el despliegue de explosivos.
Como podéis ver en la imagen, hay implicados una gran cantidad de elementos y vehículos, como un barco no tripulado que lleva el sonar para detectar las minas, que se verán ayudados por pequeños submarinos. La comunicación - y control - entre los diferentes puntos se realizará mediante satélite.
La forma de explotar la mina identificada no queda del todo clara, bien haciéndola detonar con un nuevo explosivo, o bien sacrificando al vehículo que se sumerge (dudamos que sea rentable).
http://www.xataka.com/otros/drones-militares-que-desactivan-minas-asisten-a-misiles-y-localizan-submarinos

17 enero 2015

Drones submarinos revisan la Plataforma Casablanca de Repsol

La revisión en profundidad de las conexiones submarinas y las cabezas de los seis pozos petrolíferos que Repsol explota delante de la costa de Tarragona desde principios de los ochenta, forma parte de las actuaciones anuales de mantenimiento. El imponente barco noruego Volstad Surveyor -de 90 metros de eslora y que ayer estaba amarrado en el puerto de Tarragona- dispone de dos robots submarinos con brazos mecanizados y una grúa de 70 toneladas preparada para operar bajo el mar, compensando el movimiento del buque. Con estas herramientas se han inspeccionado las líneas que conectan la plataforma petrolífera con los pozos de petróleo operativos, de los que se extraen unos 8.000 barriles de crudo diario.
Los datos y las imágenes que se han obtenido con los robots –que han bajado hasta 850 metros de profundidad- servirán para analizar el estado de las instalaciones y, si es necesario, planificar alguna actuación de mejora. “La inspección ha ido bien y los datos son buenos, y sólo hemos tenido que hacer un par de intervenciones”, explicó ayer el director de la Plataforma, Alberto del Corral. Una de ellas, el cambio de una bomba que tenía un fallo eléctrico y la mejora del aislamiento de una de las líneas. Esta actuación –cuyos datos están certificados por una tercera empresa- ha supuesto una inversión de 1,5 millones de euros, la mitad de lo que Repsol tiene previsto invertir este año para la inspección y el mantenimiento de la plataforma Casablanca.
Durante los próximos meses está previsto revisar el oleoducto, la tubería submarina de 45 kilómetros que transporta el crudo hasta desde la plataforma hasta el pantalán del puerto de Tarragona, una operación que se realiza cada cuatro años. Se hará con un pequeño robot que se introducirá dentro del oleoducto y que calculará el espesor de la tubería durante todo su recorrido para detectar y localizar si hay zonas con corrosión. También este año está previsto revisar el estado de la estructura de la propia plataforma, que se eleva 75 metros por encima del nivel del mar pero cuya base alcanza 260 metros de profundidad.

Drones Submarinos para estudiar las algas de la Antártida

algas en el hielo de la Antártida
Aunque la superficie de la Antártida es casi completamente blanca, un campo de algas verde y marrón se adhiere a la parte inferior del hielo marino alrededor del continente helado.
Anteriormente este bosque submarino de algas era accesible sólo a las criaturas marinas o buzos especialmente entrenados. Pero ahora los investigadores están utilizando drones pioneros para explorar y cartografiar kilómetros de esteras de algas.
dron submarinoLas algas antárticas comienzan a crecer a principios de la primavera y se apoyan en la pequeña cantidad de luz solar que penetra el hielo para sobrevivir. Juegan un papel clave en la cadena trófica antártica mediante el suministro de alimentos para el krill y otros animales pequeños.
"La cuenta de algas de hielo realizan del 15 a 20 por ciento de la producción primaria en el área de hielo marino antártico", dijo en un comunicado Brian SorrellBrian Sorrell, uno de los investigadores que trabajan en el proyecto para la Universidad de Aarhus en Dinamarca. "Son particularmente importantes porque utilizan la débil luz en la primavera, cuando no hay otros productores primarios para proporcionar alimentos y energía para el resto de la cadena alimentaria".
Los drones sunmarinos miden 8,2 pies (2,5 metros) de largo y tienen la forma de un torpedo. Los dispositivos se despliegan desde los agujeros que los investigadores cortaron en la gruesa capa de hielo usando un quemador de aceite y un taladro de vapor. Los agujeros cuidadosamente tallados también resultan ser un punto de partida ideal para la caza de focas y, a veces, los investigadores tienen que compartir su espacio con focas y leones marinos que se agolpan alrededor de los calentadores creados para mantener los agujeros de la formación de hielo.
algas en hielo de la hielo AntártidaLas algas que crecen en la parte inferior de hielo marino absorben luz a diferentes longitudes de onda. Cada dron en forma de torpedo está equipado con un radiómetro que mide la cantidad de luz que absorbe cada mata de algas. Sobre la base de las mediciones, los científicos pueden predecir la cantidad total de las algas que crecen bajo el hielo.
Con este estudio, el equipo espera obtener más información sobre los factores que influyen en el crecimiento de algas antárticas. Alguna evidencia sugiere que la textura áspera de la parte inferior de las capas de hielo es esencial para el crecimiento de algas. Los cristales rocosos de hielo se pegan a casi 4 pulgadas (10 centímetros) de la parte inferior de las capas de hielo, y pequeños grupos de algas hacen cuña entre sí en estos cristales que sobresalen.
Aprender sobre las algas del hielo marino puede revelar más sobre la complejidad de la cadena alimentaria antártica, dice el equipo. Los investigadores planean utilizar el año que viene los mismos aviones no tripulados para estudiar las algas del hielo marino en el Ártico.
http://www.vistaalmar.es/ciencia-tecnologia/ingenieria-innovacion/4521-drones-submarinos-mapean-las-algas-bajo-el-hielo-de-la-antartida.html