22 marzo 2026

HMS Anson: Submarino nuclear británico desplegado en el mar Arábigo

 

La presencia del HMS Anson, el uso de bases y el cierre de Ormuz muestran que Londres asumió una capacidad propia de ataque.

La crisis del estrecho de Ormuz empuja a Londres a otra fase militar

Tras autorizar a Estados Unidos el uso de RAF Fairford y Diego Garcia para ataques defensivos contra misiles que golpeaban el tráfico de Ormuz, Londres abrió una nueva fase de su implicación en la guerra con Irán. Aunque el ministerio de Defensa no confirmó la posición exacta del submarino, la presencia asociada del HMS Anson en el mar Arábigo colocó a Gran Bretaña con tres capacidades en el Índico: mando conjunto en Northwood, acceso a bases de proyección y ataque terrestre desde una plataforma submarina.

La relevancia del despliegue no dependía de una imagen del buque en superficie, sino del conjunto de medios reunidos en el mismo teatro. Esa concentración coincidió con un salto de la crisis desde el plano militar hacia el comercio, la energía y la navegación internacional. La guerra había empezado el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel atacaron Irán, y desde entonces Teherán extendió la confrontación hacia el Golfo.

Con ese giro, Irán dañó infraestructura energética, atacó buques y cerró de hecho el estrecho de Ormuz, paso por el que suele circular cerca de una quinta parte del petróleo mundial. La Organización Marítima Internacional pidió un corredor seguro para evacuar a unos 20.000 marinos atrapados al oeste del estrecho. El 21 de marzo, además, los ministros del G7 afirmaron que estaban dispuestos a actuar para proteger el suministro energético y las rutas marítimas.

Esta imagen, facilitada y publicada por el Ministerio de Defensa del Reino Unido el 22 de febrero de 2026, muestra al submarino HMS Anson en travesía. (Foto: Cortesía del Ministerio de Defensa (Reino Unido) / AFP)

Ese escenario encontró al Anson ya cerca del área de crisis. La Royal Navy lo había trasladado el 22 de febrero a HMAS Stirling, cerca de Perth, en la primera actividad de mantenimiento hecha en Australia sobre un submarino nuclear británico. La Armada describió el trayecto como un recorrido de más de 8.000 millas náuticas sin apoyo, con paso por Gibraltar, el Mediterráneo y el canal de Suez.

Capacidades del HMS Anson y del esquema británico en el Índico

  • Pertenece a la clase Astute, mide 97 metros y desplaza 7.400 toneladas.
  • Puede emplear torpedos Spearfish y misiles Tomahawk contra objetivos en tierra.
  • Su reactor no requiere recarga durante la vida útil prevista del submarino.
  • Northwood aporta el mando conjunto, y las bases aportan pista, combustible y salida aérea.

El paso por Australia preparó al Anson antes del giro en Londres

Durante varias semanas, cerca de un centenar de personas de AustraliaReino Unido y Estados Unidos participó en tareas de mantenimiento y familiarización. Técnicos australianos fabricaron e instalaron componentes bajo la línea de flotación, y el gobierno de Australia Occidental registró 35 piezas producidas localmente durante la estancia del submarino. Para el 19 y el 20 de marzo, las autoridades australianas ya presentaban la visita como un episodio concluido y como un hito de AUKUS

El Anson pertenece a la clase Astute, que representa la generación actual de submarinos de ataque nuclear británicos. Según el Gobierno del Reino Unido, mide 97 metros de eslora y desplaza 7.400 toneladas. Está equipado con sonar avanzado, torpedos pesados Spearfish y capacidad de lanzamiento de misiles Tomahawk contra objetivos en tierra. Su reactor no requiere recarga, y la nave produce oxígeno y agua, de modo que su permanencia depende sobre todo de los víveres.

Submarino de la clase Astute de la Royal Navy. Crédito de la imagen: Royal Navy

A esas prestaciones se añade el Tomahawk Block IV. La Marina de Estados Unidos le atribuye un alcance de 900 millas náuticas, capacidad de redirección en vuelo por enlace satelital y permanencia sobre el área del objetivo antes del impacto. Por esa combinación, un submarino de la clase Astute conserva capacidad de ataque profundo y puede operar lejos de la costa sin depender de aeródromos avanzados.

Tras la reunión ministerial del 20 de marzo, Downing Street confirmó que el uso estadounidense de bases británicas incluía operaciones defensivas para degradar emplazamientos de misiles y otras capacidades que atacaban a barcos en Ormuz. La decisión anuló una negativa previa de Keir Starmer, que había frenado la petición hasta revisar la base legal y cambió de criterio después de ataques iraníes contra aliados británicos en Oriente Medio.

La discusión pública sobre el Anson apareció después de que Irán ya hubiera alcanzado instalaciones británicas. El 2 de marzo, un dron Shahed dañó levemente la base aérea de Akrotiri, en Chipre. El 21 de marzo, una fuente del ministerio de Defensa británico indicó que un ataque iraní con misiles balísticos dirigido hacia Diego Garcia había ocurrido antes de la autorización más reciente para el uso de bases. Ese mismo día, dos misiles no alcanzaron el blanco.

Aunque Londres intentó limitar la escalada, el efecto práctico resultó distinto. El Gobierno confirmó a Nicosia que Akrotiri quedaba fuera de cualquier operación ofensiva y mantuvo la descripción de su apoyo como estrictamente defensivo. Sin embargo, el Reino Unido ya aparecía dentro del esquema de represalias iraníes, aun cuando tratara de fijar un umbral formal para su intervención.

HMS Anson

En ese marco se entiende la función de un submarino de ataque en el océano Índico. RAF Fairford y Diego Garcia aportan pista, combustible, almacenamiento y capacidad de salida para aeronaves de largo alcance. Northwood aporta el centro de mando, porque el Permanent Joint Headquarters dirige operaciones militares conjuntas y multinacionales británicas fuera del país bajo la autoridad del jefe de operaciones conjuntas.

La clase Astute añade permanencia oculta, movilidad sin anuncios públicos y capacidad de ataque con munición de precisión desde mar abierto. En una campaña centrada en proteger el tráfico mercante y destruir lanzadores de misiles, esa combinación amplía de forma notable las opciones de Londres. También reduce la dependencia de permisos adicionales de tránsito y añade un medio de ataque que puede permanecer sin detección durante semanas.

El cierre de Ormuz eleva el coste estratégico para el Reino Unido

La presión estratégica avanzó en la misma dirección cuando el cierre de Ormuz y los ataques contra infraestructura energética elevaron el crudo de referencia por encima de 110 dólares por barril. Esa subida activó advertencias oficiales en el Reino Unido sobre el coste de vida. La oficina del primer ministro convocó para la semana siguiente una reunión de emergencia con ministros y el Banco de Inglaterra para medir el impacto en combustibles, energía e hipotecas.

Al mismo tiempo, el G7 respaldó la protección de las rutas marítimas y del abastecimiento mundial. Downing Street había fijado además dos objetivos centrales para la postura británica: proteger a la población, los intereses y los aliados del país, y evitar una ampliación de la guerra. Esa doble meta explica por qué Londres definió su apoyo como defensivo incluso después de autorizar el uso de bases para ataques contra misiles.

El Reino Unido ampliará sus fuerzas navales con 12 nuevos submarinos de ataque nuclear

Desde ese cambio político, el submarino dejó de interpretarse como una medida aislada y pasó a integrarse en el componente naval de una decisión ya adoptada en Londres. La cuestión sobre el HMS Anson rebasa así la presencia de un solo buque en la región. Lo que señala es el momento en que el Reino Unido dejó de limitarse al acompañamiento de la crisis y reunió medios propios de ataque de largo alcance dentro del mismo teatro.

Con Northwood, el acceso a bases y una plataforma submarina con capacidad para golpear objetivos terrestres, Londres aparece ahora con tres instrumentos simultáneos en el océano Índico. Esa presencia no garantiza una guerra mayor, pero sí muestra que el Reino Unido ya no actúa solo como apoyo político de Washington. Su postura combina proyección, mando y ataque de precisión en el mismo espacio donde intenta contener una escalada regional más amplia.

El submarino S-82 “Narciso Monturiol” de la Armada Española avanza con sus pruebas en puerto con el primer arranque de sus motores diésel

 Habiendo registrado importantes hitos durante el año 2025, el programa de submarinos S-80 Plus de la Armada Española y Navantia continúa avanzando a paso sostenido. A las ejercitaciones multinacionales que viene realizando la unidad líder de la clase, el S-81 Isaac Peral, se suman los avances que viene alcanzando el segundo submarino de la clase, el S-82 “Narciso Monturiol”, actualmente en fase de pruebas en puerto.

S-82 (S-80 Plus)
submarino S-82 “Narciso Monturiol” – Armada Española

Puesto a flote a principios del pasado mes de octubre en las instalaciones de Navantia de Cartagena, desde noviembre el S-82 “Narciso Monturiol” viene avanzando en las pruebas y preparativos que tienen como fin último concretar su entrega a la Armada Española, hecho que, según lo anunciado, tendría lugar durante el corriente año 2026.

Por tal motivo, el pasado 20 de marzo, a través de sus redes sociales, el Ministerio de Defensa de España brindó la última actualización sobre el estado de avance de las pruebas en puerto a las que viene siendo sometido el S-82, confirmando que el submarino arrancó por primera vez sus motores diésel.

Añadiendo que es un “…nuevo hito en las pruebas de puerto que acerca este submarino un poco más a su entrega a la Armada Española”.

Al igual que sucediera con el S-81, las pruebas a las que está siendo sometido el “Narciso Monturiol” forman parte de un exhaustivo y riguroso calendario, donde todos sus sistemas deben ser puestos a prueba, comprendiendo desde sistemas de propulsión, generación de energía, comunicaciones, sonar y armamento.

Si bien no se brindaron mayores detalles, es presumible que uno de los siguientes hitos fijados, tras el arranque de los motores diésel del submarino, sea la realización de una primera navegación en superficie, lo cual pueda dar paso posteriormente a su realización en mar abierto de cara a la primera inmersión controlada.

Por último, y en cuanto a las dos últimas unidades ordenadas para equipar a la Armada Española, a saber, el Cosme García (S-83) y el Mateo García de los Reyes (S-84), estas tendrán como principal novedad la instalación e integración de los nuevos sistemas AIP (Air Independent Propulsion) de tercera generación, extendiendo la autonomía y expandiendo las capacidades de la clase.

Del Ming al Zhou: el historial de pérdidas submarinas de China y las dudas sobre su flota de próxima generación

 La fuerza submarina china acumula, desde hace más de veinte años, una sucesión de incidentes que hoy empiezan a ser leídos de otra manera… ya no como episodios aislados ni como simples accidentes de una fuerza en expansión, sino como señales de un problema más profundo. En Beijing, la pregunta es incómoda, pero inevitable: si la mayor purga anticorrupción de la historia reciente del Ejército Popular de Liberación (EPL) alcanzó a los niveles más altos de la industria naval estatal, ¿Cuánto de esa degradación interna terminó reflejándose en la construcción, el diseño y la operación de sus submarinos? La duda no surge del aire. Hay al menos tres casos documentados —con distintos niveles de confirmación oficial— que, vistos en conjunto, forman una secuencia que las fuentes especializadas occidentales ya no atribuyen a la mera mala suerte.

Clase tipo 035 – Navy 81

El caso más antiguo, y también el único reconocido oficialmente por China, sigue siendo el más dramático por su saldo humano. En mayo de 2003, pescadores en el Mar Amarillo encontraron a la deriva el periscopio del 361, un submarino diésel-eléctrico clase Ming de la PLAN, con sus 70 tripulantes muertos a bordo. La causa fue asfixia por monóxido de carbono. Todo indica que la embarcación intentó recargar baterías con los motores diésel en condiciones que terminaron provocando una intoxicación masiva. No hubo un combate, ni una avería causada por un enemigo. Fue un error operativo básico que acabó con toda la dotación. Distintos análisis sobre este episodio remarcaron que el hecho dejó expuesta una falla estructural: la distancia entre la velocidad con la que China incorporaba plataformas y el nivel real de formación de las tripulaciones destinadas a operarlas. En aquel momento, Beijing tenía todos los incentivos para minimizar el impacto político del desastre y ninguno para abrir públicamente el debate sobre cómo resolverlo.

El segundo episodio nunca fue confirmado por Beijing, pero tampoco desmentido. En una fuerza que maneja con extremo hermetismo cualquier incidente sensible, ese silencio tiene peso propio. Según distintas publicaciones especializadas, el hecho habría ocurrido a bordo de un submarino de propulsión nuclear Tipo 093, de la clase Shang, y habría involucrado una explosión en uno de los tubos lanzatorpedos. No hay verificación independiente sobre la magnitud de los daños ni sobre posibles víctimas. Sin embargo, sí hay un cuadro más amplio que está bien documentado: el Tipo 093 carga desde hace años con críticas persistentes por sus elevados niveles de ruido acústico, un problema serio en cualquier escenario moderno de guerra antisubmarina, y por las demoras que sufrió la integración de sus sistemas, algo que condicionó durante mucho tiempo su operatividad plena.

Tipo 093 – Reuters

La corrupción como variable de diseño

El caso más reciente es, a la vez, el mejor documentado y el que más inquietud genera por lo que representa para el futuro de la fuerza submarina china. Ocurrió en el Astillero Wuchang, en Wuhan, durante el primer semestre de 2024. Imágenes satelitales analizadas por especialistas independientes mostraron barcazas y grúas flotantes trabajando en el muelle donde se encontraba un submarino de nuevo diseño y de mayor tamaño. Meses más tarde, en septiembre, The Wall Street Journal reportó que fuentes del gobierno de Estados Unidos confirmaban que el casco se había hundido en el propio muelle, antes de completar las pruebas de mar. El CSIS identificó a la embarcación como el primer submarino de la clase Zhou, posiblemente equipado con un sistema de propulsión auxiliar nuclear que lo convertiría en una plataforma de nueva generación para la Armada de China.

Para Brent Sadler, de la Heritage Foundation, el episodio guarda similitudes con el hundimiento del USS Guitarro en 1969, causado por una inundación producto de una escotilla defectuosa o de trabajos deficientes en el astillero. Pero la comparación tiene una diferencia central. El Guitarro era una unidad de serie. El Zhou, en cambio, se considera como el prototipo llamado a marcar el rumbo de la próxima generación de submarinos chinos. Hay además otra lectura, planteada por distintos analistas especializados, que sugiere que la plataforma podría no haber sido un submarino nuclear en sentido estricto, sino un diseño convencional de gran porte con capacidad de lanzamiento de misiles en celdas. Esa discusión técnica sigue abierta… lo que no está en discusión es que el casco se hundió en el muelle antes de iniciar su ciclo operativo o de pruebas.

Estos tres episodios no pueden separarse del contexto político e institucional que los rodea. Desde 2022, las fuerzas armadas chinas atraviesan la mayor purga militar en décadas. El CSIS documentó más de 36 generales y tenientes generales investigados o apartados, entre ellos el almirante Miao Hua, removido en noviembre de 2024 de su cargo como director del Departamento de Trabajo Político de la Comisión Militar Central, y el ex ministro de Defensa Dong Jun, cuya situación sigue sin resolución formal a comienzos de este año. Pero para entender qué puede haber pasado con la flota submarina, la clave está en lo ocurrido dentro de la industria naval.

Allí aparece un nombre central: Hu Wenming, ex presidente de la Corporación de Industria Naval de China (CSIC), la persona que entre 2012 y 2019 supervisó el desarrollo de los portaaviones Liaoning y Shandong. Hu también fue alcanzado por una campaña anticorrupción surgida desde la propia cúpula del gobierno. La actual Corporación Estatal de Construcción Naval (CSSC), surgida tras la fusión con CSIC, opera en un entorno que analistas del Asia Society Policy Institute describen como sistémicamente atravesado por prácticas de corrupción en adquisiciones y contratos. 

A partir de lo anterior surge de ese cuadro una pregunta difícil de responder, pero imposible de ignorar: si esa firma fue acusada de corrupción y sufrió purgas, ¿hasta qué punto afectó la calidad real de los submarinos entregados a la fuerza? Los mecanismos posibles son bastante claros desde el análisis de distintos thinks tanks especializados… sustitución de materiales especificados por otros de menor calidad, protocolos de prueba validados sin haberse cumplido de manera efectiva, certificación de tripulaciones que no alcanzaron el nivel de entrenamiento requerido. Ni el CSIS ni el China Maritime Studies Institute (CMSI) presentan esto como un hecho probado en cada caso, pero ambos lo consideran una hipótesis plausible dentro del marco general de degradación institucional que envuelve a la industria militar-naval china.

Dos submarinos de la armada china
Submarinos de la Armada China

Lo que sí deja de ser hipótesis cuando se observan los casos en serie es el patrón… Un submarino convencional perdido con toda su tripulación por un error operativo elemental. Reportes nunca desmentidos de un accidente en un submarino nuclear de primera generación. Y el hundimiento de un prototipo de nueva generación en su propio muelle antes de comenzar a navegar. Para una armada que busca consolidar una fuerza submarina capaz de sostener la estrategia china de negación de área en el Indo-Pacífico, la señal hacia el exterior parece frágil, ya que el volumen de producción para llevar a cabo esta estrategia debe estar enlazada a confiabilidad técnica y disponibilidad de los sistemas.

China trabaja actualmente en el Tipo 095: un submarino nuclear de ataque que debería representar un salto de calidad para la Armada de China. Ese programa está llamado a reforzar una de las piezas más importantes de lsu arquitectura en el Indo-Pacífico. Pero si las condiciones que rodearon los programas anteriores no fueron corregidas de fondo, entonces las consecuencias de ese deterioro podrían volverse visibles en el peor momento posible: no durante una ceremonia de botadura, sino cuando el sistema tenga que demostrar en el mar que realmente funciona.

El comandante en jefe de la Armada revela por primera vez el poder de los submarinos "Lada"

 Dos submarinos diésel-eléctricos del proyecto 677 "Lada" integrados en la Flota del Báltico son capaces de neutralizar prácticamente cualquier fuerza de superficie enemiga. El comandante en jefe de la Armada rusa (VMF), Alexander Moiseev, habló sobre las capacidades de los submarinos. 

Submarino del proyecto 677 "Lada"
Submarino del proyecto 677 "Lada"

Subrayó que el "Lada" se distingue por un alto nivel de automatización, un bajo nivel de ruido y un armamento más potente. 

Su presencia y capacidades de combate prácticamente excluyen el uso de fuerzas navales de superficie enemigas.
Alexander Moiseev, comandante en jefe de la Armada

Recordemos que los submarinos del proyecto 677 pertenecen a la cuarta generación y se consideran los buques submarinos no nucleares más prometedores y modernos en Rusia. 

En 2026, Rusia pondrá en marcha dos nuevos submarinos diésel-eléctricos del proyecto 677 "Lada", señaló Moiseev anteriormente. Los submarinos de esta serie son capaces de sumergirse a una profundidad de unos 300 m y se distinguen por un bajo nivel de ruido con una autonomía de hasta 45 días.