Hay submarinos diseñados para lanzar misiles, otros para perseguir a los de sus adversarios y algunos destinados a misiones especiales. El Khabarovsk pertenece a una categoría todavía más singular: es el primer submarino ruso construido específicamente para transportar los vehículos submarinos autónomos Poseidon, un sistema estratégico concebido para llevar una carga nuclear a grandes distancias bajo el océano. El nuevo submarino acaba de dar un paso decisivo al abandonar el astillero de Severodvinsk, en el norte de Rusia, para comenzar sus primeras pruebas de navegación en el mar Blanco, en el Mar de Barents. La campaña permitirá comprobar el comportamiento del buque y de sus sistemas antes de su eventual entrada en servicio
El Khabarovsk pertenece al Proyecto 09851 y su construcción comenzó en 2014 en los astilleros Sevmash. Aunque el submarino fue botado en noviembre de 2025, no ha sido hasta ahora cuando ha comenzado a navegar. Su diseño es particularmente llamativo porque no se trata simplemente de adaptar un submarino existente para transportar una nueva arma: la plataforma ha sido concebida desde el principio alrededor de la misión de desplegar Poseidon.
¿Qué es exactamente Poseidon? A pesar de que a menudo se lo describe como un "torpedo nuclear", esa denominación puede resultar engañosa. Se trata de un vehículo submarino autónomo de gran tamaño y propulsión nuclear que puede transportar una cabeza nuclear. A diferencia de un torpedo convencional, no necesita estar conectado permanentemente a su submarino lanzador ni seguir necesariamente una trayectoria predeterminada. Su concepto pertenece más al de un dron submarino estratégico que al de un arma antisubmarina tradicional.
Rusia presentó públicamente el proyecto Poseidon en 2018, dentro de una nueva generación de sistemas estratégicos concebidos para dificultar la interceptación por parte de las defensas existentes. Su característica fundamental es precisamente que el vehículo se desplaza bajo el agua, un entorno muy diferente al de los misiles balísticos que constituyen una parte esencial de los arsenales nucleares tradicionales.
El Khabarovsk será, según las informaciones disponibles, el segundo submarino ruso capaz de transportar estos vehículos. El primero es el Belgorod, un enorme submarino de propulsión nuclear construido a partir de un diseño anterior y modificado específicamente para misiones especiales. El Khabarovsk, en cambio, pertenece a una nueva clase concebida desde su origen alrededor de Poseidon. Las estimaciones disponibles apuntan a que podrá transportar hasta seis de estos vehículos, aunque algunos detalles de su configuración permanecen sin confirmar oficialmente.
Esta diferencia de diseño es importante. Un submarino estratégico convencional puede utilizarse como plataforma para distintos sistemas de armas, mientras que el Khabarovsk está mucho más especializado. Su objetivo es proporcionar a Rusia una plataforma capaz de acercar y desplegar estos vehículos autónomos sin depender de las rutas y perfiles de vuelo de los misiles estratégicos.
La propulsión nuclear del propio submarino también desempeña un papel fundamental. Al igual que otros submarinos nucleares, un reactor permite permanecer sumergido durante largos periodos sin necesitar regresar periódicamente a la superficie para obtener oxígeno o combustible. Esa autonomía es una de las razones por las que los submarinos constituyen uno de los componentes más difíciles de localizar de una fuerza nuclear.
Sin embargo, conviene separar lo que se conoce de lo que todavía pertenece al terreno de las estimaciones. Rusia no ha publicado todos los datos técnicos del Khabarovsk y algunas de las cifras que circulan sobre su velocidad, desplazamiento, profundidad operativa o características acústicas proceden de análisis de fuentes abiertas. Incluso el papel exacto que desempeñará dentro de la estructura naval rusa dependerá de las pruebas que acaba de comenzar.
Su llegada al mar tiene, por tanto, una importancia que va más allá de la botadura de otro submarino nuclear. El Khabarovsk representa el intento de desarrollar una plataforma estratégica submarina especializada, pensada para desplegar un arma que cambia el escenario tradicional de la disuasión nuclear: en lugar de transportar la amenaza por el aire, la lleva a través de un océano.
El concepto también plantea enormes interrogantes. La eficacia real de Poseidon, su capacidad para operar como se ha anunciado y la dificultad de detectarlo e interceptarlo son cuestiones que todavía no pueden evaluarse completamente con la información pública disponible. Expertos occidentales han advertido además de que algunas de las afirmaciones realizadas por Moscú sobre sus capacidades pueden estar exageradas.
Las pruebas que ahora comienzan serán, por ello, especialmente relevantes. Antes de convertirse en un componente operativo de la Armada rusa, el Khabarovsk tendrá que demostrar que puede navegar, operar y cumplir las exigencias de una plataforma submarina estratégica. Se espera que, una vez completado el proceso, el submarino se incorpore a la Flota del Pacífico.
Así, el Khabarovsk no inaugura por sí solo una nueva era de la guerra submarina, pero sí muestra hacia dónde se dirige una parte de la tecnología militar rusa: hacer que las armas estratégicas sean capaces de esconderse no solo bajo el océano, sino también dentro de él. Y esa diferencia convierte al nuevo submarino en una de las plataformas navales más singulares que han comenzado a probarse en los últimos años.
JUAN SCALITER


