18 febrero 2026

China arma a su flota de submarinos con nuevos misiles hipersónicos antibarco

 

La Armada china ha confirmado que los misiles hipersónicos YJ-19 se instalarán a bordo de sus submarinos clase Yuan Tipo-039B. De confirmarse esta noticia, revelada por los medios controlados por Pekín, China sería la única potencia naval capaz de lanzar armas hipersónicas desde submarinos convencionales, una capacidad letal que cambia por completo el equilibrio de poder en los océanos. 

El anuncio es una muestra más del ritmo implacable de modernización naval (y militar) que está experimentando el gigante asiático. Con 13 submarinos Tipo-039B actualmente en servicio, esta clase se convierte en la más poderosamente armada entre los submarinos convencionales del mundo. 

El YJ-19 está diseñado específicamente para superar incluso los sistemas de defensa más avanzados de los buques de guerra modernos, alcanzando velocidades superiores a Mach 5 (más de 6.000 km/h). 

Cómo funciona

El YJ-19 utiliza un motor scramjet (estatorreactor de combustión supersónica) que le permite mantener vuelo hipersónico sostenido. Este tipo de propulsión, donde el aire es comprimido a velocidades supersónicas antes de la combustión, y el YJ-19 es el primer misil de crucero hipersónico basado en esta tecnología que se exhibe ante la comunidad internacional. 

Mientras que otros misiles hipersónicos, como el DF-17 chino o el Avangard ruso, emplean cohetes para alcanzar la velocidad necesaria y después planean sin propulsión, el YJ-19 dispone de un motor scramjet operativo capaz de mantener la aceleración y la maniobra en régimen hipersónico durante toda su trayectoria. Esta capacidad también implica que el misil puede modificar el rumbo en pleno vuelo, esquivando defensas antiaéreas y seleccionando su objetivo con precisión. 

placeholderEl YJ-19 en el desfile del día de la victoria. (REUTERS Tingshu Wang)
El YJ-19 en el desfile del día de la victoria. (REUTERS Tingshu Wang) 

El YJ-19 puede lanzarse desde los tubos torpedos horizontales estándarde 533 mm, una ventaja crucial sobre su equivalente ruso, el 3M22 Zircon.Mientras que el Zircon requiere tubos de lanzamiento vertical especializados —limitando su uso a submarinos modernos—, el YJ-19 puede equipar embarcaciones más antiguas mediante actualizaciones. Esta característica permite a China modernizar rápidamente toda su flota de submarinos convencionales sin necesidad de construir nuevas embarcaciones. 

El nuevo misil sustituye al YJ-18, una copia china del misil ruso SS-N-27 Sizzler que alcanza entre Mach 2.5 y 3.0 en su fase final de ataque. Según la nomenclatura china 'YJ' (Yingji, que significa Ataque del Águila), el misil está dedicado específicamente al ataque de barcos, a diferencia del Zircon ruso que también ha sido empleado contra objetivos terrestres en Ucrania. 

Arsenal hipersónico sin precedentes

China despliega ahora al menos tres misiles hipersónicos antibarco que pueden lanzarse desde buques o submarinos: el YJ-17, el YJ-19 y el YJ-20. Esta proliferación de armamento avanzado está transformando la Marina china en una fuerza con mayores capacidades ofensivas que otras flotas convencionales. 

El YJ-17, ligeramente mayor que el YJ-19, se lanza desde tubos verticales y emplea tecnología de vehículo de planeo, lo que sugiere que realiza ataques exclusivamente en picado. El YJ-20, también conocido como YJ-21, es un misil balístico maniobrable ya en servicio a bordo de los cruceros clase Renhai Tipo-055. 

La capacidad de China para modernizar retroactivamente su numerosa flota de submarinos convencionales con el YJ-19 multiplica exponencialmente la potencia de fuego disponible. Los submarinos clase Yuan cuentan con propulsión independiente del aire (AIP), lo que les permite operar sumergidos durante días o semanas a baja velocidad sin necesidad de emerger, una ventaja clave para permanecer ocultos a las defensas enemigas. 

El analista especializado HI Sutton asegura que es probable que los futuros submarinos Tipo-039C, aún en producción, también incorporen este armamento desde su construcción. Incluso el nuevo submarino nuclear Tipo-095, cuyo primer ejemplar fue botado la semana pasada, podría eventualmente portar el YJ-19, aunque los analistas consideran más probable que equipe sistemas de lanzamiento vertical para el YJ-17 o el YJ-20. 

Con esta nueva capacidad, China no solo cuenta con los submarinos convencionales más poderosamente armados del mundo en el rol antibarco, sino también con los más numerosos. Esta combinación, dice el analista, altera drásticamente el cálculo estratégico de cualquier confrontación naval en el Pacífico occidental.

Así es el dron submarino que puede cambiar el futuro de las guerras navales

 La Marina de Ucrania lleva meses recurriendo a drones de superficie para golpear con eficacia a buques rusos. Ahora, este tipo de tecnología podría evolucionar un paso más allá. Lockheed Martin difundió ayer un vídeo en el que presenta el LampreyMMAUV, al que la compañía estadounidense describe como un "vehículo submarino autónomo multimisión", integrado en "una nueva clase de sumergibles inteligentes, sigilosos y polivalentes, diseñados para interrumpir y bloquear el avance de las fuerzas enemigas en el mar".

El material promocional y la página oficial apenas ofrecen detalles técnicos. No se especifican dimensiones, velocidad ni alcance operativo, algo habitual tratándose de sistemas con aplicaciones militares.

Un submarino autónomo con capacidad ofensiva

Lockheed Martin sí ha confirmado que el Lamprey contará con una bahía de carga de 24 pies cúbicos (7,6 metros cúbicos), preparada para transportar torpedos en la parte superior y señuelos en la inferior. Pese a su vocación discreta, el diseño mostrado en el vídeo presenta un llamativo color amarillo, un guiño evidente a los seguidores de The Beatles.

Uno de los aspectos más destacados es su capacidad para permanecer inmóvil en el fondo marino a la espera de objetivos, lo que lo convertiría en un sistema extremadamente difícil de detectar. La empresa señala que puede actuar como un "ojo vigilante en las profundidades". "Acecha sigilosamente bajo el agua, recopilando información vital para transmitirla a las fuerzas aliadas".

Sin embargo, sus cometidos no se limitan a la vigilancia. Según la compañía, también puede funcionar como plataforma de lanzamiento de drones aéreos: "Cuando está equipado con tubos de lanzamiento opcionales, maniobra en áreas en disputa para lanzar vehículos aéreos no tripulados de vigilancia o de ataque de corto alcance, lo que brinda a las fuerzas amigas nuevas opciones para monitorear y negar amenazas". La combinación de un sumergible sigiloso y UAV de ataque lanzados a corta distancia supondría un desafío añadido para los buques de guerra.

Además, el Lamprey podría desplegar señuelos diseñados para engañar a los sensores enemigos. "Confunde e interrumpe los sensores enemigos, creando señuelos virtuales para desviar a los adversarios del objetivo".

Operaciones en equipo y recarga en marcha

En un breve dosier en PDF, Lockheed Martin aporta algunos datos adicionales. El documento destaca su "autonomía de misión de última generación: sigue órdenes complejas y opera en equipo", lo que sugiere la posibilidad de actuar de forma coordinada con otros sistemas, al estilo de las tácticas en grupo empleadas por los U-Boote alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, aunque sin tripulación humana.

También se subraya que será "fácil de actualizar, equipar y mantener: acceso a todos los sistemas principales en minutos". Otra característica relevante es su "acoplamiento innovador a naves o submarinos: se mueve con la flota y se mantiene listo para la misión". En el vídeo se observa cómo uno de estos vehículos se adhiere al casco de un submarino aliado y despliega un hidrogenerador para recargar baterías, lo que apunta a un sistema de propulsión eléctrica.

El dosier revela igualmente que el Lamprey podría integrar hasta seis lanzadores de drones aéreos.

Aunque este modelo podría marcar un antes y un después en la guerra naval, no es el primero de su categoría presentado en Estados Unidos. En abril de 2025, Anduril Industries dio a conocer Copperhead, una familia de vehículos submarinos autónomos con fines militares.


Así es el dron submarino que puede cambiar el futuro de las guerras navales

Así es el dron submarino que puede cambiar el futuro de las guerras navalesLockheed Martin

04 febrero 2026

Submarinos militares como “hoteles de cinco estrellas”: así es la apuesta de Corea del Sur para entrar en el mercado occidental

 Hay contratos militares que se ganan a base de especificaciones. Y hay otros que se juegan en el terreno del relato. Corea del Sur está apostando por lo segundo en su ofensiva para colocar submarinos de ataque en Canadá: no solo habla solo de plataformas, capacidades o industria, sino de cómo se vive dentro de ellas. En el centro del discurso aparece una frase que busca quedarse en la cabeza del lector y, sobre todo, del decisor político: construir submarinos como “hoteles de cinco estrellas”. Lo ha dicho Kang Hoon-sik, jefe de gabinete del presidente surcoreano Lee Jae Myung, en un mensaje publicado en Facebook, al presentar la campaña diplomática e industrial de Seúl. 

Oferta de tamaño industrial. La propuesta que Corea del Sur está moviendo en Canadá apunta a un programa de alrededor de 12 submarinos diésel de ataque cuya inversión se estima en 10.000 millones de euros. No es solo un asunto militar, también es una candidatura con fuerte componente industrial, con un frente que reúne a Gobierno y grandes actores privados. En ese paquete aparecen nombres como Hanwha, HD Hyundai y Hyundai Motor Group, que se están jugando un contrato y, al mismo tiempo, una carta de presentación ante compradores occidentales.

Acuerdo estratégico. El interés de Corea del Sur por este contrato no se explica solo por el tamaño del proyecto. En The Korea Post, Kang enmarca el objetivo como una entrada a lo grande en el mercado occidental y como un paso para avanzar hacia el entorno OTAN, siempre en su formulación. Esa misma ambición se presenta como un intento de consolidar asociaciones de defensa con países occidentales. Cabe señalar que empresas surcoreanas y canadienses ya han firmado seis acuerdos de cooperación que abarcan desde acero hasta inteligencia artificial, tierras raras, satélites y sensores. 

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El destinatario de ese discurso no es casual. Canadá lleva años arrastrando el desgaste de una flota submarina envejecida, y su programa de sustitución parte de un dato concreto: relevar unos buques que, tal y como recoge IE, fueron adquiridos en la década de 1990. Por eso, lo que está en juego no es un simple recambio de material, sino una decisión que condicionará a la Marina Real Canadiense durante décadas, con implicaciones industriales, operativas y presupuestarias enormes. En ese contexto, cualquier candidato que quiera competir no puede limitarse a ofrecer una plataforma, también tiene que presentar un marco de fiabilidad y continuidad a largo plazo.

Alemania también quiere ese contrato. Corea del Sur no compite sola. En la carrera por el programa canadiense aparece la alemana Thyssenkrupp Marine Systems (TKMS), que es uno de los principales proveedores mundiales de soluciones integradas en tecnología de defensa marítima. La puja, por tanto, no se reduce a elegir un modelo de submarino, sino a decidir qué socio industrial encaja mejor en un programa a largo plazo. En este contexto, cada aspirante intenta ganar terreno no solo con prestaciones, sino también con el tipo de relación que promete construir con el país comprador y el ecosistema que arrastra detrás.

La batalla por el programa canadiense deja una idea clara. El mercado occidental de defensa está en plena competición, y Corea del Sur quiere jugar en primera línea. Su propuesta se ha presentado como algo más que un producto. Al otro lado aparece un rival europeo con experiencia y nombre propio. De momento, lo único seguro es que hay un esfuerzo político e industrial intenso para posicionarse. Lo que falta, precisamente, es lo que decide estos procesos: la letra pequeña, las garantías y la decisión final de Ottawa.

Imágenes | Marina Real Canadiense | Kang Hoon-sik

01 febrero 2026

El submarino nuclear HMS Anson pone rumbo a Australia tras su escala en Gibraltar

 El submarino nuclear HMS Anson, uno de los buques más avanzados de la Royal Navy, que arribó a Gibraltar el pasado viernes, continuará su travesía hacia Australia, donde está previsto que se incorpore al sistema de rotación de submarinos SRF West de países aliados, con base en HMAS Stirling, cerca de Perth. Este despliegue se lleva a cabo en el marco del acuerdo estratégico AUKUS, un pacto militar entre Australia, Reino Unido y Estados Unidos para vigilar y proteger la zona del Indo-Pacífico, compartir tecnología militar avanzada y, en especial, reforzar la presencia naval frente al aumento de la influencia china en la región.

El HMS Anson, único submarino de la clase Astute que la Royal Navy tiene operativo en la actualidad, realizó una escala técnica en Gibraltar, donde llevó a cabo labores logísticas relevo de la tripulación antes de continuar su despliegue rumbo a Australia.

Según informa el portal especializado Navy Lookout, la escala en el Peñón se inscribe dentro del despliegue de larga duración del Anson, que zarpó a comienzos de enero desde la base escocesa de Faslane y que supone uno de los movimientos más relevantes de la flota británica en los últimos años. Gibraltar vuelve así a desempeñar un papel clave como enclave logístico y operativo en las rutas navales militares entre el Atlántico y el Mediterráneo, especialmente para unidades de alta tecnología.

El envío del HMS Anson a Australia responde a los compromisos adquiridos por el Reino Unido con Estados Unidos y Australia para reforzar la seguridad en el Indo-Pacífico, una región considerada estratégica por Londres. El ministro de Defensa británico, Luke Pollard, confirmó el pasado diciembre que un submarino de la clase Astute participaría en esta fuerza rotatoria, calificando la misión como “un elemento central de la planificación de la Royal Navy bajo AUKUS”.

No obstante, el despliegue ha suscitado debate en círculos militares y políticos del Reino Unido, ya que se produce en un contexto de limitada disponibilidad de submarinos de ataque. En la actualidad, el Anson es uno de los pocos sumergibles plenamente operativos, mientras que el resto de la flota se encuentra inmersa en procesos de mantenimiento o con niveles reducidos de alistamiento, en un escenario marcado por el aumento de la actividad naval rusa en el Atlántico Norte.

Pese a ello, la misión permitirá al Reino Unido mantener una presencia naval sostenida en el Indo-Pacífico, al tiempo que contribuye a la formación de personal australiano en la operación de submarinos nucleares. Para la Royal Navy, supone además recuperar experiencia operativa en una zona donde su presencia ha sido limitada en los últimos años.

Estreno del documental: ‘El submarino fantasma de Rota’

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 El submarino francés Le Tonnant frente a Rota: una identificación histórica con casi total certeza y la confirmación de dos pecios distintos.
Las aguas frente a la costa de Rota albergan desde hace décadas dos pecios diferenciados, separados entre sí por aproximadamente seis kilómetros. Durante muchos años ambos restos fueron confundidos como uno solo, una circunstancia explicable, en parte, por el tradicional secretismo con el que los pescadores han gestionado históricamente sus marcas de pesca, sin contrastarlas entre sí.

Las investigaciones divulgadas recientemente permiten hoy aclarar este escenario. A partir del trabajo de reunión, ordenación y difusión de documentación histórica realizado por Andrés Barba, puede afirmarse con casi total seguridad que uno de estos pecios corresponde al submarino francés Le Tonnant. El segundo pecio sigue siendo desconocido, manteniéndose como un enigma histórico pendiente de estudio.

Es importante subrayar que no se trata de un hallazgo reciente. El pecio atribuido al Le Tonnant es conocido desde hace muchísimos años por pescadores y buceadores locales. La relevancia del trabajo actual reside en que las investigaciones permiten ahora identificarlo con rigor histórico y un altísimo grado de probabilidad.

El pecio lleva ahí toda la vida; lo que es nuevo es poder decir, con datos y contexto histórico, que casi con total seguridad se trata del Le Tonnant”, explica Andrés Barba.

Andrés Barba que es además Comodoro del Club Náutico URTA, ha desempeñado un papel exclusivamente divulgativo, reuniendo y explicando un trabajo de investigación desarrollado por terceros.

“Yo no he realizado la investigación histórica ni técnica. Mi labor ha sido recopilar la documentación existente y divulgar el análisis hecho por otros”, subraya Barba.

La documentación y el análisis histórico proceden de una investigación colectiva en la que han participado: investigadores independientes como Alejandro Gandul, instituciones académicas como; la Universidad de Bretaña Occidental especializada en historia naval, pescadores locales; entre ellos José Delgado, cuyos testimonios históricos y localizaciones tradicionales han sido clave y buzos locales como Andrés Perles que han aportado observaciones directas de los restos submarinos.

“El conocimiento de pescadores y buzos ha sido fundamental para entender que no todos hablaban del mismo pecio”, señala Barba.

Uno de los principales resultados de la investigación y del documental es la confirmación de la existencia de dos pecios claramente separados y distintos. Uno, identificado con casi total certeza como el submarino francés Le Tonnant y otro, aún sin identificar, que abre nuevas líneas de investigación histórica y arqueológica en el litoral de Rota.

Este documental es fruto de la hermandad náutica. ‘El submarino fantasma de Rota’ ha sido realizado por socios del Club Náutico URTA y ha contado con la colaboración del Club Náutico de Rota, gracias a la hermandad y cooperación existente entre ambos clubes.

“Este documental es un trabajo colectivo nacido del asociacionismo náutico y del amor por la mar y su historia”, afirma Barba.

El documental y las investigaciones asociadas no solo permiten identificar con rigor histórico uno de los pecios más conocidos frente a Rota, sino que ponen en valor el patrimonio submarino y la memoria histórica que yace bajo sus aguas.

“Conocer esta historia es el primer paso para protegerla y respetarla”, concluye Andrés Barba.

Estas conclusiones se recogen en el documental ‘El submarino fantasmade Rota’, disponible de forma íntegra en el canal de YouTube de Andrés Barba:

http://www.youtube.com/@AndresBarbaRota