24 enero 2022

Submarinos rusos: "asesinos" resolvieron el ataque a Tokio

 Después de los intentos de Japón de recuperar las Islas Kuriles, Rusia elaboró ​​un ataque contra Tokio.

La política provocadora de Tokio hacia Moscú, provocada por los intentos de Japón de lograr la transferencia de las Islas Kuriles, que Tokio considera su territorio, llevó al hecho de que Rusia resolvió ataques contra Tokio no solo desde el aire, como lo demuestran los vuelos anteriores de Rusia. bombarderos estratégicos Tu-95 sino también desde el mar, lo que demuestra la voluntad de bombardear Japón con misiles de crucero Calibre.

Hace varios días, el submarino ruso diesel-eléctrico Petropavlovsk-Kamchatsky lanzó un misil crucero Calibre, lo que fue inesperado para el ejército japonés. El ataque se llevó a cabo en un objetivo de entrenamiento, sin embargo, esto se llevó a cabo desde una distancia muy larga, alrededor de mil kilómetros. Según los expertos, el lanzamiento de un misil a larga distancia se debe, entre otras cosas, a las intenciones de demostrar a Tokio que los buques de guerra y submarinos rusos están listos para atacar Tokio y bases militares japonesas desde grandes distancias.

“El submarino diesel-eléctrico más nuevo de Rusia, Petropavlovsk-Kamchatsky, lanzó el misil crucero Kalibr desde el Mar de Japón, alcanzando un objetivo costero a una distancia de unos 1000 km. A diferencia de la Marina de los Estados Unidos, que ha dependido de la energía nuclear, Rusia tiene una flota de submarinos tanto diesel como nucleares, mientras que Rusia tiene submarinos nucleares para patrullas oceánicas de largo alcance, y su flota de submarinos diesel opera en Europa y Oriente Medio "., - informa la publicación "EurAsian Times".

Una advertencia tan inequívoca debería tranquilizar a Japón, lo que obligaría a Tokio a abandonar cualquier política agresiva hacia Rusia.
Подробнее на: https://avia-es.com/news/rossiyskie-submariny-ubiycy-otrabotali-udar-po-tokio

La increíble historia del primer narcosubmarino apresado en Europa

 


  • Irene Hernández Velasco
  • Especial para BBC News Mundo
Javier Romero

FUENTE DE LA IMAGEN, ÓSCAR VÁZQUEZ

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Javier Romero visitando el narcosubmarino para uno de los reportajes en su periódico, La Voz de Galicia.

Tres hombres corpulentos encerrados en un espacio minúsculo de tan solo un metro y medio cuadrado. Metidos allí durante 27 largos días. Navegando bajo el agua, respirando humedad y frío todo el tiempo. Sin apenas espacio para moverse. Turnándose para dormir sobre unos fardos en la bodega del sumergible en el que viajaban. 

El batiscafo no tenía sistema de evacuación, así que hacían sus necesidades en una bolsa. Se alimentaban con latas en conserva, bollería industrial, barritas energéticas y latas de Red Bull, para mantenerse despiertos. Tenían llagas en la piel, provocadas por los trajes de neopreno impregnados de agua y grasa que llevaban puestos todo el tiempo. Y solo seis estrechas ventanas para mirar al exterior. 

Esos tres hombres atravesaron entre octubre y noviembre de 2019 el océano Atlántico, recorrieron más de 3.500 millas náuticas entre Brasil y Europa a bordo de un pequeño y precario submarino artesanal fabricado con fibra de vidrio. Un cacharro que no disponía de grandes dispositivos electrónicos para la navegación. Tan solo estaba equipado con teléfonos satelitales convencionales, una brújula acoplada al salpicadero y un compás. 

Submarino

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El submarino llevaba más de 3.000 kilos de cocaína.

En ese sumergible soportaron temporales terribles, olas pavorosas, averías de todo tipo y a punto estuvieron en una ocasión de ser arrollados por un barco. Varias veces pensaron que iban a morir. 

Su objetivo era llevar a Europa una carga de 3.068 kilos de cocaína en ese sumergible y cobrar por sus servicios. Y a punto estuvieron de lograrlo. Durante varios días consiguieron burlar a los servicios policiales y de inteligencia especializados en narcotráfico de varios países. Pero al final perdieron la apuesta.

Una operación policial bautizada "Marea Negra", que pasará a la historia por haber apresado el primer narcosubmarino que llegaba a Europa desde América Latina, desbarató sus planes y concluyó con la detención de esos tres hombres. 

Ahora acaban de ser juzgados en España. Se han declarado culpables, aunque ninguno de ellos ha querido colaborar con la justicia por miedo a que la organización de narcotraficantes que envió la droga y aquella a la que iba destinada pudieran tomar represalias contra ellos o sus familias. En breve se espera que salga la sentencia. Cada uno de ellos puede ser condenado a pasar en prisión entre 12 y 13 años de cárcel. 

Submarino

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Las autoridades españolas incautaron el submarino en noviembre de 2019.

"Operación Marea Negra", un libro escrito por el periodista Javier Romero y publicado por Ediciones B, rememora ahora con detalle la increíble travesía de esos hombres que durante 27 días, y conviviendo con la inmundicia, trasladaron a ras de agua más de 3.000 kilos de cocaína en ese narcosubmarino. El libro, que recoge testimonios de policías, jueces, especialistas y testigos del suceso, traza con detalle la crónica de "Che", como fue bautizado el sumergible. Un sumergible diseñado para poder navegar con la mayor parte del casco sumergido, desplazándose a ras del agua y haciéndose así invisible entre las olas. 

La tradición de los narcosubmarinos arrancó en Colombia en los años 90, de la mano de exmilitares e ingenieros de la antigua URSS. El precursor fue Pablo Escobar, quien nunca ocultó que en su flota marina había dos de esos submarinos. 

"Ahora son bastante habituales: cada año se interceptan en Colombia entre 30 y 40", asegura a BBC Mundo Javier Romero. "Y aunque numerosas informaciones policiales de expertos en narcotráfico señalaban desde hacía tiempo que los traficantes de droga estaban utilizando submarinos para cruzar el Atlántico, nunca hasta que se interceptó a "Che" se había conseguido apresar a ninguno", añade. 

"Che" fue construido en un astillero clandestino en el Amazonas. El encargo de pilotarlo recayó en un excampeón de boxeo español y experto marinero llamado Agustín Álvarez. El resto de la tripulación lo componían dos primos ecuatorianos, también marineros: Luis Tomás Benítez Manzaba y Pedro Roberto Delgado Manzaba. 

Operación Marea Negra

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Portada de libro Operación Marea Negra.

"El precio acordado por los Manzaba era de 5.000 dólares por adelantado para cada uno y, si salía todo bien y la misión finalizaba con éxito, 50.000 dólares más por cabeza. A Agustín Álvarez no se sabe cuánto le iban a pagar, pero fuentes policiales estiman que entre 400.000 y 500.000 dólares", señala el autor de "Marea Negra". El Ministerio del Interior español, por su parte, calcula que el precio de la cocaína que trasportaba el narcosubmarino ascendería a 123 millones de euros. 

Una vez cargado con 3.068 kilos de cocaína procedente de Colombia, distribuidos en 152 fardos, la noche del 29 de octubre de 2019 los tres tripulantes soltaron amarras y "Che" inició su viaje. 

Primero navegaron río abajo por el Amazonas durante 12 horas, abriéndose paso entre la humedad, los mosquitos, los manglares y la exuberante vegetación. No se descarta que alguna embarcación les hiciera de punta de lanza, abriendo paso al narcosubmarino y evitando así que pudiera colisionar con alguno de los miles de troncos de todo grosor que flotan sobre la superficie del Amazonas hasta salir al océano Atlántico. 

Javier Romero

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Javier Romero es autor de libro "Operación Marea Negra".

A pesar de que "Che" no llevaba radar ni sistema automático de identificación ni radiobaliza ni nada que se le pareciera, todo iba bastante bien. Hasta el 5 de noviembre de 2019, octavo día de travesía, cuando llegaron los primeros nubarrones. "El buen tiempo se fue para no volver, los abandonó indefensos a su suerte. La siguiente vez que vieron brillar el sol, sobre cielo azul, fue mientras paseaban en el patio de la prisión gallega de A Lama", sentencia Romero. 

A partir del 7 de noviembre, y hasta que el submarino llegó al punto acordado, tres fuertes temporales se cebaron, uno detrás de otro, contra "Che", deteriorándolo tanto que a punto estuvo de hundirse y obligando a sus tres tripulantes a vivir una auténtica pesadilla que duró ocho largos días. Sólo el 14 de noviembre el tiempo les dio un respiro. 

Pero, al menos, los tres tripulantes del "Che" no habían sido encerrados en el narcosubmarino, como al parecer ocurría antes cuando estos sumergibles cruzaban el Atlántico cargados de droga. "Cerraban la escotilla por fuera con candados, u otro sistema, para que sólo se abriera al llegar al destino. No daban más opción a los tripulantes que terminar el viaje para sobrevivir. Eso o la muerte. Lo hacían por la desconfianza que había antiguamente con los receptores en Galicia, por si robaban mercancía", ha declarado a las autoridades españolas uno de los tripulantes del "Che". 

submarino

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El "Che" fue el primer narcosubmarino apresado en aguas europeas.

Diecisiete días después de zarpar, y tras surcar aguas atlánticas a lo largo de 4.931 kilómetros, "Che" logró finalmente superar la principal meta del viaje: las islas Azores. 

Desde ahí, los tres tripulantes pusieron rumbo al norte para llegar a las coordenadas pactadas en las que se haría el desembarco de la droga: 38º 14'47.4"; 14º52'01.1". "Che" consiguió llegar a ese punto preciso, a 270 millas en línea recta de Lisboa, si bien bastante malogrado. Pero flotando y con su tripulación aún viva. Aunque, para entonces, la humedad y la mala alimentaciónprolongada ya habían causado mella en la salud de sus tripulantes. 

Sin embargo, en la zona marcada en el mapa, en el lugar pactado para desembarcar la cocaína, nadie salió al encuentro de "Che". Desde hacía algún tiempo, en algún punto de la costa de Portugal había dos lanchas go fast -planeadoras diseñadas y equipadas únicamente para traficar grandes cantidades en el menor tiempo posible- preparadas para recoger la droga. Pero una de ellas sufrió un problema mecánico y no pudo zarpar. 

submarino

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En Colombia es habitual que se intercepten submarinos artesanales que transportan droga. El de la foto es un submarino incautado en 2011.

La organización de narcotráfico, según la información recabada por la policía española, dio entonces instrucciones a la tripulación del "Che" para que navegara hacia Galicia, de donde es originario Agustín, el piloto. "En Galicia hay asentado un importante negocio de 'narcolancheros' que se dedican a hacer desembarcos de droga", apunta Javier Romero. A su vez, y visto que había fallado el plan inicial puesto en marcha por los profesionales del narcotráfico, Agustín decidió poner en marcha un Plan B y recurrir a dos amigos de infancia. 

Para entonces el Centro de Análisis y Operaciones Marítimas en materia de Narcotráfico (MAOC-N) ya estaba al tanto de que había una embarcación con varias toneladas de cocaína. Medios aéreos y marítimos se lanzaron en su búsqueda, pero no lo encontraron. Buscaban un pesquero, un velero, un buque de carga… Pero no un semisumergible. La investigación en España recuerda que "una patrulla de la Armada de Portugal y medios aéreos estaban sobre las coordenadas en tiempo real y no eran capaces de detectarla". 

Javier Romero

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Javier Romero con una patrulla de la Armada en Colombia durante la grabación del documental Operación Marea Negra: la travesía suicida, de Amazon Prime.

Las gestiones realizadas por la organización de narcotraficantes para desembarcar la cocaína no dieron resultado. Aunque mandaron un pequeño buque al sur de la llamada Costa da Morte, en Galicia, para tratar de recoger la mercancía, la Guardia Civil española había conseguido información, y un helicóptero y una embarcación se posicionaron en la zona en la que se iba a hacer el desembarco de la droga. El pequeño buque, al verlo, decidió no llevar a cabo la maniobra. Y el mal estado del mar permitió que el sumergible no fuera detectado. 

Desesperados, sin comida ni agua potable, los tripulantes del "Che" decidieron entonces dirigir el narcosubmarino a la más pequeñas de las llamadas Rías Baixas, una zona de la costa gallega. En concreto, a la ría de Aldán, donde el piloto del "Che" pasaba de niño los veranos y que conocía bastante bien. "Con gran pericia, porque se trata de una zona complicada para la navegación, Agustín consiguió meter el submarino en esa ría y lo posicionó frente a una cala con unos 8 metros de profundidad", explica Javier Moreno. 

En la madrugada del 24 de noviembre, la tripulación del "Che" abrió la espita y el agua comenzó a entrar en "Che" hasta hundirlo. Los tres tripulantes saltaron al agua, con la idea de volver a recoger la droga más tarde. Pero no hubo ocasión. Luis Tomás Benítez Manzaba fue detenido en la misma playa. Su primo, Pedro Roberto Delgado Manzaba, cinco horas después en una carretera cercana, con las manos abrasadas de manipular el narcosubmarino. El capitán, Agustín, fue apresado cinco días después en una casa cercana en la que se ocultaba. 

acusados por el caso del narcosubmarino

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Los acusados están a la espera de su condena.

"Al comprobar aquella precariedad y ausencia de espacio, resultó asombroso que lograran llegar vivos a España", en palabras del sargento Basante, el primer policía en pisar el narcosubmarino. "Yo también he estado dentro de "Che" y la sensación de claustrofobia era enorme. Estar allí durante 27 días debió de ser una auténtica tortura psicológica para la tripulación", sentencia Javier Romero. 

Los 152 fardos de cocaína fueron confiscados por las fuerzas de seguridad. Agustín y los primos Manzaba fueron llevados a prisión, y allí permanecen a la espera de que en breve salga su condena. También otras cuatro personas, los amigos con quienes contactó el piloto del narcosubmarino, han sido juzgados y están a la espera de que salga la sentencia. 

Pero los dueños de la droga y los miembros de la organización de narcotráfico al que iba dirigida la cocaína siguen sin embargo libres. Y, probablemente, ya estén preparando otro envío.

Los drones submarinos, una herramienta para explorar los misterios del océano

 

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El 90% del océano aún es terreno desconocido. Científicos marinos coinciden en que se ha explorado más el universo que el mismo océano. Sin embargo, en el mundo de la biología marina, se están creando drones submarinos para poder investigar especies poco conocidas en lo más profundo del ecosistema. Es ahí donde un grupo de científicos con ingenio e innovación creó un dron hecho con productos que se consiguen en una ferretería, para poder visualizar y estudiar nuevas especies marinas.

La empresa SEPIA y su grupo de científicos colombianos crearon el SEPIA ROV, uno de los drones submarinos capaz de sumergirse hasta 100 metros de profundidad, donde se pueden descubrir nuevas especies en el mar. Y es que la creación de estos prototipos nace de una necesidad: investigar un mundo hasta ahora poco conocido. “Eso nos permite llegar de manera rápida a áreas remotas, de manera eficiente y eficaz a 100 metros”, aseguró Omar Abril-Howard, CEO de Sepia.

“Si usted mira el mapa de Colombia, le ponen las cordilleras, los volúmenes, los ríos que tenemos, pero cuando usted mira para el mar es una mancha azul, no hay nada, pese a que es más del 40% del territorio. Estos equipos robóticos nos permiten poner ojos en el fondo del mar”, manifestó el profesor Juan Armando Sánchez, de la Universidad de Los Andes.

Con estos drones submarinos, ha sido posible descubrir nuevos ecosistemas coralinos e inclusive nuevas especies. Se calcula que en el océano habitan más de 220.000 especies, pero la cifra puede crecer debido a que ha sido poco explorado. A diferencia de otros drones mucho más sofisticados, exportados de Canadá y Estados Unidos, el mérito de los científicos colombianos es poder haber construido un dron de bajo costo y con materiales que se pueden encontrar en 

A los científicos del SEPIA ROV se les adjudicó una patente por utilidad, entregada por el Ministerio de Comercio, lo cual quiere decir que este grupo de colombianos hizo una contribución a la investigación de las profundidades marinas en el país, en especial, a mejorar los métodos de exploración.

Pero el grupo de investigadores quiere trascender. “La empresa está en búsqueda de apoyo para llegar a otros territorios y, de esa manera, poder impactar de manera positiva los procesos de investigación marinos y costeros de Colombia y el Caribe, promoviendo un crecimiento orgánico de la empresa”, sostuvo el CEO de SEPIA.

El mundo del 'crepúsculo', como llaman los investigadores a las profundidades del océano, ha contado con investigaciones donde se han podido evidenciar, entre otros temas, sus puntos más profundos en el planeta. Five Deeps, una de las exploraciones más completas, cuenta cuáles son:

  • El Abismo de Challenger con 10.924 metros de profundidad
  • El Abismo de Brownson (8.738 metros de profundidad) 
  • El Abismo Factorian (7.432 metros de profundidad)

Pero la biología marina también pide apoyo, no solo en Colombia, sino en el mundo. “Con decirle otro paralelo, el presupuesto de un año de NASA alcanzaría para 2.000 años de NOA, que es la que maneja clima, atmósfera y océano”, sentenció el profesor Sánchez. Un símil que nos invita a prestarle más atención al campo de la biología marina.

Robles supervisa la evolución del programa de submarinos de última generación

Murcia, 21 ene (EFE).- - La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha visitado este viernes el astillero de Navantia en Cartagena para interesarse por la evolución del programa de submarinos de última generación S-80, uno de los cuales, el Isaac Peral, finalizó esta semana sus pruebas de propulsión sobre amarra, informa el ministerio. 

Se trata del sexto hito de seguridad que debe superar un submarino y que permite verificar el funcionamiento de la propulsión y la línea de ejes con el submarino amarrado al muelle y con alimentación autónoma desde sus baterías. Este submarino realizará su primera navegación en superficie y su primera inmersión en junio. La entrega a la Armada está contemplada para febrero de 2023. 

La ministra ha agradecido el trabajo a los miembros de la dotación, quienes le han comentado que están “muy ilusionados” con los resultados de las últimas pruebas y su próxima salida al mar.

Tras su llegada a la Base Aérea de San Javier, donde ha sido recibida por su jefe, coronel Pascual Soria, la ministra se ha desplazado al astillero de Navantia Cartagena, donde le ha dado la bienvenida el presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, quien ha agradecido su presencia. Posteriormente, el jefe del programa S-80, capitán de navío Francisco Javier del Corral, su comandante de pruebas, capitán de navío Juan Manuel Torrijos, y el director del astillero, Germán Romero, han informado a la ministra sobre la situación general del programa. EFE

Israel avala comisión para investigar acuerdo de compra de submarinos a Alemania