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22 abril 2024

Dos robots submarinos para conocer el litoral cántabro

 El Instituto Español de Oceanografía (IEO) contará a partir del mes de mayo en su sede de Santander con dos 'gliders'. Con leer ese término, los expertos en la materia serán conscientes de inmediato de la importancia que tiene la presencia de estos aparatos para apoyar la labor investigadora de los profesionales que trabajan en la observación de los mares y los cambios en ese ecosistema y que plantean soluciones concretas a los problemas relacionados con la protección del litoral frente a temporales, la pesca, el transporte marítimo o el turismo. Ellos son capaces de calibrar el calado de la noticia, pero para que lo entienda el resto del mundo hay que aportar un poco más de información. La parte llamativa es que se trata de dos robots submarinos que recorrerán la costa cántabra recogiendo datos y enviándolos a tierra en tiempo real. Y la parte relevante, la que ponen en valor quienes harán uso de estas máquinas en muy pocas semanas, es que supone la llegada de una tecnología puntera a nivel mundial que hará que el centro de investigación cántabro se sitúe a la vanguardia. 

Aunque de manera puntual y para acciones concretas ya han visitado Santander algunos robots submarinos planeadores –la foto que acompaña esta información es de una campaña de 2013–, los que incorpora ahora el IEO suponen un salto cualitativo respecto a lo anterior. Porque tendrán base fija en Cantabria y servirán para crear una base de datos y una serie histórica sólida y porque el modelo adquirido tiene mejoras relevantes respecto a la mayoría de los que ya están en funcionamiento en otros lugares. «Debido al bajo consumo de energía pueden permanecer midiendo el océano durante semanas –tienen una autonomía mínima de 50 días– y recorriendo miles de kilómetros con asistencia humana únicamente desde tierra para su pilotaje mientras mandan los datos que recogen vía satélite», explica Raquel Somavilla, responsable del proyecto. La comunicación con el 'glider' es bidireccional: el submarino no sólo 'habla' para mandar datos, sino que también escucha a la persona que, desde tierra, le ordena modificar su tarea, el rumbo, la profundidad a la que debe llegar… Es decir, que trabaja a demanda en función de las necesidades e inquietudes que el investigador tenga en cada momento.

Alta tecnología y, en consecuencia, también un coste elevado. La empresa especializada Grafinta se ha encargado de su fabricación con un presupuesto de 598.950 euros, una inversión que el IEO ha podido hacer frente gracias a su integración en un programa científico del Gobierno de España con cargo al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Con estos fondos europeos se han comprado unos robots submarinos capaces de bajar hasta los 1.000 metros de profundidad y equipados con sensores que analizan parámetros físicos como temperatura y salinidad, directamente implicados en la interacción del océano con el clima o el tiempo atmosférico. También parámetros bioquímicos como el nivel de oxígeno disuelto y de clorofila, que proporcionarán obtener datos más relacionados con el estado y salud del océano y los ecosistemas marinos.

El contrato, además de los aparatos, que tendrán un peso máximo de 65 kilos, una eslora inferior a tres metros y un diámetro de alrededor de 30 centímetros, incluye los cursos de formación que recibirán las personas –participarán en la fase teórica y práctica al menos cinco profesionales– que trabajen en el proyecto. Los investigadores aprenderán antes de que se fondeen los submarinos cómo se calibran y pilotan, así como las técnicas para recuperarlos cuando concluya cada una de sus expediciones. Si no hay retrasos, los robots podrán hacer su primera salida este mismo verano. 

Un planeador submarino, durante una campaña en 2013 en Santander.
Un planeador submarino, durante una campaña en 2013 en Santander. DM

La adjudicataria también suministrará un paquete de baterías recargables con sus cargadores correspondientes, un kits con material complementario, herramientas de software para su control, un juego de una pértiga de recuperación telescópica y un sistema de lanzamiento al mar, además de los carros para su transporte en tierra.

«La llegada de los 'gliders' pretende seguir haciendo de nuestro trabajo de observación de las aguas de nuestra comunidad autónoma un referente en lo que se refiere al estudio de la evolución del océano y el clima», apunta Somavilla, que está convencida de que con estos nuevos aparatos su método científico podrá evolucionar para acercarlo al que utilizan los observatorios oceánicos de referencia a nivel mundial. En su opinión, el paso más relevante que se da con estos submarinos es que se amplía el abanico de variables esenciales del océano medidas. Estos datos –todos serán de libre acceso para curiosos o investigadores que trabajen en otros centros fuera de la región– se sumarán a los que aportan los barcos científicos que de forma periódica realizan campañas en Cantabria o a los de la boya Augusto González Linares, temporalmente fuera de uso por los daños sufridos por el último gran temporal marítimo. 

En España, hasta el momento, solo los dos centros públicos que tienen la categoría de Infraestructuras Científicas y Técnicas Singulares (ICTS) operan regularmente con 'gliders'. Se trata de la Plataforma Oceanográfica de Canarias y el Sistema de Observación y Predicción Costera de las Islas Baleares. Ahora, tanto la sede del IEO en Santander –acaba de ser nombrado como centro de referencia de este instituto público en materia de Pesquería– como el Centro de Investigación Marina y Alimentaria del País Vasco se incorporarán a este selecto grupo.


04 enero 2020

Glider Submarino graba durante 18 dis el sonido del fondo del mar





planeador marino

El sonido es para los animales marinos lo que la luz es para las personas en tierra

Durante 18 días, un robot submarino se sumergió y emergió y se sumergió y emergió, unas 402 veces en total, escuchando las profundidades del océano mientras viajaba cientos de millas a lo largo de la plataforma continental frente a las costas de Washington y Oregon en los Estados Unidos. 
El robot con forma de torpedo, llamado planeador, capturó el rugido de percusión de la pistola de aire de un barco de investigación, que reverberó como un bombo amortiguado. Escuchó lo que sonó como el batir de una tambaleante lavadora, que indicaba la presencia de un barco que pasaba cerca. El robot de 54 kilogramos incluso captó el encantador y barítono gemido de las ballenas jorobadas.
Durante años, los científicos han estado trabajando para desenredar los misterios del sonido del océano. El ruido viaja mucho más lejos bajo el agua que en el aire. 
"El sonido es para los animales marinos lo que la luz es para las personas en tierra", dijo Joe Haxel, profesor asistente de la Universidad Estatal de Oregón en estudios de recursos marinos. Es el medio a través del cual estas criaturas escuchan, se ubican y se comunican. 
¿Qué tan ruidoso es el mar? ¿Los humanos, con buques de carga y perforación oceánica y pruebas de sonar, lo hacen más ruidoso? 
"Sabemos muy poco sobre el ruido general en el océano y cómo afecta eso a las criaturas que viven allí", dijo Chris Meinig, director de ingeniería del Laboratorio Ambiental Marino del Pacífico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica en Seattle. 
Un nuevo artículo de investigación, escrito por Haxel y Meinig y publicado el mes pasado en la revista científica PLOS ONE, revisado por pares, narra los viajes del planeador y explica cómo esta tecnología permite a los científicos escuchar el mar y explorar sus oscuras profundidades. 
"Esta es una nueva forma de hacer mediciones que nos informan sobre lo que está sucediendo", dijo Haxel. 
La mayoría de los planeadores oceánicos operan sin hélices o ningún sistema de propulsión. En cambio, recortan a través del agua debido a sus alas, que se inclinan contra el agua salada mientras el robot ajusta su flotabilidad. "Usamos las alas para ajustar la actitud y la ruta de vuelo", dijo Meinig. 
A menudo están equipados con timones mecánicos para ayudar a mantener la máquina en curso. Las baterías dentro de la máquina tubular pueden moverse y ajustar su lastre. 
Cuando los planeadores salen a la superficie, pueden comunicarse con satélites, compartir datos y obtener instrucciones de sus manejadores. Luego, vuelven a descender a una profundidad programada, antes de comenzar a escalar nuevamente por el agua. 
Los científicos usan planeadores para recopilar temperaturas del océano, información sobre la salinidad y una miríada de otras medidas. 
Los Seagliders (planeadores submarinos) fueron inventados en la Universidad de Washington. Estos robots han estado buscando en el océano pistas sobre los misterios de la ciencia durante aproximadamente 15 años, dijo Meinig. Pero la tecnología continúa desarrollándose. 
Debido a que los planeadores no tienen hélices, las silenciosas máquinas rara vez perturban a los animales normalmente asustadizos, dijo Haxel. 
"Son un poco furtivos", dijo. 
Los hidrófonos, que son esencialmente micrófonos submarinos, han permitido a los científicos recopilar datos acústicos de planeadores durante muchos años. 
Pero los estudios sobre el ruido ambiental del océano generalmente se han basado en amarres fijos, que solo pueden tomar muestras en ubicaciones y profundidades individuales. 
planeador marino y buzoLos planeadores con hidrófonos no se han utilizado antes para una extensa monitorización del ruido, en gran parte porque los timones de los vehículos a menudo interrumpen las grabaciones. Haxel y otros científicos lograron filtrar de su audio el ruido del timón utilizando algoritmos informáticos. 
"No he visto a nadie hacer antes un estudio de ruido ambiental con planeadores como estos", dijo Elizabeth Kusel, científica principal de Ciencias Aplicadas JASCO, que ha trabajado con planeadores por alrededor de una década y no participó en esta investigación. "Su trabajo es muy valioso". 
Los científicos de investigación lanzaron el planeador el 20 de julio de 2012, frente a Grays Harbor. Llegó 2 semanas más tarde cerca de Brookings, Oregon, a unas 285 millas de distancia. El robot viajó, en promedio, a menos de 1 mph. Su profundidad de inmersión promedio fue de más de 2.050 pies bajo la superficie del océano. 
Los científicos grabaron durante todo su viaje, grabando audio de al menos 11 encuentros con delfines de cara blanca del Pacífico, tres con ballenas jorobadas y otras criaturas que los científicos no pudieron identificar. 
El robot también grabó los buques que pasaban y el poderoso cañón de aire de un barco de la National Science Foundation que realizaba investigaciones sísmicas en la costa. "Es básicamente una explosión", dijo Haxel sobre las explosiones de cañones de aire. "Cada 20 o 30 segundos obtienes un gran estruendo en la columna de agua". 
Las compañías de petróleo y gas también usan cañones de aire sísmicos para investigar posibles depósitos. Su uso es controvertido porque estas explosiones pueden dañar a los animales cercanos. 
En ocasiones, el cañón de aire comprimido de investigación era lo suficientemente alto como para registrarse "por encima del umbral de sensibilidad que podíamos medir", dijo Haxel, aunque los científicos estaban usando un hidrófono particularmente sensible. 
Sin embargo, en general, los científicos descubrieron que el ruido del océano frente a la costa se había mantenido similar a las mediciones de los años 90 tomadas de amarres fijos. 
Los grandes buques no tuvieron un impacto tan significativo en los niveles generales de ruido como Haxel había esperado. Los científicos compararon los datos de seguimiento de los barcos y encontraron poca correlación entre el ruido general y la presencia del barco. 
"Eso me abrió los ojos. Solía pensar que los barcos son muy ruidosos", dijo Haxel. Pero a lo largo de la plataforma continental, que presenta un lecho marino irregular, una superficie oceánica enérgica y ondulada y propiedades físicas únicas en la columna de agua, el sonido que emana de los barcos parece quedar "atrapado" y tiene "alcance limitado", dijo. 
Estos resultados no se pueden extrapolar a otras ubicaciones. "Su perfil de velocidad de sonido se verá muy diferente en Puget Sound", dijo Haxel. 
Los planeadores se han utilizado para mapear el sonido de los volcanes submarinos en erupción, ayudar con los pronósticos de huracanes de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y también para escuchar a las ballenas barbadas de inmersión profunda. 
Han volado a través de la ola de calor marina que agita el Océano Pacífico, en el Mar de Bering cerca de Alaska y debajo del hielo en ambos continentes polares, dijo Meinig. 
"Probablemente haya más robots en el océano que en cualquier otro lugar", dijo Meinig. Y con los planeadores, "Estamos haciendo cosas cada vez mayores y desafiantes". En cada vuelo, estos robots avanzan un poco más hacia lo desconocido. 
Artículo cientifico: Ocean sound levels in the northeast Pacific recorded from an autonomous underwater glider

21 abril 2014

Recuperan cerca de Maó un glider científico

Salvamento Marítimo recuperó este martes un planeador autónomo submarino (o glider) en aguas de Menorca que había sufrido problemas con las baterías durante una misión de investigación. Concretamente, se localizó a 40 millas al este de Maó y se trasladó hasta ese puerto.
La operación tuvo lugar a las 7,45 de la mañana y estuvo coordinada por el Centro de Salvamento Marítimo (CCS) de Palma, dependiente del Ministerio de Fomento.
El planeador autónomo submarino pertenece al Sistema de Observación Costero de las Islas Baleares (SOCIB) y se utiliza para realizar misiones de observación de las condiciones oceanográficas en el archipiélago.
El SOCIB, tras tener constancia el lunes de un problema con las baterías, dejó el vehículo en superficie a la deriva para facilitar su recogida, pidiendo posteriormente la colaboración de Salvamento Marítimo para su recuperación, ya que existe una estrecha relación entre ambos organismos en aras de la investigación del cálculo de derivas.
Actualmente, Salvamento Marítimo y el SOCIB participan en el proyecto Tosca (del 25 al 31 de octubre) que tiene como objetivo mejorar la calidad, la rapidez y la eficacia en la toma de decisiones en caso de asccidentes en el Mediterráneo relacionados con la contaminación por derrames de petróleo o con las operaciones de búsqueda y rescate.
http://ultimahora.es/menorca

05 marzo 2011

5º encuentro mundial de submarinos no tripulados (Gliders)

Los expertos en la ingeniería de planeadores submarinos para observación científica de la European/Everyone´s Gliding Observatories (EGO) celebrarán su quinto encuentro mundial en la isla de Gran Canaria entre los días 14 y 18  de marzo.

La reunión de la EGO ha sido organizada por la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN), consorcio dedicado a promover la investigación e innovación marina y marítima, en el contexto de una acción COST ESSEM (European Cooperation for Science and Technology) y tiene prevista una asistencia de 150 representantes de centros de investigación y de la industria de “gliders” de todo el mundo.

Los “gliders” son vehículos autónomos submarinos que permiten ampliar e incluso sustituir las observaciones científicas realizadas desde barcos oceanográficos, que miden, entre otras funciones, características del agua como temperatura, conductividad, corrientes, pigmentos y oxígeno, a miles de kilómetros y durante largos períodos de tiempo.

El EGO es el principal foro internacional de intercambio de experiencias y conocimientos sobre los “gliders”, sus avances y aplicaciones, que concentra a científicos, ingenieros, técnicos, estudiantes y a la industria de estos vehículos no tripulados, que se reúnen cada año en un país diferente para exponer las últimas novedades científicas de esta tecnología.

La edición que se desarrollará en Gran Canaria será la más participativa de las celebradas hasta el momento y contará con jornadas técnicas, incluida una Escuela de “gliders”, en la que los asistentes podrán realizar prácticas reales con los diversos tipos de planeadores en el taller y en el océano, y Workshops en los que los fabricantes mundiales expondrán sus últimos productos y servicios.

La organización de EGO 2011 en Gran Canaria se encuadra en las acciones que la PLOCAN contempla en su agenda de actividades relacionadas con la puesta en marcha de la plataforma oceánica, una infraestructura científico-técnica que tiene como objetivo ofrecer servicios y convertirse en base para la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación en el océano, de instituciones y empresas.

Un glider en el océano.