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25 abril 2022

Submarino alemán U-Boot: Cómo se vivía en la Segunda Guerra Mundial y sus peligros

 por  | Abr 21, 2022 | Acorazado Bismarck, Blogs

¿Conoces la historia de los submarinos alemanes U-Boot? En el blog de hoy de Acorazado Bismarck te contamos todos sus detalles. Además, haremos un breve resumen de cómo vivieron los submarinistas durante la Segunda Guerra Mundial en estos buques sumergibles.

¡No te lo pierdas! Sigue leyendo que te lo vamos a contar todo con pelos y señales.

 

Inicios del submarino alemán U-Boot

 

Según cuenta la leyenda, los U-Boot eran considerados como submarinos. Aunque, desde el punto de vista militar y técnico habría que diferenciar los buques sumergibles de los submarinos. Estos barcos, aunque posteriormente fueron mejorados, tenían unas capacidades y prestaciones limitadas debajo del agua. Generalmente, fueron pensados para navegar por la superficie. Solo en caso de peligro se sumergía y navegaba debajo del agua. Eso sí, los marineros podían sumergirlo durante un tiempo y una velocidad determinada.

Los submarinos U-Boot de la Segunda Guerra Mundial se caracterizaban por tener una sola planta de proa a popa de la nave, dividida en varias y minúsculas estancias. En total tenía ocho tubos de torpedos, seis en la proa y dos en la popa. Es por ello, que debía transportar 20 torpedos, el mismo armamento que los barcos.

En el siguiente vídeo conocerás en primera persona la historia de los sumergibles U-Boot.

 

 

La vida de un tripulante de un submarino U-Boot

 

La vida de un tripulante de un submarino U-Boot no era nada envidiable. Debido a su poca capacidad, los allí presentes debían desplazarse en su interior en fila india. Gracias a los relatos de las personas que vivieron en estos sumergibles, se ha conocido que vivían en condiciones pésimas. Dormían en literas y hacían turnos para acostarse. No había intimidad. El agua potable era escasa, por lo que no había duchas.

El peligro siempre estaba presenta, tanto por la situación de guerra que se vivía entonces como por el oleaje del mar en medio del océano. En definitiva, la vida era una mezcla de aburrimiento, incomodidad y terror.

09 abril 2016

U-boote: los lobos de la Kriegsmarine


Submarinos Tipo U-Boot 
Imagen de submarino U-Boot en navegación con su tripulación


Durante la Segunda Guerra Mundial, los submarinos alemanes fueron los causantes de los mayores estragos infringidos a la flota aliada a través de sus navegaciones por el Océano Atlántico. Eran conocidos como los lobos del mar debido a la normativa que instauro el Almirante Karl Doenitz para que su entrada en combate se efectuara en forma de agrupación (manada) en lugar de forma individual. 

Durante todo el periodo bélico, fueron puestos en servicio operativo más de un millar de unidades (desde la denominación U-1 hasta U-4712) que fueron terriblemente activas en combate, logrando una media de cincuenta y cinco hundimientos de navíos aliados por mes.
 



Los primeros modelos de submarinos eran muy vulnerables a la aviación y buques enemigos, dada su necesidad de recargar las baterías del sistema eléctrico en superficie, lo cual les hacia ser un blanco fácil a la artillería. 

Gracias a la aparición de un curioso invento conocido como el snorkel, se aumentó considerablemente su capacidad ofensiva, dado que no era necesario cargar las baterías en superficie, pudiendo realizarse a profundidad de periscopio, disminuyendo enormemente la posibilidad de ser avistados. 

A pesar de lo que pueda parecer, el snorkel es un invento holandés puesto en servicio en los sumergibles tipo O-19 y O-20, que consta de unos tubos conectados a las entradas y salidas de los motores de combustión del submarino y que permiten la expulsión de los gases de escape así como la admisión de aire fresco del exterior, para que los motores sigan funcionando en navegación a profundidad de periscopio.
 

Submarinos Tipo U-Boot 
Imagen del mástil de un snorkel en navegación


Los submarinos O-19 y O-20 fueron capturados por la flota alemana y se intentó incluir el snorkel en el diseño de los submarinos U-Boot (a pesar de las reticencias iniciales del Almirante Doenitz) siendo las primeras unidades en estar operativas con el snorkel incorporado en el diseño los submarinos numerados U-57/58. 

El snorkel aportaba grandes ventajas para la navegación pero también serios inconvenientes, como la entrada de agua en la tubería de admisión de aire, lo cual provocaba el mal funcionamiento o incluso la paralización del motor, como sucedió con el hundimiento del submarino U-264 en febrero del año 1944. 

Durante dicho año, los técnicos alemanes realizaron ensayos de un nuevo sistema de propulsión independiente del aire (AIP, air independent propulsión), que utilizaba como combustible peróxido de hidrogeno (agua oxigenada), teniendo como objetivo principal evitar los problemas de detectabilidad de la estela que dejaba el snorkel en el agua para los nuevos y cada vez más potentes y sofisticados sistemas de radar.
 

Submarinos Tipo U-Boot 
Esquema de la reacción química en un sistema AIP


La llegada de la propulsión nuclear y del ciclo cerrado de vapor, permitieron a los submarinos disponer de una autonomía de navegación casi ilimitada, estando sujeta a la disponibilidad de los víveres a bordo. 

El sistema AIP con su ultima tecnología será el incorporado a los futuros submarinos en construcción para el Ministerio de Defensa de nuestro país en la clase S-80. La marina francesa a través del astillero constructor DCNS dispone de su propio sistema anaeróbico denominado MESMA (Module d’Energie Sous-Marine Autonome) incorporado en sus sumergibles de la clase Scorpène y que emplea como combustible etanol y oxígeno líquido.
 

Submarinos Tipo U-Boot 
Imagen del submarino s-80 en el taller de construcción


Como curiosidad y colofón de este articulo mencionar que los submarinos germanos fueron visitantes de nuestras costas gallegas. El submarino U-Boot numero U-966 fue hundido frente a las costas de Estaca de Bares el día 10 de noviembre del año 1943 una vez avistado y bombardeado por un avión británico. Los fallecidos fueron enterrados en el Cementerio de O Barqueiro y los tripulantes supervivientes fueron enviados a la base naval de A Graña en Ferrol, para ser repatriados una vez finalizada la contienda. 

Características del submarino U-Boot (U-966) tipo VII-C 

Desplazamiento : 769 toneladas en superficie / 871 navegación sumergido 
Eslora: 67,10 metros 
Manga: 6,20 metros 
Puntal: 4,74 metros 
Altura total: 9,60 metros 
Potencia: 3.200 hp (superficie) / 750 hp (sumergido) 
Velocidad: 17,7 nudos en superficie / 7,6 nudos sumergido 
Armamento: 14 torpedos, 26 minas y un cañón 88/45 de 220 disparos por minuto. 
Tripulación: 44-52 hombres 
Profundidad máxima de inmersión: 220 metros


Submarinos Tipo U-Boot



Fuente:


https://vadebarcos.wordpress.com/2015/06/13/submarinos-tipo-u-boot-lobos-kriegsmarine/

Los U-Boote en la IIWW

El almirante Doenitz estaba convencido (y no iba errado) que la guerra submarina era la unica que podía cortar el cordón umbilical entre la Gran Bretaña y los USA (más Canadá). Los ingleses recibían  por mar todos sus suministros y su corte significaría la capitulación forzosa de los británicos.
                                        
El mismo Churchill confesó que los submarinos alemanes, los "U Boote", fueron su mayor preocupación de toda la guerra y hasta que los aliados (gracias al radar, el descifrado de las claves de radio alemanas, el aumento de los destructores de escolta por suerte del préstamo de los americanos, y que al final los aviones pudieran cerrar el "gap" existente en el centro del Atlántico y pudieran dar cobertura aérea a los convoyes) ganaran (y por goleada) la Batalla del Atlántico, Churchill no pudo descansar.

Doenitz le había exigido a Hitler el incremento de la flota de sumergibles y la construcción de varias bases "bunkerizadas" para los sumergibles alemanes, en la costa de Francia (desde la ocupación de Francia por parte del ejército alemán, todas las operaciones submarinas partían de puertos franceses para ahorrar distancia y pasar por los peligrosos estrechos que cierran el paso entre el Mar Báltico, donde estaban las principales bases y astilleros alemanes de submarinos, y el Atlántico, o la cercanía con Gran Bretaña y su importante flota a los puertos o bases del Mar del Norte.

Y se construyeron varias bases bunkerizadas de submarinos en la costa francesa, siendo la mayor y mas importante la de Lorient, en la Bretagne, formada por tres bunkers principales (el K1, K2 y K3, siendo la "K" por "Keroman" que era el nombre de la peninsula que las albergaba) que podían mantener y reparar en sus alvéolos blindados o diques cubiertos a 6 o 7 submarinos cada uno. En la imagen superior, el estado del K1 de dicha base en los años 60 y en la inferior, la entrada a los alvéolos.

Dichos bunkers o bases fortificadas y blindadas eran de hormigón armado y los techos tenían a de 6 a 10 metros de espesor, con espacios intermedios. Entre los meses de enero y febrero de 1943 fueron bombardeados 1 vez por la USAF y 9 veces por la RAF y en uno de dichos bombardeos se lanzó una "tall boy", una bomba perforante de 7 toneladas, que no pudo entrar.
Se lanzaron un total de 1.675 toneladas de bombas, más las incendiarias; la ciudad quedó totalmente destruida pero no así la base que casi no sufrió daños.

Después de la guerra los franceses la restauraron y la utilizaron para sus propios submarinos que, al principio, fueron los "U Boote", ultimo modelo heredados de los alemanes (arriba) y luego los primeros fabricados en Francia en la post-guerra (abajo).
Cuando en 1970 Francia decidió sustituir sus submarinos de ataque por navíos nucleares y al no tener la base alemana, construida en 1941, ninguna instalación para el tratamiento del combustible nuclear, dicha base fue abandonada en 1997, pasando a ser de propiedad municipal; hoy es un museo y alberga varias organizaciones náuticas civiles (*).

Coronel Von Rohaut

 (*) Y los submarinos de ataque nucleares están en la base de Toulon y los lanza-missiles de disuasión nuclear en la base de Île Longue, en la, cercana a Lorient, rada de Brest. Y Brest, aquí encima, igual que Saint Nazaire y otros puertos atlánticos, también tuvo una base de submarinos alemanes durante la IIGM).

http://rohaut.blogspot.com.es/2016/04/virgen-santisima.html

03 enero 2015

La Vida en un U-Boote

Os dejo este interesante artículo de Javier Bilbao. Es de utilidad el artículo.
 
das boot
 “La única cosa que realmente me asustó durante la guerra fue el peligro representado por los submarinos”
Winston Churchill
No es apropiado escribir un artículo sobre algún aspecto de la Segunda Guerra Mundial sin abrirlo con Churchill diciendo alguna cosa. La verdad es que este hombre no callaba. En este caso como vemos expresa su temor ante la formidable arma de guerra que fueron los U-Boote, los contendientes de la que fue bautizada por él como “La Batalla del Atlántico”, con la que el Tercer Reich intentó estrangular la economía británica. Un feroz combate en el que más de 14 millones de toneladas Aliadas acabaron en el fondo del mar y murieron en el empeño al menos el 70% de los tripulantes de submarinos de la Alemania nazi. Así lo vivieron sus protagonistas. 
Los submarinos alemanes alcanzaron tal grado de desarrollo técnico y capacidad de ataque durante la Primera Guerra Mundial (un total de 345 de ellos entraron en servicio, hundiendo 6.400 barcos enemigos), que el Tratado de Versalles prohibió a Alemania su construcción. La fuerza naval resultante de las exigencias de dicho acuerdo era tan inofensiva y minúscula —especialmente en comparación con la inglesa que a Hitler se le llevaban los demonios y tal como escribió en Mein Kampf: “precisamente una flota que no puede competir en número, tiene que superar esta deficiencia con la superior capacidad de combate de cada uno de sus barcos”. Esto trajo consigo la construcción encubierta de submarinos para la Kriegsmarine, inicialmente en otros países como España u Holanda, y a finales de los años 30 cada vez con más descaro en la propia Alemania. Entre junio de 1935 y mayo de 1945 fueron alistados un total de 1.177 aparatos bajo el mando de Karl Dönitz. Comandante de un submarino en la Primera Guerra, comodoro jefe de los submarinos del Reich durante la Segunda y por curiosos avatares de la historia la persona que sucedería al Führer tras su suicidio y firmaría la rendición incondicional de Alemania en 1945. Pero no adelantemos acontecimientos. 
Se construyeron diversos modelos de submarinos, llamados U (abreviatura de Unterseeboot) seguidos de un número que lo identificaba. Cada uno llevaba además dibujada en su vela una insignia de su flotilla, tripulación o de la propia embarcación, que podía ser un toro, un pez espada, un caballito de mar, Mickey Mouse (extraordinariamente popular en la Alemania nazi), un muñeco de nieve… etc. Si lograban regresar de una misión lucían también banderines blancos según el número de barcos hundidos, con la cifra de su tonelaje. Su tripulación rondaba el medio centenar de personas y estaba compuesta de hombres muy jóvenes la habitual carne de cañón de todas las guerras que tenían entre 20 y 22 años en el caso de los marineros y de 23 a 25 en el caso de los suboficiales. Por lo general previamente habían aprendido algún oficio manual, estando así familiarizados con el puesto que les asignaban como maquinistas, engrasadores o torpedistas. En gran parte se presentaban voluntarios, dado el prestigio y el halo romántico que rodeaba a los submarinistas, pese a que a medida que avanzó la guerra mostraron una tasa de mortalidad escalofriante, la más alta de hecho de todo el ejército. La vida que les esperaba desde el momento en el que zarpaban sin saber muy bien lo que se les venía encima al comienzo de la guerra eran despedidos por alegres multitudes y bandas de música era una mezcla de aburrimiento y claustrofobia, aderezada con ocasionales momentos de absoluto terror. 
Una vez iniciada la expedición, el submarino debía estar a pleno rendimiento y en alerta las 24 horas del día, así que la tripulación realizaba turnos de cuatro horas en el caso del personal de máquinas era de seis y usaban por tanto una misma cama dos personas alternándose, lo que se conocía como “cama caliente”. Esto, unido a la falta de distinción entre el día y la noche dentro de la embarcación, acababa alterando los ritmos horarios de los submarinistas. Con el fin de amortiguar ese efecto se procuraba respetar las horas del desayuno, la comida y la cena. El primero solía consistir en café muy cargado, huevos y tostadas con mantequilla o mermelada. Para la comida sopa y carne con patatas o verduras y para la cena salchichas o pescado. Con el paso de los días la dieta iba deteriorándose debido al agotamiento del almacén y la constante aparición de moho debido a la humedad, si bien algunos submarinos contaban con hornos para elaborar su propio pan. La fruta, el chocolate y otras exquisiteces se empleaban para recompensar el esfuerzo. Así mismo, las bebidas alcohólicas no solían estar permitidas, pero se distribuían en fechas señaladas y para celebrar el hundimiento de un barco enemigo. Los uniformes se relegaban únicamente a los actos oficiales, a bordo la ropa que llevaban era bastante informal ya que ante todo primaba la funcionalidad. También empleaban una buena cantidad de agua de colonia llamada “Kolibri”, con la que disimular un poco la intensa atmósfera que se creaba con tanta gente conviviendo en un espacio cerrado.
Submarinista lanzando un torpedo
Submarinista lanzando un torpedo.
 
Solía haber un solo retrete para toda la tripulación (aunque en ocasiones también podía usarse otro en cubierta); dentro de él había un cuaderno en el que debía escribirse el nombre del que lo usaba, de esa manera cuando se atascaba se conocía al culpable, que debía encargarse de desatascarlo. Pero a menudo al lado de su nombre los marineros aprovechaban para escribir algún verso mientras cumplían con la naturaleza. Nunca son malos tiempos para la lírica. 
Ocio y disciplina
Para hacer más llevadera la monotonía a bordo solía ponerse el tocadiscos una hora al día y algún submarinista llevaba un acordeón. Estaba prohibido tener fotografías de mujeres desnudas y aquellos libros que “solo tienden a halagar los bajos instintos del hombre, es mejor echarlos por la borda” opinaba el comandante de submarino Wolfgang Luth. Aunque al llegar a tierra se admitía que salieran del puerto a desfogarse. Mientras tanto, durante la travesía, se entretenían en sus ratos libres hablando con sus compañeros, fumando, leyendo, jugando al ajedrez o a las damas y, como en el caso del U-552, cazando tiburones por el procedimiento de lanzar granadas al mar. A veces, en Nochebuena se ponía un árbol de Navidad en la cámara de proa, se cantaban canciones navideñas y se repartían pequeños regalos entre la tripulación. También era celebrado el paso del Ecuador y, como decíamos antes, el hundimiento de algún barco. Los domingos se esperaba que los submarinistas se vistieran algo mejor y era el día en el que el capitán o los oficiales adoctrinaban al resto hablando de los inigualables logros del Tercer Reich y de su “unidad y grandeza” o explicaban algún detalle sobre el funcionamiento de la embarcación o el mar.
No todo era lanzar torpedos y huir de las cargas de profundidad, a veces también cazaban osos polares
No todo era lanzar torpedos y huir de las cargas de profundidad, a veces también cazaban osos polares.
 
La supervivencia del submarino dependía de la perfecta coordinación y obediencia al capitán por sus subordinados. El problema residía en ocasiones en cómo castigar las faltas de disciplina. Una tripulación no podía permitirse el lujo de prescindir de uno de sus hombres en un calabozo de castigo y en tiempo de guerra amenazar con anular permisos tampoco era muy eficaz. Así que se recurría a amenazar con enviar al infractor a un batallón de castigo del frente ruso o a pequeños castigos como el “lecho duro”. Consistía en dormir en el suelo sin manta ni colchón. También se ordenaba entonces realizar los trabajos más desagradables, se le prohibía fumar e incluso se le castigaba al silencio, impidiendo que durante varios días ninguno de sus compañeros le dirigiera la palabra. Pero en un grupo tan compenetrado y de convivencia tan estrecha, a veces bastaba simplemente con recurrir a la presión del grupo, tal como contó en cierta ocasión el mencionado comandante Luth:
A los pocos días de haberse concedido a un serviola una alta condecoración, avisó con retraso el avistamiento de un destructor. Lo único que pudimos hacer fue sumergirnos y esperar. Era evidente que estábamos corriendo un peligro que pudo haberse evitado. Sin embargo, no lo castigué. Recibimos tal lluvia de cargas de profundidad, que estuvimos 15 horas sin poder salir a la superficie. Mientras se producían las explosiones, todas las miradas estaban fijas en el culpable, y este fue el peor castigo que pudo recibir.
En esos momentos de tensión, bajo el ataque de cargas de profundidad, ocasionalmente algún submarinista podía perder los nervios. Dependía del carácter de cada uno, algunos por el contrario eran capaces de tomarse los peligros con bastante filosofía. Como el submarinista que menciona Harald Busch, que ante la incertidumbre de navegar a través de un campo de minas concluyó: “No hay que preocuparse, si mañana nos despertamos es que habremos acertado el buen camino”. A veces el desastre podía provenir de un simple descuido, como no ponerse el cinturón de seguridad cuando se vigilaba el horizonte desde la torre, tal como ocurrió en el U-106 cuando el oficial de guardia y tres serviolas fueron barridos por una ola y nada más se supo de ellos. 
Sobre todo esto, ninguna película ha tratado con tanto realismo la vida a bordo de un submarino como la excelente Das Boot (Wolfgang Petersen, 1981) basada en la novela del mismo nombre de Lothar-Günther Buchheim, quien durante la guerra era escritor de propaganda y formó parte como corresponsal de la tripulación del U-96, experiencia que reflejó en su libro. 
Tecnología y tácticas de combate
Ante el acoso alemán, durante la Primera Guerra Mundial ya comenzó a recurrirse al convoy, con los barcos mercantes navegando agrupados y escoltados por destructores. Durante la Segunda, la réplica alemana fue la rudeltaktik o “manada de lobos”, con varios submarinos nazis atacando en grupo a un convoy preferiblemente de noche. Durante los primeros compases de la guerra tuvieron una notable eficacia, que se vio reforzada con la capitulación de Francia y el consiguiente acceso al Golfo de Vizcaya (los puertos de Vigo y Ferrol también les fueron de ayuda). Al establecer bases para sus submarinos en la costa francesa dispusieron de otra salida al Atlántico aparte del mar del Norte, mejor controlado por los británicos. Dichas bases consistían en enormes búnkeres con techos de hormigón de hasta siete metros de espesor, que los hacía invulnerables incluso a las bombas de cinco toneladas que se lanzaron contra ellos. La base de Brest, por ejemplo, se bombardeó hasta en 65 ocasiones sin que nunca pudiera ser destruida.
Marineros en en la cubierta del
Marineros en en la cubierta del USCGC Spencer observan la explosión de una carga de profundidad que acabó con el submarino U-175 el 17 de abril de 1943.
 
El ASDIC o sónar fue el gran quebradero de cabeza para los submarinistas, pues permitía detectar su posición, de manera que los destructores se ponían justo encima a soltar cargas de profundidad. Es ese pitido que suena cada pocos segundos en las películas de submarinos mientras vemos sudar a los protagonistas. Los submarinos por su parte disponían del Funkmeßortungsgerät, o sea, el radar, según este idioma de gran belleza que es el alemán. Por si eso no fuera bastante también contaban con el Funkmessbeobachtungsgerät, al que probablemente tardaron más en ponerle el nombre que en inventarlo. También comenzaron a llevar un pequeño artefacto llamado Bold que era disparado y mediante una reacción química producía una gran cantidad de burbujas, despistando al sónar. Con esa misma finalidad bordeaban la costa española para confundirse con sus salientes y con los pesqueros. En ocasiones recurrieron a soltar aceite para que en la superficie creyeran que una carga de profundidad había hundido al submarino o se posaban en el fondo del mar durante varias horas, hasta que la superficie quedara despejada. La invención del Snorckel permitió que los motores diésel tomaran aire permaneciendo sumergidos, aunque el sistema tenía ciertos inconvenientes, como el rastro que dejaba en el agua o los cambios de presión dentro del aparato. Un recurso muy curioso fue el de usar cometas o Kolibris, pequeños aparatos con hélices y conectados mediante un cable al submarino. En ellos se subía algún intrépido vigía que de esa manera podía otear el horizonte desde una mejor posición… al menos hasta que llegaba algún avión enemigo. 
Durante la última etapa de la guerra se diseñaron nuevos modelos de submarinos como el tipo XXI, capaces de permanecer sumergidos más de diez días, un minisubmarino biplaza e incluso torpedos humanos suicidas. Hubo también una mejora en el mecanismo de detonación de los torpedos, se incluyó en ellos un sistema de guiado por el ruido de las hélices, así como un movimiento en zigzag para aumentar las posibilidades de dar a algún barco de un convoy. Pero nada de eso pudo cambiar el curso del conflicto, la Batalla del Atlántico estaba irremediablemente perdida. Se trataba en definitiva de una carrera armamentística de medidas y contramedidas que acabó inclinándose del lado Aliado. A ello también contribuyó en cierta medida el descubrimiento de las claves de Enigma, la máquina con la que los submarinos intercambiaban mensajes codificados con el mando central. Los ingleses, astutamente, emplearon esta información con moderación, de manera que el mando alemán no sospechase que estaban interceptando sus comunicaciones. De esta forma algunos estiman que más de 300 barcos Aliados pudieron ser salvados. 
El final de los lobos grises
Con el transcurso de la guerra los Aliados ya no se limitaron a proteger a sus convoyes, sino que salieron a cazar a los cazadores. Para entonces todo fueron calamidades para el arma submarina alemana: la Luftwaffe al mando de Hermann Goering no proporcionaba la suficiente cobertura aérea; la enorme producción de los astilleros ingleses y americanos frustró la pretensión nazi de aislar a Gran Bretaña al dejarla sin barcos; la llamada “brecha del Atlántico”, la parte del océano por la que no sobrevolaban aviones aliados en busca de submarinos, finalmente quedó sellada gracias a nuevas bases y portaaviones; además los aviones pasaron a estar equipados por un nuevo tipo de radar, llamado centimétrico, mucho más eficaz en la detección. Hasta tal punto se sintieron acorralados los antaño llamados “lobos grises” que Dönitz transmitió un mensaje categórico a los comandantes: “quien ahora crea que no es posible atacar a los convoyes es un calzonazos y no un auténtico comandante de U-Boot”. Si permanecieron funcionando durante los últimos meses fue porque desviaban recursos aliados para su destrucción como los aviones, que si no hubieran sido destinados a atacar el suelo alemán. 
Aunque hay cierta variación en las cifras, se estima que de los 39.000 submarinistas alemanes murieron en combate entre el 70% y el 75%… Desde luego les hizo falta mucho valor para meterse en estas grandes latas a decenas de metros bajo los barcos enemigos que no paran de soltarte regalos y superar la claustrofobia y el sentimiento de indefensión que supone saber que no puedes hacer nada para ponerte a salvo, solo esperar. Como dijo alguien: “de todas las ramas de los hombres en las fuerzas armadas no hay ninguna que muestre una mayor devoción y se enfrente a peligros más severos que los tripulantes de un submarino”. Adivinen de quién es esta cita… 
submarino alemán
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Bibliografía:
-Así fue la guerra submarinaHarald Busch (Ed. Juventud) 
-Submarinos alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Mito y realidad de un trágico destinoSantiago Mata(Ed. Almena) 
-Submarinos alemanes U-BooteJuan Vázquez García (Ed. Tikal)

19 julio 2011

Los inicios de la Flota Submarina Alemana: El Nacimiento de los U-Boote.

En 1904, el almirante aleman von Tirpitz vió los modelos submarinos que la Krupp-Germania estaba fabricando para Rusia y unido a la política británica del almirante Fisher, se retractó de sus propias palabras de que "Alemania no necesita submarinos" para autorizar la fabricación del U1. El término U-Boot proviene de la abreviatura del alemán Unterseeboot, «nave submarina», en plural U-Boote, es la denominación dada a los sumergibles y submarinos alemanes desde la Primera Guerra Mundial. Los cuatro primeros submarinos alemanes (U-1, U-2, U-3 y U-4) sirvieron para entrenamiento durante la guerra. Los submarinos alemanes utilizados durante la Primera Guerra Mundial fueron divididos en tres series. La designación U se reserva generalmente para submarinos oceánicos de ataque. La designación UB se utilizó para submarinos costeros de ataque , mientras que la designación UC fue reservada para submarinos minadores costeros. Aunque para evitar la confusión con los U-boote de la Kriegsmarien, los que participaron en la I WW suelen ser reconocidos como los SM U-1
Como Alemania tiene poca costa que defender, la planificación de los submarinos alemanes se enfocó como arma ofensiva, más que como defensiva costera, que era la opción británica. Es más, en su informe Militar y Naval de 1908 escribía que: "Estamos construyendo grandes submarinos, los únicos que pueden llevar a cabo lo que queremos que hagan: actuar ofensivamente en los mares del Norte y Bálticos".
Para 1914, Alemania contaba con 27 submarinos (el U1 entraría en servicio en 1906), cada vez más grandes y capaces.... y desde el U19 de 1913 todos irían equipados con motores diésel en lugar de los de parafina.
A pesar de esto, los primeros modelos U-boote (posteriores a la clase Karp) eran uno de los más fiables y logrados de la época. Con sus dos motores de keroseno desarrollaban hasta 400CV, como unos eléctricos, su autonomía rondaba los 80 km con casco doble y doble hélice.
El diseño fue mejorado en comparación a los submarinos de exportación. Por ejemplo el U-1 tenía tanques de trimado, mientras que en el diseño de los de exportación el trimado se ajustaba moviendo pesos dentro del submarino. Otras mejoras incluían una proa rediseñada para mejorar su capacidad de navegación marítima, un mayor diámetro (10 cm) del casco de presión que fue mejorado para evitar fugas de combustible de los tanques externos, un reordenamiento de los equipos internos y una quilla de lastre reforzada.
La Marina Imperial alemana evitó el uso de motores de gasolina debido al conocido riesgo de incendios y explosiones que habían causado muchos accidentes en los primeros submarinos. EL SM U-1 utilizaba los mucho más seguros motores de queroseno Körting . Mientras que normalmente los motores de queroseno se encendían con gasolina, los motores del U-1 evitaron incluso esto y en su lugar utilizaban aire calentado eléctricamente.
Los motores Körting no podian funcionar en marcha inversa (atras) y tampoco a toda velocidad, ya que sus r.p.m no podian modificarse en cualquier medida útil, y como consecuencia el SM U-1 estaba equipado con hélices de paso ajustable para permitir controlar su velocidad . Estas hélices fueron abandonadas en diseños posteriores debido a su poca eficiencia una vez que la propulsión de queroseno-eléctrica fue abandonada por la diesel-eléctrica, que se empezo a instalar en la clase tipo SM U-19 en 1912-13.
Esto convertía a la fuerza submarina alemana, aunque más pequeña que la británica, como una fuerza inquietante y capaz de debilitar el poderío naval británico.

War Ensign of Germany 1903-1918



Nacho Padró