Mostrando entradas con la etiqueta S-80. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta S-80. Mostrar todas las entradas

01 febrero 2026

Válvulas, sensores y filtros: la Armada invierte 2,2 millones para renovar el stock de repuestos del S-80

 La Jefatura de Apoyo Logístico de la Armada ha puesto en marcha una licitación garantice que su flota de submarinos más moderna, la clase S80, esté siempre lista para operar. Con un presupuesto estimado de 2.257.685 euros, este contrato tiene como objetivo principal el suministro de una importante variedad de piezas de repuesto esenciales para el día a día de estas naves.

Esta inversión responde a una necesidad estratégica. La Flotilla de Submarinos lleva a cabo tareas de mantenimiento programado de forma periódica para que los buques mantengan su máxima operatividad. El acopio de este material es vital para cumplir con los procesos de renovación y asegurar que los submarinos puedan cumplir sus misiones sin contratiempos técnicos.

Un contrato dividido en ocho áreas clave Para facilitar la gestión y la participación de diferentes empresas, la compra se ha dividido en ocho lotes técnicos que cubren prácticamente todos los sistemas del submarino:

• Válvulas: El lote más cuantioso, con una inversión superior a los 715.000 euros.

• Ánodos y sensores: Dispositivos fundamentales para la protección del casco y la detección, valorados en más de 538.000 euros.

• Filtros: Esenciales para los sistemas internos, con un presupuesto de 428.213 euros.

• Equipos varios y tornillería: Con una partida de 330.904 euros.

• Otros componentes: Incluye motores, bombas, sistemas de ventilación, baterías y canastas para lanzabombetas.

Garantía de calidad y piezas siempre nuevas La Armada ha establecido requisitos muy estrictos para las empresas interesadas. Todos los repuestos deben ser completamente nuevos y de fabricación original; las fuentes prohíben expresamente el uso de artículos reparados o reacondicionados. Además, el material debe contar con una garantía mínima de 36 meses desde su recepción.

Un detalle relevante para la seguridad es que las piezas que tengan una "vida útil" limitada (como ciertos componentes químicos o de goma) deberán entregarse con, al menos, el 90% de su vida útil disponible, asegurando que no caduquen prematuramente en el almacén.

Finalmente, el contrato se define como un suministro "abierto", lo que permite a la Armada solicitar las cantidades exactas que necesite en cada momento, ajustándose a la realidad del desgaste de los submarinos mientras se mantengan dentro del presupuesto máximo establecido para cada lote. Con este paso, la Armada refuerza el sostenimiento logístico de una de sus capacidades tecnológicas más avanzadas.

24 noviembre 2024

Los submarinos S-80 de la Armada no irán armados con misiles hasta, al menos, 2027

Uno de los temas que más ha dado que hablar respecto del armamento de los nuevos submarinos de la clase S-80 que Navantia construye para la Armada es el de los misiles que podrán lanzar. De hecho, se ha ido pasando por diferentes opciones. Cabe decir que estos sumergibles fueron construidos con la reserva de espacio y peso para embarcar los misiles Tomahawk, el rival directo de los Kalibr rusos. Actualmente, estos misiles están únicamente en poder de Estados Unidos y de Reino Unido, a los que ahora se unen Japón y Australia. Curiosamente, España estuvo también a punto de adquirirlos para armar las fragatas F-100 y los submarinos S-80. Así, el Gobierno se planteó adquirir el tipo Tac-Tom (Tomahawk Táctico o Bloque IV), un misil subsónico de ataque a tierra y menor alcance que sus antecesores estratégicos, pero dotado de sensibles mejoras, que permiten reprogramarlo en vuelo o elegir entre 15 blancos alternativos. Cada misil cuesta aproximadamente 750 000 euros, dinero al que hay que sumarle el costo de la preparación de la tripulación y adaptación de los sistemas.

A pesar de que se obtuvo el pertinente permiso de Washington, previa petición oficial del Gobierno de España, para la compra de 24 unidades, ampliables hasta 60, en octubre del año 2009 la entonces ministra de Defensa, Carme Chacón, comunicó al Pentágono que renunciaba definitivamente a la adquisición de misiles Tomahawk que fue pactada por su antecesor en el cargo, José Bono, en el año 2005, en plena crisis de relaciones entre la Administración Bush y el primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Por lo tanto, a corto plazo, los S-80 no irán armado con ellos.

Después se apostó por los Harpoon UGM-84 Block II, misiles antibuque con capacidad de ataque a tierra, equipados con un impulsor cohete de combustible sólido y encapsulados en un contenedor cilíndrico para realizar el lanzamiento en inmersión a través de un tubo lanzatorpedos. El alcance de los Harpoon es de unas 240 kilómetros e incorpora una cabeza de guerra con 220 kilos de explosivo, muy lejos de los 1.600 que alcanzan los Tomahawk y de los 2.600 de los Kalibr rusos, que vuelan a una velocidad de 3 Mach.

Evidentemente, los Harpoon, pese a que los S-80 estaba previsto que fuesen los primeros sumergibles de la Armada en disponer de esta capacidad, juegan en otra liga respecto de los Tomahawk y de los misiles rusos y están más pensados para objetivos portuarios en tierra o defensas costeras que para ser una amenaza real para objetivos en el interior de países enemigos, como una base militar, un silo o cualquier otro blanco estratégico.

Sin embargo, parece ser que, finalmente, los submarinos S-80 españoles tampoco lanzarán misiles sub-Harpoon de Boeing como estaba previsto, a pesar de que la compañía estadounidense se adjudicó en 2021 el contrato para la integración del misil en los S-80 por un importe de 4,5 millones de euros. El contrato, gestionado a través del programa FMS (Foreign Military Sales), llegó a aparecer publicado en Sam.gov, una página oficial del Gobierno de Estados Unidos, con fecha de adjudicación del 18 de agosto del mencionado año. La Armada ha tomado esta decisión después de comunicar recientemente la US Navy el final del programa sub-Harpoon y la retirada de este misil en servicio a medio plazo. 

La apuesta ahora es el misil antibuque NSM de la noruega Kongsberg Defence Aerospace (KAD), adquirido ya por España para las futuras fragatas F-100. La Armada ha encargado a Navantia un estudio técnico para la integración en la serie S-80 de la versión del NSM (Naval Strike Missile) diseñada para el lanzamiento desde submarinos. 

El contrato tiene un presupuesto de 240.000 euros. La Armada ya adjudicó hace un año una primera licitación de casi medio millón de euros a Navantia para las actividades de integración preliminares de este misil en los nuevos sumergibles. La gran novedad ahora es que el nuevo expediente deja claro que el sub-Harpoon y el NSM no convivirán.

Imagen de un misil NSM en pleno vuelo

Imagen de un misil NSM en pleno vueloKongsberg

15 octubre 2023

Los submarinos S-80 recibirán asistencia técnica de la Armada de Estados Unidos

 El programa de submarinos S-80 es clave para el Ministerio de Defensa español. El primero de los submarinos de esta clase se encuentra ya en la parrilla de salida y se ultiman los flecos antes de su entrega a la Armada española. Comenzará a partir de ese momento el periodo de vida útil del submarino, mientras la de otros llega a su fin. Es lo que ocurrirá con los dos submarinos de la serie 70 que aún se encuentran operativos. Durante el periodo de servicio de los buques se requiere un complejo proceso de asistencia técnica. En el caso de los modernos submarinos que construye Navantia, la US Navy prestará asistencia especializada a la Oficina Técnica de Apoyo al Ciclo de Vidade los S-80. Con este motivo, el Consejo de Ministros ha aprobado un compromisos de gasto con cargo a ejercicios futuros por importe de 8,2 millones de euros.

El pasado 12 de diciembre de 2022, se acordó la necesidad de contar con la asistencia de la Armada norteamericana para la gestión del sostenimiento de los nuevos submarinos S-80 una vez vayan entrando en servicio; y, en particular, el apoyo a la citada Oficina Técnica, en lo que a su organización y funcionamiento se refiere, así como los productos que se generen en su seno.
Desglose por anualidades del gasto de Defensa para la asistencia de la US Navy a los submarinos S-80

Desglose por anualidades del gasto de Defensa para la asistencia de la US Navy a los submarinos S-80Consejo de Ministros

Según la referencia del Consejo de Ministros, esta asistencia dará continuidad a la llevada a cabo por la US Navy durante el programa de obtención «y que tan fructíferos resultados ha dado para el éxito final del programa y la puesta en servicio de los submarinos S-80», afirma.

'Planning Yard'

¿Cuál es el papel de esa oficina técnica española? En esencia, permite el flujo de la información entre la Armada y Navantia, y está inspirado en el concepto de 'Planning Yard' de la Armada estadounidense, y fue recomendada su implantación para el sostenimiento de los S-80. La función del «Planning Yard» es proporcionar embarcaciones que cumplan o superen todos los requisitos de la flota estadounidense. Mediante este sistema, se minimizan los requisitos de mantenimiento, así como los tiempos de inactividad, reduciendo los costes y ofreciendo respuestas rápidas para abordar los problemas de la flota.
La última imagen del submarino S-81 Isaac Peral, difundida este sábado por la Armada en sus redes sociales

Imagen del submarino S-81 Isaac Peral, difundida por la Armada españolaArmada Española

En definitiva, esta asistencia técnica es de gran ayuda para la Armada y su objetivo es lograr una eficiente gestión del sostenimiento de los submarinos. Según detalla el Consejo de Ministros, sus principales funciones serán:

PRINCIPALES CLAVES

  • Apoyo relativo estudios o análisis técnicos y de seguridad
  • Apoyo programático a la sostenibilidad del submarino
  • Resolución de temas durante la vida en servicio referentes a la antigüedad u obsolescencia de equipos
  • Modernización y asesoría en planificación del mantenimiento
    ​(Fuente: Consejo de Ministros)

24 julio 2023

Los cuatro submarinos oceánicos S-80 con diseño español estarán terminados a finales de 2028

 El grupo completo de la serie de cuatro submarinos S-80 estará terminado para finales de 2028, según las previsiones que maneja el Ministerio de Defensa. El primero, el S-81 Isaac Peral, será entregado por Navantia a la Armada a finales de 2023. A partir de ahí, la propia ministra, Margarita Robles, indicó a principios de julio que los tres submarinos que quedan «están en construcción» y esa construcción, según confirmó, «está muy adelantada».

El programa de submarinos convencionales oceánicos S-80 de última generación supone para la Armada española un importante paso adelante en cuanto a la modernización del arma submarina, y para Navantia colocarse entre los diez países capaces de diseñar y construir submarinos convencionales en todo el mundo.
Como ha informado El Debate, el diseño de estos submarinos, con una eslora de 80,8 metros y un diámetro de 7,3 metros, se parece más al de una nave espacial que al de un buque en superficie y está pensado para operar autónomamente y con gran sigilo durante largos periodos de tiempo, gracias a un revolucionario sistema de propulsión independiente de la atmósfera que le permite generar y almacenar energía eléctrica.El Programa S-80 se enmarca en un amplio proceso de impulso a la Armada española que se complementa con las fragatas F-110 y el BAM IS.
La construcción de los cuatro submarinos diésel-eléctricos se basa en sistema de propulsión AIP (Air Independent Propulsion) y capacidad de lanzamiento de misiles de ataque a tierra. El desarrollo del Sistema AIP se ha desacoplado del desarrollo del Proyecto S-80, de tal forma que el primer buque en que se instale el AIP durante la construcción será el S-83. Al S-81 y S-82 se les instalará tras su entrega, en una inmovilización programada.
Sónares S-81

El S-80 es un submarino monocasco construido con acero de alto grado de elasticidad, según expone el programa del Ministerio de Defensa. Además de la propulsión convencional, incorporará el citado sistema AIP, que permite una discreción total y más de 2 semanas en inmersión.
Su Sistema de Combate Integrado incluye mando y control, sonar, lanzamiento de armas, y comunicaciones vía satélite LINK 11/22, sistemas de armas, guerra electrónica, sensores optrónicos y radares de baja probabilidad de interceptación. En su sistema de armas incluye torpedos filo guiados, misiles antibuque y ataque a tierra, y minas.
Fue el Consejo de Ministros de 5 de septiembre de 2003 el que aprobó el inicio de las actuaciones para la adquisición de cuatro submarinos y dos simuladores (uno de plataforma y otro táctico). pero no fue hasta julio de 2016 cuando se superó la Revisión Crítica del Diseño (CDR, por sus siglas en inglés) en el astillero de Navantia-Cartagena, asegurando la viabilidad del proyecto.
El S-81 emerge en aguas de Cartagena tras una prueba de navegación dinámica

El S-81 emerge en aguas de Cartagena tras una prueba de navegación dinámicaNavantia

Tras el S-81 llegarán otros tres sumergibles que se encuentran en la fase de producción, con diferentes grados de avance pero en «posición muy adelantada», según confirmó la ministra de Defensa. Todos ellos han sido bautizados con nombres de pioneros de la navegación submarina, el S-82 Narciso Monturiol, el S- 83 Cosme García y el S-84 Mateo García de los Reyes, que se irán entregando a la Armada entre 2024 y 2028.

27 marzo 2023

Los submarinos S-80 podrían atacar objetivos en tierra con los misiles NSM, tras renunciar a los Tomahawk de largo alcance

 España parece haber apostado claramente por el Naval Strike Missile (NSM), un misil antibuque y de crucero de ataque a tierra desarrollado por la empresa armamentística noruega Kongsberg Defence & Aerospace. Y si en un principio parece que se había optado por este arma para sustituir a los Harpoon en las fragatas F-100 de la Armada y para equipar las futuras F-110, ahora parece que también será el elegido para los submarinos S-80.

La primera de las fragatas F-110 cuya construcción comenzó en Ferrol el pasado año, podría incorporar ya estos misiles, así como los sistemas de propulsión a través de la filial Kongsberg Maritime (KM). Las fragatas noruegas de la clase Fridtjof Nansen también se basan en el diseño F100.

“Kongsberg Defence & Aerospace y el astillero estatal español Navantia han unido sus fuerzas en la búsqueda conjunta de la misión de convertirse en socio estratégico de las Fuerzas de Defensa de Noruega con la responsabilidad del mantenimiento y modificaciones de las cuatro fragatas Nansen restantes por el resto de sus vidas”, informaba la compañía.

Cuando se hizo este anuncio, parecía más que probable que los submarinos de la clase S-80 pudieran incorporar también estos misiles, ya que la empresa noruega trabaja en incorporarlo a un submarino desde tubos lanzatorpedos. Este extremo lo confirma el capitán de corbeta Juan Manuel de Santiago Collada en un artículo en la Revista General de Marina de la Armada. Informa el medio digital defensa.com que "ahora, desde los órganos oficiales de la Armada se informa de que el misil NSM llegará también a los submarinos S-80 Plus, aunque no sabemos si a todos ellos o a los últimos que podrían incluir algunas mejoras en sus equipos y capacidades como lógica evolución ante un cada vez más rápido proceso de evolución tecnológica".

Cabe decir que los nuevos submarinos S-80, el primero de los cuales entrará en servicio este mismo año, “se han construido con la reserva de espacio y peso” para embarcar los misiles Tomahawk, el rival directo de los Kalibr rusos, según la propia Armada, pero, a corto plazo, no irá armado con ellos, algo para lo cual no hay razones claras.

Misiles Tomahawk

¿Es mal misil el NSM o el Harpoon? Evidentemente, no, pero pese a que los S-80 serán los primeros sumergibles de la Armada en disponer de esta capacidad, ambos juegan en otra liga respecto de los Tomahawk y de los misiles rusos Kalibr y están más pensados para objetivos portuarios en tierra o defensas costeras que para ser una amenaza real para objetivos en el interior de países enemigos, como una base militar, un silo o cualquier otro blanco estratégico.

Por ejemplo, frente a un alcance 185 y de hasta 315 km, respectivamente, el del Tomahawk es de 1.250 km sin propulsor y de 1,600 km con propulsor. Además, también es mayor la carga explosiva, que llega hasta 450 kilos.

Lo más curioso es que España estuvo a punto de adquirir los Tomahawk para armar las fragatas F-100 y los submarinos S-80. En concreto, el Gobierno se planteó adquirir el tipo Tac-Tom (Tomahawk Táctico o Bloque IV), un misil subsónico de ataque a tierra y menor alcance que sus antecesores estratégicos, pero dotado de sensibles mejoras, que permiten reprogramarlo en vuelo o elegir entre 15 blancos alternativos. Cada misil cuesta aproximadamente 750 000 euros, dinero al que hay que sumarle el costo de la preparación de la tripulación y adaptación de los sistemas.

A pesar de que se pidió permiso a Washington para la compra de 24 unidades, ampliables hasta 60, en octubre de 2009 la entonces ministra de Defensa, Carme Chacón, comunicó al Pentágono que renunciaba definitivamente a la compra de misiles Tomahawk que fue pactada por su antecesor José Bono en 2005, en plena crisis de relaciones entre la Administración Bush y el primer Gobierno de Zapatero.

El argumento para rechazarlos fue que las Fuerzas Armadas tenían otras prioridades, especialmente en un momento como aquél en plena crisis económica financiera. En cualquier caso, Defensa se reservó el derecho de adquirir la tecnología para dotar a los submarinos S-80 de los tubos lanzadores de misiles Tomahawk, de forma que fuera posible incorporarlos en el futuro. Con esta decisión, España renunciaba a dar un impulso clave a su defensa.

Según fuentes de la Armada, “en estos momentos no está previsto (comprarlos), aunque no está descartado en el futuro disponer de ellos”. Quizás la guerra en Ucrania juegue a favor de los deseos de las fuerzas armadas en este sentido.

No debemos olvidar que los submarinos de que dispone Argelia, los de la clase 636 (fabricados por Rusia a partir de la clase Kilo) incorporan 6 tubos lanzatorpedos de 553 mm; 18 torpedos o 24 minas; ocho misiles Strela 3M y, la clave, cuatro Kalibr 3M54K, que es sin duda la mayor amenaza a la seguridad de España y a la del resto de Europa occidental.

En cualquier caso, en el mercado existen algunas opciones al Tomahawk como misil de largo alcance, como los SCALP franceses o una variante naval del misil aire-superficie Taurus que emplea el Ejército del Aire. Sin embargo, en el momento en que se redactó el documento de Requisitos de Estado Mayor, el único misil de largo alcance de estas características era el TLAM (Tomahawk Land Attack Missile). Por este motivo, la “preinstalación” de los S-80 está pensando para este modelo.

Harpoon UGM-84 Block II

Por el momento, sí integrará misiles Harpoon UGM-84 Block II, misiles antibuque con capacidad de ataque a tierra, equipados con un impulsor cohete de combustible sólido y encapsulados en un contenedor cilíndrico para realizar el lanzamiento en inmersión a través de un tubo lanzatorpedos.

Una vez en la superficie, la cápsula protectora se abre y se enciende el cohete impulsor instalado en la parte posterior, iniciando el misil el vuelo hacia su objetivo. Esta versión cuenta con GPS integrado para optimizar su trayectoria contra blancos navales y dotarla de una cierta capacidad para atacar blancos costeros.

Su alcance es de entre 210 y 315 km, dependiendo de la plataforma desde la que se dispare, e incorpora una cabeza de guerra con 220 kilos de explosivo. Evidentemente, los Harpoon, pese a que los S-80 serán los primeros sumergibles de la Armada en disponer de esta capacidad, juegan en otra liga respecto de los misiles rusos Kalibr o de los estadounidenses Tomahawk y están más pensados para objetivos portuarios en tierra o defensas costeras que para ser una amenaza real para objetivos en el interior de países enemigos, como una base militar, un silo o cualquier otro blanco estratégico.

En lo que se refiere al NSM, el 5 de junio 2013 se realizó el primer lanzamiento de pruebas con carga explosiva real contra un buque de superficie. La fragata fuera de servicio HNoMS Trondheim fue alcanzada por un NSM, resultando satisfactorio el funcionamiento del misil.

Se trata de un misil de largo alcance, unos 185 kilómetros, de alta precisión y altamente polivalente, ya que puede ser empleado desde varios tipos de plataformas. En la versión básica tiene una longitud de 3,95 metros y un peso de 347 kilogramos, de los que 120 se corresponden con su cabeza de combate.

El diseño de última generación y la utilización de materiales compuestos confieren al Naval Strike Missile capacidades furtivas avanzadas y está orientado para ser utilizado tanto en entornos litorales como en mar abierto. Es capaz de sobrevolar tierra firme, volar a ras del suelo o del mar y realizar maniobras aleatorias en su fase final para dificultar la efectividad de las contramedidas del enemigo.

La tecnología de adquisición de objetivos con la que cuenta el NSM le permite unas capacidades diferentes de detección, reconocimiento y discriminación dependiendo de si el blanco es naval o terrestre. Esto es posible con la combinación de un sensor de imagen infrarroja y una base de datos de a bordo. El NSM puede navegar mediante GPS, sistemas inerciales y TERCOM (valiéndose de referencias del terreno).

Después de efectuarse su lanzamiento empleando un cohete de combustible sólido que le impulsa inicialmente, el misil es propulsado empleando un turborreactor modelo Microturbo TRI 40, que le permite alcanzar su objetivo portando una cabeza de guerra de 125 kg (con alto explosivo o de fragmentación) manteniendo una alta velocidad subsónica.

Según el propio fabricante noruego, el NSM ofrece capacidad de ataque contra objetivos marítimos y terrestres; una excelente capacidad de penetración contra sistemas avanzados de defensa aérea enemiga y capacidad de identificación del tipo de buque a través de su sistema de reconocimiento autónomo de objetivos (ATR), gracias a un buscador infrarrojo de imágenes de alta resolución y hitpoint preciso para cada clase de barco, que asegura que se detecte, reconozca y alcance el objetivo correcto, tanto el mar como en tierra.

Además, ha demostrado con éxito sus capacidades en la aproximación de misiles desde tierra contra objetivos cerca de la costa; en ataques desde el mar con objetivo cerca de la costa; en ataques terrestres de precisión y en su capacidad de maniobrabilidad extrema.

DATOS TÉCNICOS NSM

  • Velocidad: alta subsónica
  • Peso: 407 kg (897 libras)
  • Longitud: 3,96 m (156 pulgadas)
  • Alcance: >185 km (100 nm)

DATOS TÉCNICOS JSM

  • Velocidad: alta subsónica
  • Peso: 416 kg (917 libras)
  • Longitud: 4,00 m (156 pulgadas)
  • Alcance: >275 km (150 nm)

Este misil forma parte actualmente de las Fuerzas Armadas de Reino Unido, Noruega, la Marina y el Cuerpo de Marines de EE. UU., Polonia, Rumania, Canadá, Alemania, Australia y Malasia, a los que ahora se sumará España.

Variante JSM para ataque terretre

En el caso de que se incluyeran también en este pedido misiles JSM, estamos ante una variante para ataques a tierra con dos vías de comunicación, de tal modo que le permita comunicarse con el centro de mando o con otros misiles en vuelo. El JSM estará integrado en el cazabombardero de quinta generación Lockheed Martin F-35 Lightning II (Joint Strike Fighter). Los diseños preliminares muestran que esta aeronave podrá alojar dos JSM en sus bahías internas, aunque también podría llevar otros adicionales en los soportes subalares externos.

Un misil JSM a punto de impactar contra un objetivo en tierra
 Un misil JSM a punto de impactar contra un objetivo en tierra La Razón

De acuerdo con Kongsberg Defence & Aerospace, la versión polivalente del NSM es el único misil antibuque que podrá ser alojado en las bahías internas del F-35. Lockheed Martin y Kongsberg Defence & Aerospace han firmado un acuerdo conjunto para el desarrollo de esta versión polivalente lanzable desde el aire, así como otro acuerdo para la integración del JSM en el F-35.

JSM emplea un sistema de navegación de alta precisión y un perfil de vuelo a baja altitud. El reconocimiento automático de objetivos es compatible con un buscador infrarrojo de imágenes avanzado.

Como características avanzadas del JSM se incluyen:

  • Modificación del diseño del misil para poder alojarse en la bahía interna del F-35.
  • Capacidad de ataque a objetivos navales y terrestres.
  • Plataforma aérea de lanzamiento.
  • Alcance extendido hasta los 280 km.

Kongsberg Defence & Aerospace está estudiando la posibilidad de operar el JSM desde submarinos.

06 marzo 2023

Por qué los submarinos S-80 otorgarán a España proyección estratégica y un poder militar que ahora no tiene

 ¿Necesita España un segundo portaaeronaves, como el LHD Juan Carlos I, para mantener su poder naval?

Se retrasa la entrada en funcionamiento del nuevo submarino de la Armada, el S-81, la joya de la corona que habrá ser el primero de cuatro sumergibles entre las más modernos del mundo sin contar los nucleares.

Pese a que estaba previsto que todo estuviese listo para que esta primavera fuese entregado a la Armada, las pruebas a las que está siendo sometido se han ido dilatando y finalmente no se cumplirán los plazos, aunque sí parece claro que será antes de que finalice el presente año 2023.

Mientras llega, el único submarino español en funcionamiento es el S-71 “Galerna”, que volvió a navegar después de varios años en el dique seco por los trabajos de la quinta gran carena, un proceso de revisión completa del buque al objeto de garantizar la seguridad en la navegación.

El Galerna, en servicio desde 1983, es uno de los dos submarinos de la serie S-70 que todavía continúa activo, el otro es el S-74 Tramontana. Su quinta gran carena comenzó a principios de 2018. Esta revisión permitirá al submarino continuar en servicio hasta 2028, año en el que está previsto poner a flote el cuarto sumergible de la serie S-80, el S-84 Mateo García de los Reyes.

Mientras tanto, el S-74 Tramontana, el otro sumergible en activo de la clase S-70 junto al Galerna, tras la “jubilación” del Mistral en junio de 2020, forma parte Grupo Anfibio Aeronaval “Dédalo 23″ que la Armada ha desplegado en el Mediterráneo durante tres meses y que lidera el portaaeronaves “Juan Carlos I”, al que acompañarán otros buques, cazas, helicópteros. Previamente, venía de participar en los ejercicios Sea Guardian de la OTAN.

Este ejercicio está sirviendo para “incrementar su adiestramiento”, pues les servirá, añade, “para preparar su calificación y certificación para la posterior incorporación a la Iniciativa de Preparación de la OTAN (NRI, por sus siglas en inglés), el año 2024″.

Previamente a este despliegue, el Tramontana también llevó a cabo una breve varada programada, que forma parte de las actuaciones para la extensión de su vida, aprobada a finales de 2021. La Armada decidió entonces mantener dos S-70 hasta la llegada del primer submarino S-80, el S-81 Isaac Peral, en 2023, según el calendario previsto.

Pero, ¿por qué es tan importante para España contar con submarinos?Desde un punto de vista tecnológico, para nuestro país es muy importante reforzar su autonomía estratégica al convertirse en uno de los escasos países que diseñan y construyen sus propios sumergibles. Navantia se convierte en Autoridad Técnica de Diseño.

El S-80 supone un salto tecnológico para el arma submarina española, con un sistema integrado de control de plataforma, un sistema de combate y un sistema de armas con capacidad de lanzar misiles tácticos, una capacidad única entre los submarinos no nucleares de la OTAN.

Pero, mas allá del plano puramente tecnológico, los submarinos se consideran sistemas de armas de características estratégicas por la capacidad que otorgan para mantener una presencia discreta en zonas de operaciones alejadas, incluso con anterioridad a que estalle una crisis, con el objetivo de adquirir inteligencia, proteger, llegado el caso, el despliegue de una fuerza terrestre y de proyectar el poder naval sobre tierra.

Por si todo esto fuera poco, son adecuados como fuerza disuasoria, pues son capaces de alejar a buques enemigos de determinadas zonas solo con la sospecha de que se encuentre presente en ellas un submarino.

Además, añaden la capacidad de interrumpir selectivamente el tráfico marítimo, tanto a lo largo de las rutas más previsibles (preferiblemente en los estrechos de obligado paso) como mediante el bloqueo de los puertos enemigos. 

Y, por último, pero no menos importante, se encuentra la posibilidad de bombardear territorio con misiles de ataque a tierra, para lo que los submarinos anaerobios son particularmente idóneos debido a su relativa indetectabilidad.

Estas son las razones por las que son elementos claves y por las que cada vez es mayor el número de países cuyo objetivo es poseerlos o modernizar los que ya tienen con sistemas de generación de potencia independiente del aire que les proporcionan una mayor capacidad de permanencia en inmersión, sin necesidad de subir a cota periscópica.

Según un informe publicado el pasado año en la revista “Paix et Sécurité Internationales”, editada por la Cátedra y el Centro de Excelencia ‘Jean Monnet’, de la Universidad de Cádiz (Editorial UCA), “en el Mediterráneo, ocho países cuentan con submarinos en sus flotas, además de compartir sus aguas con potencias no ribereñas pero que mantienen presencia de forma cuasi permanente. Su relevancia se pone de manifiesto en el deseo de quienes los poseen por modernizar e incrementar sus unidades y por adquirir esa capacidad quienes aún no disponen de ella. España, con el S-80+, aumentará su capacidad de acción submarina, teniendo en cuenta el salto tecnológico que supone la nueva serie, aunque requerirá un número mayor de las unidades previstas si pretende mantener una presencia activa en todo tiempo a ambos lados del estrecho de Gibraltar”.

Estos ochos países son Francia, Italia, Turquía, Grecia, Israel, Argelia y Egipto, además de España, de los cuales solo Francia dispone de submarinos nucleares.

Según el mencionado informe, en total, entre todos los mencionados países podríamos estar hablando de más de medio centenar de submarinos, “que deben compartir escenario con un número indeterminado, aunque no inferior a una decena, de submarinos de otras potencias ajenas a sus costas. La modernización del Arma Submarina de estas Armadas es constante, a lo que se suma el deseo de independencia tecnológica, lo que lleva a algunos de ellos a idear diseños propios, como son los casos de España, Italia y Turquía. Sin embargo, en la actualidad, se puede decir que Alemania manda en cuanto a la fabricación y diseño de submarinos por lo que al Mediterráneo se refiere”.

Paralelamente, otros países ribereños que no cuentan con ellos, como es el caso de Marruecos, aspiran a conseguirlos, sobre todo por que Argelia sí los tiene. 

La concentración de submarinos en un mar limitado como es el Mediterráneo lleva a concluir que “disponer de costa y no de submarinos –o no suficientes- es una debilidad estratégica, a lo que hay que sumar la disponibilidad operativa de los mismos para poder contar con unidades en todo tiempo que puedan cubrir las necesidades concretas de cada país”.

Por otro lado, no hay que olvidar que de los mencionados países, no todos disponen de sumergibles con sistemas de generación de potencia independiente del aire que les proporcionan una mayor capacidad de permanencia en inmersión, sin necesidad de subir a cota periscópica. 

“Tres países de la cuenca Mediterránea ya cuentan con estos sistemas y otros dos están en proceso de adquirirla. La capacidad de proyectar el poder naval sobre tierra, con misiles anti superficie, es otra capacidad que hasta el momento solamente han demostrado tener Israel y Argelia, y solo el primero a largas distancias. El resto de países, incluida España, podrán alcanzar blancos cercanos a tierra con sus misiles anti buque”.

Los S-80, sin misiles Tomahawk

Cabe señalar quelos nuevos S-80 “se han construido con la reserva de espacio y peso” para embarcar misiles Tomahawk, según la propia Armada, pero, a corto plazo, no irá armado con ellos, algo para lo cual no hay razones claras.

No hay que dejar de lado el hecho de que los submarinos de que dispone Argelia, los de la clase 636 (fabricados por Rusia a partir de la clase Kilo) incorporan 6 tubos lanzatorpedos de 553 mm; 18 torpedos o 24 minas; ocho misiles Strela 3M y, la clave, cuatro Kalibr 3M54K, que es sin duda la mayor amenaza a la seguridad de España y a la del resto de Europa occidental.

De hecho, el Tomahawk el único rival directo de los misiles rusos vendidos a Argelia. El Kalibr es un misil de crucero subsónico de seis metros de largo diseñado para volar bajo a través del espacio aéreo enemigo. La versión de ataque terrestre tiene un alcance de hasta 2.400 kilómetros a mach 3 y una ojiva explosiva que pesa media tonelada. También puede transportar una cabeza nuclear a 1.500 kilómetros de distancia. Según los expertos equivaldría al misil Tomahawk estadounidense.

Por el momento, los S-80 sí integrará misiles Harpoon UGM-84 Block II, misiles antibuque con capacidad de ataque a tierra, equipados con un impulsor cohete de combustible sólido y encapsulados en un contenedor cilíndrico para realizar el lanzamiento en inmersión a través de un tubo lanzatorpedos.

Su alcance es de unas 150 millas e incorpora una cabeza de guerra con 220 kilos de explosivo, muy lejos de los 2.400 a mach 3 de los Kalibr y su ojiva explosiva de 500 kilos. Evidentemente, los Harpoon, pese a que los S-80 serán los primeros sumergibles de la Armada en disponer de esta capacidad, juegan en otra liga respecto de los misiles rusos.

Cuatro submarinos S-80, insuficientes

Dado el carácter eminentemente marítimo de España, como recoge la Estrategia de Seguridad Marítima Nacional, y nuestra dependencia de las comunicaciones marítimas, junto a la configuración territorial dispersa (con archipiélagos y ciudades autónomas en el continente africano) y ser ribereños de uno de los estrechos con mayor tráfico marítimo del mundo, contar con los submarinos de la clase S-80 es una necesidad, pero los cuatro previstos se quedarían cortos de cara a conseguir mantener una presencia permanente en nuestras principales zonas de interés estratégico.

“Sobre el número ideal para mantener una presencia permanente en nuestras zonas marítimas de mayor interés e incluso, llegado el momento, negar el acceso a nuestras costas a otras flotas, no hay acuerdo, aunque es posible concluir que cuatro unidades se quedan cortas para dicho objetivo”. 

En alguna ocasión se ha comentado la posibilidad de que el Ministerio de Defensa se plantease adquirir alguna unidad más pero de momento esta opción no se ha concretado, si bien es cierto que el momento sería éste habida cuenta de que la situación mundial tras la guerra en Ucrania ha llevado a muchos países, incluido España, a replantearse al alza sus presupuestos militares.

Las claves de la clase S-80

El submarino S-80 tiene un desplazamiento en inmersión de casi 3.000 toneladas (2.965 t), una eslora de 81 metros y un diámetro de casco resistente de 7,3 metros. Su velocidad en la superficie será de 10 nudos y en inmersión de 19 nudos. En su interior alberga 180 sistemas y 60 km de cables.

El sumergible está dotado con un sistema de propulsión principal basado en un motor eléctrico (MEP) de 3.500 kw y un motor diésel compuesto por tres grupos generadores de 1.200 kw que producen la energía que alimenta al MEP. Por su parte, el Sistema de Propulsión Independiente del Aire (AIP) permite al buque, de acuerdo con Navantia, permanecer hasta tres semanas bajo el agua. Mientras este sistema está activo, el submarino no tiene la necesidad de ascender a cota snorkel para recargar las baterías.

En las consolas de la sala de mando y control se maneja desde la propulsión del buque, hasta el aire acondicionado, pasando por los equipos y armamento que forman parte del sistema de combate o las comunicaciones.

La dotación del submarino está compuesta por 32 marinos, aunque tiene capacidad para acoger otros ocho efectivos más para, por ejemplo, operaciones especiales. La alta automatización de los equipos y sistemas ha reducido prácticamente a la mitad la dotación con respecto a los submarinos de la serie S-70, pese a ser un submarino de un desplazamiento y complejidad muy superior.

Por su parte, el sistema de armas incluye seis tubos lanzatorpedos y capacidad para embarcar 18 armas (misiles, torpedos y minas). El sonar cilíndrico ubicado en la proa es el principal sensor acústico pasivo para operaciones en inmersión.

Además del S-81, Isaac Peral, que se entregará este año a la Armada, el siguiera en entrar en servicio será el S-82, que recibirá el nombre de Narciso Monturiol, y tiene prevista su entrega en diciembre de 2024 a la Armada, es decir, justo dentro de dos años. El S-83, que recibirá el nombre de Cosme García, tiene su entrega prevista a la Armada para octubre de 2026 y 16 meses más tarde, en febrero de 2028, el S-84, bautizado como Mateo García de los Reyes.

Estos dos submarinos serían los primeros de la serie en incorporar ya de serie el Sistema de Propulsión Anaerobia (AIP, en sus siglas en inglés), lo que les permitirá generar su propia energía eléctrica y, así, navegar durante semanas sin salir a la superficie, proporcionando unas capacidades tácticas y de discreción no existentes a fecha actual. A diferencia de los submarinos convencionales, que necesitan subir prácticamente a la superficie para realizar operaciones de «snorkel» frecuentes para recargar sus baterías, los S-80 podrán hacerlo en inmersión, siendo así menos vulnerables y detectables.

El S-81 y el S-82 serán entregado a la Armada sin este sistema, que les será instalado en su primera gran carena, en la que serán reacondicionados.