23 octubre 2020

Graban un submarino de la 'flota perdida' de Hitler en el mar Negro

La nave se encuentra a una profundidad de 20 metros y está cubierta de arena, redes de pesca, algas y limo.
VIDEO: Graban un submarino de la 'flota perdida' de Hitler en el mar Negro

Un grupo de buzos ha filmado el submarino U-20 de la 'flota perdida' del líder de la Alemania nazi Adolf Hitler, que fue hallado en el mar Negro frente a la costa norte de Turquía, según informó este lunes el periódico Hurriyet.

Las imágenes captadas en el fondo del mar muestran al submarino cubierto de arena, redes de pesca, algas y limo. Se especifica que el barco se encuentra a una profundidad de 20 metros.

"El U-20 es uno de los submarinos perdidos de Hitler. Testigo de la Segunda Guerra Mundial, en Sakarya Karasu", señaló el profesor Mehmet Emin Birpinar, al tiempo que sugirió que la nave debe ser convertida en objeto de turismo de buceo.

Actualmente el submarino está siendo examinado por buzos. Se determinó que el U-20 no será levantado a la superficie.

El U-20 formaba parte de la llamada 'flota perdida' de Hitler: seis submarinos que fueron enviados al mar Negro para ganar superioridad contra la Unión Soviética. 

Se sabe que el U-19, el U-20 y el U-23 fueron llevados por tierra desde Alemania a las costas de Rumania al inicio del conflicto, con el fin de destruir las naves de la Unión Soviética. En 1944, no obstante, Rumania cambió de bando tras el avance soviético y dejó aislados a esos submarinos, cuyas tripulaciones decidieron hundirlos el 19 de septiembre de ese año. Los otros tres submarinos fueron hundidos en el curso de las hostilidades 

Guerra Civil: La 44 horas de agonía bajo el mar del submarino republicano que se enfrentó a una flota de Franco

 Lo de aquel día fue un infierno digno de la película «U-571»; aunque acaecido en aguas españolas, y no en lo más profundo del Océano Atlántico. Después de un fiero combate en superficie (para algunos, cuasi suicida) contra una decena de navíos franquistas, el sumergible C-5 fue herido por una carga de profundidad y cayó a plomo sobre el lecho marino. Como en Hollywood, los sistemas fallaron y solo había oxígeno para unas pocas horas; y, también como en la factoría estadounidense, algunos de los marineros tuvieron que ser detenidos cuando desenfundaron sus pistolas de reglamento dispuestos a volarse la cabeza para evitar el drama que suponía ahogarse. No había salida. O eso parecía.

Cayuelas Robles Cayuelas Robles

Pero ese 3 de septiembre de 1936, ni dos meses después de que las tropas de Francisco Franco y compañía se sublevaran contra la Segunda República, sucedió algo también típico de las películas. Y si dudan, no tienen más que disfrutar de las míticas «Das Boot» (tanto el largometraje como la serie), la vetusta «Duelo en el Atlántico» o la más moderna «La caza del Octubre Rojo». El comandante de la nave, el capitán de corbeta Lara, tranquilizó a la tripulación, organizó las labores de achique y reparación de los sistemas dañados y, por último, ordenó que nadie hablara o se moviera más de lo debido para no agotar el oxígeno del malogrado C-5.

Tras las reparaciones, la angustia y el trabajo a destajo, aquellos hombres tuvieron su premio. Un instante que recuerda bien el especialista Ramón Cayuelas Robles, entonces en las tripas del sumergible, en sus memorias: «Cuando, al fin, sentimos que el submarino se despegaba del fondo y empezaba a subir, un estallido de júbilo espontáneo nos empujó a abrazar al comandante. Porque en aquel momento comprendimos que volvíamos a la vida». Y, si me permiten la expresión: colorín colorado, la película se ha acabado. O eso creían, ya que, aunque todo terminó bien aquella agónica jornada, meses después la nave desapareció en extrañas circunstancias. Pero eso, como se suele decir, es otra historia.

El C-5 sigue leal

La historia de este episodio se remonta al 17 julio de 1936, día de la sublevación africanista contra el gobierno de la Segunda República. En aquellos tiempos el submarino C-5, de los más modernos con los que contaba el gobierno, se hallaba en Cartagena de reparaciones. Y fue precisamente en esta base donde la tripulación se enteró del golpe de estado. El 18 se desató el caos. Llegaron noticias de uno y otro lado sobre el apoyo de los oficiales de más rango al levantamiento, aunque también otras tantas en las que se confirmaba que los marineros se habían negado a seguir órdenes y habían arrestado a sus superiores.

El C-5 no fue una excepción y fue detenido el comandante de la nave, el capitán de corbeta Antonio Amusátegui Rodríguez. Horas después entraron en la base cientos de sindicalistas milicianos armados que arrestaron sin juicio a cuántos marineros quisieron y reclutaron a discreción voluntarios para combatir en el frente de Albacete. El caos campaba por los diques. «La confusión que reinaba en aquellos principios para encontrar mandos, después de los que habían asesinado o encarcelado, es imaginable, no se sabía de un día para otro qué submarino disponía de comandante y cuáles no, lo que dio lugar a que se dieran órdenes de embarque que nunca se cumplimentaron y otras que se duplicaron en corto plazo», añade el marinero en sus memorias.

José María de Lara y Dorda José María de Lara y Dorda

Las semanas siguientes no fueron mejores. El gobierno de la República necesitaba a todos sus submarinos en el mar para acabar con los buques de transporte que llevaban tropas sublevadas y suministros hasta la Península. Pero, a pesar de las prisas, el C-5 no contaba con un capitán y todavía debía ultimar sus reparaciones. No fue hasta el 22 de agosto, con las revisiones aprobadas, cuando la nave se hizo a la mar a los mandos provisionales del contramaestre Jacinto Núñez. El 23 arribaron a Málaga, donde, a pesar de las reticencias del comité político a bordo del sumergible (encargado de supervisar a los posibles alzados encubiertos), se puso a la cabeza al capitán de corbeta José María de Lara y Dorda. Su nombramiento causó una gran controversia, como confirma Cayuelas:

«Al final el comité impuso sus condiciones, pues el comandante Lara no tuvo acceso de primera mano a ninguna de las órdenes que se recibían a bordo, incluso no tuvo el control en el periscopio cuando se suponía que existía un enemigo a la vista. Sabíamos de la falta de celo de los comandantes para atacar a los buques nacionalistas, pero no se podía prescindir de ellos, de lo contrario hubiésemos tenido que amarrar los submarinos en puerto, eso debían saberlo los altos mandos republicanos, pero tampoco se hizo nada para atraerlos. En mi opinión, Lara fue un comandante inteligente y pienso que los demás hicieron lo mismo: aguantar el temporal».

Combate de locura

Pero vayamos al meollo de la cuestión. Un par de incidentes después, en la madrugada del 3 de septiembre de 1936, el C-5 emergió al norte de Luarca, en el Golfo de Vizcaya. Lo hizo por necesidad, más que por tomar el fresco, pues urgía cargar las baterías que permitían al sumergible acechar, cual francotirador del mar, a sus enemigos bajo las aguas. Los hombres estaban abatidos después de haber fallado en su ataque contra el crucero «Almirante Cervera». A pesar de ello el panorama se planteaba apacible y calmado. En el puente se hallaban el comandante y dos marineros más; de guardia todos y pidiendo entre lenguas a lo más alto no toparse con enemigo alguno antes de recabar energía.

No tuvieron fortuna. A eso de las tres de la madrugada, el serviola avistó al enemigo cuando los vigías iban a dar cuenta de una taza de café caliente. «Mi comandante, tenemos dos bous por la proa, a la banda de babor». Se refería a buques civiles (los más habituales eran pesqueros) artillados para proteger mercantes. Al instante se informó al presidente del comité político del navío, un tal Porto, al mando de facto para evitar la supuesta traición de Lara. Pintaban bastos en realidad, pues no se podían utilizar torpedos contra esos buques por su escaso calado y era imposible la inmersión. Solo cabía preparar el cañón de cubierta de 76 mm y rezar lo que valiera para que no se percatasen de la presencia del C-5.

«El presidente Porto actuaba como comandante, mientras que este último permanecía en el puente sin decir palabra. Estaba a mi lado y yo no perdía detalle de sus gestos. Leí en su cara que aquella maniobra le parecía una locura»

Eso pensaba Lara, pero Porto tenía otra idea: la de impartir justicia a base de balas. Sin mediar palabra, se arrogó el derecho de tocar a zafarrancho y ordenó a los marineros prepararse para combatir en superficie, donde suponían un blanco fácil. Así recuerda el momento Cayuelas:

«El presidente Porto actuaba como comandante, mientras que este último permanecía en el puente sin decir palabra. Estaba a mi lado y yo no perdía detalle de sus gestos. Leí en su cara que aquella maniobra le parecía una locura: frente a los bous armados solo podíamos utilizar el cañón […]. Puesto que ellos no nos habían visto aún, lo más lógico hubiera sido sumergirnos y cambiar de zona para seguir cargando acumuladores. Pero el presidente no se había sacudido por completo la furia contenida de aquella noche, y se sentía combativo. Estoy convencido, por el contrario, de que el comandante Lara jamás se habría enfrentado con los bous armados de haberlo podido evitar».

Submarino C-5 Submarino C-5

El C-5 abrió fuego; primero con el cañón y luego con una ametralladora de menor calibre. Pero la niebla provocó que ninguno diera en el blanco. En ese punto se esfumó la ventaja y llegó la venganza de los navíos franquistas. Estos respondieron a los disparos y, apoyándose en la falta de visibilidad, se lanzaron de bruces contra el sumergible para acorralarle. Para colmo de males (en efecto, la situación siempre puede empeorar) el cañón de 76 mm se encasquilló y se unieron a la persecución de los republicanos otros tantos bajeles. En total, como especificaba el informe del bando Nacional, seis «bous», el destructor «Velasco» y el hidroavión S-19, encargado de soltarles plomo desde los cielos.

El combate, ahora persecución, se extendió durante diez horas, hasta la una y media de la tarde. Durante ese extenso lapso de tiempo Porto se derrumbó y, a sabiendas de que era comerse el orgullo o una bala franquista, le ofreció el mando de vuelta. «Lo más triste en estos casos –si lo puedes contar– son los errores que se cometen por el mal entendimiento entre el poder político y el militar. Al final ocurre que el comité político, profano en el oficio, se ve obligado a recurrir al comandante y suplicar que se haga cargo de la situación. Esta odisea representó una humillación para el presidente del comité, el Sr. Porto, que casi nos cuesta la vida y la pérdida de un submarino», completó el marino en sus memorias.

Amarga agonía

Pasó lo que se esperaba: Lara ordenó inmersión a pesar de no tener las baterías cargadas. «El submarino entró en un picado profundo como no lo habíamos conocido nunca. Bajo nuestros pies, el suelo tomó una inclinación escalofriante, de modo que cada uno se agarró lo mejor que pudo para no caer. Alcanzamos los cincuenta metros de profundidad en pocos segundos», explica Cayuelas. El comandante ordenó silencio para intentar escapar del enemigo. Incluso Porto, recogido en su camastro con las manos tapándose el rostro, enmudeció. Pero era tarde para escapar al destino y las cargas de profundidad del «Velasco» impactaron de lleno en el C-5.

«La primera no explosionó muy cerca de nosotros, pero hizo temblar violentamente todo el buque. Perdimos alguna estabilidad y el comandante ordenó aligerar los lastres. Aquello no era lo más recomendable en tales circunstancias, pero se imponía corregir el descenso. Medio minuto después explotaba la segunda carga y la orden inmediata fue soplar los lastres con más contundencia. En eso estábamos cuando llegó la tercera sacudida con la potencia brutal de un terremoto. Hombres y objetos rodamos por el suelo en medio de una gran confusión en la mayor oscuridad. La carga nos había dejado sin fluido eléctrico, así que carecíamos de luz y de propulsión. Notamos que el buque empezaba a caer lentamente. Aquella vez, todos pensamos que había llegado el final. En concreto, yo me resigné a morir. Solo aspiraba a que no me doliese demasiado».

Submarino C-5 Submarino C-5

En mitad de aquella locura, la única obsesión de Lara era que la caída se detuviera antes de los 80 metros, la profundidad límite de los submarinos de la clase C para no estallar cual huevo al ser apretado por un puño firme. Miró el manómetro, y este le confirmó que seguían bajando y bajando. Poco antes de que la aguja se detuviera estalló la cúpula de cristal del aparato debido a la presión. Un golpe seco contra el fondo les desveló lo que esperaban. «¡Hemos tocado fondo a 85 metros de profundidad!», gritó el comandante. Fue cuando todos esperaban la muerte. Unos segundos de respiración después, el mandamás reaccionó y puso a todos a trabajar.

«A la luz de las linternas y con paso torpe por lo escorado del buque, cada uno se movió en su destino cumpliendo órdenes. Una vez que se restableció el alumbrado, pudieron apreciarse las averías que el impacto con el fondo había producido en los compresores. No funcionaban las bombas de nivelación ni las de achique. En la cámara de acumuladores n.° 2, cuyos elementos se encontraban sobre los lastres principales 3 y 4, se habían inundado las cuñas. Cabía la posibilidad de que el golpe contra el fondo hubiera abierto una vía de agua. Era necesario y urgente averiguar si el agua de las cuñas se debía a ello o si era consecuencia de la inclinación en la que nos encontrábamos. Pero lo más urgente de todo era, por el momento, evitar la entrada de agua salada en las baterías, con la consiguiente formación de cloro».

Lara no titubeó: aquellos con órdenes podían andar por el submarino a sus anchas, el resto, los que no tuvieran nada que hacer, debían acostarse en los camastros para no gastar más oxígeno del debido. Cualquier comunicación debía hacerse, además, por señas o por escrito. Se formaron dos equipos. El primero, encargado de achicar agua de las cuñas (necesarias para emerger) y transportarla, en cubos y mediante una cadena humana, hasta la proa. El segundo, formado por los técnicos, con órdenes de devolver a la vida los motores y el sistema eléctrico. Todo ello, mientras las hélices enemigas resonaban desde la superficie y muchos hombres padecían ataques depresivos por saber que podían morir ahogados.

«D. José Noceda, un hombre de pequeña estatura y fuerte carácter, sufrió una depresión nerviosa e intentó suicidarse con su pistola de reglamento»

«Conforme pasaban las horas iba el trabajo haciéndose más difícil. La escasez de oxígeno acentuaba el cansancio y ralentizaba nuestros movimientos; […] recuerdo haber escuchado al cocinero, un chicarrón fuerte, quejarse de que los cubos de agua que llevaba a la cámara le pesaban demasiado. […] En la cámara de suboficiales, D. José Noceda, un hombre de pequeña estatura y fuerte carácter, sufrió una depresión nerviosa e intentó suicidarse con su pistola de reglamento. Debido a la lentitud de sus movimientos provocada por la falta de oxígeno, tuvo tiempo de intervenir nuestro comandante para arrebatarle el arma de la mano. […] El segundo maquinista, D. Miguel Guillén, tenía la mirada perdida en el vacío. Su pensamiento debía estar muy lejos, quizás con sus dos hijos pequeños cuya fotografía tenía en la cabecera de su litera».

Nada menos que cuarenta y cuatro horas después de que el C-5 se posara sobre el fondo marino, Lara informó de que todo estaba listo para volver a la superficie. No sabía si funcionaría, pero la suerte, como diría Julio César, estaba ya echada. «En aquella ocasión, rezó hasta el más ateo», confirmó Cayuelas. Al poco se soplaron los tanques para iniciar el ascenso… Y todos soltaron un grito de júbilo cuando, en efecto, el submarino subió y, poco después, pudieron respirar el aire de la libertad.

¿Vuelven los submarinos nucleares de EEUU a Noruega?

 La Marina de EEUU pronto podría volver a utilizar la base naval ártica situada en las afueras de Tromso (Noruega) para posicionar allí sus submarinos nucleares.

Las Fuerzas de Defensa de Noruega cerraron la base Olavsvern en 2009 porque consideraron que ya no cumplía su propósito. Las relaciones con Rusia habían mejorado y las tensiones en el Círculo Polar Ártico eran mucho menores que durante la Guerra Fría.

No obstante, la Marina estadounidense ha presionado para que la base regrese a las Fuerzas Armadas. Los oficiales de EEUU ya han sido invitados a Olavsvern varias veces y el 9 de octubre el Ministerio de Defensa de Noruega aprobó un acuerdo que le permite a sus tropas, y por lo tanto también a las de los aliados, incluidos EEUU, utilizar la base.

Según la Corporación de radiodifusión estatal noruega (NRK)a finales de octubre podría estar listo un acuerdo para el regreso de Olavsvern a las Fuerzas Armadas a través de un contrato de arrendamiento. 

Operadores de la base

Olavsvern fue comprada por partes interesadas en Tromso en 2013, con el actual alcalde Gunnar Wilhelmsen a la cabeza, y actualmente está gestionado por Olavsvern Group AS.

Hay otra empresa, WilNor, que tiene un acuerdo de opción para hacerse cargo de dos tercios de Olavsvern Group a partir del 2021. La compañía tiene varios acuerdos con las Fuerzas Armadas de Noruega, incluso uno relacionado con el almacenamiento de equipo militar.

El ministro noruego de Defensa, Frank Bakke-Jensen, por su parte, contó a NRK que existe un acuerdo para que los buques propulsados ​​por reactores puedan utilizar el puerto de Grotsund, situado un poco al norte de Tromso. Explicó que esta decisión se tomó "después de consultar con las autoridades estadounidenses". 

Municipio en contra

La mayoría en el consejo municipal de Tromso se ha manifestado en contra de que los estadounidenses utilicen el muelle de Grotsundet para sus submarinos nucleares.

Sin embargo, Bakke-Jensen ha asegurado que el Gobierno tiene derecho a invalidar el municipio en un caso como este, alegando que los submarinos estadounidenses en los puertos noruegos no empeorarán las relaciones con Rusia.

La Marina de EEUU quiere ambos

La Marina de EEUU, por su parte, quiere acceder tanto a Olavsvern como al muelle de Grotsundet, sobre todo porque este último hace posible que un submarino de ataque se haga a la mar rápidamente si surge una situación de emergencia, reporta NRK.

Olavsvern es importante porque las grandes instalaciones montañosas permitirán almacenar equipos, según los estadounidenses, quienes afirman que necesitan la base debido a la creciente tensión en el Círculo Polar Ártico.

Reabre la sala del sumergible de Peral con más de 200 piezas sobre el Arma Submarina

 Un camarote de un sumergible precursor del Isaac Peral es, junto a una cocina y un dormitorio del S-70 'Siroco', una de las más de 250 piezas expuestas al lado del buque del inventor cartagenero, para mostrar los 105 años de historia del Arma Submarina en España. Medio centenar de invitados asistieron, este martes, a la presentación de una muestra que los ciudadanos podrán disfrutar a partir de este miércoles.

«Poco después su inauguración en febrero de 2013, en un acto presidido por el que entonces era el Príncipe Felipe, nos dimos cuenta de que el conjunto que rodeaba al sumergible de Peral quedaba un poco desangelado.», indicó el director del Museo Naval de Cartagena, Mauricio de la Gándara. Por eso, en el primer semestre de 2019 se acordó, junto a la Fundación Mapfre, iniciar un proyecto para honrar al Arma Submarina, de la que Isaac Peral fue artífice pero que fue fundada como tal en el año 1915. La idea ha tardado seis meses más de lo previsto en fructificar, por la necesidad de adaptarla a las actuales limitaciones que impone la Covid-19, pero el día ha llegado. 

La muestra está estructurada en tres secciones. La primera se refiere a los precursores, como Cosme García y Narciso Monturiol, de uno de cuyos submarinos 'Ictineo' hay expuesta una cámara de oficiales. La segunda parte recoge la fundación del Arma Submarina por parte del capitán de corbeta Mateo García de los Reyes, y habla de su evolución. Asimismo, hay una clasificación de los buques que se han sucedido al servicio de la Armada, como tercera sección integrada en las otras dos.

Los paneles explicativos están escoltados por piezas originales desmontadas de naves de las clases A y B, de procedencia extranjera. También de naves posteriores, desarrolladas por series por la Sociedad Española de Construcción Naval, a las que sucedieron Bazan, Izar y Navantia.

Varios torpedos, una hélice, una campana de ascensión a la superficie, un periscopio y muchas herramientas y piezas de la vida diaria harán que «los visitantes sientan al mismo tiempo lo que experimentaron quienes estuvieron embarcados y sumergidos y cómo la vida a bordo evolucionó a lo largo de los años», explicó De la Gándara. Destaca una colección de 40 maquetas cedidas por Julio Castelo.

«Cartagena ha sido, en sus tres mil años de existencia, cuna y patria de navegantes que escribieron páginas gloriosas de la historia de España y que la hicieron grande en la mar. Entre ellos destaca el marino, militar y científico Isaac Peeral», explicó el vicealmirante director del Museo Naval de Madrid, Marcial Gamboa, en la inauguración.

Por eso, a su juicio, la exposición recién presentada supone un entorno adecuado para el submarino de Peral. Sin embargo, indicó que le ilusionan las futuras novedades diseñadas para enriquecerlo aún más. «En la misma sala, a proa del sumergible, está previsto destinar un espacio al legado de Peral, con piezas que están guardadas en condiciones adecuadas para que no se deterioren», apuntó. 

El 'Tonina', visitable por dentro

Además, está en curso el proyecto de musealización del submarino 'Tonina', un representante de la serie S-70 retirado del servicio y cedido para su uso como atracción turística. Esta nave figura en el plan del Puerto para engalanar la fachada marítima de Cartagena. «Cualquier zona cercana al Museo Naval que se elija para exponerlo al aire libre será buena. No puede estar a flote, sino en seco, pero queremos que sea adaptado para la visita del interior, con un recorrido accesible», subrayó Gamboa.

Así, los ciudadanos podrán «experimentar, en cierto modo, lo que es trabajar, vivir y convivir en un estrecho tubo en el que no se sabe cuando es de día ni cuando de noche y en el que es muy difícil la intimidad», añadió el director del museo de Madrid.

Hacer eso mismo en el submarino de Isaac Peral está totalmente descartado. «Lo que hay que hacer en el interior es continuar con el proceso de restauración que ya ha cubierto varias etapas», explicó el vicealmirante.

La alcaldesa de Cartagena, Ana Belén Castejón, recordó que el Ayuntamiento tiene en preparación un proyecto complementario con la musealización de la casa natal de Isaac Peral, que contará con una colección de objetos conmemorativos de su figura.


¿Cómo amenazaron los submarinos rusos a Estados Unidos?

 Anh Minh |20/10/2020 09:25 AM




El USS 'Seawolf' de la 6.a Flota de EE. UU. Hará escala en Tromso, Noruega, el 21 de agosto de 2020.


A mediados de octubre de 2019, la armada rusa envió todos los submarinos de ataque activos de su Flota del Norte a las frías aguas del Atlántico Norte. Casi un año después, la Marina de los EE. UU. Desplegó uno de sus submarinos de ataque más encubiertos y capaces en el área. Fue el submarino USS Seawol.


Eventos similares pero distintos, según Forbes, claramente no son una coincidencia. Rusia ha pasado décadas preparando sus submarinos para controlar áreas vitales del Atlántico Norte. Estados Unidos ha pasado décadas preparándose para frustrar ese plan. Seawolf es una parte importante del esfuerzo estadounidense.

El año pasado, ocho barcos rusos, incluidos seis barcos de propulsión nuclear, pasaron por el mar de Noruega y el mar de Barents, donde practicaron la protección de aguas donde los submarinos rusos de misiles balísticos. - Llamado "boomer" en Occidente. Según Forbes, el número de sus misiles balísticos intercontinentales cuando se utilicen será el principio del fin de una determinada civilización.

El barco estadounidense, navegado un año después, fue diseñado específicamente para perforar las defensas rusas en las mismas aguas.

El pico de fuerza de Moscú en un momento no tuvo precedentes. Pero debemos remontarnos a 1987 para ver un intento similar. Ese año, la Armada Soviética envió cinco submarinos de ataque clase Victor que acababan de atravesar el Atlántico Norte.

Implementar la Operación Atrina requiere años de capacitación.

Después de atravesar las áreas con armas nucleares del enemigo, los barcos de la clase Víctor avanzaron más hacia el oeste. Lejano oeste, causaron un pánico menor en la Marina de los EE. UU. Esta fuerza envió un verdadero acorazado para localizar a los barcos soviéticos.

Algo similar sucedió décadas después.

El evento en el que ocho submarinos estratégicos rusos se unieron a la salida en octubre de 2019 se llamó Operación Grom, una maniobra de 60 días para una guerra nuclear. Como parte del ejercicio, el submarino de misiles de la clase Delta IV Karelia lanzó un misil balístico desarmado con ojiva desde el mar de Barents el 17 de octubre.

Esta actividad también implica el lanzamiento de misiles aéreos y terrestres.

Los ocho barcos de ataque que participaron en la Operación Grom parecen haber practicado la protección de Karelia. Durante la guerra, defender las fortalezas en las bases será la tarea principal de una poderosa fuerza submarina de ataque con casi 50 aviones rusos. Pero estos barcos de ataque también tienen sus propias capacidades de ataque.


Los barcos de ataque con misiles de crucero no nucleares Kalibr "pueden operar y permanecer relativamente a salvo de las bases en el Mar de Noruega y el Mar de Barents y atacar objetivos en Europa del Norte y Central", dijo Andrew. Metrick, analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington, DC, explica en Proceedings, la revista profesional del Instituto Naval de EE. UU.

Y si Moscú quisiera amenazar al continente americano con armas convencionales, los barcos de ataque podrían ir más al oeste. El vicealmirante de la Armada de los Estados Unidos, Andrew Lewis, comandante de la 2ª Flota, dijo en un evento industrial en febrero que la costa este de los Estados Unidos ya no era un "refugio seguro" para los buques de guerra estadounidenses.

"Hemos visto un número creciente de submarinos rusos desplegados en el Atlántico y estos son capaces de funcionar mejor que nunca, desplegados durante períodos de tiempo más largos", dijo Lewis. sistemas de armas más letales ”.

Los almirantes estadounidenses emitieron una advertencia similar a mediados de la década de 1980, no mucho antes de que los cinco submarinos Victor se dirigieran a las Bermudas.

En 1984, la Marina de los EE. UU. Realizó un análisis exhaustivo de las capacidades de los submarinos soviéticos. El informe resultante, que destacó nuevas clases de submarinos de ataque, incluido Victor, fue un "punto de inflexión" para los estadounidenses, dijo a Quoc el vicealmirante James Hogg, entonces director de operaciones navales. Asamblea Americana en 1986.

La caza de submarinos rusos se ha convertido en "la prioridad de combate número uno para la Marina de los Estados Unidos", dijo Hogg, "debido a las graves consecuencias para la seguridad nacional si perdemos nuestra ventaja de combate contra la Unión Soviética". "

Treinta y seis años más tarde, el USS Seawolf, uno de los tres submarinos de la clase del mismo nombre, fue parte de la respuesta final de la Armada de los Estados Unidos, junto con sus aliados de la OTAN, a la Operación Grom y la maleza. Mar 2019 de Rusia. Seawolf, que entró en servicio en 1997, es más rápido, más silencioso y está fuertemente armado.


https://soha.vn/tau-ngam-nga-da-va-dang-de-doa-nuoc-my-nhu-the-nao-20201020084449334.htm