30 mayo 2022

Submarinos hundidos: un peligro atómico al acecho

 Por Carlos Toro | 12/02/2007 | Ecología social

Fuentes: 

  Junto a la costa suroccidental de Noruega, a unos 200 metros de profundidad, yace un submarino alemán hundido el 9 de febrero de 1945: el U-864. No es solamente un viejo casco oxidado, una dramática reliquia de la Segunda Guerra Mundial, sino un ataúd con 73 hombres ya inofensivos y… 70 toneladas de peligroso, […]

 

Junto a la costa suroccidental de Noruega, a unos 200 metros de profundidad, yace un submarino alemán hundido el 9 de febrero de 1945: el U-864. No es solamente un viejo casco oxidado, una dramática reliquia de la Segunda Guerra Mundial, sino un ataúd con 73 hombres ya inofensivos y… 70 toneladas de peligroso, incluso mortal, mercurio. 

Los contenedores del metal, sepultados bajo toneladas de roca, cemento y arena, presentan filtraciones. Los análisis de las aguas muestran elevados niveles de una contaminación química que hasta ahora sólo ha afectado a los peces que viven entre los restos del pecio. Pero, si bien la pesca en la zona está prohibida, el riesgo de transmisión a otros peces y a los seres humanos es indudable.

Se han estudiado diversas formas de atajar la amenaza. Una de ellas, sacar el barco a la superficie. Pero tratar de reflotar sus 2.400 toneladas se antoja demasiado arriesgado. Lo más probable es que la nave, tras los estudios que se están llevando a cabo, reciba nuevas y espesas capas de cemento que la sellen definitivamente. Pero entretanto…

El U-864, un lujo ya inútil en el curso tomado por la guerra, un submarino de última generación de los concebidos para las largas distancias hacia el Pacífico, nunca llegó a su destino: Japón. Hasta allí llevaba, aparte del mercurio, un valioso metal estratégico, algunos pertrechos bélicos tecnológicamente avanzados que los nazis traspasaban a sus aliados japoneses. En un combate famoso por sus características, tuvo el dudoso honor de convertirse en el primer submarino hundido por otro submarino: el HMS Venturer británico.

Los mares nórdicos constituyen un riesgo planetario. En sus profundidades reposan, amenazantes, numerosos fantasmas nucleares. Durante la Guerra Fría y los años inmediatamente posteriores, el Mar de Barents fue el Mar de los Submarinos. Por él salían al Atlántico, desde la colosal base de Murmansk, los sumergibles soviéticos de la poderosa Flota del Norte. Y en sus gélidas y oscuras aguas los esperaban sus colegas estadounidenses. Unos y otros se espiaban, se perseguían, se eludían, se estudiaban, jugaban una partida excitante que a ambos convenía. Adquiriendo una enorme experiencia mutua, ensayaban en un escenario real una posible confrontación futura. Ese juego supuso una de las características permanentes y militarmente apasionantes de la Guerra Fría y sus entresijos políticos y científicos.

En el fondo del Mar de Barents (y en sus cercanías) reposan para siempre varios gigantescos sarcófagos de acero con docenas de cadáveres en su interior y unos reactores nucleares con un temible contenido sin, prácticamente, fecha de caducidad.

Entre ellos se encontraría el famoso Kursk (K-141) si no hubiese sido reflotado. Pero allí, alarmantemente cerca del viejo U-864, sigue el K-159, un sumergible perteneciente a la clase Proyecto 627, denominada November por la OTAN, la primera nuclear operativa de la flota roja. Los November eran submarinos de ataque. Es decir, cazadores de otros submarinos y de unidades de superficie. Desplazaban 5.000 toneladas, medían 110 metros de eslora, navegaban en inmersión a 30 nudos por hora (55 km.) y disponían de una dotación de 110 hombres (24 de ellos oficiales).

Para los requisitos actuales eran demasiado ruidosos a causa de la forma de su casco y al modelo de reactor. Pero poseían, aparte de una gran velocidad, una enorme potencia de fuego con sus 10 tubos lanzatorpedos, ocho a proa y dos a popa. Habitualmente patrullaban con 20 proyectiles a bordo, seis de ellos con cabeza nuclear.

El ejemplar que inició la serie, el Leninskiy Komsomol (K-3), se hizo bastante célebre, especialmente en la URSS, por razones tecnológicas y propagandísticas, al convertirse en el primer submarino soviético en alcanzar el Polo Norte. No obstante, como no pocos de sus gemelos, sufrió dos graves accidentes en el reactor.

Defectos nocivos

Y es que los November, dados de baja en 1992, siempre tuvieron problemas de diversa índole e importancia. Se mostraron especialmente nocivos para sus tripulantes a causa de defectos inherentes al proyecto y deficientes sistemas de protección, por no hablar de un entrenamiento personal casi siempre insuficiente por apresurado.

El Kremlin tenía mucha prisa por botar y poner en servicio nuevos submarinos para apabullar cuantitativamente a su enemigo ideológico. Y, como era de esperar, algunos se perdieron trágicamente. Sus dotaciones llegaron a llamarlos, en un ejercicio de humor negro, fabricantes de viudas. El K-8 mató a 52 hombres. El K-27, a nueve. Respecto al K-11, accidentado en puerto a causa de un error en la recarga de combustible, no llegó a hacerse pública la información acerca de cuántos tripulantes se vieron afectados mortalmente por la radiación.

En la noche del 29 al 30 de agosto de 2003, tres años antes de que el arma submarina de la Armada soviética cumpliera 100 orgullosos años, el K-159 era remolcado sobre pontones a puerto para su desguace. Las desfavorables condiciones meteorológicas rompieron las amarras y el buque se fue a pique, a 238 metros de profundidad, arrastrando con él a nueve marinos. Sólo hubo un superviviente. No cundió un temor excesivo: al parecer, los reactores habían sido apagados en 1989. Pero nunca nadie puede estar seguro de qué hay allá abajo y en qué condiciones.


Amenaza de envenenamiento

Antonio Ruiz de Elvira 

Guerras civiles en Oriente Próximo, problemas de armas en el Cáucaso y demás lindezas de ese estilo son la tónica de la sección internacional un día cualquiera de enero de este año. El ser humano es un animal racional que deja de lado la racionalidad con una muy alta frecuencia. Una de estas estupideces fue, y es, el mantenimiento de flotas de submarinos nucleares tras la locura de los submarinos de diesel de las guerras anteriores. 

El ser humano, y en este caso, los rusos, llenaron de materiales radiactivos contenedores de acero que lanzaban a un mar de agua salada y altamente corrosiva sin el menor atisbo de beneficio para nadie. Uno de estos submarinos se hundió en 2003 cerca del Polo Norte, con todos los residuos nucleares en su interior. El submarino estaba roto, y el agua ha llegado a los contenedores de estos residuos.

Es cuestión de tiempo que los contenedores se abran en canal y la radiactividad de larga vida se disperse por el mar. La misma locura ocurrió en la II Guerra Mundial. Un submarino cargado con mercurio para detonadores de bombas, enviado por Alemania para su aliado el Japón, fue hundido en las aguas noruegas. El hierro está ya oxidado y es cuestión de tiempo que el mercurio, uno de los metales más venenosos, se disperse por el mar.

El problema de la estupidez humana es el siguiente: el ser humano cree en el dogma y la seguridad total, pero la realidad de la naturaleza es que esa seguridad no existe. Los materiales fabricados con el máximo cuidado, con las mejores técnicas, tienen siempre fallos estructurales.

No existe el acero inoxidable perfecto, ni los contenedores perfectos. Las moléculas de agua, y las moléculas que lleva disueltas el agua del mar, interaccionan constantemente con los átomos de hierro, de plomo o de cualquier otro material de las paredes de los contenedores. Un fallo de un único átomo (y en cualquier material hay un billón de billones de átomos) en la cristalización de la pared de un contenedor, un fallo de soldadura, permite a las moléculas disueltas empezar el proceso de corrosión que se va acelerando con el tiempo. Más o menos pronto las paredes de los contenedores se destruyen y los contenidos, mercurio, uranio, polonio y demás lindezas, salen a circular por el mar.

La única solución es encerrar esos submarinos hundidos en grandes contenedores, hoy herméticos, sacarlos a la superficie, y tratar el mercurio para hacerlo inocuo en alguna combinación química y almacenar los desechos radiactivos hasta que la Humanidad diseñe algún método para hacerlos inocuos. Esto, o vivir siempre con la amenaza de envenenamiento. Ésta es la realidad.

El peligro radiactivo de los submarinos rusos hundidos

 

Durante la Guerra Fría, la mayor fuente de orgullo militar soviético eran sus submarinos nucleares. Entre finales de los 50 y el año 1997, la Unión Soviética, y después Rusia, construyeron un total de 245 sumergibles con capacidad para armas atómicas, más que el resto de naciones juntas, a pesar de que los estadounidenses fueron los inventores. Sin embargo, esta proeza tecnológica tuvo un importante coste humano y sobre todo ambientalmiles de objetos radiactivos acabaron en el fondo del mar, fruto del hundimiento accidental de naves y la falta de previsión ecológica de las autoridades de la URSS.

A lo largo de varias décadas, el kilómetro cero de la actividad submarina rusa fue el puerto ártico de Murmansk, en cuyos alrededores se concentraban decenas de bases militares desde las que se gestionaba la marina nuclear y los rompehielos de la URSS. Y es precisamente en el Ártico donde se encuentran la mayoría de estos restos contaminados: según un estudio de viabilidad encargado de forma conjunta por la Comisión Europa y Rusia en 2019, hay unos 18.000 objetos radiactivos en el Océano Ártico, entre ellos 19 buques y 14 reactores, de los cuales 1.000 todavía tienen niveles elevados de radiación gamma.

En concreto, el 90% de este peligro latente está contenido en seis objetos que la corporación nuclear estatal rusa Rosatom ha asegurado que sacará del fondo del mar en la próxima décadasegún han anunciado varios medios locales. El primero de ellos será el submarino nuclear K-27, una nave que sufrió una avería en el reactor y fue hundida deliberadamente cerca del archipiélago de Nueva Zembla, la misma isla donde se probó la bomba de hidrógeno más potente que se haya fabricado. La idea es utilizar este rescate, previsto para comienzos de 2021, para probar nuevas técnicas de extracción de restos del fondo marino que luego serán usadas para eliminar el resto de objetos radiactivos hundidos.

Lo cierto es que nunca se ha llevado a cabo una limpieza nuclear de este calibre en alta mar. La recuperación de un submarino nuclear hundido a 75 metros de profundidad implicará duros trabajos de extracción en las gélidas aguas del Ártico, que solo son seguras para tales operaciones durante los tres o cuatro meses que dura el verano. Además, habrá que tener en cuenta que mover estos restos radiactivos puede ocasionar fugas de combustible que tendría terribles consecuencias para la fauna y flora de la zona.

Dos submarinos históricos

Como se ha indicado anteriormente, el primero de los submarinos nucleares que Rusia intentará recuperar es el K-27, conocido como el “pez de oro” por el alto coste de su fabricación. Este enorme buque de guerra tenía 118 metros de largo sufrió un accidente en el reactor cuando se encontraba en el mar de Bárents en 1968, lo que provocó la muerte inmediata de unos de los tripulantes y la penetración de altas dosis de radiación en otros ocho, que acabaría falleciendo en el hospital días después. Aunque el submarino fue inmediatamente retirado de la circulación, no fue hasta 1982 cuando la Marina decidió deshacerse de él rellenando el reactor con asfalto y hundiéndolo en el fondo del Ártico. Una patada hacia adelante que ahora intentan remediar las autoridades rusas.

El segundo submarino que quiere extraer Rosatom también tiene una larga historia detrás,que se detalla en este reportaje de la BBC. El K-159, un navío con 107 metros de eslora, tuvo más éxito que su dorado predecesor y estuvo activo entre 1963 y 1989. Sin embargo, una vez retirado de la circulación, se mantuvo el vetusto submarino en puerto durante más de una década. No fue hasta que ocurrió la tragedia del Kursk, un submarino que se hundió en 2000 con 118 tripulantes a bordo, que las autoridades rusas decidieron que era el momento de jubilar el K-159.

A pesar de que el pronóstico meteorológico no era bueno, en la mañana del 29 de agosto de 2003 llegó la tardía orden de remolcar el decrépito K-159 a una base cercana a Murmansk para su desmantelamiento. El submarino estaba conectado a cuatro pontones de 11 toneladas con cables para mantenerlo a flote durante la operación, pero éstos no resistieron el embate de los elementos y se rompieron en alta mar, haciendo que el submarino se hundiera. Ocho de sus nueve tripulantes perecieron ahogados ante la inacción de la Marina, que tardó demasiado en enviar una embarcación de rescate.

Sin embargo, ¿qué es lo que ha cambiado en la geoestrategia rusa para que, tantos años después, Rosatom lance un proyecto de esta envergadura para recuperar estos submarinos?

Una amenaza para el Ártico ruso

Desde 2013, el interés de Rusia por el Ártico ha sufrido un espectacular crecimiento. En apenas seis años, se han construido siete bases militares árticas y dos terminales de petroleros como parte de la Ruta del Mar del Norte, una vía marítima más corta a China que Putin ha prometido que tendrá 80 millones de toneladas de tráfico para 2025. Y el olvidado K-159 se encuentra justo debajo de ella.

Además, los barcos de pesca de Rusia y otros países vecinos como Noruega dependen del mar de Barents para su actividad, ya que es uno de los caladeros mundiales más importantes de bacalao y pescadilla. Para los pescadores, cualquier radiación que escape de los submarinos, por pequeña que sea, puede ser preocupante, ya que ésta tiende a concentrarse en los animales en la parte superior de la cadena alimentaria a través de la llamada “bioacumulación” y luego ser ingerida por los humanos.

Pero más allá de evitar costes económicos en materia comercial y pesquera, la eliminación por parte de Rusia de estos seis objetos radiactivos del fondo del mar busca reforzar la imagen del presidente, Vladimir Putin, como defensor del frágil entorno ártico. Si el líder ruso ya hizo toda una campaña de relaciones públicas en 2017 en torno a una operación para retirar 42.000 toneladas de chatarra del archipiélago de Franz Josef Land como parte de una “limpieza general del Ártico”, desde el año pasado Putin ha multiplicado sus apariciones ambientales.

Ártico
Estación meteorológica polar en la orilla del mar de Barents, en el Ártico ruso.

En poco menos de un año, Putin ha ordenado la limpieza de una de las centrales químicas soviéticas abandonadas más peligrosas y ha hablado sobre la preservación del medio ambiente en una conferencia anual para las naciones árticas. Y el mismo día de marzo de 2020 en que emitió su proyecto de decreto sobre los submarinos soviéticos hundidos, firmó una política ártica que enumera «la protección del medio ambiente ártico y las tierras nativas y los medios de vida tradicionales de los pueblos indígenas» como uno de los seis intereses nacionales en la región.

Sin embargo, estas políticas contrastan fuertemente con otras acciones de Putin en el Ártico, donde Rusia ha seguido construyendo nuevos rompehielos y ocho submarinos nucleares en los alrededores de Murmansk. De hecho, en 2019, se inauguró la única central nuclear flotante del mundo, una inquietante novedad que ha vuelto a convertir al Ártico en las aguas con mayor riesgo nuclear del planeta. Esto podría significar que la limpieza submarina sin precedentes que se va a producir en los próximos años fuera tan solo el preludio de lo que se necesitará para hacer frente a la nueva ola de poder nuclear en el Ártico

Comandante Manuel Corral: "Las cualidades para tripular un submarino son fundamentalmente el valor y la entrega"

 


Manejando el periscopio en el submarino Mistral de la Armada Española (1)
Manejando el periscopio en el submarino Mistral de la Armada Española (1)

El S-80 está considerado uno de los submarinos más avanzados del mundo, tan solo un escalón por debajo de los grandes submarinos nucleares. Construido por Navantia en el arsenal de Cartagena, el principal astillero y base naval de España, este innovador sumergible tiene además en su haber el honor de ser el primer submarino 100% de fabricación española. El jueves 22 de abril, pasado el mediodía, es la fecha señalada para la puesta a flote del primero de ellos en un acto que presidirá el Rey Felipe y que se puede seguir en directo en el enlace que se encuentra bajo estas líneas (si se lee con posteridad, se podrá ver el video del acto grabado).

Nada más finalizar esta ceremonia se pondrán en marcha las pruebas con las que se comprobarán las capacidades de la embarcación en el mar. Estas se extenderán hasta comienzos de 2023, fecha en la que Navantia entregará este a su primer cliente, la Armada española, institución que ha encargado otras tres unidades que se irán sumando a la lista de operativos con una cadencia de uno cada dos años. En total, cuatro submarinos de la serie S-80, el S-81 Isaac Peral, el S-82 Narciso Montiriol, el S-83 Cosme García y el S-84 Mateo García de los Reyes, formarán una de las flotillas de submarinos convencionales más avanzadas del mundo. Manuel Corral, comandante de quilla del S-81 Isaac Peral, nos habla en esta entrevista de todo ello.

¿Nos puede explicar cuáles son las características de la clase S-80? ¿Qué los hace especiales respecto a otros submarinos? ¿Cuáles son sus principales ventajas respecto a otros tradicionales?

Van a ser submarinos de tipo convencional, es decir, propulsados por energía eléctrica y no nuclear, lo que no quiere decir que por eso sean peores, sino diferentes, y que en los países de nuestro entorno es lo más adecuado. Son submarinos que van a tener una gran autonomía y cuando entre en servicio el primer submarino con propulsión AIP, que es un sistema innovador, no tendrá necesidad de ser indiscreto para hacer la maniobra de carga de baterías. Así que la autonomía, que le puede permitir permanecer bajo superficie hasta tres semanas, es un rasgo diferencial, como también lo es su capacidad para pasar inadvertido por su pequeñísima firma magnética y acústica. También cabe destacar su seguridad, con un gran número de sistemas redundantes, y, por supuesto, el sistema de combate, que integrará un gran número de sensores y armas, incluyendo la capacidad de lanzamiento de misiles.

Submarino S-81 Isaac Peral en construcción.

Actualmente la Armada española dispone de los submarinos Tramontana y el Galerna, los antecesores de la serie S-80, a los que esta viene a sustituir, y en próximos años va a disponer de cuatro de estos submarinos. ¿Cuáles pueden ser sus usos?

Para los profanos en la materia es bastante habitual no tener claro para que sirve un submarino, así que conviene explicarlo. Los submarinos son especialmente útiles por la capacidad que tienen de obtener información sin ser detectados, pueden desarrollar misiones muy sensibles sin que nadie sepa que están ahí. Esto es fundamental, como también lo es su capacidad ofensiva para atacar buques, submarinos u objetivos en tierra usando torpedos o misiles. Un submarino es además una plataforma perfecta para infiltrar equipos de operaciones especiales en territorio enemigo, así como es un elemento de disuasión por la mencionada dificultad de ser detectados y su capacidad de ataque. En el caso concreto de los S-80, disponen de una tecnología tan avanzada que podrán ser tripulados solo por 32 miembros, cuando habitualmente se necesitan casi el doble.

¿Es habitual que los ejércitos de los distintos países dispongan de unidades de submarinos?

Es algo cada vez más habitual, que está aumentando mucho en los últimos tiempos. Los países que tradicionalmente ya tenían están incrementando su flota de forma considerable, y luego hay muchos otros países que están empezando a dotarse, como probablemente sea el caso de Marruecos. En Asia hay muchos que están dotándose de forma llamativa también.

"Este ha sido un desafío histórico para la construcción naval de nuestro país, ya que es la primera vez que somos capaces de fabricar de forma autónoma un submarino".

Ahora se va a poner a flote el primero de los cuatro submarinos contratados a Navantia, el S-81 Isaac Peral, pero falta más de un año para su entrega, ¿hasta entonces la Armada permanece al margen o participa en las pruebas que se van a realizar?

La Armada entra de lleno en las pruebas de mar y, durante estas, que durarán en torno a un año, y que son muy detalladas, participará de forma muy activa para ver que los S-80 cumplen escrupulosamente con las peticiones que se hicieron a Navantia. Es un trabajo en equipo en el que todos tenemos una participación activa con el fin de que el resultado sea óptimo.

Submarino Clase Galerna.

Desde 2023 se irán entregando los cuatro sumergibles contratados con una cadencia de cada dos años, ¿queda un largo tiempo de pruebas, formación de personal, etc. ¿Tenemos personal cualificado?

Este es uno de los grandes retos, la formación. Porque la transición entre los submarinos actuales a estos nuevos supone un cambio de mentalidad. Es el paso de unos submarinos con equipos de los años 80 a otros punteros, y eso implica una formación totalmente nueva. Y eso lo estamos haciendo con la Dotación de Quilla en un plan de formación de Navantia, que también se completará en la Escuela de Submarinos ‘Almirante Mateo García de los Reyes’.

¿Nos puede decir cuáles son las principales cualidades y requerimientos que se pide a los tripulantes de sumergibles? ¿Hay algunos puestos más importantes que otros?

En un submarino todos somos igualmente importantes con nuestras labores. Hay que tener en cuenta que estamos en un entorno especialmente hostil, y un fallo de cualquiera puede suponer la pérdida del submarino. Eso implica que nuestra formación sea muy detallada, desde el primero hasta el último miembro de la tripulación. Y en cuanto a las cualidades necesarias, fundamentalmente el valor y la entrega, porque como decía, el entorno en el que trabajamos es especialmente duro.

Ayer mismo la Armada de Indonesia avisó de que había el contacto con el KRI Nanggala-402, un submarino fabricado en Alemania en 1978 que estaba realizando ejercicios militares al norte de la isla de Bali. Al cierre de esta entrevista aún no se sabe qué suerte han podido correr sus 53 tripulantes. Cuando conoce una historia así, ¿qué se le pasa por la cabeza?

Sin duda lo que me viene a la cabeza es "familia submarinista". Todos los submarinistas lo somos por vocación y sabemos que es una profesión con ciertos riesgos, así que cuando escuchas este tipo de noticias te pones en la carne del compañero que ha sufrido el accidente.

“La Defensa es un intangible al que solo se le echa de menos cuando se necesita y no se tiene”

En una reciente intervención de la Ministra de Defensa durante su visita a la Flotilla de Submarinos, en el Arsenal militar de Cartagena, esta recalcó que “se está haciendo una inversión muy importante en Defensa”, en total 12.000 millones de euros, entre los que se incluyen para la Armada estos cuatro submarinos y las fragatas F-110, en Ferrol. ¿Considera que la Armada está dotándose de una forma acorde a sus necesidades actuales?

Más que mi opinión, aquí es importante señalar que hay un grupo de personas que evalúan esto, y que todas sus decisiones son muy meditadas. Sé que estos estudios y compras se están haciendo de una forma muy rigurosa, y en este sentido sí que me gustaría añadir que la Defensa es un intangible al que solo se le echa de menos cuando se le necesita y no se tiene. Por ello me parece fundamental que se invierta en ella. Además, es un sector que también puede generar riqueza. En el caso del S-80 ahora España puede ofrecer al mercado internacional un submarino que ofrece unas prestaciones únicas.

¿Quiénes son las principales potencias, o competidores de España, en el mercado internacional (como proveedores)?

En el caso de los submarinos convencionales Francia es una de las grandes potencias, como también lo es Alemania. Yo diría que estas son las dos grandes potencias, a las que añadiría Rusia.

¿Y cuáles son, a su juicio, las principales amenazas por mar que hay actualmente?

Son múltiples. En primer lugar, destacaría las actividades ilícitas y el crimen organizado. También las competencias entre países por recursos energéticos, y las relativas a la seguridad marítima, que afectan al transporte, al cumplimiento del derecho marítimo, y también al cuidado del medio ambiente marítimo. Asimismo, están en desarrollo los ataques cibernéticos y cómo estos pueden afectar al entorno marítimo.

Ya que lo menciona. Las ciberamenazas han traído un nuevo escenario en el que también se libran grandes batallas. ¿Cómo afectan los ciberataques al mundo de los sumergibles?

En los submarinos debemos de estar preparados para estas ciberamenazas, aunque nos afectan en menor medida que a otras unidades por el hecho de que solemos estar la mayor parte del tiempo aislados del exterior en las profundidades. En este sentido, los submarinos de la clase S-80 se han diseñado para tener la capacidad de monitorizar los sistemas, controlar e informar de este tipo de ataques en caso de recibirlos.  

“Para la Armada hubiera sido más rápido y menos costoso adquirir unidades de otros países, pero debemos tener una perspectiva más elevada”

Por cierto, aunque los S-80 dispone de lanzaderas de torpedo para lanzar misiles tomahawk, no está contemplada la adquisición de estas sofisticadísimas armas a Estados Unidos, ¿no supone esto, en cierta forma, mermar un poco las capacidades de estos innovadores sumergibles?

La decisión de adquirir misiles Tomahawk está a muy alto nivel, lo importante es que el submarino estará capacitado para lanzarlos en caso de que se decida adquirirlos. Independientemente de lo anterior es importante señalar que sí tendremos capacidad de ataque a tierra con el misil Harpoon Bloque II, que aparte de ser un misil antibuque también dispone de esta opción.

Y ya por último, innovar es caro y siempre se corre el riesgo de que el proceso no se cumpla del modo en el que estaba programado. En el caso de la construcción de estos submarinos se va a producir un importante retraso en la entrega, y ha habido diversos problemas en la construcción, lo que ha implicado un importante sobrecoste. Eso sí, los astilleros de Cartagena han pasado de ser meros fabricantes a tener un conocimiento global, tanto desde el punto de vista tecnológico como de diseño, de todo el proceso. Desde su punto de vista, ¿cree que ha merecido la pena?

Para la Armada hubiera sido más rápido y menos costoso adquirir unidades de otros países, sin embargo, al final creo que debemos tener una perspectiva más elevada, y ser capaces de ver que este ha sido un desafío histórico para la construcción naval de nuestro país, ya que es la primera vez que somos capaces de fabricar de forma autónoma un submarino. Finalmente los tenemos ya aquí y pronto podremos operar con ellos. Ahora lo que tenemos que hacer es mirar al futuro y aprovechar el rédito obtenido gracias a esta gran apuesta.

El submarino S-81 inicia sus pruebas de mar realizando su primera navegación

 


El director del Negocio de Submarinos y Programa S-80, Germán Romero Valiente, ha calificado como "un éxito" la primera salida al mar del S-81. "El submarino es un sistema de sistemas y es fundamental comprobar el correcto funcionamiento de todos ellos y su integración. Esta primera navegación ha permitido confirmar el excelente nivel de integración y de prestaciones. Para todos los que trabajamos en este proyecto, constatar el cumplimiento de los distintos hitos es un orgullo y un incentivo para seguir avanzando en este desafío tecnológico", ha afirmado.

Romero ha recalcado que la primera navegación de S-81 es uno de los hitos más importantes dentro del programa S-80, "que supone un salto tecnológico tanto para la Armada como para Navantia". Y es que, como ya señalamos, el S-80 está considerado uno de los submarinos más avanzados del mundo, tan solo un escalón por debajo de los grandes submarinos nucleares, y además tiene en su haber el honor de ser el primer submarino de fabricación 100% española.

Los S-80 tienen la misión de sustituir a los dos únicos sumergibles con los que cuenta la Armada en la actualidad, el Galerna y el Tramontana. El primero de la serie, el S-81 Isaac Peral, cuenta con 80,8 metros de eslora, unas 3.000 toneladas de desplazamiento en inmersión, capacidad para 40 personas y misiles con un alcance de hasta 1.600 kilómetros. Durante prácticamente un año se ha sometido a las pruebas de puerto y, después de que en mayo de 2021 fuera también el primero de los sumergibles en ser puesto a flote, tras una ceremonia presidida por el Rey Felipe VI y en la que la Princesa Leonor ejerció como madrina del buque, este viernes ha iniciado la última fase de pruebas, y la más exigente, con su primera salida al mar.

En los próximos meses, hasta la entrega a la Armada en abril de 2023, el astillero continuará realizando las distintas pruebas de puerto y de mar previstas en el calendario, incluida una varada del submarino durante los meses de verano y la primera prueba de inmersión, que se realizará en el mes de septiembre.

La Armada entra de lleno en las pruebas de mar

Manuel Corral, comandante de quilla del S-81 Isaac Peral, nos explicó en una extensa entrevista que tuvimos con él en abril del año pasado, que la Armada asume un papel crucial durante las pruebas de mar que acaba de comenzar dicho submarino: "La Armada entra de lleno en las pruebas de mar y, durante estas, que durarán en torno a un año, y que son muy detalladas, participará de forma muy activa para ver que los S-80 cumplen escrupulosamente con las peticiones que se hicieron a Navantia. Es un trabajo en equipo en el que todos tenemos una participación activa con el fin de que el resultado sea óptimo"

La perdida de los tripulantes del submarino ARA San Juan: una Ley para su homenaje y protección

 El Submarino ARA San Juan (S-42) sirvió desde el 2 de diciembre de 1985 a la República Argentina. Tenía su asiento habitual en la Base Naval de Mar del Plata hasta que el 15 de noviembre de 2017 en una misión de patrulla de “vigilancia y control” perdió contacto con la Armada, siendo localizado en el POI Nº 24, 45°56′ 59” S 59°46’22″O el 17 de noviembre de 2018 a unos 907 metros de profundidad, a la altura del Golfo de San Jorge y a unas 270 millas náuticas de Comodoro Rivadavia, sobre la plataforma continental argentina.

Para ello, la Oficina Internacional para el Rescate y Escape de Submarinos coordinó el envío de naves, aeronaves, equipos y personal especializado desde 18 países que, junto a los de Argentina, alcanzaron a más de 37 naves y aeronaves y, unas 4 mil personas que realizaron las operaciones de búsqueda en un área de 482,507 km2.​
No obstante, la fecha oficializada del hallazgo del Submarino, el 17 de noviembre de 2018, el contralmirante (R) de la Armada Argentina Luis López Mazzeo reveló ante la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia que «el gobierno argentino habría conocido su ubicación al menos 20 días después de su desaparición. La posición -dijo- la había revelado el buque chileno “Cabo de Hornos” (Andrés Klipphan, 7/11/2020, Infobae)»; información, «que habría sido ratificada por el Capitán (R) de la Armada de Chile, César Miranda, quien fue comandante de la citada nave en noviembre de 2017 (Ultimas Noticias -Chile- 22/11/2020. pág. 3:4).
Por su parte, el entonces embajador argentino Rafael Grossi miembro de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, informó al Ministerio de Defensa de Argentina un año antes del encuentro del submarino, que este podría encontrarse en la Latitud 46.12 y Longitud 59.69 donde se había descripto un evento “anómalo, único, corto y violento” coincidente con una explosión, muy cerca del lugar donde finalmente se detectó el submarino (Dinatale, Martín; Infobae, 17/11/2018);
Ante la dificultad para determinar la causal del hundimiento y la característica que cita Grossi de explosión “única, corta y violenta”, entre las distintas hipótesis y, más allá de detectarse fallas en las baterías de la nave; se debería tener en cuenta, que la desaparición del submarino ARA San Juan se produce en una etapa de tensión en el mar argentino, derivada que pocos días antes del hecho, se realizaron ejercicios militares del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte -entre el 30 de octubre y el 3 de noviembre de 2017- con misiles, buques, submarinos y aviones en el área de Malvinas, repitiendo maniobras que este Reino ya había realizado en 2016, en ambos casos, en abierta violación a la Resolución 31/49 de las Naciones Unidas que declaró al Atlántico Sur “Zona de Paz y Cooperación” con la firma de todos los países de África occidental y América oriental y, también, correlacionar este hecho, con el conocimiento que habrían tenido Grosso, López Mazzeo y Miranda, respecto a la ubicación aproximada del desenlace, aproximadamente un año antes de la fecha oficial.
De la «Orden “Confidencial” de Operaciones del Comando de la Fuerza de Submarinos” N° 04/17, fechada el 24/10/2017» publicada (Infobae, Andrés Klipphan, 4/2/2018) surge que el submarino ARA San Juan debía «obtener reconocimiento preciso y localización, identificación, registro fotográfico/fílmico»” de varios buques, entre ellos el BP CFL HUNTER, el HMS CLYDE y el FPV PROTEGAT y las Aeronaves de la Fuerza Real Aérea Británica (RAF C130) y de la Gobernación (NdA: ilegal) de Malvinas» (punto 3.4.1.2).
Puede verse en el citado informe, que la Patrulla tenía como objeto principal realizar operaciones de vigilancia y control (punto 2); de ejercicio de ataque submarino (puntos 1.2.1, 3.3.2, 4.4.1 y 4.4.2); de patrulla antisubmarina (punto 3.2.1); de conocimiento de modalidad de otros buques REEFERs, Logísticos, petroleros, etc. y de toda actividad ajena no prevista (Punto 1.1.2); pero, todas las tareas de identificación y obtención de imágenes debían hacerse “sin vulnerar la discreción y sigilo de la unidad submarina” (punto 2.4.). Todas cuestiones que demuestran el rol protagónico del ARA San Juan en el cuidado de la soberanía nacional, que acrecienta el valor de los tripulantes en el cumplimiento de la función militar asignada;
Por otra parte, posibles controles de pesca ilegal de embarcaciones extranjeras por parte del submarino San Juan se podrían enmarcar en el citado punto 1.1.2 que refiere al control de “toda actividad ajena no prevista”, en atención a que los recursos pesqueros migratorios originarios de la ZEE Argentina, en particular los que usurpa el Reino Unido en Malvinas y los buques extranjeros, deben ser controlados conforme los artículos 4º, 5º d, 21º e 22º y 23º de la Ley 24.922 y la nueva doctrina de seguridad que indica, que la pesca ilegal no es solo un problema de sostenibilidad del recurso sino de inseguridad, ya que si bien tradicionalmente la seguridad solo incluía al Estado o a los gobiernos contra los ataques extranjeros (Figueiredo, 2010, pág. 273), el Informe de la ONU sobre Desarrollo Humano de 1994 examina amenazas a la seguridad de carácter económico, ambiental y social y, en el documento sobre la Estrategia Nacional de Seguridad Marítima de 2005 se asocia la explotación indebida de los recursos marinos con daños al medio ambiente y a la seguridad económica y, afirma, que la competencia por las poblaciones pesqueras puede dar lugar a conflictos violentos e inestabilidad regional, lo que requiere que las marinas nacionales tomen medidas agresivas” (Luciano Vaz Ferreira, “a pesca como um problema de seguranza…” Artigos. Revistá InterAcá o pág. 11:43, 2018, Universidad Federal de Río Grande. Brasil).
Por su parte, en 2014 el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte en su Documento de Estrategia de Seguridad Marítima expone «la necesidad de protección contra las amenazas de su dominio marítimo, incluida la pesca ilegal y, pone a ésta al mismo nivel de otras amenazas, como la delincuencia organizada y el terrorismo, lo que demuestra la gravedad». Ese mismo año, la Unión Europea, incluye a la Pesca Ilegal, como una amenaza para la seguridad marítima de sus Estados miembros y, en 2016 el Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos publicó un informe exclusivo sobre el tema de la Pesca Ilegal (IUU), y lo define como una amenaza para la seguridad alimentaria y económica, que beneficia al crimen organizado transnacional.
El control de la Pesca Ilegal se relaciona con la delincuencia organizada transnacional (ONU, A/RES/64/72); la inmensidad del mar, la dificultad para hacer cumplir la ley y las bajas penas impuestas por estos delitos hace a la Pesca Ilegal muy atractiva por las organizaciones delictivas (Haenlein, 2017, p. 08); se utilizan estos buques que pescan ilegalmente para el transporte de drogas y armas, donde se utiliza el trabajo esclavo (Shaver; Yozell, 2018, pág. 16; Milko Schvartzman Trabajo Esclavo, Trata y Muerte en el Puerto de Montevideo”, 2018César A. Lerena “Malvinas 1982-2022”. Pesca la Moneda de Cambio; 2021) y hay abusos laborales -incluida la esclavitud moderna- que son subsidios ocultos y permiten que las flotas pesqueras de aguas distantes sigan siendo rentables y promuevan la sobrepesca (Universidad de Australia Occidental y la iniciativa Sea Around Us en la Universidad de Columbia Británica; Juventud Marítima del SOMU, Argentina, 10/12/2018); cuestiones que los Estados ribereños deben, mediante sus fuerzas aeronavales, disuadir y erradicar, para garantizar su soberanía territorial, económica, social y alimentaria;
Más allá de destacar los servicios prestados por el ARA San Juan en distintas operaciones navales en el país y el extranjero, corresponde resaltar el rol cumplido por las distintas tripulaciones de este submarino en su carácter de custodios del mar argentino con posterioridad a la guerra de Malvinas y, muy especialmente, a quienes en esta última misión ofrendaron la vida en cumplimiento de su deber;
Pasaron un año y dos días después de su desaparición para que se encontrara al submarino y, con ello, a los 38 tripulantes, entre ellos una mujer y 6 buzos tácticos que estaban cumpliendo a bordo funciones propias de control y vigilancia en el territorio marítimo nacional, la Zona Económica Exclusiva, la Plataforma Continental Argentina y sus archipiélagos, entre ellos Malvinas; es decir, realizando tareas de resguardo de la soberanía nacional, más aún, cuando parte de las aguas y archipiélagos argentinos del Atlántico Sudoccidental se encuentran ocupados ilegalmente por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y por cientos de buques extranjeros que efectúan pesca de los recursos pesqueros originarios de la Zona Económica Exclusiva Argentina, dentro de esta y en alta mar, con o sin licencia ilegal británica;
En atención a ello hay que configurar el lamentable hundimiento y desaparición de su tripulación como un acto heroico en defensa de los territorios nacionales;
En esa tarea de custodia de la soberanía nacional estaban encomendados los miembros de la Armada Argentina: Alcaraz Coria, Fabricio A. (Cabo principal); Alfaro Rodriguez, Ricardo G. (Suboficial segundo); Aramayo, Hugo D. (Cabo principal); Arjona, Alberto R. (Cabo principal); Bergallo, Jorge I. (Capitán de Corbeta); Castillo, Enrique D. (Cabo principal); Cisneros, Leandro F. (Cabo primero); Coronel, Victor H. (Suboficial primero); Cuéllar, Sergio A. (Cabo principal); Enríquez, Victor. (Suboficial segundo); Espinoza, Franco J. (Cabo principal); Fernández, Daniel A. (Suboficial segundo); Fernández, Pedro M. (45, Capitán de Fragata); Gallardo, Javier A. (Suboficial Principal); García, Luis E. (Cabo principal); Herrera, Hugo A. (Suboficial segundo); Ibáñez, Cristian D. (Cabo principal); Krawczyk, Eliana M. (Tte. de Navío); Leiva, Luis M. (Suboficial segundo); Maroli, Victor A. (Tte. de Navío); Mealla, Jorge L. (Tte. de Corbeta); Medina, Roberto D. (Suboficial segundo); Melián, David A. (Cabo primero); Mendoza, Fernando V. (Tte. de Navío); Monzón, Jorge A. (Cabo principal); Niz, Luis A. (Cabo primero); Nolasco, Luis C. (Cabo primero); Ortiz, Jorge I. (Cabo principal); Polo, Daniel A. (Cabo primero); Real, Walter G. (Suboficial primero); Rodríguez, Hernán R. (Suboficial primero); Sánchez, Alberto C. (Suboficial primero); Santilli, Fernando G. (Cabo principal); Silva, Renzo D. M (Tte. de Fragata); Suárez, Germán O. (Cabo primero); Tagliapetra, Alejandro D. (Tte. de Corbeta); Toconas, Mario A. (Cabo principal); Tolaba, Aníbal (Cabo segundo); Valdez, Jorge E. (Cabo principal); Vallejos, Celso O. (Suboficial segundo); Vargas, C. H. (Suboficial segundo); Villarreal, Fernando V. (Tte. de Navío); Wagner, Diego M. (Tte. de Navío) y Zunda Meoqui, Adrian (Tte. de Fragata).
Por otra parte, en atención, a la profundidad en la que se encuentra el submarino ARA San Juan y su tripulación, resulta -al menos por el momento y con la tecnología disponible actual- muy difícil recuperar la nave y con ello, a sus tripulantes, motivo por el cual, es necesario protegerlos de toda acción derivada de exploraciones mineras o hidrocarburíferas y explotaciones pesqueras con artes de pesca de arrastre de fondo, de modo de no afectar el lecho donde descansan los marinos que en el ARA San Juan perdieron la vida en el cumplimiento de sus deberes con la Nación;
Teniendo en cuenta que por la Ley 27.037 el 19 de noviembre de 2014 se sancionó el “Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas” destinado a proteger y conservar espacios marinos y, la Ley 27.615 y su Decreto Reglamentario 316/2021 que estableció indemnizaciones a los familiares.
Y en ese sentido sugiero el dictado de la siguiente Ley Nacional:
 
Artículo 1º Declárase MONUMENTO NACIONAL MARINO al lugar de la plataforma continental argentina, donde descansan los restos del Submarino ARA San Juan y los 44 tripulantes de esta embarcación de la Armada Argentina, de conformidad con el artículo 5º inciso b) de la Ley 27.037.
 
Artículo 2º EL Monumento Nacional Marino se denominará “TRIPULANTES DEL ARA SAN JUAN”, conmemorándose el día 15 de noviembre de cada año, el día del submarinista, en recordación de los 44 tripulantes fallecidos.
 
Artículo 3º Encomiéndase al PODER EJECUTIVO a formar una Comisión Técnica para que en el término de noventa (90) días y en base a la documentación existente, determine el área de protección que asegure la inviolabilidad de los restos del Submarino ARA San Juan y de los tripulantes de esta embarcación naval. Dicha Comisión deberá contar con una representación de los familiares de los tripulantes del ARA San Juan.
 
Artículo 4º Establécese, conforme el artículo 5º inciso b) iii) de la Ley 27.037, en el área que determine el Poder Ejecutivo de acuerdo al dictamen de la Comisión Técnica indicada en el artículo precedente, la prohibición de cualquier tipo de actividad extractiva en el lecho y subsuelo marino; la captura con artes de pesca de arrastre de fondo; la introducción, descarte, transplante y propagación de elementos químicos y productos biológicos y/o cualquier actividad que perturbe o modifique la característica única que justifica la categorización de Monumento Nacional Marino.
 
Artículo 5º Una vez determinada el Área y las restricciones referidas en los artículos 3º y 4º, comuníquese a todos los Estados de Bandera que realicen actividades de pesca en el Atlántico Sur las prohibiciones citadas, las que en caso de no ser debidamente cumplidas darán lugar a las más severas sanciones aplicables en la legislación nacional e internacional vigente.
 
A los que custodian nuestra soberanía se los respeta. A Nuestros muertos en cumplimiento de su misión se los venera.