17 marzo 2018

El dron submarino más rápido del mundo (por ahora)

Un método matemático ideado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha logrado que los drones gliders Slocum, especializados en explorar los fondos marinos a muy bajo coste, alcancen velocidades sin precedentes con un mínimo consumo de batería.
Según explica el CSIC, las velocidades récord se obtuvieron en una misión que cruzó el océano Atlántico norte entre abril de 2016 y marzo de 2017 dentro de una de las Challenger Glider Missions, en la que participaron matemáticos, oceanógrafos e ingenieros.
Los gliders Slocum son vehículos submarinos autónomos cuyo uso en oceanografía se está popularizando para explorar el fondo marino a muy bajo coste. No consumen prácticamente energía, solo en tareas de comunicación, medición y control de su inclinación.
“Son capaces de recorrer grandes distancias, funcionan con un mecanismo de propulsión que usa los cambios de flotabilidad, y permiten adquirir datos en áreas del océano de difícil acceso, como las situadas debajo de los ciclones tropicales, y de las capas de hielo en las regiones polares”, detalla la investigadora del CSIC Ana María Mancho, que trabaja en el Instituto de Ciencias Matemáticas (mixto del CSIC y tres universidades: la Autónoma de Madrid, la Carlos III y la Complutense). Las conclusiones y detalles de la misión se publican ahora en la revista Scientific Reports.
Para dirigir su navegación, los científicos se comunican con el aparato en tiempo real, cuando emergen a la superficie en salidas periódicas programadas, pero es clave tener en cuenta las corrientes oceánicas, que afectan al rendimiento del vehículo, frenándolo o acelerándolo según su dirección. Según Víctor García-Garrido, coautor del trabajo, “las matemáticas permiten encontrar una ruta óptima dentro de la dinámica turbulenta del océano, mediante el análisis de estas corrientes”.
“La metodología matemática utilizada permitió al vehículo alcanzar velocidades sin precedentes, con un mínimo consumo de batería”, agrega la investigadora del CSIC. La velocidad alcanzada no se ha detallado por el momento.
Hasta el momento, para diseñar las trayectorias de los gliders se habían usado mapas de temperatura obtenidos mediante mediciones de satélite. En opinión de Mancho, “esta experiencia ha probado que es posible encontrar caminos óptimos en un océano turbulento mediante la identificación de estructuras robustas, ampliando las posibilidades de exploración oceánica”. Además, con estos datos se ha podido verificar la fiabilidad de las representaciones disponibles de las corrientes oceánicas. Esta metodología podría aplicarse al estudio del océano y la atmósfera en diferentes contextos.


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Un submarino británico emerge del hielo en el Ártico

El HMS Trenchant se unió a los submarinos estadounidenses USS Connecticut y USS Hartford para los ensayos árticos, coordinados por el Arctic Submarine Laboratory de la Armada de EEUU, informó la Armada británica.
De acuerdo con el ente, el ICEX consiste en "una serie de pruebas exigentes en el clima gélido del Círculo Polar Ártico, diseñado para poner a prueba las habilidades de los submarinistas para operar bajo el casquete glaciar del Ártico".
"La capacidad de nuestros submarinos para operar con nuestros aliados de EEUU demuestra cómo la Marina Real [Británica] está siempre disponible y lista para defender a nuestra nación en cualquier parte del mundo", afirmó Gavin Williamson, ministro de Defensa del Reino Unido a través de un comunicado acerca de los ejercicios.
Los ejercicios ICEX se desarrollan en el Ártico cada dos años. La Armada estadounidense destaca que las maniobras son una oportunidad "para probar los sistemas de combate y de navegación, las comunicaciones y los sónares" de los submarinos.
El Ártico sigue siendo el escenario de una fuerte rivalidad geopolítica. Si bien antes aquí competían solo los Estados que pretendían a las regiones árticas, ahora lo hace también el bloque político-militar de la OTAN, consideran los expertos.

Las devastadoras capacidades del nuevo dron nuclear submarino de Rusia presentado por Putin

Rossiyskaya Gazeta
Un solo vehículo no tripulado, un submarino nuclear, presentado recientemente por Vladímir Putin, es capaz de destruir un grupo de portaviones o convertir la costa en un desierto radiactivo, asegura Antón Valaguin, columnista de Rossiyskaya Gazeta.
Durante su discurso anual ante la Asamblea Federal, el presidente ruso informó sobre los nuevos tipos de armas desarrolladas por empresas nacionales, entre ellos, un dron submarino de propulsión nuclear y carga termonuclear.
Según Valaguin, este dron es capaz de desplazarse a una profundidad muy grande de más de 1.000 metros, es decir, más allá del alcance del sonar a bordo de los buques. Su sistema de guía especial garantiza la autonomía de navegación y la precisión de la destrucción del objetivo.
"La simulación demostró que es muy difícil interceptarlo, casi imposible. Una vez al servicio de la Armada rusa, permitirá resolver una amplia gama de tareas en la zona del mar lejano", cita el periodista al almirante Vladímir Koroliov, comandante en jefe de la Armada rusa. 
La imposibilidad de detectar el vehículo submarino se garantiza no solo por la profundidad de la navegación, sino también por su alta maniobrabilidad y la extraordinaria velocidad del misil submarino de 100 nudos o 185 km/h, explica el columnista. Ninguno de los medios de destrucción existentes es capaz de interceptar un objeto que se mueve tan rápido bajo el agua.
En cuanto a la "amplia gama de tareas", mencionada por el comandante en jefe, se prevé que el dron esté equipado con una ojiva termonuclear de 100 megatones. Esta carga garantiza una destrucción completa de un grupo de portaviones.
El autor observa que las características de este dron coinciden con los parámetros del objeto secreto Status-6, que se conoció en 2015 por una fuga de información accidental, según la versión oficial. La descripción del Status-6 decía que una de sus tareas era provocar daño inaceptable al enemigo al crear en la costa vastas áreas de contaminación radiactiva no aptas para la vida durante mucho tiempo.
Valaguin señala que en las fuentes abiertas hay solo un arma con características adecuadas para este propósito: una bomba de cobalto, descrita por el físico estadounidense Leo Szilard. Se trata de una munición termonuclear cuya capa exterior no consiste en uranio-238, sino en cobalto-59. En una explosión nuclear, la cáscara se irradia con un fuerte flujo de neutrones y se transforma en isótopo de cobalto-60 de extrema radiactividad y una vida media de más de cinco años.
La explosión de una bomba de este tipo asegura la destrucción de toda la vida. Esconderse en búnkeres será imposible, puesto que una larga vida media del cobalto-60 asegurará una contaminación radiactiva persistente. No se ha llevado a cabo ninguna prueba de bomba de cobalto, principalmente debido a los temores de que con su uso masivo pudiera destruir toda la biosfera de la Tierra, señala el autor.
"Sin embargo, este tipo de bomba podría considerarse como un elemento de disuasión eficaz junto con el sistema Perimetr que garantiza un ataque de represalia con todas las fuerzas estratégicas de misiles, incluso en caso de la destrucción de los puestos de comando y las autoridades del país", concluye.
Mientras tanto, las autoridades rusas reiteraron en numerosas ocasiones que las nuevas armas de Rusia no amenazan a los países que no tienen planes de atacarla y la doctrina militar del país tiene un carácter exclusivamente defensivo.

Ayudó a construir submarino e hijo lo comanda 43 años después

En 1975, un grupo de marinos ecuatorianos estaba en Alemania colaborando en la construcción de los submarinos Shyri y Huancavilca. El entonces sargento Jorge Echeverría Murgueytio integraba la nómina y su familia lo acompañaba en Europa, ya que la misión duraba meses. Su hijo Jorge tenía 5 años y, por supuesto, sabía que su papá era submarinista. Así que a la típica pregunta en el aula de clases, al término del año lectivo, su respuesta fue: submarinista como mi papá.
Echeverría padre, de 75 años y suboficial retirado, rememoró el episodio luego de filmar ayer con su teléfono el momento en que su hijo, el capitán de fragata Jorge Echeverría Buchelli asumía la comandancia del submarino Huancavilca, que él ayudó a construir hace 43 años.
“En papá vio el espejo; él me veía trabajando en el submarino, ahí le entró la chispa”, dijo orgulloso, una vez que terminó de filmar lo que llamó “momentos que no se repetirán”.
Por captar escenas y movido por la emoción, Echeverría padre estuvo parado durante casi toda la ceremonia que se efectuó en la Base Naval Sur (duró una hora), donde el también capitán de fragata Carlos Guzmán Mata asumió la comandancia del submarino Shyri, el primero que Alemania finalizó de construir para la Armada patria, el 5 de noviembre de 1977.
Entonces, por primera vez, una bandera ecuatoriana se izaba en un submarino, reseñó en el acto el capitán de navío Guillermo Donoso, a cargo del Comando de Submarinos.
De su trayectoria como submarinista, Echeverría padre dijo que se caracterizaba por “ser cuadrado”, en referencia a la disciplina, a la exigencia para con él y sus subalternos. “Me enseñaron la doctrina alemana, que dice que hasta dormidos se sueña con la disciplina”, comenta el ya adulto mayor, partícipe de los patrullajes en el conflicto de Paquisha, en 1981.
Los submarinos son llamados tiburones de acero, o tildados como la más grande amenaza en el mar por ser invisibles y difusos. Así fue remarcado en el acto de relevo de comandantes, o más bien, de conmemoración del aniversario del Comando de Submarinos, alusivo al 8 de marzo de 1978 cuando el Shyri llegó a Guayaquil. (I)
Minuto de silencio
Durante su discurso, el capitán de navío Guillermo Donoso, comandante del Comando de Submarinos, pidió participar de un minuto de silencio en respeto a los 44 submarinistas argentinos desaparecidos, mientras ejecutaban maniobras a bordo del submarino ARA San Juan, en noviembre del 2017. Recordó que la Armada del Ecuador colaboró en las labores de búsqueda con un avión de exploración aeromarí-tima y una cámara hiperbárica portátil. Reflexionó sobre el riesgo de la profesión naval.
Los submarinos Shyri (i) y Huancavilca fueron construidos en Alemania. El primero llegó al país el 8 de marzo de 1978 y ello marcó la fecha de conmemoración del Comando de Submarinos. Ronny Zambrano

¿Sabes que el periscopio de los submarinos lo inventó una mujer?

¿Te podrías imaginar un submarino sin periscopio? Iría errante, como ciego. De ahí que sea un elemento fundamental en la actividad que estos desarrollan. Si buscamos en la cinematografía y recordamos las apasionantes películas realizadas sobre acciones bélicas con presencia de submarinos, siempre asoma la crucial escena con la mítica frase de «Arriba el periscopio». La importancia de este instrumento óptico radica en la observación del horizonte marino desde una posición oculta, inaccesible a simple vista. En la actualidad, una de sus aplicaciones más útiles reside en el control de la navegación, especialmente en los embargos navales, donde el submarino, a profundidad de periscopio, puede de forma discreta verificar si los barcos navegan en el rumbo confirmado o tal vez intenten romper dicho embargo. Como otras muchas aplicaciones podríamos destacar: Observación de aviones, estimación de distancias para un ataque, introducción de datos en sistemas de tiro o lanzamiento de torpedos, navegación por marcaciones costeras en inmersión e incluso navegación astronómica en inmersión.
Pues bien, este importante invento fue patentado por una mujer llamada Sarah Mather. Resulta curioso que la idea original consistiera en usarlo en sentido contrario, es decir, inspeccionar las profundidades del mar. Su primer periscopio se asentaba en un tubo relativamente largo, con una lámpara y una serie de prismas ópticos o espejos unidos a un extremo, para de esta forma iluminar diversos objetos al ser sumergido. Este descubrimiento aportaba grandes ventajas para los buques de la época: reconocimiento del casco sin necesidad de usar buceadores o tener que varar el barco (hecho que resultaba muy costoso), localización de bancos de pesca, calcular la posición y distancia de diferentes objetos, etc., En definitiva, una estimable ayuda para cualquier trabajo bajo la superficie marina.

Por desgracia, la historia recoge muy pocos datos de esta extraordinaria mujer. Era originaria de Brooklyn (Nueva York), casada y con un hijo, pero sin fuentes fidedignas que nos aporten su fecha de nacimiento o si realizó algún otro trabajo meritorio. El invento del periscopio data de 1845 y con el paso del tiempo ha recibido múltiples mejoras, como las efectuadas por Hippolyte Marié-Davy (1820-1893), Simon Lake (1866-1945), Sir Howard Grubb (1844-1931) y Morgan Robertson (1861-1915), entre otros.
Como queda constatado, el periscopio es un instrumento que ha tenido una constante evolución, pero que debemos en gran medida a la aportación de una gran mujer llamada Sarah Mather.
Ven al Museo Naval de Ferrol y podrás conocer aspectos relacionados con el tema. Museo Naval (abierto de martes a viernes, de 9.30 a 13.30 h; sábados, domingos y festivos, de 10.30 a 13.30 h).

Más información en la web del museo http://armada.mde.es/museonavalferrol y visitas guiadas en la dirección de correo: museonavalferrol@fn.mde.es.