08 enero 2021

¿Quién inventó el Submarino?: Raimundo de Equevilley II

 El éxito del submarino experimental Forelle de Raimundo de Equevilley fue prolífico. Convenció a la Marina Imperial alemana para crear una oficina encargada del estudio y diseño de ingenios submarinos, la Inspección de Torpedos y el encargo de los submarinos rusos causó el de la Marina alemana, el Underseebolt 1 (U1), diseñado por de Equevilley y supervisado por Kritzler.

El U1 era un submarino de la clase Karp ampliado y mejorado, pues disponía de 2 m más de eslora y su desplazamiento sumergido era 20 % mayor, lo que implicó la necesidad de mejorar la hidrodinámica, recolocar los depósitos de lastre, aumentar el peso del lastre de emergencia, y aumentar el número de acumuladores de las baterías. Estaba dotado de tres periscopios Zeiss.

A diferencia de sus predecesores rusos, los tanques de combustible del U1 se situaban entre los dos cascos (una novedad de Raimundo), tenía tanques de trimado y el tubo lanzatorpedos perdió sus 5° de inclinación. De casco doble, el resistente fue una de las causas de discusión de los dos ingenieros. De Equevilley quería aligerarlo para perder peso y ganar flotabilidad y velocidad, mientras que Kritzler quería aumentar el número de anillos del armazón para ganar resistencia y profundidad. Al final ganó el teutón.

Con igual propulsión que sus predecesores, contaba con la misma chimenea abatible para el humo y las dos mangas de ventilación; además, sus 2 hélices seguían siendo de paso variable. Su velocidad en superficie era de 10,8 nudos y en inmersión de 8,7; con una autonomía de 1.500 millas a 10 nudos en superficie.

Este modelo experimental fue superado por los modelos posteriores y, cuando llegó la Primera Guerra Mundial, se dedicó exclusivamente a escuela, lo que le alejó del combate. El original puede ser admirado hoy en el Deutsches Museum de Munich.

Del mismo modo el Imperio Austro-húngaro se animó en 1907 y encargó al astillero Germania la construcción de dos submarinos basados en la clase Karp y diseñados por de Equevilley.

Los submarinos recibieron los nombres de la Marina de Guerra Imperial y Real austro-húngara de U-3 y U-4. Se trataba de submarino de doble casco de 43,2 m de eslora y 300 TM de desplazamiento en inmersión, que alcanzaba los 50 m de profundidad, dos motores Körting de 600 CV y 2 motores eléctricos de 200 CV y dos tubos lanzatorpedos, uno a proa y otro a popa.

En el mismo año la Marina Noruega encargó un submarino del mismo tipo al Germaniawerft, llamado Kobben, y al parecer de Equevilley hizo su diseño, pero no lo construyó, ya que ese año fue despedido de su puesto de director del departamento de submarinos por su condición de extranjero.

En resumen, de Equevilley diseñó submarinos para las Armadas de Rusia, Alemania, Austria-Hungría y Noruega y participó en la construcción de todos ellos menos en la del último.

Durante todo ese periodo, de Equevilley fue patentando en Madrid, Londres y Washington las ideas que no eran propiedad del Germaniawerft. Patentó múltiples sistemas para submarinos, como los “hidrochorros” para la estabilidad de la nave sin necesidad de timones de profundidad, que hoy se utilizan en muchos submarinos y buques de superficie.

Raimundo, en el París de 1910, se dedicó al diseño y construyó en París un extraño aeroplano de 10 semialas y 2 alas completas.

En 1912 de Equevilley se mudó a Bremen, Alemania, contratado para construir submarinos por el astillero AG Weser. Allí diseña un submarino de 700 TM de desplazamiento sumergido, armado de cuatro lanzatorpedos, dos a proa y dos a popa y un motor de vapor calentado por un reactor químico de circuito cerrado de su invención. La construcción de este ingenio fue aparcada al inicio de la Primera Guerra Mundial.

Es entonces cuando Raimundo decide volver a Francia, solicita la nacionalidad francesa y es movilizado por el Ejército de Tierra francés. Lo destinan a trabajos técnicos en el Ministerio de Marina. En 1918 Francia sufre una auténtica “caza de brujas” de derrotistas y sospechosos de espionaje, por lo que el Servicio Secreto francés lo vigila de cerca.

Lo detienen y lo envían a la cárcel acusado de espionaje. Le anulan la ciudadanía francesa y lo someten a juicio. No pueden demostrar ninguna de las acusaciones, pero lo envían a un campo de concentración. Después de esto, solo conocemos su fallecimiento el 21 de septiembre del 1925.

Se sabe muy poco de Raimundo Lorenzo de Equevilley y Montjustín, que era español, que nació en Viena y fue educado en París donde se hizo ingeniero naval, conocemos los documentos de sus patentes y sus desarrollos técnicos; pero no sabemos si él se consideraba español, francés o franco-alemán. Solo sabemos que cuando empezó la Primera Guerra Mundial se presentó en Francia para alistarse al ejército, pero ignoramos si era un patriota o un espía. Parece que tuvo un hermano mayor, no sabemos si estuvo casado… Lo único que sabemos es que diseñó y construyó el submarino más exitoso de entre los pioneros.

El U1 demostró la validez de este tipo de buques como arma militar, desencadenó la incorporación general de los submarinos a las principales armadas del mundo. El diseño del U1fue la base de los submarinos alemanes desde el U3 y se pueden encontrar huellas de éste hasta en los submarinos teutones de la Segunda Guerra Mundial.


Maqueta del submarino U1 de Raimundo de Equevilley.

Para saber más: Diego Quevedo, Lino Pazos, Cristino Castroviejo y Alejandro Anca. Los desconocidos precursores españoles de la navegación submarina. Damaré edicións. Cambados (Pontevedra), 2013.

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