06 diciembre 2019

Hydroid integra el módulo HISAS 2040 con un procesador de a bordo en un vehículo submarino no tripulado REMUS 600

El procesador de a bordo permite procesar en tiempo real los datos del sistema HISAS, lo que permite a los operarios descargar imágenes de alta resolución inmediatamente después de que el vehículo regrese de su misión.
POCASSET, Massachusetts, 3 de diciembre de 2019 /PRNewswire/ -- Hydroid, Inc., una filial de Kongsberg Maritime y fabricante líder de sistemas de robótica marina, ha anunciado hoy que ha integrado un procesador a bordo de un vehículo submarino no tripulado (UUV, por sus siglas en inglés) REMUS 600 con el sonar interferométrico de apertura sintética de alta resolución (HISAS) 2040 de KONGSBERG para uno de sus clientes. Dado que integra el procesamiento a bordo, las imágenes de alta resolución del módulo HISAS pueden descargarse rápidamente al regreso del vehículo.
El HISAS 2040 proporciona una resolución de hasta 2 cm por 2 cm en una cobertura de 300 metros. En combinación con el EM2040 integrado, proporciona una imagen completa y precisa. El sonar de apertura sintética utiliza algoritmos para alargar sintéticamente la apertura, lo cual proporciona una resolución estable a lo largo de toda la franja, tanto a lo largo como a lo ancho de la pista, a diferencia de los sonares tradicionales de barrido lateral y apertura real. Debido a la alta resolución del sistema HISAS, los archivos alcanzan un gran tamaño y pueden tardar varias horas en descargarse.
Con el procesador a bordo de la nave, los datos del sistema HISAS se procesan y comprimen en tiempo real junto con los datos de navegación; gracias a esto, las imágenes del sonar pueden descargarse inmediatamente después de que el vehículo regrese de su misión a través de un puerto ethernet de 10 Gb. Esta característica es ideal para misiones en las que el tiempo es un factor importante, como las contramedidas de minas, en las que un acceso más rápido a los datos significa realizar operaciones más seguras y eficientes. Otras aplicaciones del HISAS son los estudios hidrográficos, la inspección de tuberías o la evaluación rápida del impacto ambiental.
Duane Fotheringham, presidente de Hydroid, afirmó que: "Esta integración es la primera de su clase en Hydroid, lo que permite un procesamiento más rápido de los datos para acortar los plazos de análisis posteriores a la misión". "Estamos encantados de ofrecer esta opción a los clientes que deban cumplir misiones urgentes pero que también necesitan los datos de alta resolución del módulo HISAS".
Para integrar el procesamiento a bordo del vehículo se han añadido dos potentes procesadores al módulo. Con esta solución, los clientes pueden obtener rápidamente los datos con la calidad que necesitan, lo cual aumenta su flexibilidad operativa y les permite mejorar el proceso de toma de decisiones.
Acerca de Hydroid, Inc.
Con sede en los Estados Unidos, y una filial de Kongsberg Maritime, Hydroid es el fabricante más fiable del mundo de vehículos submarinos autónomos (AUV, por sus siglas en inglés). Nuestros sistemas robóticos marinos proporcionan soluciones innovadoras y fiables de espectro completo para los mercados de la investigación marina, la defensa, la hidrografía y la energía/plataformas en alta mar. Para obtener más información sobre nuestras tecnologías, visite www.hydroid.com.
Contacto de MediosErica KiersteadHydroid, Inc.ekierstead@hydroid.com

​Interceptan un semisumergible con 411 kilos de cocaína en el Pacífico

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Fuerzas antinarcóticos de Guatemala decomisaron 411 kilos de cocaínatransportada en una nave semisumergible en aguas del Pacífico, donde arrestaron a dos guatemaltecos y un ecuatoriano tripulantes de la embarcación, informaron fuentes oficiales.
El semisumergible fue interceptado por efectivos de la Marina a 160 millas náuticas del litoral, en aguas territoriales de Guatemala, dijo a periodistas Óscar Pérez, vocero del Ejército.
La embarcación fue remolcada y atracó hoy en la Base Naval del Pacífico, en el municipio costero de San José, donde policías y fiscales realizaron el recuento de la droga, agregó.
El portavoz de la policía, Pablo Castillo, señaló que los detenidos fueron identificados como el ecuatoriano Wellington Quijije Vera, de 41 años, y los guatemaltecos Néstor López Tunche (25) y Enrique Colay Santos (32).
Inicialmente no se informó de dónde partió la embarcación.
En 2018, Guatemala decomisó 17.897 kilos de cocaína, un récord que supera los 13.659 kilos del año anterior.
Según Estados Unidos, 90% de la cocaína que llega a ese país pasa enavionetas, lanchas y hasta submarinos por México y Centroamérica.

La Armada de EE.UU. cierra su mayor contrato de construcción de submarinos de la historia

La Marina de EE.UU. ha adjudicado a la compañía General Dynamics Electric Boat, subsidiaria del gigante General Dynamics, su mayor contrato de construcción de submarinos de ataque.
Se trata de 9 sumergibles Block V de clase Virginia por un importe de 22,2 mil millones de dólares, con una opción de adquirir una décima unidad por 2.000 millones más, informa Defense News.
Se informa que 8 de los 9 submarinos tendrán una sección adicional de 25,6 metros de largo, llamada VPM (Virginia Payload Module), destinada a albergar más misiles antibuque, en adición a su capacidad de portar 28 misiles de crucero de clase Tomahawk.
El módulo VPM contiene cuatro lanzadores, cada uno de los cuales ha sido diseñado para portar 7 misiles de crucero, 20 misiles adicionales en total.
El primer sumergible del Block V, SSN 802, se encuentra actualmente en construcción y será la única nave de esta serie que no dispondrá de ese módulo adicional. Todos los buques tendrán sistemas acústicos mejorados.
Los submarnos de esta clase también cuentan con un nuevo revestimiento acústico del casco, una serie de mejoras en la sala de máquinas destinadas a disminuir el ruido y la adición de dos nuevos radares ultrasónicos. Estas características acústicas pretenden aumentar su nivel de sigilo.

Submarinistas españoles, cero intimidad y el sigilo como bandera

“Somos como murciélagos, no vemos pero oímos muy bien”. Así describe a los submarinos de la Armada Española el teniente de navío Carlos Noval.  Las misiones de los sumergibles españoles pasan desde asegurar las costas hasta obtención de inteligencia, pero siempre de forma encubierta, con el sigilo como bandera. El periscopio se saca pocas veces, y cuando se hace, la maniobra dura unos pocos segundos. Nuestros submarinos son los fantasmas del mar. Nadie sabe que están ahí pero velan por nuestra seguridad a 300 metros de profundidad y equipados con potentes tubos lanzatorpedos.
Nuestros soldados en submarinos: cero intimidad y una ducha para 60 personas a más de 200 metros de profundidad 

Actualmente, en el Mediterráneo, donde se desarrollan la mayoría de nuestras misiones submarinas, hay otros siete países que tienen sumergibles: Francia, que tiene 10; Italia, que posee ocho; Argelia, con seis; Grecia, con 11; Israel, que tiene cinco; Egipto, con ocho y Turquía, que posee 12, lo que la convierte en la segunda flota de submarinos más grande de la OTAN, después de Estados Unidos. Nuestro vecino Marruecos no tiene submarinos, de momento, pero busca a quién comprarlos.

Hablamos con el teniente de navío Carlos Noval, con el sargento Daniel López y con el cabo Jorge Wilfredo en una pequeña habitación del submarino Mistral, que acaba de regresar de una misión en el Mediterráneo. Aquí los espacios son reducidos. Menos de 100 metros cuadrados habitables para 68 personas: camarotes de siete literas con una diminuta taquilla y una ducha y dos retretes para toda la tripulación. No hay intimidad.

De izquierda a derecha: el teniente de navío Carlos Noval, el sargento Daniel López y el cabo Jorge Wilfredo posan delante del submarino Mistral | Foto: Rodrigo Isasi
Submarinos es un destino voluntario para el que “no todo el mundo vale”, me dicen en reiteradas ocasiones. Lo entiendo. Vivir hasta 45 días -el tiempo máximo que un submarino español puede pasar navegando- sin apenas conexión con el exterior -no hay wifi-, con un calor infernal y una ducha de tres minutos cada tres días, no es fácil. “Una vocación de servicio”, como ellos mismo dicen. De servicio a España y a todos sus ciudadanos.

El día a día en el submarino Mistral

Una vez dentro del submarino no hay casi diferencias de clases. Los empleos siguen siendo los mismos: oficiales, suboficiales y marineros, pero todos ellos viven en las mismas condiciones.

Tan solo el comandante tiene una minúscula habitación para él solo. Los demás afortunados tienen a seis compañeros de habitación. Digo afortunados, porque en el caso de que el submarino vaya al completo de su capacidad no hay camarotes para todos y los colchones se instalan en hileras en la sala de torpedos.

Camarote y ducha del submarino Mistral. | Foto: Rodrigo Isasi
Es difícil explicar como huele un submarino -espacio cerrado, humanidad, gasóleo- pero una cosa está clara: el olor que apenas percibes dentro te lo llevas a casa impregnado en la ropa. Ya me lo habían avisado.

La jornada a bordo del Mistral se desempeña, básicamente, en los 40 metros cuadrados que componen el pasillo de medio metro de ancho del submarino. El buque cuenta, además, con dos espacios más amplios: los puestos de control del submarino -donde una estampita de la Virgen del Carmen vela por nuestros militares– y la zona de los salones comedor para oficiales, suboficiales, cabos y marineros.

La jornada laboral durante los despliegues se divide por guardias de mar (normalmente tres guardias de unas ocho horas al día cada una). No obstante, la realidad es que los militares a bordo de los sumergibles españoles están en estado de alerta las 24 horas del día durante el tiempo que dure el despliegue, por lo que hace falta un buen estado de forma física y una actitud muy positiva.

Mistral, Galerna y Tramontana: los submarinos españoles con nombre de viento
España tiene tres submarinos: Mistral, Galerna y Tramontana. Antes teníamos cuatro, pero el Siroco fue dado de baja en 2012. Todos ellos, con nombres de distintos tipos de de vientos, han sido botados en los años 80, cuentan a sus espaldas con más de 30 años de servicio, que no son pocos, y están inspirados en el diseño francés: Clase Agosta.

 El submarino Mistral en Cartagena. | Foto: Rodrigo Isasi
Con capacidad para 68 personas, estos submarinos pueden alcanzar una profundidad máxima de 300 metros. Por debajo de 450 metros, el casco resistente (el tubo interior de acero que protege a la tripulación y a todos los equipos) no soporta la presión exterior y colapsa. Implosiona y se deforma.

Hay dos pequeñas esclusas de evacuación por las que los militares podría salir del submarino en caso de necesidad. Sirven también para infiltrar (desplegar) o exfiltrar (recoger) de forma encubierta a equipos de la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE), el cuerpo de Operaciones Especiales de la Armada.

Cuentan que los operadores de la FGNE también han salido del submarino, en alguna ocasión, por los tubos lanzatorpedos. En el Mistral dicen haber oído hablar de ello, pero nunca lo han visto.

Operadores de la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE) en la cubierta del submarino Mistral. | Foto: Rodrigo Isasi
Los submarinos españoles todavía sirven,  pero ya piensan en jubilarse con la llegada de los S-80, los cuatro submarinos diseñados y fabricados en España por Navantia que van a mejorar enormemente nuestras capacidades militares submarinas pero que a España le están saliendo caros. Un programa de casi 4.000 millones de euros -cada submarino tendrá un coste unitario de 976 millones-.

¿Cómo combatir la monotonía a bordo de un submarino?

“Organizamos carreras de coches”, me cuentan. “Cada uno diseña su propio coche y luego los probamos”. También organizan un bingo los domingos o se reúnen en la sala de la cantina -por grupos, todos juntos no caben-. Otros militares optan por hacer ejercicio -sí, a pesar del espacio se puede- con pequeñas mancuernas o haciendo dominadas. Leer o ver películas en el ordenador son otros de los pasatiempos diarios.

Sin duda, el momento del día más esperado es el de la comida. En una cocina minúscula dos cocineros preparan la comida para toda la tripulación. Todo un reto del que salen bien parados, y es que según me cuentan, en submarinos se come muy bien y sano -los fritos aquí están prohibidos por la falta de ventilación-.

 Cocina del submarino Mistral. | Foto: Rodrigo Isasi
Los restos de la comida y de basura orgánica se arrojan al mar por una esclusa preparada para ello. Todas las bolsas se agujerean primero, para evitar que se queden flotando y revelen la presencia del submarino. Los buques de guerra están exentos de cumplir el convenio MARPOL, que previene la contaminación marina.

Una gran familia bajo el agua

Si hay algo de lo que pueden presumir los submarinistas de la Armada es de su camaradería. No les queda otra, son muchas horas juntos en un espacio reducido.

A bordo los momentos difíciles se llevan como se puede, con el poyo de los compañeros.  Con la familia apenas hay contacto mientras se navega. “El momento más difícil para mí ha sido enterarme de la muerte de un familiar cuando estaba a bordo del Tramontana”, nos cuenta el cabo Jorge Wilfredo. Para el teniente de navío Carlos Noval fue precisamente lo contrario. El no supo del nacimiento de su hija hasta unos días después.

Escotilla de entrada y salida del submarino Mistral. | Foto: Rodrigo Isasi
Pero a pesar de las dificultades, de los retos y de las duras condiciones de vida, todos ellos reconocen que siempre han querido ser militares. “Yo siempre quise ser militar, marino, pero nunca quise ser submarinista”, dice el teniente de navio Carlos Noval mientras sus compañeros ríen, “pero cuando no enseñaron las capacidades de los submarinos y lo que hacen supe que esto era lo mío”.

Ascendemos por las escalerillas y abandonamos el Mistral. La suave brisa de Cartagena nos recuerda esa sensación de libertad que apenas se vive dentro de este cetáceo de 1.700 toneladas de acero. Servir en un submarino de la Armada y no ver la luz del sol durante 40 días no es fácil. A submarinos se llega por vocación, desde luego. Una vocación de servicio a España tremenda para regresar a casa “con la satisfacción del deber cumplido”, como dicen en al Armada. Ahora se entiende mejor el lema de la Escuela de Submarinos: “Preparados para todo”.


Rodrigo Isasi Arce
@isasi89
Periodista especializado en el mundo arabo islámico, la cooperación internacional, la defensa y los conflictos armados. Viajero empedernido y fotógrafo aficionado.

Rusia despliega gran cantidad de submarinos nucleares en el Atlántico

A finales de 2019, la marina de Rusia desplegó un gran número de submarinos en el Océano Atlántico, lo que obligó a la OTAN a enviar aviones de patrulla desde Noruega, Islandia y Escocia.
El resultado fue una de las mayores concentraciones en años de submarinos y aviones antisubmarinos. Y un duro recordatorio de que la actividad naval y aérea de la OTAN y Rusia está volviendo a los niveles de intensidad de la Guerra Fría.
A mediados de octubre de 2019, la marina rusa desplegó submarinos en el mayor ejercicio submarino del país desde la Guerra Fría.
Los ocho submarinos, seis de propulsión nuclear, navegaron desde sus bases en el norte de Rusia hacia las frías aguas de los mares de Barents y Noruega.

Al mismo tiempo, otras dos naves, los submarinos de ataque nucleares de clase Sierra Pskov y Nizhny Novgorod, navegaron hacia las mismas aguas para realizar pruebas y entrenamientos.
Las 10 naves representan alrededor del 20 por ciento de la fuerza submarina rusa.
Más de una docena de aviones de patrulla de la OTAN volaron en misiones consecutivas para encontrar y rastrear los submarinos de Moscú. Los observadores de aviones de Amatuer que utilizaban software comercial controlaban los transpondedores de los aviones.
No está claro cuántos submarinos de la OTAN también se unieron a la caza de los barcos rusos.
Entre el 25 de octubre y el 7 de noviembre de 2019, los aviones de la OTAN volaron más de 40 misiones. Seis P-3 de la fuerza aérea noruega, cuatro P-8 de la Armada de Estados Unidos y una CP-140 de la fuerza aérea canadiense volaron desde Andoya en Noruega. Al menos un P-8 adicional voló desde Keflavik, en Islandia. Un patrullero de la marina francesa Atlantic 2 patrullando desde el aeropuerto de Prestwick en Escocia.
Los rastreadores de vuelo siguieron a los aviones de patrulla mientras volaban cientos de millas en el Atlántico Norte para volar patrones de pista de carreras sobre las ubicaciones aparentes de los submarinos rusos. Los aviones de patrulla utilizan sus radares, boyas sonoras y detectores magnéticos para encontrar submarinos sobre y debajo de las olas.
La actividad submarina y las patrullas antisubmarinas parecían concentrarse en el lado oriental de la llamada “GIUK Gap”, los tramos de mar abierto entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido.
Las ocho naves del ejercicio ruso practicaban la protección de un “bastión” de mar abierto en el que pueden esconderse los submarinos rusos de misiles balísticos. “El objetivo de esta operación masiva es llegar lo más lejos posible hacia el Atlántico Norte sin ser descubierto por la OTAN”, señaló Barents Observer, citando a fuentes de inteligencia noruegas que hablaron con la agencia de noticias NRK.
El ejercicio ruso pareció poner de relieve el nuevo enfoque de Moscú sobre la guerra submarina. Aunque el juego de guerra era de naturaleza defensiva, los mismos submarinos podían llevar a cabo operaciones ofensivas desde las mismas aguas.
Durante la Guerra Fría, los submarinos soviéticos necesitaban pasar por el punto de estrangulamiento marítimo de GIUK Gap para alcanzar el mar abierto y cerrar a una distancia que los acercara a los puertos y barcos de la OTAN. Ese no es el caso de los nuevos submarinos rusos con sus armas de largo alcance.
Suponiendo que los presupuestos se mantengan en su nivel actual, en la década de 2020 la flota rusa de submarinos podría incluir hasta 10 submarinos de misiles guiados de clase Yasen, además de submarinos de ataque mejorados de las clases Kilo, Akula, Oscar y Sierra, para un total de unos 50 buques.
Muchos de los barcos llevarán el nuevo misil de crucero de ataque terrestre Kalibr de la armada rusa, que aparentemente puede alcanzar objetivos tan lejanos como 1.500 millas. Kalibr “le da a la armada rusa una capacidad de ataque de largo alcance que nunca antes había poseído”, explicó Andrew Metrick, analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington, D.C., en Proceedings, la revista profesional del Instituto Naval de Estados Unidos.
Un submarino de clase Yasen podría disparar sus 40 Kalibrs desde el lado ruso de la brecha GIUK y aún así atacar puertos estratégicos de la OTAN en Europa occidental como Bremerhaven. “Esta nueva realidad no puede abordarse centrándose en la brecha GIUK”, advirtió Metrick.
Los submarinos rusos ya no tienen que atravesar la brecha para tener un impacto dramático en el equilibrio militar europeo”, explicó Metrick. “Más bien, pueden operar desde la relativa seguridad de los bastiones en los mares de Noruega y Barents y atacar objetivos en el norte y centro de Europa”.
Al intentar contrarrestar a los submarinos rusos, Estados Unidos y la OTAN deberían evitar volver a sus propios métodos de la Guerra Fría, advirtieron los expertos. Dijeron que se necesita un pensamiento creativo para entender y contrarrestar la actual doctrina de la guerra submarina de Rusia.
Pero es evidente que también es necesario recurrir a la caza aérea tradicional, como subrayó el aumento de la ASW de la OTAN entre octubre y noviembre.