26 febrero 2017

ICTINEU Submarinos cumple diez años de vida

El 13 de febrero de 2007 se constituía en Barcelona la compañía ICTINEU Submarinos, con el propósito de diseñar y construir el mejor submarino científico del mundo. Pocas semanas después este proyecto empresarial recibía el premio al “mejor plan de empresa” del Día del Emprendedor, ahora Biz Barcelona. El esfuerzo de este equipo de emprendedores llevó el proyecto a buen puerto, con la construcción del submarino tripulado ICTINEU 3, capaz de sumergirse hasta 1200 metros de profundidad.
Por lo que respecta a la obtención de recursos económicos, este proyecto ha sido un ejemplo en el país, utilizando fórmulas imaginativas y pioneras como campañas de micromecenazgo, en las que se han obtenido más de 200.000 € para completar el presupuesto.

100 años del arma submarina española

El submarino fue inventado por un español, Isaac Peral, pero el primer sumergible que se usó por la marina de guerra se construyó en Estados Unidos y se entregó en enero de 1917 

04.02.2017 | 21:59
El uso de sumergibles por parte de la Armada española ha padecido diversos altibajos durante el siglo de historia de este arma. El almirante Miranda fue el alma para la fabricación e integración de estos buques.
El arma submarina de la Marina de Guerra española se creó el 12 de febrero de 1915, dentro de la Ley Miranda, mediante un real decreto firmado por Alfonso XIII, pero no fue hasta el 25 de enero de 1917, ahora hace un siglo, cuando recibió su primera unidad. Se trataba del «Isaac Peral», bautizado con el nombre del inventor del submarino, unidad precursora en la guerra bajo el mar. Era de propulsión eléctrica, y estaba armado con un tubo lanzatorpedos situado a proa, siendo incorporado al servicio en 1888, si bien incomprensiblemente, dos años después fue retirado conservándose en Cartagena, aunque sin su máquina propulsora y equipos. Un antecesor del invento Isaac Peral fue el «Ictinio», de Monturiol. Desde el desastre naval de 1898, en que se perdieron las ultimas colonias de ultramar, Cuba y Filipinas, se baraja la posibilidad de que si se hubiera contado con una flotilla de submarinos del prototipo de Isaac Peral, modernizados, las derrotas navales de Cavite y Santiago de Cuba ante la todopoderosa flota de Estados Unidos no se hubieran producido, y no se les echaría la culpa de los mismos a los almirantes Montojo y Cervera, respectivamente. 
Aunque con mucho retraso, España asumió la necesidad de disponer de una flotilla de submarinos cuando la Gran Guerra cumplía seis meses desde su inicio. Ya en 1912 la incorporación de submarinos a nuestra Marina de Guerra empezó a tomar forma en firme gracias al proyecto de Canalejas, presidente del Gobierno, que establecía nuevas construcciones navales en las que se incluía seis sumergibles, un plan frustrado por el asesinato del político. Es en 1915 cuando el submarino, adquiere fama de arma tan letal como psicológica, estableciendo una nueva forma de hacer la guerra en el mar. En la ambiciosa ley del almirante Augusto Miranda y Godoy, que luego fue recortada, pero de la que salía una flota militar de bastante altura, se pusieron los cimientos para la creación del arma submarina española. En la ley se incluía un artículo adicional en el cual se aceleraba la construcción de cuatro submarinos. El almirante Miranda eligió para ser ser el primer jefe del arma submarina de la Marina de Guerra española, al experimentado capitán de corbeta Cosme García de los Reyes, especialista en ingeniería eléctrica, técnica vital para el buen funcionamiento de los equipos de un sumergible. Este marino alcanzó una alta experiencia en el arma submarina, gracias a ser comisionado para seguir la construcción de la unidad encargada a Estados Unidos, como la de las tres naves a realizar en Italia. La incorporación de las primeras unidades a la Armada supuso un gran reto, pues se partía de cero para disponer de una adecuada infraestructura en tierra, una cuestión que se fue consiguiendo con los años. A la base de Cartagena se unió en 1923 la de Maó, instalada en su Estación Naval, la tercera se creó en 1925, en La Graña, en El Ferrol. 
El «Isaac Peral», primera unidad operativa de la recién creada arma submarina española, botado en 1916 y entregado en 1917, fue construido en los astilleros norteamericanos Fore River & Co, en Quincy (Nueva York), siguiendo un proyecto de la Electric Boat. Pertenecía a la clase «Holland M», iniciada en 1915. Se trataba de un diseño de propulsión diesel-eléctrico, del cual se construyeron once unidades. Desplazaba 450 toneladas en superficie, mientras que sumergido podía llegar de las 548 TM a las 762 TM. Debido a que la entrada de EE UU en la Primera Guerra Mundial era inminente, por lo que el peligro de que el «Isaac Peral» fuera incautado por la US Navy; algo que estaba en la mente de su comandante, Fernando de Carranza, se aceleró su salida de aguas estadounidenses que, fue casi furtiva. Disponía de una dotación de 24 hombres. Estaba armado con cuatro tubos lanzatorpedos. En superficie alcanzaba una velocidad de 15 nudos, mientras que sumergido navegaba a diez nudos como máximo, con una autonomía de casi 3.000 millas. Durante la travesía a Las Palmas de Gran Canaria, el submarino estuvo acompañado del del trasatlántico español «Claudio López», a modo de buque nodriza, pues tuvo que auxiliarle en varias ocasiones, e incluso darle remolque debido a los temporales y varias averías. El 12 de marzo de 1916, el «Isaac Peral» llegaba a aguas canarias, quedando abarloado al crucero «Cataluña», en el Puerto de la Luz, donde tuvo un apoteósico recibimiento. A la que tenía que ser la futura base de submarinos, creada en abril 1918, en el por aquél entonces apostadero de Cartagena, llegó el «Isaac Peral », si bien, el 11 de octubre siguiente sustituyó su primitiva denominación por la de Estación de Submarinos. A esta primera unidad del arma submarina española se sumaron los submarinos «Narciso Monturiol A-1», «Cosme García A-2» y «A-3», construidos en los astilleros italianos Fiat-San Giorgio, de La Spezia. Pertenecían a la clase Laurentie, con un desplazamiento menor que el Holland, disponían solo de dos tubos lanzatorpedos, por lo que fueron dedicados especialmente a la vigilancia costera y adiestramiento. 
Diseños más avanzados
Ante las necesidades de la Armada en incorporar nuevos submarinos, se encargaron a la Sociedad Española de Construcción Naval, situada en Cartagena, una serie de seis unidades de la clase B, que se entregaron entre 1922 y 1926. Estaban inspirados en la clase Holland, pero con diseño y equipos más avanzados, ya que desplazaban entre 491 y 570 Tm en superficie, mientras que en inmersión alcanzaban las 715 Tm. disponían de cuatro tubos lanzatorpedos y un cañón Vickers de 76,2 mm. Las unidades A y B tuvieron su bautismo de fuego en la Guerra de Marruecos. Ante el aumento que experimentaba la flotilla submarina, se encargó al astillero holandés Wuerf Conrad, en 1919, la construcción de un buque de salvamento de submarinos, de 2.700 Tm de desplazamiento y casco de estilo catamarán, que se entregaron en 1920. En la misma factoría cartagenera se iniciaron, entre 1928 y 1930 los trabajos para la construcción de las seis unidades oceánicas, de la clase C, de los cuales los C-1. C-3, C-5 y C-3, con los B-5 y B-6, fueron hundidos durante la Guerra Civil, mientras que el C-4 se perdió el 30 de abril de 1946, durante las maniobras navales en aguas de Sóller, al emerger sobre la roda del destructor «Lepanto». Sus restos se convirtieron, junto a sus 44 tripulantes, en Panteón Naval Sumergido. Los submarinos de la clase C se inspiraron en la modernizada clase Holland 105 F, si bien las baterías similares a las de los B limitaban su velocidad y maniobrabilidad y se reducía su permanencia en inmersión. Tenía una eslora de 73,3 metros y desplazaba 925 Tm en superficie y 1.144 Tm. Estaba armado con seis tubos y una pieza artillera Vickers, que en los C-3 y C-4 se sustituyó por el Bonifaz de 75 mm. El submarino E-1 construido en los astilleros gaditanos de Horacio Echevarrieta, pensado para la Armada española, venta que no prosperó, fue adquirido por Turquía en 1935.
La Guerra Civil coincidió con el final de la construcción del submarino D-1, también en Cartagena. Esta unidad se terminó en 1947, debido a las penurias de la posguerra española. En los primeros años de la década de los 50 se entregaron los D-2-y D-3, que como mostraron tener notables defectos´La serie se proyectó durante la segunda república, y fue dado de baja en 1959. Los dos submarinos italianos bautizados como «General Mola» y «General Sanjurjo», entregados a Franco en 1937, finalizaron su servicio en 1959. Durante la II Guerra Mundial, el submarino alemán U-573 de la clase VII/C-41 quedó internado por averías sufridas al ser atacado por un avión británico a 50 millas del cabo de Palos, y finalmente pudo llegar a Cartagena, en donde quedó internado. Las gestiones de Madrid con Berlín dieron como resultado su adquisición por parte de España, convirtiéndose en el G-7. De este modelo, por el que la Marina ya se había interesado, se encargaron a los astilleros cartageneros de la recién creada empresa nacional Bazán seis unidades. Solo se puso uno en la grada, pero por falta de materiales adecuados fue a parar al desgüace. 
Los acuerdos firmados entre España y Estados Unidos, supusieron cierta modernización de la Armada, aunque ésta tuvo que esperar hasta 1959, y fue gracias a la presión ejercida la presión desde Madrid sobre los EE UU que el primero de los cinco submarinos que al final se recibieron, provinientes de la II Guerra Mundial, ya fuera por cesión o por compra directa, llegó a Cartagena. El último de estos submarinos, el S-35 fue dado de baja el 31 de diciembre de 1984. En esa fecha la Marina española tenía ya en servicio los cuatro sumergibles de la clase Delfín, inspirado en los Dafne franceses, dados ya de baja, mientras que de los oceánicos Galerna, de la clase gala Agosta, empezaron a sumarse a la lista de buques. Actualmente aún están en servicio tres de ellos, pero necesitando un próximo relevo por parte de los S-80. También, la Armada dispuso de cuatro submarinos de bolsillo, en los años 60 del siglo pasado, dos Foca y dos Tiburón, si bien estas dos últimas unidades no pasaron a la lista de busques. El Foca SA-42 se encuentra, expuesto en seco, en la Base de Maó (Menorca). 

Submarinos rusos vigilan buques de guerra británicos desde 160 km

El potencial del Reino Unido de actuar en una guerra ha sido cuestionado después de que se revelaran serias deficiencias en las capacidades militares del país.
En base a una investigación dada a conocer este domingo por el diario británico Sunday Times, los destructores Tipo 45 de la Marina británica son “tan ruidosos” que los submarinos rusos los pueden escuchar a una distancia de “100 millas (aproximadamente 160 kilómetros)”.
A este respecto, el contraalmirante Chris Parry, un exdirector de la capacidad operacional del Ministerio británico de Defensa ha indicado a dicho medio que los referidos buques de guerra, cada cual valorado en mil millón de libras esterlinas (casi unos 1.248.400.000 de dólares) suenan como “una caja de llaves” bajo el agua.
Solíamos colocar pequeñas cuñas de madera entre las escotillas de mi destructor para así evitar que sonaran y poder reducir el ruido (…) la supresión del ruido fue probablemente el secreto más sucio desde el final de la Guerra Fría”, ha recordado el contraalmirante británico Chris Parry.
“Solíamos colocar pequeñas cuñas de madera entre las escotillas de mi destructor para así evitar que sonaran y poder reducir el ruido (…) la supresión del ruido fue probablemente el secreto más sucio desde el final de la Guerra Fría”, ha recordado.
El informe además ha comunicado que la capacidad defensiva del país europeo se ha visto afectada por otros fallos y defectos, entre los que se destacan los tanques ligeros británicos, que no caben en aviones de transporte militar, debido a su tamaño, así como los vehículos aéreos teledirigidos (drones) del Ejército británico, que pese a sus altos costes, aún no han entrado en el servicio frontal 12 años después de su incorporación.
De todos modos, la indagación de Sunday Times concluye que debido a los equipamientos militares no actualizados, las Fuerzas Armadas británicas no podrían defender al Reino Unido ante una “gran agresión militar”.

El informe sale a la luz en una época de alta tensión entre Londres y Moscú a raíz de cuestiones como la de Ucrania o la de los ciberataques. 
Además, en los últimos meses se han producido escenarios de tensión marítima entre ambos países. En octubre, la Armada británica envió varios buques de guerra para “acompañar” a la escuadra naval rusa liderada por el portaaviones Almirante Kuznetsov, que navegaba por el canal de la Mancha, al sur del Reino Unido, rumbo a Siria.
mjs/ktg/snr/rba

Submarino nazi naufragado se encuentra en el Océano Atlántico

Durante la Segunda Guerra Mundial, en comecinho de febrero de 1942, un submarino nazi Unterseeboot 581 estaba persiguiendo al barco británico Llangibby Castle en el Atlántico Norte cuando fue interceptado por otra embarcación inglesa, el destructor HMS Westcott — que lanzó un eficaz ataque con una carga de profundidad, dañar el casco del U-581.

Historia sumergida

De acuerdo con los registros navales, el U-581 alemán llevaba una tripulación compuesta por 46 marineros, de los cuales cuatro murieron durante el ataque, y 41 fueron capturados por las tropas británicas y mantenidos como prisioneros de guerra hasta el fin del conflicto.
Llangibby Castle
Sorprendentemente, el hombre que falta para “cerrar la cuenta” sería el capitán de la embarcación, un hombre llamado Walter Sitek, que habría escapado con vida después de nadar unos seis kilómetros hasta llegar a la playa — donde habría sido rescatado por los habitantes locales simpatizantes con el régimen nazi y enviado seguridad a Alemania a través de España.
HMS Westcott
Como si fuera poco, según el personal del New Algarve Daily News, Sitek habría vuelto al combate y dirigido otros tres submarinos nazis — U-17, U-981 y un U-3005 —, y también habría sobrevivido a la guerra sido condecorado con la Cruz de Hierro de 1ª y 2ª clase.

en Las profundidades

Según Rory Zumbar, el portal Daily Mail, después de que el submarino ser golpeado por la carga británica, Sitek ordenó que sus hombres se lançassem al mar y hundido el barco a propósito para evitar que se cayera en manos de los aliados. Esto habría ocurrido cerca de la isla volcánica de Pico, en el Archipiélago de las Azores, situado a unos 2 mil kilómetros de la Península Ibérica.
Ubicación del submarino perdido
El U-581 contaba con 67 metros de largo y pesaba más de 770 toneladas en la superficie — o 870 toneladas sumergido. El submarino era capaz de alcanzar velocidades de poco menos de 18 nudos (cerca de 33 km/h) sobre las aguas o de 7,6 nudos (14 km/h) cuando se sumergen, y podía “bucear” a profundidades máximas de 220 metros de altura.
El U-581 perdido, transformado en el hogar de criaturas marinas
La embarcación naufragada fue localizada por un equipo de la ONG alemana de investigación submarina Rebikoff-Niggeler Foundation, y se encuentra a 870 metros de profundidad. Los científicos explicaron que hoy, 75 años después de haber sido hundido el submarino se convirtió en una colonia de corales y esponjas, y será detalladamente estudiado por los biólogos marinos que tratarán de descubrir cómo estos organismos colonizan el local. Ver más una imagen siguiente:
Increíble como una máquina que se utiliza para fines destructivos se haya convertido en algo tan lleno de vida, ¿no es así?

La flota de submarinos nucleares del Reino Unido, inoperativa


La flota de submarinos nucleares del Reino Unido, inoperativa
El submarino HMS Astute cerca del puente Skye en inmediaciones de la isla de Skye, al noroeste de Escocia, el 22 de octubre de 2010.David MoirReuters

Los siete sumergibles nucleares de la flota británica no están aptos para el servicio militar y los representantes del Ministerio de Defensa temen la reacción de la primera ministra, afirma 'The Sun'.

El estado actual de los siete submarinos nucleares que comprenden la flota británica deja mucho que desear, y de momento, ninguno de ellos sería capaz de defender las aguas del Reino Unido. Sin embargo, la primera ministra británica, Theresa May, no ha sido informada al respecto, informa 'The Sun'.
Asimismo, tres submarinos de clase Astute, cada uno de los cuales cuesta unos 1.500 millones de dólares, y cuatro submarinos de la clase Trafalgar se encuentran "en las últimas". Cinco submarinos están en reparación tras sufrir averías, un HMS Ambush está en obras por haber impactado contra un buque petrolero cerca de Gibraltar el año pasado, y solo un HMS Astute realiza ejercicios en el mar, pero lleva semanas sin llevar a cabo misiones.
Según el diario británico, la escandalosa situación se ha mantenido en silencio deliberadamente debido a que las autoridades del Ministerio de Defensa temen la reacción de May.