05 agosto 2021

El día que por primera vez que un submarino atravesó el Polo Norte

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La hazaña del Nautilus y el homenaje a Julio Verne en plena Guerra Fría
El 3 de agosto de 1954, hace exactos 63 años, el primer submarino de propulsión atómica de la historia comenzaba su travesía por el océano Ártico. Historias y curiosidades detrás del hecho que significó el avance de los Estados Unidos en la carrera armamentística contra la Unión Soviética
El profesor Pierre Aronnax, un biólogo respetado en la comunidad científica, es convocado para develar el misterio del hundimiento de varias embarcaciones. Descubre que un enorme cetáceo con un cuerno en su hocico es el responsable de los naufragios y sale en su caza con un asistente y un arpero en el buque “Abraham Lincoln”. El monstruoso pez los ataca, la embarcación se hunde y los tripulantes deben huir a nado. Los tres se refugian a flote en un pequeño islote. Pero no es tierra donde están parados, sino metal. Se posan sobre el submarino Nautilus, a punto de ser secuestrados por el enigmático Capitán Nemo.

Julio Verne publicó la novela Veinte mil leguas de viaje submarino en marzo de 1869. Es una de las obras literarias más distinguidas del siglo XIX y una referencia transversal a la historia de la humanidad. La gran pieza del gran escritor francés fue adaptada al cine, a la televisión y a la realidad. En 1954, 85 años después del lanzamiento del libro, Disney la hizo película y Electric Boat Division de General Dynamics construyó en sus astilleros de Groton, Connecticut, el primer submarino de propulsión atómica de la historia por encargo del gobierno de los Estados Unidos.

El 21 de enero de ese año fue amadrinado por la primera dama estadounidense, Mamie Eisenhower, esposa de Dwight D. Eisenhower y arrojado al río Thames. Lo bautizaron Nautilus en un declarado homenaje a la obra de Julio Verne. Pero en verdad sería un honor transferido a una referencia anterior. El primer Nautilus, el verdadero foco de inspiración del escritor francés, tenía setenta años cuando se publicó la novela. Lo diseñó el estadounidense Robert Fulton, quien por entonces vivía en Francia, hacia fines del siglo XVIII. Era un sumergible de ocho metros de largo accionado a manivela que había sido concebido con un propósito militar.
Es considerado por algunos historiadores como el primer submarino práctico, dado que se mantuvo sumergido durante más de una hora a una profundidad de siete metros y alcanzó a recorrer una distancia de 400 metros. Se dice que fue por encargo de Napoleón Bonaparte en un escenario de guerras internas en Europa. El proyecto no recibió financiación porque la idea de transportar tripulantes en una navegación submarina era cuestionada como suicida. Fulton, sin pruritos de lealtad, pidió patrocinio de sus invenciones en Inglaterra con suerte dispar.

El Nautilus de Fulton del 1800, el Nautilus de Verne de 1869 y el Nautilus de los Estados Unidos de 1954. Dos siglos de historia submarina bajo un mismo seudónimo. El último Nautilus, así como el primero, obedecía a una proyección bélica. Es obra del pulso de tensión que experimentaban Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas durante la Guerra Fría, un duelo tácito y enfermizo en materia armamentística y nuclear.

El océano Ártico, cubierto de una extensa capa de hielo, divide a ambas naciones. Atravesar el Polo Norte por debajo del casco polar suponía una poderosa innovación en términos geopolíticos. Por entonces, los submarinos más modernos necesitaban respirar en la superficie para inyectarle aire a los motores de combustión interna que activaban los motores eléctricos y lo hacían desplazarse bajo el agua. Esa necesidad de emerger suponía una prohibición para los submarinos de época.
Bastó que Hyman Rickover, un joven capitán de la marina estadounidense, se involucrara. Entendió que la energía nuclear podía mover un submarino a través de un pequeño reactor nuclear prescindiendo del aire de la superficie. No fue sencillo convencer al resto de su propuesta. Hacia la década del cincuenta, los reactores nucleares se medían en hectáreas. Rickover, considerado “el creador de la Marina de guerra nuclear”, se obsesionó con introducir un reactor nuclear en un submarino. Cuando se convirtió en jefe de la División de Energía Nuclear de la Oficina de Barcos de la Marina y en jefe de la rama de reactores navales de la Comisión de Energía Atómica, liberó sus proyectos.

Tenía el apoyo declarado del gobierno de los Estados Unidos. El presidente Eisenhower decidió invertir más de 30 millones de dólares en la construcción del primer submarino de propulsión nuclear del mundo. El 20 de enero de 1955, un año después de su creación, la visión de Julio Verne se materializó. Con el número de casco SSN-571 y pintado en color blanco, el Nautilus navegó por primera vez. Había sido diseñado por John Burnham, lo impulsaba un reactor de agua a presión, medía 97,5 metros de largo, 8,5 metros de manga y 7,9 metros de calado, equipaba seis tubos lanzatorpedos, pesaba más de tres mil toneladas y albergaba una tripulación conformada por 13 oficiales y 92 tripulantes.

Dos años después, emuló una de las profecías del célebre escritor francés: el Nautilus viajó en inmersión 60.000 millas marinas, la equivalencia de las 20.000 leguas (111.100 kilómetros) del título de su famosa novela. En 1958, a los cuatro años de su construcción, cursó el fin por el que había sido creado. La meta era cruzar por debajo de los bloques de hielo que flotan en el Polo Norte: cometer la avanzada táctica que la Marina estadounidense se había propuesto en el marco de la carrera armamentística con la Unión Soviética. Fue denominada la “Operación Sunshine”.

El 3 de agosto a las 11:15 el submarino Nautilus zarpó desde Pearl Harbor con rumbo norte. Lo comandaba William Anderson y llevaba a bordo a 116 hombres, cuatro de ellos científicos asignados para registrar la expedición. Recorrió 1.600 kilómetros por debajo de la capa de hielo del océano más frío y pequeño de la Tierra hasta llegar al Polo Norte. Atravesó el estrecho de Bering, se sumergió a 150 metros y navegó por debajo de una capa de hasta quince metros de hielo sólido. Por primera vez una embarcación pasó del océano Pacífico al Atlántico sin pasar el Canal de Panamá o el Cabo de Hornos.

El 5 de agosto reapareció en las costas de Groenlandia y se dirigió a Islandia donde culminaría su operación. La inauguración y configuración de una nueva ruta significó, principalmente, un recurso para persuadir a las fuerzas soviéticas. El Nautilus logró una hazaña histórica y supuso un paso adelante en la confrontación de poderío bélico de la Guerra Fría. Pero no fue suficiente para pronunciar su dominio: dos años después, el 4 de julio de 1961, la URSS inició su excursión bajo el hielo polar en el submarino de propulsión nuclear K-19. La disputa se había equilibrado.

El Nautilus estuvo activo hasta 1980 tras cumplir 25 años de servicio. Hoy su casco es la casa de un museo honorífico de la Marina de los Estados Unidos amarrado en la Naval Submarine Base New London en la ciudad de Groton, en Connecticut, en el mismo lugar donde fue construido. El 20 de mayo de 1982 fue declarado lugar histórico por el gobierno estadounidense.

03 agosto 2021

La Armada egipcia recibe otro submarino alemán tipo 209

 

La Armada egipcia recibió el último de los cuatro submarinos alemanes tipo 209 como parte de la estrategia nacional para mejorar sus capacidades de defensa y eficiencia de combate, informó hoy un comunicado castrense.

El texto precisa que el sumergible llegó ayer a la base naval de la norteña ciudad de Alejandría.

Los cuatro submarinos también ayudarán a lograr la seguridad marítima y protegerán las costas egipcias, además de promover los intereses económicos entre el Mar Rojo y el Mar Mediterráneo, apuntó.

El contrato para la entrega de los dos primeros submarinos Egipto se firmó en 2011 y cuatro años después esta nación norafricana decidió adquirir otros dos.

El primero se entregó en diciembre de 2016, el segundo en agosto de 2017 y el tercero en abril de 2020.

ga/rob

Descubriendo el submarino Saga, el mayor submarino amarillo del mundo

 

Como algo salido del Capitán Nemo o de James Bond, está escondido en un discreto hangar con acceso directo al mar, al norte de Marsella. Fuimos a conocer el Saga, el mayor submarino civil del mundo.

Un proyecto ambicioso 

En la curva de un pequeño callejón sin salida de Marsella, nadie espera descubrir una nave así, esperando tranquilamente en su hangar. El Saga, el mayor submarino civil del mundo, es el centro de toda la atención de la asociación "Les Compagnons du Saga". 

La Calypso du Commandant Cousteau à quai à côté du hangar du Saga
El Calypso del Capitán Cousteau atracado junto al hangar del Saga 

Su construcción fue iniciada por el capitán Cousteau en 1966, con el nombre de Argyronet. Pero debido a la falta de presupuesto, el proyecto fue abandonado y asumido por Comex e Ifremer en la década de 1980. 

Derniers ajustements avant la mise à l'eau
Ajustes finales antes del lanzamiento 

Rebautizado con el nombre de Saga, el objetivo de este sumergible es poder intervenir en las profundidades marinas, asegurando al mismo tiempo su autonomía, lo que le permite desplazarse a las zonas de inmersión por sus propios medios. Está destinado a trabajar en el sector petrolero de alta mar, la investigación tecnológica y científica y el sector público (gobiernos, marinas militares). El resultado es impresionante. 

Saga tiene 28 metros de eslora y un desplazamiento de inmersión de 545 toneladas. Consta de un compartimento a presión atmosférica, que alberga a seis miembros de la tripulación y el equipo principal, así como de un compartimento hiperbárico donde pueden alojarse hasta seis buceadores. 

Le compartiment couchettes
El compartimento para dormir 

Está especialmente diseñado para descender a una profundidad de 600 metros y tiene una autonomía de 21 días. 

Tecnología punta 

Para garantizar este extraordinario rendimiento para un submarino civil, Saga se ha beneficiado de numerosas innovaciones. 

Su propulsión la proporcionan dos motores Stirling conectados a dos hélices en toberas móviles. Su autonomía de oxígeno está garantizada por dos unidades de almacenamiento situadas fuera del casco y que permiten embarcar 6500 kg de oxígeno criogénico. 

Le poste de pilotage de Saga
Cabina de mando de Saga 

Como la tripulación es limitada, las funciones de control y dirección se han automatizado al máximo. Así, el submarino puede ser pilotado en tránsito por una sola persona. 

La capsule de survie de Saga
La cápsula de escape de Saga 

Saga también está equipado con una cápsula de escape, que se encuentra en la parte superior del submarino. La tripulación podía tomar asiento en esta esfera desmontable, que podía llegar a la superficie en caso de daños. Tras las pruebas de ensayo y calificación, Saga entró en servicio en 1988. Su carrera se detuvo en 1990. El desarrollo de los vehículos submarinos teledirigidos (ROV), que evitan las arriesgadas intervenciones de los buzos, supuso la sentencia de muerte para la corta carrera de este innovador submarino

¿Cómo visitar la Saga? 

El submarino es mantenido con pasión por los miembros de la asociación "Les Compagnons du Saga". Además del submarino, los visitantes podrán descubrir numerosos documentos y accesorios de la época, testigos de los años locos del buceo y del descubrimiento del fondo marino. 

Y por si fuera poco, los compañeros de Saga, la mayoría de los cuales son antiguos buceadores o submarinistas, podrán responder a todas sus preguntas. La asociación ofrece visitas con cita previa durante sus aperturas regulares al público. 


El submarino de ataque ruso Magadán termina sus pruebas de navegación

 

El submarino de ataque ruso Magadán termina sus pruebas de navegación

El gran submarino ruso de ataque diésel-eléctrico Magadán, del proyecto 636.3 Varshavianka, ha terminado las pruebas de fábrica en el mar Báltico, anunció en un comunicado el astillero Admiralteiskaya Verf de San Petersburgo. 

Según el servicio de prensa de la empresa, en la primera etapa de ensayos, que se realizó en aguas cercanas, el buque fue sometido a pruebas de estabilidad, de nivel de ruido y a mediciones de campo magnético. 

Una segunda fase de pruebas en alta mar consistió en ensayos de velocidad, maniobrabilidad e inmersión. Asimismo, fueron probados el sonar, el radar, el sistema de comunicaciones, la planta de energía y otros sistemas de soporte vital del buque.

Rusia comienza las pruebas de navegación del submarino sigiloso de ataque Magadán

La entrega del navío a la Armada rusa está prevista en noviembre del año en curso. 

El submarino Magadán es el tercer sumergible de la serie de seis naves del proyecto 636.3 Varshavianka encargadas para la Flota del Pacífico de Rusia, una de las cuatro flotas y una flotilla que conforman la Armada nacional. 

Los submarinos de este proyecto son conocidos por sus características de bajo nivel de ruido, traducido en sigilo. Pueden lanzar en inmersión misiles de crucero tipo Kalibr -un proyectil con versiones de ataque a tierra y antibuque- y están asimismo dotados de varios tubos lanzatorpedos.  

En un futuro próximo, estos y otros submarinos de ataque rusos serán dotados de misiles de crucero hipersónicos Tsirkón.


Rusia bota un nuevo submarino nuclear, el “Krasnoyarsk”

 El Ministerio de Defensa de Rusia anunció la botadura de un nuevo submarino nuclear, el “Krasnoyarsk”, un sumergible multiuso de cuarta generación pertrechado con misiles de crucero.


Rusia bota un nuevo submarino nuclear, el “Krasnoyarsk”

Uno de los sumbarinos del proyecto Yasen-M en los astilleros antes de ser botado. (RT)

La ceremonia se celebró en los astilleros Sevmash, situados en Severodvinsk, puerto bañado por el mar Blanco, según un comunicado de Defensa difundido por las agencias rusas.

“La incorporación a las fuerzas submarinas de esta clase de sumergibles muestra que estamos en una etapa activa de reforzar nuestra Armada con submarinos y buques de superficie que no tienen análogos en el mundo”, dijo en la botadura el comandante en jefe de la Armada, el almirante Nikolái Yevménov, publicó la agencia EFE.

Agregó que ello permitirá a la Armada de Rusia “cumplir más eficazmente la tarea de impedir todo tipo de amenazas a la seguridad del Estado desde los mares y los océanos”.