20 septiembre 2019

Cine Submarino

Basada en hechos reales, llegó a salas de cine colombianas ‘Alerta Submarina’, la historia del drama vivido por las familias de los 118 tripulantes atrapados en el submarino nuclear ruso, K-141 Kursk.
POR:
GONZALO
RESTREPO SÁNCHEZ
Con un año de atraso llega a nuestras carteleras ‘Kursk’ (película titulada en nuestro medio como ‘Alerta submarina’) y que está basada en un hecho real y cuenta la tragedia del submarino nuclear ruso 2000 K-141 Kursk ocurrida en agosto del año 2000, y la negligencia  gubernamental que le siguió.
Todos estos temas sobre un submarino en su estructura cinematográfica son iguales en lo que respecta al suspenso, los imprevistos y la atención del asunto desde que comienza el filme. Pero, sin lugar a dudas, esta es una película del que es mejor no leer nada sobre él, para disfrutarlo mucho mejor, ya que como todo tema de submarinos en el fondo del mar, hay un callejón sin salida (en apariencia) del cual hay que intentar salir.
Sin el caminar de la tripulación sobre profundidad de campo alguno —con una fotografía más bien de grandes angulares— en los interiores del submarino, el cineasta se esfuerza y visualiza la locación como si de un laberinto de puertas y muros se tratara —un lugar que no accede escapatoria alguna—, y menos cuando el asunto está “color de hormigas”.
Por lo demás, “ese silencio” suspendido en ocasiones por el agua y ese  atractivo trabajo sobre la temporalizarían y el recorrido por los espacios de un submarino, que, solo admite travelling vertiginosos y algún que otro movimiento de cámara; son suficientes para entender lo que pasa.
Esta es pues una cinta que, desde el principio hasta el final de su metraje, el espectador no sale de su conmoción e incertidumbre, ya que (hay que reconocerlo) el cineasta belga Thomas Vinterberg —cofundador del movimiento cinematográfico Dogma 95— potencia la tragedia en el interior del submarino y no es cómodo, teniendo en cuenta además el melodrama de las familias de los marinos —el personaje de Léa Seydoux, esposa de uno de los atrapados— y esa frialdad y orgullo característico del “sistema” ruso.
Al “jugar” el cineasta —en el mejor de los sentidos— si la tripulación se salva o no se salva, es la muestra indudable de que se puede registrar un tipo de buen cine comercial, decente y competitivo, que además roce con más destreza que inteligencia todos los resortes pertinentes para aseverar su éxito y que marche con la exactitud de —un reloj suizo— en las casi dos horas de proyección. Por supuesto que más allá de una lectura o una mayor profundidad dramática al asunto, sería una absoluta pérdida de tiempo.
El canto del lobo “Los que están vivos, los que están muertos y los que están en el mar” de Aristóteles, es el apotegma con el que arranca este buen filme que de entrada nos introduce en las aguas submarinas y que el cineasta Antonin Baudry nos expresa su fluidez narrativa y suspenso sin contemplación alguna un asunto —en apariencia de Estado—. Estamos pues ante un thriller apasionante y prodigioso dentro de la producción francesa y europea por supuesto.
 “Le Chant du loup”, afronta pues con talento un género —la idea de un “orearle d’or” (“oreja de oro”) y se refiere al trabajo de un técnico de sonar submarino—. Un asunto genial para este filme que si bien sitúa a un joven con atribuciones auditivas originales en el meollo de una escena,  asimismo él solo podrá resolver. Este joven Chanteraide sobre quien recae el peso e interés de la trama, aparte del asunto político (aprietos políticos posteriores a la “Guerra Fría”) sobre el que se recrea; ambas ideas mantienen el filme cargado de mucho interés y entusiasmo por parte de los espectadores.
“Le Chant du Loup” resulta verosímil gracias a uso del vocabulario técnico y de los procedimientos: test de reconocimiento de sonidos e, interpretar mensajes encriptados en una área tan específica como los submarinos nucleares (cuyo lema es “la belleza de la muerte es silenciosa”) y de un argumento geopolítico global.

No hay comentarios:

Publicar un comentario