24 enero 2015

La Araña, un siglo de misterio de los submarinos del Finisterre

El uso de nuestras rías y puertos por la flota submarina alemana en la Gran Guerra para abastecerse o recibir información no es hoy ya ningún secreto, pero en la intrahistoria de la Costa da Morte y la provincia siguen aún muchas incógnitas por desvelarse.

Secretos que poco a poco van saliendo a la luz, sobre las actividades de la “araña”, la red de apoyo a los alemanes en Galicia hace un siglo. Dos capítulos hicieron famosa la comarca en la Primera Guerra Mundial dando pie a denuncias de ingleses y franceses a las autoridades españolas por el apoyo dado a u-boots alemanes. Se trata de dos informes de los servicios secretos franco-británicos en 1915 dando cuenta de la existencia de una base de transmisiones en Fisterra y la entrada del U21 el mismo año a repostar en la ría de Corcubión. En ambos casos, pese a cumplirse un siglo de los hechos, hasta ahora no se han documentado con suficiente claridad sus pormenores y tampoco se han publicado las conclusiones. La investigación de los archivos navales de las potencias en litigio y en documentos privados nos aporta ahora las claves, nunca publicadas en toda su extensión.

En el caso del U21 dio pie a una fuerte reclamación de Inglaterra hacia el gobierno español por permitir que la nave entrase a cargar fuel en Corcubión. Los espías aliados elaboraron un concienzudo informe, pero a día de hoy podemos aclarar que no se basaba en pruebas del todo certeras. Es verdad que el u-boot entró en la ría e “intentó abastecerse”, pero no solo no lo consiguió sino que recomendó al Alto Mando alemán que en misiones similares a la suya se evitasen puertos españoles.
La verdadera historia del U21 nos lleva a su salida el 25 de abril de 1915 de Alemania hacia el Mediterráneo, al mando del capitán Otto Hersing. En la noche del dos de mayo entra en Corcubión a tomar “oil”, siendo abastecido por el vapor Marcela; pero en el informe de su derrota, al que hemos tenido acceso, el capitán explica que el fuel oil proporcionado por los agentes de la araña era “inadecuado para su máquina diesel”. Por ello el héroe naval alemán decide seguir hasta Cattaro, un largo viaje sin tocar puerto que termina el 13 de mayo. Llega a la base mediterránea con 1,8 toneladas de combustible, cuando había partido con 56,5 toneladas.
Así este viaje que tiene como protagonista indirecta nuestra comarca sirve para comprobar que se puede hacer directamente el viaje desde Alemania al Mediterráneo sin tocar puerto, y por ello el capitán recomienda que en el futuro en este tipo de misiones de largo recorrido sean capaces de evitar el uso de puertos de la neutral España para no dar lugar a posibles molestias, “would be able to omit the potentially troblesome clandestine call in neutral spain”. Así pues el episodio mas célebre del apoyo español a u-boots no fue tal, sino un fallido intento. Eso no evita verificar que sí hubo una participación gallega en la guerra submarina, pero que no fue precisamente descubierta por los aliados y sus misterios han llegado a nuestro siglo. Los puertos gallegos resultaron fundamentales en la Ettapenorganisation, la organización exterior de la armada de guerra alemana, la Kriegsmarine. El abastecimiento, las transmisiones, necesitaban el apoyo de agentes gallegos compinchados y los había. Ferrol y Vigo eran el centro de este sistema. Pero también jugaban su papel Viveiro, Vilagarcía, Corcubión, Camariñas, Fisterra, A Coruña. El corto alcance del sistema de radio de los submarinos y la necesidad de salir a superficie a colocar la antena hacían necesario acercarse a la costa, en este caso a las inmediaciones del cabo Finisterre o a las emisiones de radio de barcos estacionados en Vigo, Ferrol.
El segundo misterio con un siglo a sus espaldas y otro de los grandes affaires contra el apoyo español a los u-boots es el de la estación de transmisiones de Finisterre. También se cumple un siglo de la controversia, sucedida en mayo de 1915. Los agentes aliados denunciaron en Madrid que existía un equipo de transmisiones instalado en las cercanías del cabo Finisterre que daba información sobre el paso de convoyes o avisos de la trama germanófila a los komandants. Los espías hicieron averiguaciones por Camariñas, Fisterra, Marín y otros pueblos en busca de la emisora secreta y de sus cómplices. El informe concluía que el cura y el médico de Fisterra eran los encargados de las transmisiones, sin indicar el nombre de los mismos u otros colaboradores. El hecho es que un alto funcionario de la embajada alemana acompañado por el capitán de uno de los barcos alemanes refugiados en Vigo se acercó a Fisterra para instalar una estación de telegrafía sin hilos. El cura y su amigo el médico les consiguieron un pinar cercano a la iglesia y ellos mismos se encargaron de su funcionamiento. Pero el asunto no se destapó por un agente de contraespionaje sino por el párroco de una feligresía vecina que denunció ante el arzobispo de Santiago a su colega germanófilo. El gobierno español desplazó el crucero Río de la Plata a Corcubión y de vez en cuando daba una pasada el contratorpedero Terror, pero sin mucho entusiasmo. Los mandos de la armada y la mayor parte de las autoridades provinciales eran descaradamente germanófilos.
Pues bien, un siglo después de los hechos podemos aclarar el suceso y dar nombres concretos. Es verdad que había una emisor marconi en Fisterra suministrada por la trama de Vigo, los agentes de la unidad de transmisión telegráfica y empleados del cable submarino alemán, red que en nuestra comarca contaba con agentes de apoyo. Encargados de transmisiones, de información, de aprovisionamiento, de alijo de mercancía acopiada a los mercantes. Al igual que en Mallorca, en donde los u-boots contaban con el apoyo de la casa March y otros, en Galicia se embarcaron prácticos y médicos en submarinos alemanes. Vapores y pesqueros les daban cobertura en tierra, o en nuestras tres millas jurisdiccionales. El tan citado y anónimo párroco de Fisterra no era otro que don Domingo Miñones, de una conocida familia corcubionesa. Su hermano, importante comerciante y banquero de Corcubión, era Manuel Miñones, vicecónsul alemán y el encargado del servicio de información y apoyo germano en la zona del Finisterre.
El banquero además tenía un hermano en Ponte do Porto, tratante de encaje y con sucursal de la banca familiar, que junto a otro importante agente, el almacenista de Ponte do Porto Alfredo Noia, daban cobertura a los u-boots en la ría de Camariñas, alijaban su mercancía. Corrió el champan, coñac y el café por las tabernas. Y la nueva burguesía local abrió nuevos centros de francachela como el café moderno el casino de Ponte do Porto. Fondas y salones de baile en Camariñas. O se botaron en 1915 espléndidos bergantines como el Puente del Puerto, ante la necesidad de abastecer los mercados. O el patache Elisa y Marina de Antonio Carril. Fue la panacea de patrones de Corme, Noia. Y de la compañía de desguaces de Camelle. ¿Y quién era el anónimo médico de Fisterra compañero espía del cura Miñones? Nada menos que don Desiderio Paz Figueroa, el padre del entruido fisterrán. Gran amigo del cura, es médico titular desde 1906. Además de músico, autor de coplas y teatro, fundador de una banda de música. En 1912 crea la comparsa Los Astrónomos. El 1917, la de Los Diablos. Apodo de algún u-boot. Ensaya en una fábrica de salazones en donde no pocas veces se guarda material descargado por los colegas alemanes.
En la vecina Camariñas, son varios los nombres de la araña: Campos, Carril, Hernández, Molezún. Este último emparentado con el telegrafista local, no por casualidad. Y muchos patrones y marineros que vieron un par de años de bicoca, con la subida de los fletes y el trapicheo del botín naval de los u-bootes. El más conocido, el U49. Pero también los oceánicos U63, U54, U83, U26, y los costeros UC24, UC53. 17 uboots operaron en la zona de la Costa da Morte y aquí se refugiaron 20 mercantes alemanes. Son conocidas las hazañas del U49 y sus entradas en Camariñas. En noviembre de 1916 entró en la dársena escoltando al vapor Iris con 170 náufragos de varios barcos hundidos. Unos días después salía hacia Vilán una flotilla inglesa para darle caza. Tardarán un año en hundirlo.
Testimonios orales dan cuenta del servicio que se hacía a los submarinos desde tierra por la casa de Antonio Campos. El titular y un criado salían en bote de noche a la zona de A Guieira, cerca de Muxía, a recoger el pedido por medio de una cesta, que asimismo se devolvía con el dinero solicitado. Luego les daban el suministro correspondiente. Esto dio pie a numerosas leyendas populares, incluso a la creencia de que en esa zona había un submarino hundido, pero la historia del pecio de A Guieira es ésta, era un lugar de avituallamiento, también usado en la IIGM. En el fondo de este enclave había planchas de hierro pero eran de un avión aliado en 1943. Se trata de dos puntas de difícil acceso por tierra, en Chorente y Merexo, de seis y siete brazas.
Enfrente los franceses para espiar la araña en nuestra comarca contaban con el agente Cantabrana, responsable de operaciones entre A Coruña y Finisterre. Luis Martínez en Noia, respondía de la vigilancia costera Ferrol-Arousa. Con el cónsul Henry Girald y el subteniente León E. Demoge en A Coruña. La red de espionaje francés se valía del Hotel Suizo de Santiago, regentado por el suizo Mengotti y su mujer de la familia Osende de Zas. Por allí andaba el famoso minero John Rosewarne. La familia de Plácido Castro de Corcubión, rival de los Miñones, era probritánica, poseyeron pontones y depósitos de abastecimiento de carbón que venden en 1916 a la Compañía General de Carbones de Barcelona, muy vinculada a capital inglés, nacida este año con 5 millones de pesetas. también compran los que explotaba en Marín, D. José Alcántara, otro “amigo inglés”. Habiendo alcanzado la concesión del Estado para establecer un depósito flotante en el puerto de Vigo, envían allí el pontón Cawdor de 4.000 toneladas, que estaba en Corcubión. En 1917 fue nombrado Presidente del Consejo de Administración Local de Inglaterra, el Vice-Presidente primero de la Compañía, The Right Honourable Barón Rhondda of Llanwern. El Marqués de Alhucemas, a la sazón Presidente del Senado, había aceptado el nombramiento de Vice-Presidente segundo. En fin, los negocios están claramente detrás de las alianzas locales con unos y otros.

Rafael Lema Mouzo

http://www.adiantegalicia.es/reportaxes/2015/01/23/la-arana-un-siglo-de-misterio-de-los-submarinos-del-finisterre.html

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