24 enero 2015

Hemingway y los cuentos de submarinos

La fama de mentiroso siempre acompañó a Hemingway. Estaba claro que a Ernest le gustaba jugar y gozaba con las confusiones y desmentidas. Era una de las múltiples caras que el norteamericano utilizaba para estar en las primeras planas de los diarios o en los chistes baratos de sus colegas.    




 Cuando se hablaba de los submarinos alemanes que merodeaban las aguas caribeñas, el viejo barbudo reía y trataba de crear cierto misterio cómplice. ¿Hubo submarinos alemanes en la cayería de Romano a principios de 1942? El novelista, por entonces, había mantenido una serie de reuniones con funcionarios estadounidenses en La Habana y acordado planes y proyectos que finalmente se desestimaron, aunque sí aceptaron los representantes del gobierno que comenzara a prepararse su embarcación para navegar en las costas de Cuba buscando submarinos. ¿Locura, estrategia militar, servicio secreto, placer guerrero? Lo concreto fue que el Pilar entró en los astilleros de Casablanca y se le incorporó dos nuevos motores para agilizar su movimiento, pero no prosperó el deseo de Hemingway de colocarle sobre la cubierta dos ametralladoras calibre cincuenta y mamparas de acero. Con toda la artillería -fusiles antitanques, granadas, armas cortas y largas, planta transmisora- Hemingway y sus muchachos pasearon dos años por la cayería de Romano.  




 Enrique Cirules, un especialista cubano sobre éste y otros temas relacionados con la vida de Hemingway,  revela que:  Tan pronto como se supo que los submarinos alemanes habían hundido a dos mercantes frente a los cantiles de Romano, Hemingway, con su yate, y aquel selecto grupo de amigos, dejó el extremo occidental de Cuba, los accesos al golfo de México, el estrecho de la Florida y la corriente que se desliza frente a las costas de La Habana, para internarse una vez más en aquellos parajes que había explorado desde principios de los años treinta.
  Esta vez, al llegar a la cayería de Romano, conoció en detalle todo lo que había ocurrido: los barcos iban navegando de noche y fueron sorprendidos por los golpes de los torpedos. Los submarinos ya se encontraban allí, en la zona. No se trataba de un rumor, ni de imaginería de los viejos pescadores de la comarca.


   Los tortugueros afirmaban que en ciertas noches los submarinos alemanes se acercaban al cantil, a los sitios donde los pescadores calaban sus redes, sobre todo en la zona de Sabinal, Paredón Grande y cayo Coco.
  Los submarinos también habían sido vistos navegando en la superficie, a la luz del día. Se sabía que sus tripulaciones a veces bajaban a tierra, en busca de agua potable, en las casimbas, y que habían visitado las playas de los alrededores y las cercanías de la Isla de Turiguanó; y que en una mañana luminosa, desembarcaron por los morros de cayo Coco, para internarse por antiguos senderos de corsarios y piratas, y que estuvieron cazando flamencos y venados, y recogiendo plátanos y viandas en los plantíos de un solitario carbonero.
  Existen muchos rumores. Se hablaba de continuos viajes realizados en balsas de goma. De operaciones para recoger bidones de gasolina y comestibles en la costa: y de reuniones con ciertos personajes que se introducían por aquellas intrincadas costaneras en lanchas y goletas, con el fin de establecer conversaciones con los submarinistas alemanes.
   Se comentaba todo eso; pero después de la noche del 12 marzo nadie tuvo dudas de que los submarinos habían comenzado a operar. La noticia se supo de inmediato, cuando todavía los buques se encontraban ardiendo. Se podían observar en la distancia, desde la colina del cementerio de La Gloria City. Desde Port Viaro, Columbia o Piloto City, se notaba con nitidez todo el litoral. Esa enorme espacio luminoso, a causa de los estallidos de los torpedos.
…En los meses en que Ernest Hemingway permaneció en la cayería, se estuvieron realizando también algunas prospecciones petroleras cuyos resultados nunca fueron conocidos. Los pozos eran sencillamente sellados. Años más tarde, algún que otro furtivo cazador, rastreando alguna pieza, afirmaba haberse encontrado, entre la hojarasca, en medio del monte, alguno de aquellos sellos que echaron las compañías petroleras en la zona.
…Entre otras muchas fotos, papeles y cartas, este viejo documento ahora se guarda en los archivos de Finca Vigía. Está fechado el 18 de mayo de 1943, a los pocos días de haber sido hundidos “El Mambi”, el “Nikeline” y el submarino alemán capitaneado por el comandante Dierker.






Favor de dirigir su respuesta a:
Oficina del Agregado Naval y Aéreo
Embajada Americana
Habana, Cuba
18 de mayo de 1943


A quien pueda interesar:
    Al mismo tiempo que se dedica a la pesca de especies para el Museo de Historia Natural, el señor Ernest Hemingway, en su yate Pilar, realiza ciertos experimentos con aparatos de radio. Este *Agregado Naval se encuentra al corriente de esos experimentos; se hace constar que todo está *arreglado y que estos no son subversivos en ninguna forma.


Hayden E. Boyden
Coronel, U.S Marine Corps
Agregado Naval de los
Estados Unidos
Embajada Americana 

*Las palabras Agregado Naval y Arreglado están subrayadas en español en el documento original.

Hemingway en la cayería de Romano - Enrique Cirules - Editorial José Martí/1999.


  Como siempre el Hermingway aventurero estaba donde se producían los hechos y así fue su destino.

http://lapipadehemingway.blogspot.com.es/2015/01/el-cuento-de-los-submarinos.html

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