11 octubre 2014

Submarinos Alemanes En Mar Del Plata 1945

A las 8,30 hs. del 5 de mayo de 1945 cesaron su resistencia en el teatro de operaciones europeo las Fuerzas Armadas alemanas. El Gran Almirante Doenitz, que había conducido hasta el borde del éxito total la campaña submarina alemana y que ahora -por mandato de Hitler- asumía la responsabilidad de la rendición, comunicó mediante mensaje especial (núm. 0953/4) a sus preciados submarinistas la dramática nueva: Alemania había sido vencida. Conocida la capitulación automáticamente entró en vigor la operación "Arco Iris": el grueso de la flota germana se hundía a sí misma. Ello provocó la inmediata reacción del Alto Comando Aliado, que exigió a Doenitz pusiera fin a la destrucción de buques en cumplimiento de las cláusulas de rendición. El 6 de mayo, por Radio Flensburgo, Doenitz recordó al personal naval "...la prohibición de hundir los barcos o dejarlos inservibles mediante la destrucción de toda o parte de sus maquinarias o instalaciones". 
Efectuada la capitulación de Reims el 8 de mayo, ese mismo día el Almirantazgo Británico radió un mensaje a los submarinos alemanes en alta mar, advirtiéndoles que, bajo el riesgo de quedar fuera de la ley, "...deberán subir a la superficie; izando una bandera o pendón negro, informando respecto a su posición en lenguaje claro a la estación inalámbrica más cercana y seguirán navegando en superficie hacia aquellos puertos que les sean indicados, con torpedos desarmados y el cañón en crujía ".
 
El 8 de mayo se registraron las últimas acciones bélicas de los submarinos germanos; frente a las costas del noroeste europeo fueron hundidos el vapor inglés "Avondale Park" y también un carguero noruego. 
Para fines de mayo el Almirantazgo Británico tenia en su poder a las más altas autoridades navales del Reich, como así también a los proyectistas de la guerra submarina. A ello había que agregar los testimonios de los jefes de flotillas; la información de los astilleros; el diario de operaciones del comando de submarinos y toda la documentación secreta; en resumen, la Kriegmarine no tenía ya secreto alguno que no estuviera en poder de los ingleses. Así, éstos estaban en condiciones de establecer la cantidad de submarinos alemanes en alta mar al final de la guerra. 
El U530 
En la mañana del 10 de julio el puerto de mar del plata registraba sus tareas habituales. La bruma del invierno marplatense obligaba a las barcas de los pescadores a realizar sus tareas no lejos de la costa; a 2 kilómetros, la base de submarinos de la marina de guerra Argentina desarrollaba su rutina, hasta que el personal de vigilancia advirtió a las 7:30 horas que, 4 ó 5 Km mar adentro, una nave efectuaba señales luminosas; minutos antes de que en la base de submarinos se advirtiera los destellos luminosos 2 barcas que estaban en plena faena vieron surgir a menos de 100 metros la torreta de un submarino que en pocos segundos emergió totalmente. 
Altamente familiarizados con las siluetas de los sumergibles nacionales, los pescadores comprendieron inmediatamente, que se trataba de una nave extranjera, lo que confirmaron cuando el puente de la misma se pobló de gente rubia "que hablaban en idioma complicado". Mientras los pescadores estaban absortos ante la sorprendente aparición, desde el puente del submarino una lámpara comenzó a transmitir un mensaje luminoso que fue el advertido desde la base.
 


alemanes

Notificado el comandante de la misma de la novedad, éste inmediatamente se hizo presente en la sala de observación dando personal lectura al mensaje. Su sorpresa no pudo ser mayor, el mismo decía: "German Submarine". 
Por más de quince minutos intercambiaron mensajes el comandante germano y el jefe accidental de la base Mar del Plata, capitán de corbeta Ramón Sayús. Luego de identificar a su nave como el "U-530", el comandante alemán informo que deseaba rendirla pacíficamente. 
Aceptada la solicitud, el U-530 reanudó lentamente la marcha para finalmente atracar, al costado del guardacostas General Belgrano. Cumplidas las maniobras de amarre y luciendo sus condecoraciones de guerra, el comandante alemán, Teniente de navío Otto Vermouth, formó a sus hombres en cubierta para recibir a las autoridades argentinas. Una vez éstas a bordo, el teniente Vermouth arengó a sus subordinados, siendo a continuación notificado que él y sus hombres debían abandonar la nave en calidad de prisioneros de guerra.
 
Botado el 28 de julio de 1942 en los astilleros "Deutsche Werft" de Hamburgo, el "U-530" pertenecía a la clase IX C, con un desplazamiento de 1.144/1.247 t. Con carga completa de fuel-oil (214 t.), su autonomía era de 11.400 Km, pudiendo desarrollar una velocidad de superficie de 18 nudos y en inmersión de 7 nudos. El armamento consistía en un cañón de 10,5 cm.; un cañón A/A de 3,7 cm. y 2 ametralladoras A/A de 20 mm , seis tubos lanzatorpedos de 21 pulgadas -cuatro en proa y dos a popa- con 21 torpedos a bordo. También podía transportar 33 minas y estaba equipado con Snorkel. Al mando del teniente Vermouth que realizaba su primer viaje como comandante y 54 tripulantes, el "U-530" zarpó de Kiel el 19 de febrero de 1945 con rumbo a Noruega. Reaprovisionado en Christiansand, el sumergible marchó hacia su zona de operaciones en el Atlántico Norte, donde recibió la noticia de la capitulación. Reunidos en consejo, oficiales y tripulantes decidieron ignorar la orden de emerger dada por los aliados, intentando en cambio el viaje hacia Argentina. 
Casi agotado el combustible y sin víveres, dos meses después de finalizada la guerra en Europa llegaba a Mar del Plata el 9 de julio de 1945 -día de la independencia Argentina- la nave alemana, provocando asombro y comentarios en todo el mundo. En la tarde del 12 de julio la cubierta del: "U-530" fue escenario de una sencilla ceremonia: el teniente Vermouth firmaba el acta de rendición, izándose a continuación la bandera Argentina en el puente de la nave. 
Con tal acto, concluyó oficialmente la vida bélica del submarino germano, que en su larga travesía final había establecido un "record" de larga distancia para tal tipo de naves y, además el de navegación con Snorkel. Sin embargo, pronto ambas marcas serían batidas por otro submarino alemán.
 

El U977 
17 de agosto de 1945. La Argentina rendía homenaje a su héroe máximo, el General José de San Martín, con motivo de cumplirse un nuevo aniversario de su muerte. Por tal causa la actividad en la base naval Mar del Plata era casi nula, siendo lo único destacable el anuncio que regresaban a sus apostaderos el rastreador "Py" y el submarino "Salta", luego de cumplir una misión de patrulla, ya a unas ocho millas de la base y siendo las 9,15 horas, ambas unidades argentinas advirtieron, en superficie, a un submarino extranjero que inmediatamente empezó a emitir con el destellador un mensaje cuyo texto fue instantáneamente presentido por los marinos argentinos: "German Submarine". 
Identificándose como el "U-977" al mando del capitán de fragata Heinz Schaeffer, el comandante alemán aceptó que una dotación de presa se hiciera cargo de su nave. 
Luego de recibir en la cubierta al teniente de fragata Rodolfo Sáenz Valiente, que al mando de 8 hombres le comunico que su misión era la de impedir que el submarino fuera hundido o averiado, el capitán Schaeffer solicitó autorización para dirigir la entrada a puerto.
 

Segunda Guerra Mundial 
El "U-977" recibió el mensaje de Doenitz con el anuncio de la capitulación y posteriormente la orden de emerger dada por los aliados. De inmediato el capitán Schaeffer reunió a sus hombres para informarles de la situación internacional, anunciándoles que si bien a partir de ese momento no efectuaría acción ofensiva alguna contra el enemigo, tampoco acataría sus órdenes. Más aun: habla meditado un plan que consistía en viajar hasta la Argentina, país con el que Alemania siempre había mantenido cordiales relaciones, siendo un buen ejemplo de ello el trato que se les dispensara a los tripulantes del "Graff Spee"; por otra parte uno de los suboficiales tenía parientes en dicho país y les podía informar con detalles lo que era la Argentina. 
Dada la trascendencia del asunto, era algo que debían decidir entre todos. De los 48 tripulantes 30 votaron por el viaje a la Argentina, dos lo hicieron por España y otros 16 sólo querían volver junto a sus familias, eran los casados. Se decidió que los casados serian desembarcados en Noruega, cerca de Bergen, lo que se efectuó en la noche del 10 de mayo. 
Luego de acordar que en caso de ser descubiertos declararían pertenecer a un submarino hundido, desembarcaron los hombres, sucediendo el primer contratiempo: el submarino había varado cerca de las baterías noruegas. Luego de muchas horas, ya de día, pudo zafar la nave su posición no sin que antes le fueran disparadas varias salvas desde la costa. Superada con felicidad la dramática situación el "U-977" emprendió su sensacional viaje hasta la Argentina.
 
El intenso patrullaje de los aliados en el Atlántico Norte, obligó a que gran parte del viaje se efectuara en inmersión, empleando el Snorkel para cargar los acumuladores. Al cumplirse los dos meses de navegación submarina el interior de la nave estaba cubierta de moho; los hombres con rostros macilentos y ojos hundidos sufrían las consecuencias del prolongado encierro en un submarino que navegaba constantemente a 80 metros de profundidad, en una experiencia jamás intentada hasta el momento. 
Si a ello se agregan las condiciones técnicas de la nave, que tornaban imposible el desplazamiento de los hombres sin solicitar antes permiso era por demás lógico que el carácter de la tripulación sufriera paulatinas alteraciones pasando desde el hosco mutismo hasta la agresión verbal y/o física por cualquier nimiedad. Se puso así a prueba la capacidad del comandante, que no obstante carecer de respaldo oficial supo salir airoso de tan difícil prueba. Pese a sus 25 años de edad Schaeffer, dominó la situación en todo momento, llegando incluso a separar de su cargo al primer oficial que había cuestionado su autoridad legal. 

A los 66 días navegación submarina, alejados ya de la peligrosa zona de Gibraltar, Schaeffer anunció a sus hombres que esa noche subirían a la superficie. La emoción de la tripulación es fácil de imaginar. 
Habían establecido un récord mundial absoluto de navegación en inmersión en una nave que no estaba preparada para ello. A partir de ese momento la situación a bordo se normalizó, cumpliéndose las tareas señaladas por los reglamentos. Así, al contrario del "U-530", este submarino alemán llegó a Mar del Plata en perfectas condiciones de cuidado y limpieza.
 
Hacia el final del viaje se planteó un nuevo problema: la mayoría quería destruir la nave y desembarcar secretamente. Convencidos por su comandante que en caso de ser descubiertos se supondría que con ellos también habían desembarcado personajes del Reich todos aceptaron una vez más el acertado razonamiento del joven capitán que con tanto éxito les había conducido en una travesía tan peligrosa. 
17 de agosto de 1945. El "U-977" ha llegado a destino. Formados en la cubierta del submarino la tripulación aguarda, expectante, la palabra del comandante. También están presentes oficiales la Armada Argentina. El capitán Schaeffer inicia su última arenga recordando a sus hombres las vicisitudes de la guerra y la hazaña que representaba haber realizado tan largo viaje hacia la Argentina. Luego de comprometer a sus hombres "a no olvidar que somos soldados alemanes, sobrevivientes de la más temida arma de esta cruenta guerra", Schaeffer concluyó: "por nuestro camarada de acero, el fiel e indestructible U-977, un triple hurra!". Con el último hurra concluía la primera fase de la novelesca aventura del "U-977". Se iniciaba inmediatamente la menos espectacular pero igualmente riesgosa, de los interrogatorios.
 

El U530 y el U977 

u977

TARINGA

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