17 agosto 2015

El primer submarino de un uruguayo

Submarino fabricado por Tebaldo Jorge Ricaldoni (Uruguayo)
Nació en Montevideo, a fines del siglo XIX era reconocido en Argentina como sabio y maestro, inventor de un receptor de telegrafía sin hilos que se habría anticipado a Marconi, así como creador de un proyecto de submarino revolucionario que hubiera sido uno de los  pioneros en el mundo. Enrolado en el positivismo y allegado a la alta sociedad porteña, el ingeniero uruguayo Tebaldo Jorge Ricaldoni fue elegido por Joaquín V. González para crear el Instituto de Física de la naciente Universidad Nacional de La Plata.
Nació en Montevideo el 24 de mayo de 1861, hijo del “educacionista” italiano Pedro Ricaldoni, y de Filomena Saroldi Su primera esposa se llamó Clara Ramos Mejía, y con ella tuvo dos hijos llamados Hugo y Alberto, y aunque Ricaldoni viajaba frecuentemente a Buenos Aires, pero vivía en Montevideo. Posteriormente se divorció y se casó con Teresa Di Jorgi, con quien tuvo dos hijos: Marta y Jorge.
Foto revista Caras y Caretas Bs. As. año 1901/ Submarino de Ricaldoni 1892
Cursó estudios primarios y secundarios en Montevideo, mientras que al  respecto de sus estudios universitarios no hay concordancia en las fuentes consultadas. Sus descendientes afirman que a los quince años se mudó a Buenos Aires, a la casa de Bartolomé Mitre, para poder cursar los estudios de ingeniería en la UBA. Se habría recibido de ingeniero civil en la Facultad de Ciencias Exactas de Buenos Aires  y luego “regresó a Montevideo, fue nombrado vocal primero y subdirector de Obras Públicas. Dos años más tarde, por no querer complicarse en el despacho favorable, según el mismo refirió alguna vez, del proyecto del puerto de Montevideo, presentado por Cudbill Son y Delungo, tuvo que abandonar la posición que se había formado y volvió a Bs. As., dispuesto a ejercer la ingeniería” (La Prensa 1923).
Después de una breve y conflictiva gestión, en el Instituto de Física de la naciente Universidad Nacional de La Plata, Ricaldoni fue desplazado por la contratación de científicos alemanes, que convirtieron el Instituto de Física en un centro científico al estilo europeo. A partir de entonces  se dedicó al dictado de clases en la UNLP y el Colegio Nacional de Buenos Aires, y al trabajo en su taller particular, con fondos propios y aporte privado. Publicó veinticinco libros de texto y desarrolló numerosos inventos, entre los que se destacan el submarino, un receptor de telegrafía sin hilos, un reductor de voltaje, una boya de salvataje, un panoramoscopio y un desvía-torpedos.
Sobre Ricaldoni Buenos Aires 1892 (de época)
“El ingeniero Ricaldoni, conocido en nuestro mundo científico por la orientación .de a sus estudios técnicos, acaba de dar cima á una empresa que si produce los resultados que hay derecho á esperar, señalará una jornada honrosa para el país. En 1892 presentó el referido ingeniero al gobierno un esbozo teórico que sometido á una comisión produjo la exigencia de que el proyecto respondiera á las condiciones impuestas por los Estados Unidos en un concurso de la materia.
En 1893, el plano y cálculos requeridos quedaban presentados, pero una nueva comisión opinó que en nuestra naciente armada, un submarino no tendría misión apreciable que desempeñar. Raro y todo, así permanecieron las cosas, no obstante la refutación publicada por el Inventor, hasta que, hace seis años, en presencia de marinos y hombres públicos de distinguida figuración, el capitán de navio Domecq García declaró qué los 27 inventos constitutivos del proyecto Ricaldoni significaban, si no el submarino Ideal, por lo menos la torpedera más formidable del mundo.
En el nuevo submarino ideado por el señor Ricaldoni (la inmersión y emersión dependen de varias condiciones). Por lo pronto, el simple manejo de una llave, destacando reumáticamente cuatro cillndros en la parte inferior, produce la emersión Instantánea, basada en el principio de Arquímedes.
Además, cuatro hélices, dos superiores y dos inferiores, como la hélice propulsora, combinando sus movimientos, aseguran una dirección oblicua, y en caso de catástrofe, el desprendimiento de una falsa quilla de 15.000 kilogramos de peso permite aquellas condiciones.
La estabilidad de Inmersión y horizontalidad se obtienen automáticamente por un manómetro que marca el funcionamiento de las hélices ó cilindros, y por medio del péndulo. La brújula y el giroscopio  indican la dirección. Una dificultad sentida en otros submarinos es la brusquedad de las evoluciones,  ha sido evitada aquí gracias á unas aletas dispuestas á ambos lados del aparato, que se pueden abrir ó cerrar con un simple movimiento de palanca.
La respiración, problema de difícil solución en este género de aparatos, está asegurada por la recomposición química del aire y la producción de oxígeno por hora y por tripulante Como todos los movimientos son instantáneos, en caso de combate, puede aparecer y desaparecer como una luz, y es éste, sin duda, mérito especialísimo del submarino Ricaldoni, cuyo definitivo triunfo quisiéramos ver patentado para gloria de la República…
Tebaldo Jorge Ricaldoni

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