20 agosto 2010

Notas sobre el ICTINEO I de Narcis Monturiol (1859).



Como llevo varios meses leyendo y revisando cosas de los Inctineos de Monturiol, escribo algunas notas sobre los dos Ictineos del insigne ampurdanés:
En 1859, Narcis Monturiol i Estarriol, botaba el primer Ictineo en el puerto de Barcelona, concretamente las primeras pruebas con el prototipo del Ictíneo se realizaron en el puerto de la Mar Vella de Barcelona el 28 de junio de 1859. El inventor catalán dio el nombre de Ictíneo a su buque submarino porque éste era, en efecto, pisciforme.
Con esta nave de 7 metros de eslora y 2,5 de manga y a pesar de ser de experimentación, se llevaron a cabo 54 inmersiones en las pruebas oficiales. Este primer Ictineo constaba de de dos cascos, uno interno llamado casco de presión y otro que tenía forma de pez y envolvía a este; la fuerza motriz era humana: de un máximo de 5 tripulantes que admitía, cuatro accionaban la hélice propulsora. Por otro lado, la inmersión se conseguía llenando de agua unos tanques llamados vejigas de flotación. Tras esta operación, la nave quedaba entre dos aguas. A continuación, una nueva hélice, en este caso horizontal, permitía efectuar los movimientos de descenso y de ascenso.
Respecto a la atmósfera de la cámara habitable y a pesar de la posibilidad de llevar a bordo oxígeno embotellado, Monturiol y sus compañeros respiraban con normalidad el aire inicialmente puro encerrado en el interior del sumergible. Cuando las condiciones físicas de los tripulantes llegaban al límite, entonces se volvía nuevamente a la superficie, operación que se conseguía expulsando el agua de la vejiga de flotación mediante una bomba de mano
Tras el éxito de la primera inmersión, Monturiol organizó una se­gunda prueba para el 23 de septiembre del mismo año, a la que invitó a las autoridades y periodistas barceloneses. El Ictíneo se sumergió majestuosamente, alcanzando una profundidad de diez metros, donde permaneció varios minutos. La misma prueba se repitió tres veces con­secutivas y, por último, el sumergible cubrió un recorrido de 500 metros en inmersión. La duración total de esta segunda inmersión, perfecta­mente regular, fue de ¡dos horas y veinte minutos!
En 1850, Monturiol, Font y Altadill fundaron una sociedad con cien mil pesetas de capital "para la construcción de un barco-pez capaz de sumergirse, emerger y navegar entre dos aguas a voluntad de sus tripulantes".
El 28 de noviembre de dicho año, efectuáronse nuevas pruebas en el puerto de la Barceloneta, ante varios ministros del Gobierno. Estas pruebas fueron continuadas en la dársena de Alicante, el 8 de mayo de 1861, ante una comisión de técnicos nombrados al efecto por el Gobierno.
Ambas pruebas fueron tan concluyentes, que las altas autoridades de la Nación prometieron al genial ampurdanés el apoyo oficial... que no llegó jamás, pese a la fe que manifiesta el figuerense en esta dedi­catoria: "Que Isabel II sea la Isabel I del mundo submarino, es el más ferviente deseo de Monturiol".
A pesar de sus amargas decepciones, y con la ayuda de varios de sus amigos -entre los que se encontraba el Gremio de Zapateros de Barcelona-, y gracias a una suscripción nacional, fundó una nueva Sociedad por acciones que reunió la suma, considerable para la época, de 1.700.000 pesetas. Así, el genial inventor pudo botar, el 2 de octubre de 1864, su segundo y último Ictíneo.

Actualmente se puede ver una reproducción de este Ictineo en la entrada del MMB de Barcelona.

Nacho Padró

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