27 marzo 2023

Los submarinos S-80 podrían atacar objetivos en tierra con los misiles NSM, tras renunciar a los Tomahawk de largo alcance

 España parece haber apostado claramente por el Naval Strike Missile (NSM), un misil antibuque y de crucero de ataque a tierra desarrollado por la empresa armamentística noruega Kongsberg Defence & Aerospace. Y si en un principio parece que se había optado por este arma para sustituir a los Harpoon en las fragatas F-100 de la Armada y para equipar las futuras F-110, ahora parece que también será el elegido para los submarinos S-80.

La primera de las fragatas F-110 cuya construcción comenzó en Ferrol el pasado año, podría incorporar ya estos misiles, así como los sistemas de propulsión a través de la filial Kongsberg Maritime (KM). Las fragatas noruegas de la clase Fridtjof Nansen también se basan en el diseño F100.

“Kongsberg Defence & Aerospace y el astillero estatal español Navantia han unido sus fuerzas en la búsqueda conjunta de la misión de convertirse en socio estratégico de las Fuerzas de Defensa de Noruega con la responsabilidad del mantenimiento y modificaciones de las cuatro fragatas Nansen restantes por el resto de sus vidas”, informaba la compañía.

Cuando se hizo este anuncio, parecía más que probable que los submarinos de la clase S-80 pudieran incorporar también estos misiles, ya que la empresa noruega trabaja en incorporarlo a un submarino desde tubos lanzatorpedos. Este extremo lo confirma el capitán de corbeta Juan Manuel de Santiago Collada en un artículo en la Revista General de Marina de la Armada. Informa el medio digital defensa.com que "ahora, desde los órganos oficiales de la Armada se informa de que el misil NSM llegará también a los submarinos S-80 Plus, aunque no sabemos si a todos ellos o a los últimos que podrían incluir algunas mejoras en sus equipos y capacidades como lógica evolución ante un cada vez más rápido proceso de evolución tecnológica".

Cabe decir que los nuevos submarinos S-80, el primero de los cuales entrará en servicio este mismo año, “se han construido con la reserva de espacio y peso” para embarcar los misiles Tomahawk, el rival directo de los Kalibr rusos, según la propia Armada, pero, a corto plazo, no irá armado con ellos, algo para lo cual no hay razones claras.

Misiles Tomahawk

¿Es mal misil el NSM o el Harpoon? Evidentemente, no, pero pese a que los S-80 serán los primeros sumergibles de la Armada en disponer de esta capacidad, ambos juegan en otra liga respecto de los Tomahawk y de los misiles rusos Kalibr y están más pensados para objetivos portuarios en tierra o defensas costeras que para ser una amenaza real para objetivos en el interior de países enemigos, como una base militar, un silo o cualquier otro blanco estratégico.

Por ejemplo, frente a un alcance 185 y de hasta 315 km, respectivamente, el del Tomahawk es de 1.250 km sin propulsor y de 1,600 km con propulsor. Además, también es mayor la carga explosiva, que llega hasta 450 kilos.

Lo más curioso es que España estuvo a punto de adquirir los Tomahawk para armar las fragatas F-100 y los submarinos S-80. En concreto, el Gobierno se planteó adquirir el tipo Tac-Tom (Tomahawk Táctico o Bloque IV), un misil subsónico de ataque a tierra y menor alcance que sus antecesores estratégicos, pero dotado de sensibles mejoras, que permiten reprogramarlo en vuelo o elegir entre 15 blancos alternativos. Cada misil cuesta aproximadamente 750 000 euros, dinero al que hay que sumarle el costo de la preparación de la tripulación y adaptación de los sistemas.

A pesar de que se pidió permiso a Washington para la compra de 24 unidades, ampliables hasta 60, en octubre de 2009 la entonces ministra de Defensa, Carme Chacón, comunicó al Pentágono que renunciaba definitivamente a la compra de misiles Tomahawk que fue pactada por su antecesor José Bono en 2005, en plena crisis de relaciones entre la Administración Bush y el primer Gobierno de Zapatero.

El argumento para rechazarlos fue que las Fuerzas Armadas tenían otras prioridades, especialmente en un momento como aquél en plena crisis económica financiera. En cualquier caso, Defensa se reservó el derecho de adquirir la tecnología para dotar a los submarinos S-80 de los tubos lanzadores de misiles Tomahawk, de forma que fuera posible incorporarlos en el futuro. Con esta decisión, España renunciaba a dar un impulso clave a su defensa.

Según fuentes de la Armada, “en estos momentos no está previsto (comprarlos), aunque no está descartado en el futuro disponer de ellos”. Quizás la guerra en Ucrania juegue a favor de los deseos de las fuerzas armadas en este sentido.

No debemos olvidar que los submarinos de que dispone Argelia, los de la clase 636 (fabricados por Rusia a partir de la clase Kilo) incorporan 6 tubos lanzatorpedos de 553 mm; 18 torpedos o 24 minas; ocho misiles Strela 3M y, la clave, cuatro Kalibr 3M54K, que es sin duda la mayor amenaza a la seguridad de España y a la del resto de Europa occidental.

En cualquier caso, en el mercado existen algunas opciones al Tomahawk como misil de largo alcance, como los SCALP franceses o una variante naval del misil aire-superficie Taurus que emplea el Ejército del Aire. Sin embargo, en el momento en que se redactó el documento de Requisitos de Estado Mayor, el único misil de largo alcance de estas características era el TLAM (Tomahawk Land Attack Missile). Por este motivo, la “preinstalación” de los S-80 está pensando para este modelo.

Harpoon UGM-84 Block II

Por el momento, sí integrará misiles Harpoon UGM-84 Block II, misiles antibuque con capacidad de ataque a tierra, equipados con un impulsor cohete de combustible sólido y encapsulados en un contenedor cilíndrico para realizar el lanzamiento en inmersión a través de un tubo lanzatorpedos.

Una vez en la superficie, la cápsula protectora se abre y se enciende el cohete impulsor instalado en la parte posterior, iniciando el misil el vuelo hacia su objetivo. Esta versión cuenta con GPS integrado para optimizar su trayectoria contra blancos navales y dotarla de una cierta capacidad para atacar blancos costeros.

Su alcance es de entre 210 y 315 km, dependiendo de la plataforma desde la que se dispare, e incorpora una cabeza de guerra con 220 kilos de explosivo. Evidentemente, los Harpoon, pese a que los S-80 serán los primeros sumergibles de la Armada en disponer de esta capacidad, juegan en otra liga respecto de los misiles rusos Kalibr o de los estadounidenses Tomahawk y están más pensados para objetivos portuarios en tierra o defensas costeras que para ser una amenaza real para objetivos en el interior de países enemigos, como una base militar, un silo o cualquier otro blanco estratégico.

En lo que se refiere al NSM, el 5 de junio 2013 se realizó el primer lanzamiento de pruebas con carga explosiva real contra un buque de superficie. La fragata fuera de servicio HNoMS Trondheim fue alcanzada por un NSM, resultando satisfactorio el funcionamiento del misil.

Se trata de un misil de largo alcance, unos 185 kilómetros, de alta precisión y altamente polivalente, ya que puede ser empleado desde varios tipos de plataformas. En la versión básica tiene una longitud de 3,95 metros y un peso de 347 kilogramos, de los que 120 se corresponden con su cabeza de combate.

El diseño de última generación y la utilización de materiales compuestos confieren al Naval Strike Missile capacidades furtivas avanzadas y está orientado para ser utilizado tanto en entornos litorales como en mar abierto. Es capaz de sobrevolar tierra firme, volar a ras del suelo o del mar y realizar maniobras aleatorias en su fase final para dificultar la efectividad de las contramedidas del enemigo.

La tecnología de adquisición de objetivos con la que cuenta el NSM le permite unas capacidades diferentes de detección, reconocimiento y discriminación dependiendo de si el blanco es naval o terrestre. Esto es posible con la combinación de un sensor de imagen infrarroja y una base de datos de a bordo. El NSM puede navegar mediante GPS, sistemas inerciales y TERCOM (valiéndose de referencias del terreno).

Después de efectuarse su lanzamiento empleando un cohete de combustible sólido que le impulsa inicialmente, el misil es propulsado empleando un turborreactor modelo Microturbo TRI 40, que le permite alcanzar su objetivo portando una cabeza de guerra de 125 kg (con alto explosivo o de fragmentación) manteniendo una alta velocidad subsónica.

Según el propio fabricante noruego, el NSM ofrece capacidad de ataque contra objetivos marítimos y terrestres; una excelente capacidad de penetración contra sistemas avanzados de defensa aérea enemiga y capacidad de identificación del tipo de buque a través de su sistema de reconocimiento autónomo de objetivos (ATR), gracias a un buscador infrarrojo de imágenes de alta resolución y hitpoint preciso para cada clase de barco, que asegura que se detecte, reconozca y alcance el objetivo correcto, tanto el mar como en tierra.

Además, ha demostrado con éxito sus capacidades en la aproximación de misiles desde tierra contra objetivos cerca de la costa; en ataques desde el mar con objetivo cerca de la costa; en ataques terrestres de precisión y en su capacidad de maniobrabilidad extrema.

DATOS TÉCNICOS NSM

  • Velocidad: alta subsónica
  • Peso: 407 kg (897 libras)
  • Longitud: 3,96 m (156 pulgadas)
  • Alcance: >185 km (100 nm)

DATOS TÉCNICOS JSM

  • Velocidad: alta subsónica
  • Peso: 416 kg (917 libras)
  • Longitud: 4,00 m (156 pulgadas)
  • Alcance: >275 km (150 nm)

Este misil forma parte actualmente de las Fuerzas Armadas de Reino Unido, Noruega, la Marina y el Cuerpo de Marines de EE. UU., Polonia, Rumania, Canadá, Alemania, Australia y Malasia, a los que ahora se sumará España.

Variante JSM para ataque terretre

En el caso de que se incluyeran también en este pedido misiles JSM, estamos ante una variante para ataques a tierra con dos vías de comunicación, de tal modo que le permita comunicarse con el centro de mando o con otros misiles en vuelo. El JSM estará integrado en el cazabombardero de quinta generación Lockheed Martin F-35 Lightning II (Joint Strike Fighter). Los diseños preliminares muestran que esta aeronave podrá alojar dos JSM en sus bahías internas, aunque también podría llevar otros adicionales en los soportes subalares externos.

Un misil JSM a punto de impactar contra un objetivo en tierra
 Un misil JSM a punto de impactar contra un objetivo en tierra La Razón

De acuerdo con Kongsberg Defence & Aerospace, la versión polivalente del NSM es el único misil antibuque que podrá ser alojado en las bahías internas del F-35. Lockheed Martin y Kongsberg Defence & Aerospace han firmado un acuerdo conjunto para el desarrollo de esta versión polivalente lanzable desde el aire, así como otro acuerdo para la integración del JSM en el F-35.

JSM emplea un sistema de navegación de alta precisión y un perfil de vuelo a baja altitud. El reconocimiento automático de objetivos es compatible con un buscador infrarrojo de imágenes avanzado.

Como características avanzadas del JSM se incluyen:

  • Modificación del diseño del misil para poder alojarse en la bahía interna del F-35.
  • Capacidad de ataque a objetivos navales y terrestres.
  • Plataforma aérea de lanzamiento.
  • Alcance extendido hasta los 280 km.

Kongsberg Defence & Aerospace está estudiando la posibilidad de operar el JSM desde submarinos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario