03 julio 2016

Asia se lanza a construir el submarino más destructivo

China, Rusia, India, Japón y Australia, son algunos de los países asiáticos que se han mostrado disposición en construir nuevas versiones de submarinos equipados con alta tecnología militar.
Como consecuencia de la política exterior de China, la postura militar que circunda el Mar Meridional se ha transformado en agresiva en los últimos tiempos. Gracias a la incierta reclamación territorial basada en un mapa de data de la Segunda Guerra Mundial, la legislación marítima internacional tiene a todos los países asiáticos inquietados. La consecuencia de este endurecimiento de posturas ha sido el inicio de una “carrera armamentística” en la zona y como se trata de una región marítima por excelencia, con enormes distancias, el tipo de buque designado ha sido el barco de guerra ‘furtivo’ por excelencia: el submarino.
En los últimos años, la región de Asia y  particularmente el sureste asiático, representa una oportunidad para los astilleros fabricantes de submarinos con decenas de pedidos y concursos para cada zona del país, lo cual supone muchos miles de millones de dólares, además del componente estratégico y logístico.
El submarino es el arma perfecta para crear olas en esta zona del planeta con una inversión mínima, teniendo como ejemplo la actuación de  los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, quienes perdieron casi entera su marina mercante ante los ataques de los submarinos estadounidenses. Silenciosos y letales, ofrecidos con armamento moderno de misiles y torpedos pesados y con sensores, el submarino moderno se convierte en un arma muy peligrosa.
Misiles bajo el océano
Actualmente, los  submarinos  de diésel eléctricos resultan difíciles de detectar, sobre todo en las agitadas aguas cercanas a las costas. Muchos de ellos mantienen propulsión y aire independiente que les permite estar sumergidos durante días y hasta semanas,  casi como un submarino nuclear de ataque.
Cabe destacar, que tecnología de construcción de submarinos  no está al alcance de cualquier país. Sólo unos pocos tienen la capacidad industrial y la tradición que les permite ofrecer en el mercado este tipo de armas. Los Estados Unidos dejaron de construir submarinos diésel eléctricos hace décadas, siendo su  flota  100% nuclear y por tanto, están fuera del grupo de vendedores.

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