27 mayo 2012

"Diez Años y Veinte dias" de Karl Donitz

Hace poco que acabé de leerme este interesante ibro, que permite ver el punto de vista del otro bando, sobre la guerra submarina. Es un libro muy reomendado pra conocer desde dentro (siempre con la idea de que quien lo escribe puede tener sus intereses personales) de como se desarrollaron algunas acciones y sobretodo algunas decisiones.

El gran almirante Karl Doenitz fue comandante del Arma submarina de la Marina de guerra alemana desde el año 1935 al 1 de mayo de 1945. Hitler, inesperadamente, en su testamento le nombró su sucesor como jefe del III Reich, a pesar de que este marino era un militar totalmente apolítico que nunca había tenido una vinculación estrecha con el partido nazi. Durante los veintitrés días que durá su presidencia, Doenitz tuvo que hacer frente a la firma de la capitulación alemana, organizar la repatriación de los soldados desperdigados por toda Europa y negociar la suerte de la población civil. Y lo hizo tal y como había llevado toda su carrera militar: apelando a su alto sentido del deber.
Fue juzgado en Nüremberg y condenado a diez años de prisión en Spandau. Salió de la cárcel en el año 1956, momento en el que comenzó a dar conferencias por todo el mundo y a redactar las memorias de su periodo como almirante del Reich.
Los recuerdos de Doenitz -uno de los diez militares más importantes de la segunda guerra mundial- se apoyan en su exhaustivo diario de guerra como principal fuente de documentación. Basándose en los hechos, explica paso a paso los distintos aspectos de la estrategia naval alemana, centrada en controlar totalmente las rutas comerciales del océano para aislar a sus enemigos, ya que la victoria en el mar precede siempre a la victoria sobre tierra firme. Alemania centró su esfuerzo naval en nuevos y eficaces submarinos que infligieron terribles pérdidas a los aliados hasta el año 1943. En dicha fecha, la suerte de las «jaurías» de U-Boot cambió. La mejora del radar y del sonar, el afianzamiento del sistema de convoyes y la aparición de nuevas armas antisubmarinas decantaron la Batalla del Atlántico a favor de las fuerzas aliadas. Más del 80 por ciento de los hombres de Doenitz perecieron en las frías aguas del océano.
El análisis que el gran almirante hace de la situación militar, centrado en la toma de decisiones, ha sido considerado «el trabajo más eminente y válido sobre la historia de la última guerra en el mar»: una fuente de información indispensable para la Segunda Guerra Mundial.
Con sus luces y sombras, Dönitz ha grabado una página de gloria y olvido en la historia de la Marina de Guerra alemana, dejando su sello en el desarrollo de una de las fases más importantes de la Segunda Guerra Mundial, la Batalla del Atlántico, en la que como jefe del Arma Submarina destaca como hábil estratega en la lucha contra los convoy es de suministro aliados. La Batalla del Atlántico comprende al conjunto de operaciones desarrolladas en el océano Atlántico desde el 3 de septiembre de 1939 hasta el final de la guerra, considerada como la campaña naval más extensa, larga y compleja de la historia. Churchill escribió: «Esta batalla me tenía más preocupado que el glorioso combate aéreo que se llamó la Batalla de Inglaterra», y añadía: «Lo único que realmente me asustaba durante la guerra era el peligro de los submarinos alemanes»
 
Nacho Padró

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