01 diciembre 2012

El Severodvinsk lanza su primer misil

Rusia realizó hoy con éxito el primer lanzamiento de un cohete crucero supersónico desde el submarino nuclear "Severodvinsk", informaron hoy agencias locales: "Durante unas maniobras en el Mar Blanco desde el 'Severodvinsk', en posición de superficie, se lanzó por primera vez un cohete crucero supersónico" que impactó en su blanco, dijo un portavoz militar a la agencia Interfax. Otra fuente de la Corporación de la Construcción Naval Unida (CCNU) confirmó el exitoso lanzamiento del misil.
El "Severodvinsk", submarino atómico de cuarta generación, que forma parte del proyecto 885 "Yasen" (fresno, en ruso), fue botado el 15 de junio de 2010 y el pasado septiembre, sometido a pruebas técnicas.
Rusia botará antes de 2020 ocho submarinos de este tipo, entre ellos el sumergible "Kazán", buque del proyecto modificado 885 "Yasen-M".
El "Severodvinsk" desarrolla una velocidad de 30 nudos (alrededor de 56 kilómetros por hora), se sumerge a una profundidad de 600 metros y su autonomía de navegación es de 100 días.El coste de este submarino se estima en 47.000 millones de rublos (unos 1.560 millones de dólares).
El "Severodvinsk" fue botado en junio de 2010, y en junio de 2011, después de la modernización zarpó para las pruebas de navegación. Muchos elementos han sido aplicados por primera vez en este submarino, en la práctica de la construcción nacional de sumergibles. Valga mencionar el novísimo sistema hidroacústico Irtish-Ánfora, con una antena esférica de gran diámetro, que ocupa toda la proa, como en los submarinos estadounidenses. Esto sirve para mejorar considerablemente las características del sistema. El empleo de tal antena obligó, al igual que en los submarinos norteamericanos, a cambiar la ubicación del sistema de lanzamiento de torpedos, de la proa fue trasladado a la parte central.
El arma principal del submarino es su sistema de misiles: ocho lanzatorpedos de 533 y 650 mm de calibre, y veinticuatro lanzadoras de misiles estratégicos de distintos tipos. Se trata fundamentalmente de misiles cruceros mar-mar “Oniks” y “Granat”. Tal diversidad de armamento en misiles hace que estos submarinos del proyecto 885 sean de veras polivalentes, capaces de cumplir las tareas que sean.
Al mismo tiempo, sus grandes posibilidades determinan también el elevado precio del submarino, que sobrepasa los tres mil millones de dólares el ejemplar. Su disminución potencial, en un 20 a un 30 %, a medida del despliegue de la serie, enmendará en parte la situación, pero no puede resolver el problema de la cantidad insuficiente de nuevos submarinos en la flota, fiándose exclusivamente en buques tan enormes y dispendiosos.
La salida que se impone, en cuanto a reparación y modernización de los submarinos atómicos existentes de construcción soviética puede respaldar solo en parte la flota. Pues, los recursos de estos buques no son inagotables, la modernización completa requiere sumas comparables con la construcción de un nuevo submarino. La solución puede consistir en el despliegue de la construcción de submarinos del nuevo proyecto, del mismo tipo de los Yasen, en cuanto al equipamiento básico, pero menos voluminoso.
Se podría ahorrar también en armamento: diez lanzatorpedos y ocho lanzadoras universales, cada una de las que puede alojar hasta tres misiles son necesarias, aunque para todas las tareas. El nuevo submarino polivalente, de un precio de hasta dos mil millones de dólares, con una capacidad de desplazamiento de unas siete mil toneladas podría convertirse perfectamente en el “caballo de tiro” de la flota rusa. Este buque podría remplazar en tal papel a los submarinos ya dados de baja del proyecto 671, en distintas modificaciones, que en occidente denominan sumergibles del tipo Víctor, o por el apodo que les dieran los marineros británicos de, “Príncipe negro”.

Nacho Padró

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