El pasado 4 de marzo, Estados Unidos atacó el buque iraní IRIS Dena, hundiéndolo. En aquel momento, el buque se encontraba en aguas internacionales, frente a la costa de Sri Lanka, a cientos de millas náuticas de distancia del Golfo Pérsico y apenas habían pasado dos días desde el inicio de la "Operación Furia Épica".
En un vídeo difundido por la Casa Blanca se puede apreciar el momento en el que un torpedo de un submarino estadounidense impacta contra el buque, y una densa columna de humo elevándose desde la embarcación. A bordo viajaban cerca de 130 tripulantes. Según los datos disponibles, al menos 87 murieron y 32 fueron rescatados por la Marina de Sri Lanka, mientras que los 11 marineros restantes permanecen desaparecidos.
El propio secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, vendió el impresionante hundimiento como un ejemplo de los progresos del Ejército estadounidense, afirmando que era "el primer hundimiento de un barco enemigo por un torpedo desde la Segunda Guerra Mundial". "Fue hundido por un torpedo. Muerte silenciosa", sentenció. Desde entonces, Estados Unidos habría destruido cerca de 20 buques de la Armada iraní.
Pero la historia, según van emergiendo detalles, va más allá del "logro militar" como la pinta la Casa Blanca.
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Entre el 15 y el 25 de febrero, Estados Unidos e Irán participaron en las maniobras navales anuales Milan 2026, organizadas por la Armada india y destinadas a reforzar la cooperación marítima entre varios países. En las maniobras formaron parte alrededor de un centenar de buques y submarinos de 74 países, en lo que la Marina india describió como un entrenamiento destinado a desarrollar "operaciones multilaterales a gran escala" y fortalecer "una fuerza marítima cohesionada".
Entre los buques participantes se encontraba como invitada la fragata iraní IRIS Dena, que representaba a la Armada de Irán. Días después de concluir los ejercicios, y cuando ya navegaba de regreso hacia su base en Bandar Abbás, el buque fue hundido por un torpedo estadounidense en aguas internacionales.
Tras el impacto, la autoridad naval de Sri Lanka recibió una llamada de socorro y envió varias unidades de rescate. El portavoz de la Marina de Sri Lanka, el comandante Buddhika Sampath, informó de que las embarcaciones que llegaron al lugar solo encontraron una mancha de combustible en la superficie del mar. Aunque el incidente ocurrió fuera de las aguas territoriales del país. "Encontramos personas flotando en el agua y las rescatamos", declaró Sampath a los periodistas. "Posteriormente, tras las averiguaciones pertinentes, confirmamos que pertenecían al buque iraní". Tuvo que acudir Sri Lanka porque la tripulación del submarino estadounidense responsable del ataque desoyó las llamadas de auxilio y no participó en el rescate.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Aragchi, ha acusado a la Marina estadounidense de cometer una "atrocidad en el mar" tras el hundimiento de la fragata iraní.
No hay pruebas de que esta embarcación transportara armamento orepresentara una amenaza. Según fuentes vinculadas a los ejercicios navales, el protocolo habitual en este tipo de maniobras establece que los buques participantes no porten munición durante las actividades, lo que habría dejado a la fragata sin capacidad defensiva.
Desde India, el Gobierno de Narendra Modi no se ha pronunciado al respecto, pero sí que lo ha hecho parte de la oposición. El Indian National Congress ha criticado con dureza lo que considera el "silencio" del gobierno y ha arremetido con que "el conflicto ha llegado a nuestro entorno inmediato, con un buque de guerra iraní hundido en el océano Índico. Sin embargo, el primer ministro no ha hecho ninguna declaración".
Los buques no tenían capacidad defensiva
Por su parte, el exsecretario de Asuntos Exteriores de India, Kanwal Sinbal ha afirmado que la presencia del buque iraní en la zona se debió exclusivamente a la invitación de Nueva Delhi. "Nosotros éramos los anfitriones", subrayó.
Sibal señaló que, según los protocolos de estas maniobras, los buques participantes no pueden portar munición, por lo que la fragata habría estado "sin capacidad defensiva" y que "el buque se encontraba en estas aguas por invitación de India". En su mensaje, sostuvo que el ataque del submarino estadounidense fue premeditado, al considerar que Washington conocía la presencia del buque en unas maniobras.
"Estamos lejos de ser responsables políticamente o militarmente del ataque estadounidense", añadió. "Nuestra responsabilidad se sitúa en el plano moral y humano. "Sería apropiado que la Marina india, tras la correspondiente autorización política, expresara unas palabras de condolencia por la pérdida de vidas de quienes fueron nuestros invitados y saludaron a nuestro presidente", sostuvo.
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