04 marzo 2026

India ha creado un enorme submarino furtivo que es muy difícil de detectar

 Tenemos que hablar de la Armada india, ya que está a punto de dar un paso de gigante. Si todo marcha según lo previsto, entre abril y mayo de 2026 incorporará a su flota el INS Aridhaman, su tercer submarino de misiles balísticos de propulsión nuclear. Y no es un submarino cualquiera. Con sus 7.000 toneladas, estamos ante el submarino más imponente construido hasta ahora dentro del programa de la clase Arihant. Se ha gestado en los astilleros de Visakhapatnam y, sin duda, marcará un antes y un después en el desarrollo naval del país asiático.

Para hacernos una idea de su magnitud, pesa unas 1.000 toneladas más que sus hermanos mayores, el INS Arihant y el INS Arighaat. Además, hace poco superó con nota su fase final de pruebas en aguas profundas, demostrando un gran salto en las capacidades militares indias. Lo más llamativo del proyecto es que casi tres cuartas partes de sus componentes se han fabricado en el propio país. Es un claro reflejo de la apuesta del gobierno por no depender de potencias extranjeras en tecnología y defensa.

Más espacio y un poder de ataque sin precedentes

Este submarino mide 130 metros de largo
Este submarino mide 130 metros de largo

¿Por qué es tan grande este nuevo submarino? Básicamente, porque su casco se ha alargado hasta alcanzar los 130 metros con un único objetivo: cargar mucho más armamento. Su capacidad asusta un poco. Puede llevar hasta 24 misiles de corto alcance K-15 Sagarika (capaces de impactar a 750 kilómetros) u ocho misiles K-4 que alcanzan objetivos a 3.500 kilómetros de distancia. Por si fuera poco, el diseño ya viene preparado para albergar los futuros misiles K-5, lo que le permitiría lanzar ataques a 6.000 kilómetros. Para manejar semejante arsenal, cuenta con ocho tubos de lanzamiento vertical, duplicando lo que ofrecían los modelos anteriores.

Mover un gigante de este calibre requiere mucha energía, y de eso se encarga un nuevo y compacto reactor de agua ligera de 83 megavatios, diseñado en exclusiva para esta familia de submarinos. La gran ventaja de este motor es que resulta tremendamente silencioso. En misiones de patrulla largas, donde pasar desapercibido es literalmente una cuestión de supervivencia, reducir la acústica al mínimo lo es todo. Además, los ingenieros han trabajado a fondo la hidrodinámica, diseñando una hélice de siete palas que apenas genera ruido. Gracias a estas mejoras, el Aridhaman puede navegar a 15 nudos en la superficie y alcanzar los 24 nudos cuando va sumergido.

Para ser aún más indetectable, está recubierto con un material especial que absorbe el sonido y lleva sistemas de sonar de última generación y de fabricación nacional. Como es lógico, un submarino así no puede estar amarrado a la vista de todos. Su hogar será una base subterránea secreta cerca de Visakhapatnam, construida como un auténtico búnker, con túneles seguros e infraestructuras reforzadas para esconderse de los satélites y resistir posibles bombardeos. Al final, la llegada del Aridhaman es solo una pieza más del ambicioso plan indio para modernizar su armada a largo plazo

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