25 julio 2018

La increíble historia del U-966 Gut Holz, el submarino nazi encontrado en Galicia

Era el 10 de noviembre de 1943 cuando el U-966 Gut Holz se encontró en una encrucijada: el submarino nazi acababa de ser descubierto por la inteligencia aliada en las costas de Galicia y su única opción para sobrevivir era luchar en una batalla completamente desequilibrada contra una patrulla aérea de la RAF: 75 años después, se han encontrado los restos de la embarcación. Pero ¿qué pasó realmente con la tripulación? Esta es su historia.
Foto: Una de las últimas imágenes del U-966 Gut Holz antes de ser hundido. (BBC)
Una de las últimas imágenes del U-966 Gut Holz antes de ser hundido. (BBC)

Este domingo, varios submarinistas consiguieron acceder por primera vez a los restos del submarino alemán hundido frente a Estaca de Bares. Históricamente, se sabía que la nave se encontraba en esta zona, pero la dificultad para acceder a ella por el oleaje, los acantilados y el clima había hecho imposible, hasta la fecha, poder fotografiar los restos. Tres cuartos de siglo después, se ha llegado al submarino que confirma la colaboración del régimen de Franco con la Alemania nazi.
El U-966 regresaba a Alemania después de hacer una serie de operaciones en la costa oeste de Estados Unidos, donde había realizado varias incursiones contra naves aliadas, especialmente contra convoyes de suministros. Pero al llegar frente a la costa de Galicia, la Royal Air Force (RAF) británica y varios destructores detectaron al submarino nazi, momento en el que comenzó una operación con el objetivo de tratar de hundirlo: acababa de empezar la batalla.
Varios aviones británicos comenzaron a bombardear al Gut Holz, quien respondió a los aviones con fuego, llegando a derribar al Catalina. Sin embargo, tras varias horas de ataques, la RAF acababa por hundir al submarino, que tenía poco menos de unos meses de vida. O, mejor dicho, herían de muerte a la nave que, para evitar ser capturada por las fuerzas aliadas, el responsable a bordo del submarino decidía hundir tras la colocación de varias bombas de relojería.
El submarino alemán contaba con una tripulación de 60 personas a bordo, de las que murieron ocho durante los ataques aéreos y el posterior naufragio. Así, 52 consiguieron llegar a tierras españolas, algunas ayudadas por barcos pesqueros, donde fueron internadas hasta el final del conflicto bélico. Pero la persona más importante del submarino era Ekkehard Wolf, el comandante, quien llegó a Alemania gracias a la ayuda española y a un nombre falso.
Tras lo ocurrido, Wolf fue retenido en la Estación Naval de La Graña, en Ferrol, donde estuvo durante varios meses vigilado por las fuerzas aliadas. Sin embargo, en septiembre de 1944, aquejado de una afección pulmonar, las autoridades le dieron un salvoconducto para que viajara a tratarse a Madrid. Los papeles oficiales confirman que el comandante falleció allí, pero nada más lejos de la realidad: había escapado en un avión de Lufthansa destino a Hamburgo.
Varios aviones de la RAF consiguieron bombardear al U-966.
Varios aviones de la RAF consiguieron bombardear al U-966.

Wolf quedó prendado de Galicia

Ese avión contaba con un pasajero, llamado Erich Weber, que no era más que el seudónimo utilizado por Wolf para huir de España. Tras llegar a Alemania, se le dio el mando de una compañía de marines para defender Hamburgo. Sin embargo, Wolf quedó prendado de Galicia: tras el fin de la guerra, fue su destino vacacional de manera más que habitual. Tanto que, cuando falleció en 1978, sus cenizas fueron lanzadas al mar donde se hundió el U-966.
Un total de 75 años más tarde del hundimiento, dos submarinistas han conseguido acceder a los restos que quedan bajo el mar. Muy dañado por la acción del agua y con los restos muy desperdigados por la zona, se ha conseguido acceder por primera vez hasta lo que queda de uno de los submarinos más potentes del régimen nazi, el mismo que Ekkehard Wolf hizo explotar y donde terminaron esparcidas sus cenizas tras su muerte.
Ruben Rodriguez

Chile prepara submarinos para conflicto

Una delegación de oficiales de la armada de Chile realizó una visita técnica a las instalaciones del complejo naval de Itaguaí el día 4 de julio para conocer el Programa de Desarrollo de Submarinos (Prosub) de la Marinha de Brasil.

La comitiva observó las características del programa que contempla la producción de un submarino propulsado por energía nuclear (SN-BR) y 4 submarinos diésel-eléctricos basados en el modelo Scorpene de Naval Group.
El alto mando naval carioca dejó abierta la posibilidad de establecer alianzas con su par de Chile.
La marina chilena opera los submarinos SS-22 General Carrera y SS-23 General O´Higgins de la clase Scorpene y deberá reemplazar en la próxima década los submarinos SS-20 Thomson y SS-21 Simpson de la clase 209/1400L.
La armada de Chile deberá iniciar un programa de selección de una nueva generación de submarinos para reemplazar a unidades de la clase 209/1400L que cumplirán su vida útil a mediados de la década del 2020.
Asimismo emprenderá un programa de modernización para extender la vida útil de los submarinos SS-20 Thomson y SS-21 Simpson por otros 10 años.
Los trabajos se realizarán en la planta industrial Talcahuano de Asmar.
Se espera que al momento de apertura del proceso presenten sus propuestas Naval Group de Francia con el Scorpène 2000, Saab Kockums de Suecia con el A26 y Thyssen Krupp Marine Systems (TKMS) de Alemania con el submarino clase 214.

China construye 8 submarinos para Pakistán

por Tyler Durden
Jue, 19/07/2018
Los astilleros chinos están construyendo ocho nuevos submarinos para proteger a su aliado Pakistán con el objetivo de contrarrestar a la India. Actualmente, la Armada de Pakistán tiene diez submarinos, lo que sugiere que su flota de submarinos podría expandirse en un 80 por ciento en el momento de la entrega, lo que se espera a mediados o finales de los años 2020. Las relaciones entre ambos países son increíblemente complejas, ya que el conflicto de Cachemira y las numerosas disputas militares en la Línea de Control (LoC) se han intensificado en los últimos años.
Según fuentes anónimas, según Zee News, en Project Hangor, la industria de construcción naval de China pronto podría entregar más de ocho nuevos submarinos a Pakistán. El programa de guerra submarina de India se percibe como muy superior a Pakistán. A partir de ahora, India tiene dieciséis submarinos, mientras que Pakistán tiene alrededor de diez. Sin embargo, China quiere ampliar las capacidades de guerra subacuática de Pakistán para defender el Corredor Económico de China y Pakistán (CPEC).

UMU y UPCT repararán la flota de submarinos S-70


El servicio de apoyo a la investigación de la Universidad de Murcia y el departamento de ingeniería de materiales y fabricación de la Universidad Politécnica de Cartagena están colaborando con Navantia en la reparación de submarinos S-70. 

En concreto, han realizado un estudio que permitirá solventar un problema de fugas de agua en uno de sus intercambiadores de calor. El trabajo desarrollado por UMU y UPCT permite hacer un análisis de caracterización del material en el que estaba fabricado el equipo (una aleación de cuproníquel para evitar la corrosión, ya que tenía que estar en continuo contacto con el agua del mar).  Para este trabajo, se han fabricado cuatro probetas para realizar ensayos de tracción, mecanizadas a partir de cuatro trozos de material extraídos de diferentes partes del intercambiador.

Ambas universidades colaboran a diario con multitud de empresas y organismos oficiales que buscan instituciones de prestigio que puedan corroborar los resultados obtenidos por sus investigadores. Este mes, además del estudio con Navantia, la UMU y la UPCT han colaborado con la empresa Hitachi, a través de su sede en Holanda, para certificar la calidad de un prototipo experimental de piezas intercambiables de su nueva gama de retroexcavadoras

«¡SOS, nos hundimos!»

Llegadas estas fechas se hace recurrente escribir sobre alguno de los innumerables naufragios acaecidos en nuestras costas, patrimonio sumergido que no deja de darnos sorpresas, hasta el punto de que el fondo marino de la costa cartagenera es seguramente uno de los mayores cementerios de buques hundidos de todo el mundo.
Hoy le dedicaremos nuestro espacio al hundimiento el 12 de septiembre de 1917 del mercante norteamericano 'Wilmore'; los restos de este buque se encuentran actualmente a cuatro millas al noroeste de las Islas Hormigas, y a unos 95 metros de profundidad. 
Conocemos específicamente cómo se produjo su hundimiento, al ser consecuencia directa del enfrentamiento en nuestras aguas entre los submarinos alemanes y los barcos de los países aliados contendientes en la Primera Guerra Mundial.
Por aquellas fechas estos tiburones de acero campaban a sus anchas por estas costas, escogían a sus presas por la llamada ruta de los vapores, una de las zonas con más transito mercante del Mediterráneo occidental.
Estamos en plena guerra submarina, estas nuevas armas empleadas fundamentalmente por los alemanes habían conseguido colapsar el tráfico marítimo y poner ante las cuerdas la propia subsistencia económica de las Islas Británicas; el Mar del Norte, el Atlántico y también el Mediterráneo se convirtieron en el campo de acción de estos letales submarinos.
Nuestros protagonistas de hoy serán por una parte el U-boat alemán 'U64', al mando del comandante Robert Moraht, y el carguero a vapor norteamericano 'Wilmore', capitaneado por James F. Brewer. El referido mercante había sido construido en 1914 por Fore River Shipbuilding & Engineering Co., Quincy (Massachusetts). Se trataba de un carguero de 5.399 toneladas, 387 pies de eslora, 54 pies de manga y 27 de puntal y una máquina de 448 NHP.
El 'U64' al mando de Moraht se encontraba en el verano de 1917 operando de nuevo cerca de nuestras aguas. Ese teniente de navío estaba ya considerado un 'as' de la Marina Imperial Germana, había nacido en septiembre del 1884, hacía más de un año que había tomado el mando de este sumergible con el que había realizado diez patrullas de guerra en las que hundió 45 buques con 129.600 toneladas de registro bruto, lo que le hizo merecedor de la máxima condecoración germana, la Orden del Mérito. Sin duda su mayor hecho bélico fue el hundimiento en febrero de 1917 del acorazado francés 'Danton', al sur de Cerdeña, que cayó víctima de dos de sus torpedos y que llevó a 296 hombres a la muerte.
Su buque sería hundido finalmente el 17 de junio de 1918 por el destructor inglés HMS 'Lychnis' durante el ataque a un convoy cerca de Sicilia, si bien Moraht y otros cuatro de sus hombres lograron dejar el buque a tiempo, siendo recogidos por los ingleses.
Pero volvamos a nuestro escenario cerca de las Hormigas. Aquel 12 de septiembre, hacia las dos de la mañana el 'U64' se encontró al 'Wilmore' que navegaba de Filadelfia para Marsella con 7.000 toneladas de carbón, 1.000 de aceite y un importantísimo cargamento consistente en 12 locomotoras de tren para el ejército francés. Tan importante carga hacía necesaria la defensa del barco en un posible combate con submarinos alemanes. Por eso iba artillado con dos cañones: uno de 70 milímetros y el otro de 47.
El submarino emergió a la superficie para cañonear al mercante y hundirlo. Éste, advertido de su presencia, entabló fuego con el navío alemán. El capitán Brewer declaró el zafarrancho de combate a los 36 hombres de su tripulación, entablándose un feroz duelo artillero. Al mando de unos de los cañones del mercante se encontraba el jefe Charles E. Avery que con una gran pericia y valentía consiguió poner en gran aprieto al submarino alemán, que se vio obligado a efectuar zig-zags durante el combate. Finalmente y tras recibir cinco impactos directos, el 'Wilmore' se iba a pique en pocos minutos. Para ser exacto ocho minutos. Solamente tuvieron tiempo de emitir un «¡SOS, nos hundimos!» que fue recibido por la estación radiográfica de Cabo de Palos y lanzar dos botes salvavidas con toda la tripulación.
Los botes llegaron al muro de la sal de Cabo de Palos con el capitán Brewer, allí recibieron auxilio y cobijo por parte de los pescadores, pudiendo regresar a su país la totalidad de la dotación.
El jefe artillero Avery sería condecorado por las autoridades de la marina norteamericana con la Navy Cross, por su heroica defensa frente a los alemanes, aunque como casi siempre ocurrió, estos habían logrado hundir otro barco más que, forma parte de ese medio centenar de barcos hundidos por submarinos alemanes en aguas próximas a la costa cartagenera.
Todo ello pudo traer graves consecuencias para España y su neutralidad en esta guerra, ya que las autoridades de Marina en Cartagena consentían, o miraban para otro lado, cuando los submarinos del Káiser se reabastecían en el puerto o cuando nuestras aguas se convertían en el escenario de una intensa cacería.

Foto del mercante americano, con su antigua denominación 'Atlantic'. /
Foto del mercante americano, con su antigua denominación 'Atlantic'.