06 agosto 2016

Operación Úrsula: submarinos nazis frente a Cabo de Palos


Dedicatoria que le hicieron a Isidoro de La Orden por sobrevivir al ataque alemán en las costas de Málaga / JB
Isidoro de la Orden aborrecía los huevos fritos con tomate aunque, paradójicamente, le habrían de salvar la vida. Ese era el menú que se sirvió a bordo del submarino C-3 de la Flota Republicana, minutos antes de ser torpedeado y hundido frente a las costas de Málaga.
El 24 de Octubre de 1936, en el Berghof (Berchtesgaden), un melancólico Adolf Hitler mostraba al conde Galeazzo Ciano a la sazón Ministro de Asuntos Exteriores del Reino de Italia, la ciudad de Salzburgo (Austria) a través de un telescopio. Entretanto, la conversación iba girando en torno a los muchos y candentes asuntos internacionales que se estaban produciendo. En un momento dado, Hitler le comunicó al conde Ciano su intención de enviar dos submarinos a aguas españolas, complementando el envío de este tipo de buques que Italia había acordado realizar en los próximos días. La intención era bloquear los envíos de armas que la Unión Soviética estaba realizando por mar, en apoyo a la República Española.
El plan había sido concebido durante el mes de Agosto, cuando el Ministro de Marina alemán, almirante Räeder y su jefe de estado mayor, almirante Günther Goose se lo presentaron a Hitler, indicándole que debería ponerse en marcha solo en caso de buscar una victoria rápida del bando nacionalista.
La misión, en concreto, había sido diseñada por el OKM (Oberskommando der Marine), que había comenzado sus trabajos el 2 de Noviembre, recibiendo el nombre de “Ejercicio de Adiestramiento Úrsula”. Para dar cumplimiento a esta misión se designaron dos submarinos recién comisionados a la Kriegsmarine, el U-33 y el U-34, del tipo VII-B y adscritos a la Flotilla Saltzwedel (2ª Flotilla), con base en Wilhelmshaven (Kiel). Los comandantes titulares fueron reemplazados por dos nuevos comandantes, los Kapitänleutnat Kurt Freiwald y Harald Grosse, probablemente por su conocimiento del idioma español.
El 8 de Noviembre, Italia envíaba sus primeros submarinos a las costas de levante españolas, el Topazio y el Naiade, en los que embarcan como comandantes adjuntos, marinos españoles.
El 17 de Noviembre, oficiales italianos y alemanes acuerdan la coordinación de las operaciones para alternar las patrullas sobre la costa española. De esta forma, los submarinos italianos se retirarían de las zonas de operaciones entre el 30 de Noviembre y el 11 de diciembre, dejando de patrullar durante un día para no interferir en el relevo.
En la noche del 21 de Noviembre, dos sombras se deslizaban hasta la desembocadura del río Elba. La siluetas eran perfectamente reconocibles pero los habituales numerales que ostentaban en sus respectivas velas, habían desaparecido bajo una capa de pintura. Ya en mar abierto, ponían rumbo al primer obstáculo de su misión, el Estrecho de Gibraltar.
Por aquellos días, las costas gaditanas eran un hervidero de buques de todas las nacionalidades. Entre los españoles, transportes procedentes de África, acercaban hombre y pertrechos a la Península, escoltados por buques de guerra y una sólida protección aérea, contribuyendo al esfuerzo bélico del bando nacionalista. La Flota Republicana había adelantado sus posiciones al puerto de Málaga, vigilando e interfiriendo, en función de sus posibilidades, el tráfico nacionalista. Otras naciones también habían desplazado buques de guerra a la zona, en un esfuerzo proteger sus intereses y a sus ciudadanos residentes en España.
En una hábil maniobra, los submarinos se internaron en las transitadas aguas del Estrecho y entraron en el Mediterráneo sin ser detectados, llegando a sus zonas de patrulla el 30 de Noviembre.
Las reglas de enfrentamiento acordadas por el OKM les permitía atacar a cualquier buque de la Flota Republicana o a cualquier buque “oscurecido” dentro de las aguas territoriales españolas. Las órdenes a los submarinos y los informes de estos serían transmitidos a través del almirante Hermann Boehm, jefe de la flota alemana destacada a España.
Las zonas de patrulla se establecieron, para el U-33 entre el cabo de Palos y el cabo de la Nao, mientras que el U-34 cubriría desde cabo de Palos hasta Cartagena. La rutina de aquellos días era, por la mañana, acercarse a sus zonas de patrulla en inmersión, mientras que por la noche se desplazaban a aguas internacionales para hacer superficie y recargar sus baterías.
La restricción impuesta por las reglas de enfrentamiento, dificultada por la capacidad de identificar correctamente a los buques considerados como blancos, frustró las expectativas de ambos comandantes. Con todo, los submarinos realizaron cinco ataques con torpedos, ninguno de los cuales tuvo éxito.
Así transcurrieron los días de patrulla, mientras que el almirante Gusse comenzaba a replantearse los riesgos de esta operación clandestina y la posibilidad de que algunos de los torpedos procedentes de los frustrados ataques llegara a la costa y fuera identificado como procedente de un submarino alemán. El 10 de Diciembre, el general Werner von Blomberg tomó la decisión de retirar los submarinos de la zona de operaciones.
Para el 11 de Diciembre, ambos submarinos emprenderían la travesía de vuelta a casa.
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Fotografía de la tripulación del submarino realizada el mismo año de su hundimiento / DLM
A Isidoro de la Orden, el comienzo de la Guerra Civil le había pillado a bordo del submarino C-3, construido en Cartagena y entregado a la Armada el 4 de Mayo de 1929. Marinero señalero, padeció las incertidumbres que se produjeron los primeros días de la Guerra Civil. La orden de salir a patrullar el Estrecho de Gilbraltar lo desplazó a Málaga, en cuyo puerto fue depuesto su comandante, el teniente de navío Viniegra, saliendo el 21 de Julio con destino a Tánger como escolta del buque tanque Ophir e interviniendo, en los días siguientes, al bloqueo del Estrecho.
El 15 de Agosto fue despachado para el Cantábrico, teniendo que volver a Cartagena por un fallo en las máquinas (probablemente un sabotaje) y saliendo de nuevo diez días después.
Tras un prolongado período de patrulla por el Norte, volvió a Málaga el 8 de Octubre, para retornar a Cartagena días después.
Se hizo nuevamente a la mar entre el 10 y el 11 de Diciembre, poniendo proa a Málaga, donde se unió al resto de la Flota Republicana surta en ese puerto, con órdenes de salir a patrullar al día siguiente.
La madrugada del 12 de Diciembre, el C-3 salió del puerto de Málaga con rumbo a la punta de Calaburras. La inteligencia republicana había avisado de la presencia en la zona del poderoso crucero Canarias y se prevenía de un posible bombardeo sobre Málaga. La misión del C-3 era de servir de aviso temprano ante la aparición del crucero, con lo que estableció un rumbo en zigzag frente a la bahía de Málaga.
A bordo, la dotación se afanaba en sus labores cotidianas. Al medio día, la guardia entrante se dispuso a comer. El menú constaba de un caldo gallego y huevos fritos con tomate, que la dotación devoró con el hambre que da la juventud. Al pasar frente a la cocina del submarino, Isidoro fue interpelado por el cocinero, muy atareado en ese momento, preparando el menú de la guardia saliente, rogándole que subiera a cubierta para arrojar la basura. La buena disposición de Isidoro para ayudar a su camarada le salvaría la vida.
Tras el preceptivo permiso del oficial al mando, Isidoro subió a cubierta, disponiéndose a arrojar su carga por la borda. Eran las 14:19 horas de un día en calma, apenas sin viento y con buena visibilidad. Entre otros buques, Isidoro distinguió la silueta de un destructor, con el numeral H-09 pintado en la amura. Se trataba del HMS Acasta, un destructor inglés que estaba realizando barqueos de ciudadanos británicos entre Málaga y Gibraltar.
Fotografía de Úrsula hija de Dönitz y casada con el comandante Hermann Hessler, de quien cogieron el nombre para la operación / JB
Fotografía de Úrsula hija de Dönitz y casada con el comandante Hermann Hessler (dcha.), de quien cogieron el nombre para la operación / JB
En la vela, haciendo su vigilancia, se encontraban el comandante del submarino, alférez de navío Antonio Arbona, el oficial de derrota, capitán mercante Agustín García-Viñas y el marinero Asensio Lidón. De pronto, todo se volvió confuso.
Isidoro fue proyectado por el aire, chocando con los cables que pendían de los postes de la telegrafía sin hilos, que le produjeron varias heridas, hasta que cayó al agua. Cuando pudo recuperarse, el submarino C-3 había desaparecido de la superficie, en la que flotaban, además de restos del submarino, los hombres que estaban en la vela. El comandante, que mostraba graves heridas, desapareció bajo el agua, quedando solo el grupo formado por Isidoro, García-Viñas y Lidón.
Los náufragos fueron recogidos por un pesquero que, testigo del ataque, se acercó a la zona del hundimiento, y trasladados a Málaga. El destructor inglés, haciendo gala de flema británica, levantó el fondeo y su comandante, consciente de lo que había sucedido, fue a fondear a una zona más protegida frente a ataques de submarinos.
Un rato después, el almirante Boehm recibía el siguiente radio “A las 14:19 hemos hundido submarino de la clase C delante de Málaga, en la bahía se hallaba fondeado destructor inglés H09.”
El mensaje procedía del U-34 que, en su camino de vuelta a casa, se internó en la bahía de Málaga en busca de blancos de oportunidad. A través del pericopio, su comandante, Harald Grosse, contempló la silueta del submarino C-3, fácilmente identificable en aquel claro día de Diciembre. De inmediato, dictó orden de ataque. El calculador de tiro de torpedos empezó a trabajar y pronto se encontró la adecuada solución de tiro, pasando los datos al torpedo que habría de ser lanzado y ajustando su velocidad, rumbo y profundidad.
Torpedo, los! La orden retumbó por los intercomunicadores del submarino hasta llegar a la sala de torpedos de proa, donde un torpedista accionó la palanca que liberaba al torpedo de su encierro en el tubo de lanzamiento.
La distancia entre ambos buques no era excesiva y aunque hubiera sido detectado el lanzamiento y avistado el torpedo, poco podía hacer el C-3 para esquivarlo. El torpedo culminó su carrera impactando a popa de la vela del submarino. En medio de una columna de agua que se elevó varios metros de la superficie del agua, el submarino C-3 se partió en dos, llevándose a las profundidades las vidas de 37 marinos.
Discretamente, el U-34 continuó su marcha y se reencontraría con su homólogo para volver a Alemania, a donde llegaría justo antes de las Navidades.
A partir de ese momento, solo los submarinos italianos patrullarían el Mediterráneo, hasta la adquisición por parte del bando nacionalista de cuatro unidades a Italia, de las que dos servirían definitivamente en la Armada Española: el General Mola y el General Sanjurjo.
Recuperado de sus heridas y terminada la guerra, Isidoro de la Orden volvería a Cabo de Palos, a ejercer su oficio de pescador hasta que, años más tarde, abrió el popular Restaurante Kati, en la playa de Levante, ofreciendo a su clientela exquisitos calderos.
Isidoro aborrecía los huevos fritos con tomate, fruto de su amarga experiencia que nos relataba cuando compartíamos con él algún aperitivo en la terraza de su establecimiento.
Jorge Bañón para diariodelamanga.com

Los combates entre submarinos de la Segunda Guerra Mundial

La flota militar de submarinos soviética era la mayor del mundo durante la Segunda Guerra Mundial. Era dos veces mayor a la de Estados Unidos y casi cuatro veces mayor a la de Alemania (la Kriegsmarine). No obstante, las misiones que se le impusieron fueron bastante estrictas. Debido a su situación geográfica, la URSS no podía luchar por la superioridad en los océanos. Únicamente tenía acceso a aguas abiertas en dos regiones, y en la zona cercana al Círculo Polar y en el Extremo Oriente no había posibilidades de desplegar una infraestructura marítima militar lo suficientemente eficaz.
La única opción eran los mares cerrados: el Mar Negro y el mar Báltico. Tras el inicio de la guerra, la armada soviética esperaba poder atacar las comunicaciones marítimas del enemigo que se encontraban en estas regiones. La URSS no podía competir con la potencia de los submarinos alemanes y posibilidad de que Gran Bretaña participara en la guerra con su importante flota fue durante mucho tiempo una incógnita. La decisión de desarrollar la flota de submarinos era la única opción posible: los costes relativamente bajos que requería su construcción permitieron crear una gran fuerza militar capaz de desempeñar un importante papel en los teatros marítimos de la guerra.

Duelos submarinos

Submarino soviético M-98Submarino soviético M-98
Los historiadores contemporáneos han descubierto un hecho curioso pero poco conocido. En el número de submarinos alemanes hundidos, la Armada de la URSS dejó atrás a sus aliados occidentales: cuatro de cada nueve submarinos hundidos de la Kriegsmarine en todos los teatros de operaciones fueron abatidos por submarinos soviéticos. Hubo auténticos duelos marítimos en las frías aguas de los mares del Báltico y de Barents.
La victoria final fue para la Armada de la URSS: cuatro submarinos enemigos abatidos frente a tres soviéticos. El día después del ataque de Alemania contra la URSS, un submarino alemán U-144, aprovechando su superioridad en armamento, envió al fondo del mar a un submarino soviético M-98. Pero un mes y medio más tarde, el U-144 sufrió esa misma suerte. Un submarino soviético de la clase Schuka, desde las costas de Estonia, dejó sin posibilidades de defenderse al capitán alemán gracias a un preciso disparo de sus torpedos.
Schuka. Foto: Ria NovostiSchuka. Foto: Ria Novosti
Dos años después, otro duelo finalizó con la victoria soviética. Un submarino U-639 que se dedicaba a instalar minas en el mar de Barents fue abatido de forma totalmente inesperada para su tripulación por tres torpedos soviéticos.

El armamento submarino de la URSS

MaliutkaMaliutka
Durante los combates los submarinos soviéticos actuaron con gran eficacia y precisión. Los submarinos de la serie Maliutka no podían considerarse precisamente un arma demasiado amenazadora. Para conseguir que fueran compactos y pudieran ser transportados en ferrocarril, se sacrificó no solo la comodidad de la tripulación, algo que podía resultar en cierto modo admisible, sino también su seguridad.
El submarino tenía un solo propulsor, su resistencia no le permitía descender hasta las profundidades óptimas para disputar combates y una tormenta severa podía literalmente partirlo por la mitad. Pero lo más sorprendente es que fueron precisamente los Maliutka los submarinos que mostraron más eficacia durante los años de la guerra. Abatieron más de 60 transportes del enemigo y ocho buques militares. Las habilidades de la tripulación compensaban sus defectos técnicos y le permitieron alcanzar unos resultados impresionantes.
Los submarinos soviéticos del tipo Srédniaia (S) eran toda una novedad para su tiempo. En el lecho marino lleno de minas del Báltico no pudieron desarrollar todo su potencial militar, pero aun así consiguieron unos resultados asombrosos. Por irónico que pueda parecer, los enemigos de los submarinos tipo S eran sus análogos alemanes, aunque los constructores soviéticos reformaron el proyecto inicial y lo adaptaron para el uso de equipos y armamento rusos.
El resultado fue un submarino universal cuyo potencial quedó demostrado por un hecho notable: un submarino de la serie S sufrió durante los años de la guerra cerca de cien ataques con bombas de profundidad y no sufrió ningún daño.

Pipe Sarmiento: “Es aberrante que naveguen submarinos nucleares”

pipe

La actualidad informativa ha estado marcada, esta semana, por el accidente del HMS Ambush con un buque mercante, del pasado miércoles. Para abordar este asunto, en COPE Campo de Gibraltar-Costa del Sol hemos contado con la opinión de Pipe Sarmiento, abogado especialista en Derecho Marítimo y experto conocedor del Campo de Gibraltar, colaborador de Grupo Diario Area, durante muchos años.
¿Se confirma que el accidente fue en zona de Levante?
Sí, es la única zona donde un submarino puede moverse. Dentro de la bahía es absolutamente imposible. Hubiera sido una aberración mucho mayor. Resulta sorprendente que pueda pasar una cosa así con un submarino tan sofisticado como ese.
¿La OTAN que prohíbe en estos casos?
No sólo con la OTAN sino también pasa con el resto del mundo. Está prohibido que los submarinos pasen sumergidos por los Estrechos. Reino Unido estaba contraviniendo esta normativa.
Es importante, por tanto, la legislación relativa a los submarinos…
Así es. Ya es aberrante que en los mares naveguen submarinos nucleares. Estamos hablando de un invento de los americanos que están siendo muy vigilados por la OTAN puesto que son verdaderas bombas flotantes, como un chernobyl en pequeño. Es un peligro grave.
Vela sumergible afectada… 
La torreta si véis las fotos, recibe un golpe brutal. Y que la torreta se ha hundido un poco abajo, y justo debajo de ahí está el reactor nuclear. Pero el secretismo por parte de las autoridades es alarmante. No nos lo contaron con el Tireless o con otros submarinos nucleares que han sufrido accidentes. Tratan de pasar este último como leve, pero a mí se me ponen los pelos como escarpias si el reactor hubiera reventado. Una catástrofe de consecuencias que mejor no pensar.
¿Habría que exigir a Reino Unido más prevención y que cumplan la normativa?
El Reino Unido con esta forma de pensar que tienen, con ese juego de hipocresía tan tremendo, es casi improbable. Todos los países han demandado a los ingleses mayores medidas de prevención. Y como dicen los ecologistas y cualquier persona con sentido común, si te saltas leyes y vas por el mundo como te da la gana, va ser imposible que hagan algo para reparar esto. Incomprensible puesto que los primeros que saltarían por los aires y quedarían afectados con la radioactividad serían los propios habitantes gibraltareños. Sé que España presenta cuestiones en este sentido. Y es aterrador que esto siga pasando. Un asunto complejo al igual que las relaciones con Gibraltar.
AREA/A.Mateo/M.Moreno

Los submarinos de propulsión nuclear nunca son seguros



Lo dijimos entonces, y lo repetimos ahora, los submarinos de propulsión nuclear son un riesgo para la población de las áreas circundantes y para la vida marina. Los escapes del reactor o los accidentes son una posibilidad real y esta semana hemos sido testigos una vez más. No queremos buques nucleares en las costas.


No tenemos constancia de que el Ministerio de Defensa tenga protocolos para poder verificar los efectos radiológicos tras un accidente como el del pasado miércoles. Se debe informar a la ciudadanía de manera ágil y transparente de lo que ha pasado y de los riesgos a los que se puede enfrentar. 

La utilización de energía nuclear con fines militares, es económicamente injustificable, está estratégicamente mal concebida y es moralmente reprobable. Todo el dinero invertido en material militar nuclear podría hacer frente a amenazas reales como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Esta es la verdadera seguridad que nosotros y nuestro planeta necesita.ç


TELDE

La historia demuestra que ningún programa nuclear puede ser pacífico, seguro y limpio, con independencia de si es para fines civiles o militares. 

CENTRALES NUCLEARES A LA DERIVA

Hay quien con la edad suficiente pueda recordar el mensaje que radio pirenaica trasmitía sobre la existencia de una base secreta  de submarinos “polaris” en Gibraltar. Fue a principios de la década de los 60 del siglo pasado, en plena guerra fría, nada de fría  por esas fechas y que se calentaba  por momentos ante distintos acontecimientos internacionales: los misiles en Cuba, las primaveras de Praga o el recién aplastamiento de la revolución Húngara.  Los submarinos (SLBM) Polaris, comenzaron a operar desde 1960, portando el misil balístico desarrollado por la Lockheed. Hay quien afirma, ya entrado el siglo XXI, que esa base “secreta”  existe y que se reparan y suministran de todo tipo de material, incluido misiles nucleares, llegando a dar hasta cifras (64).  ¿Verdad?  ¿Ficción?
Cierto y verdad es que cuando Gran Bretaña no devolvió en el tratado de Utrecht, ni ha devuelto Gibraltar en estos cientos de años, como así hizo con otras conquistas, por ejemplo Menorca, es porque la situación estratégica del Peñón es evidente. Igualmente es cierto y verdad que un 19 de mayo del 2000 la amenaza de la avería del submarino Tireless, cuyo nombre se traduce por “Incansable”, que atracó en Gibraltar con el circuito de refrigeración de su central nuclear, hizo vibrar el corazón, y algo más, de cientos de miles de personas. La mayor manifestación conocida en la ciudad de Algeciras congregó contra esta permanente amenaza nuclear a 60 mil personas según las fuentes del momento. Y la avería no debía ser menor ya que estuvo en el Peñón muchos meses reparándose. La población pedía el cierre de la instalación militar nuclearizada en Gibraltar y con ello evitar la llegada constante de submarinos nucleares, por los reactores que los mueven y por la mortífera carga nuclear militar de sus misiles.
Repasando las hemerotecas se pueden contabilizar no menos de 70 confirmaciones de atraques de submarinos nucleares en estos 16 años, después del Tireless, que por cierto volvió a sufrir una avería en 2003 cerca de Gibraltar . Gran Bretaña, e incluso Estados Unidos que viene utilizando la base naval de Gibraltar, escuchan, presentan sus excusas, pero siguen haciendo lo que mejor les parece.
Ahora con el despiste del submarino nuclear HMS Ambush que ha colisionado con un mercante cuando emergía en aguas del Estrecho, se vuelve a suscitar el asunto, aunque no falta mes en el que algún que otro buque nuclear surque las tranquilas aguas de la Bahía de Algeciras.  ¡Y a “callar” toca!. Porque los sistemas de vigilancia españoles si identifican a estas naves y cada vez que se adentran en la bahía de Algeciras debería ser publicitado para general conocimiento y repudia de la población civil que asume graves riesgos innecesarios. Mucho mayores que si de una central nuclear se tratara, porque al menos las centrales nucleares están quietas y no chocan con un barco sí y otro también.
Fdo Rafael Fenoy Rico