11 noviembre 2018

Ejército sueco está preocupado por ‘submarino’ visto cerca de la capital


Los políticos suecos están buscando respuestas después de que surgieron informes sobre el avistamiento de un submarino en aguas de Estocolmo en junio, sobre el cual los militares no informaron al comité de defensa del Parlamento.
El periódico Dagens Nyheter informó a última hora del jueves que tres instructores adolescentes y niños en un campamento de navegación en el suburbio de Lidingö vieron el misterioso barco el 28 de junio. Durante aproximadamente 20 minutos, observaron lo que creían que era un submarino gris oscuro o negro cerca de la superficie y lo vieron alejarse de donde navegaban en botes (Te puede interesar: Tecnología de guerra antisubmarina de EE.UU supera dos pruebas críticas)
Los adolescentes tomaron fotografías y un video corto del objeto, que Dagens Nyheter publicó en su sitio web. El ejército sueco se enteró del incidente varios días después, y envió a dos oficiales a interrogar a los adolescentes, de 17 y 18 años, el 4 de julio.
Dagens Nyheter dijo que ni el ejército sueco ni los submarinos civiles estaban activos en el área en el momento del avistamiento.
Los políticos suecos expresaron su sorpresa por no haber sido informados de la posible incursión. “No hemos sido informados de esto previamente. Han estado sentados en esta [información] durante varios meses. Deberían haber resuelto de qué se trata todo esto “, dijo a Dagens Nyheter el diputado del Partido de los Pueblos Liberales Allan Widman, miembro del comité de defensa del parlamento.
Tengroth dijo que los militares informarán a los legisladores suecos “relativamente pronto”. Suecia se baña en ecos del drama de la guerra fría mientras continúa la caza de submarinos.

Situación repetitiva

Los informes de avistamientos de submarinos no son infrecuentes en Suecia. En octubre de 2014, Suecia lanzó una caza masiva de un submarino extranjero, sospechoso de ser ruso, en el archipiélago de Estocolmo durante un período de ocho días. Los militares confirmaron posteriormente que “un mini submarino” había violado sus aguas territoriales, pero nunca pudo establecer la nacionalidad del buque.
Después de años de recortes militares masivos en el período posterior a la guerra fría, Suecia ha incrementado sus gastos de defensa en los últimos años, en gran parte centrándose en mejorar su capacidad para detectar e interceptar submarinos.
Un país que no es miembro de la OTAN, Suecia también ha incrementado sus capacidades militares y ejercicios con la alianza, incluidos los ejercicios actuales de Trident Juncture 18, en medio de signos de un comportamiento ruso más asertivo en la región del Báltico.

El submarino que repartía el correo para el bando republicano

Captar dinero para el maltrecho tesoro republicano mediante carteros subacuáticos viajando a bordo de un submarino y usando para la correspondencia unos sellos especiales de gran valor filatélico. Esa fue la idea del Gobierno de la República y así la llevó a cabo. Hace 80 años un submarino de la Armada –gran parte de la flota quedó en manos de los leales a la Constitución– unió los puertos de Barcelona y Maó. 
Promocionado a bombo y platillo desde hacía semanas –había que vender muchos sellos–, el submarino C-4 hizo el viaje inaugural de la línea, y a la postre único de aquel audaz servicio, el 12 de agosto de 1938 sobre las 20 horas. El sumergible, comandado por un oficial soviético, alcanzó puerto menorquín a las 13.00 horas del día siguiente. Tras despachar la carga postal y reavituallarse, partió de Maó el 17 de agosto a las 22 horas y llegó a Barcelona aproximadamente a la misma hora del día siguiente.

“El bando republicano mató a muchos jefes y oficiales de la Armada, incluidos los de submarinos. Tenían casi toda la flota, la totalidad de los submarinos, pero les faltaron jefes y oficiales”, explica Marcelino Rodríguez, capitán de navío retirado, filatélico e historiador. Eso explica que fuera un comandante soviético el que comandara el C-4.
El 21 de agosto de 1938, La Vanguardia decía en su página 13: “Con absoluta normalidad se ha realizado el primer viaje del correo submarino. Miles de cartas han sido transportadas por este nuevo medio de comunicación postal, llevando a todo el mundo una muestra más de la potencialidad de la República [...]”. 

La nave C-4, comandada por un oficial soviético, hizo finalmente un único viaje sin casi obstáculos


Pese a la presencia de alguna embarcación de la flota enemiga, el C-4tuvo un viaje de ida y vuelta bastante tranquilo. Tal como recuerda Rodríguez, los submarinos de esa época navegaban principalmente en superficie –a diferencia de ahora– y solo se sumergían en caso de amenaza. Pero los ataques, por ejemplo, se hacían emergidos. El sumergible del correo entre Barcelona y Maó navegó bajo el agua a la entrada del puerto menorquín por la presencia de unos patrulleros del bando de los generales rebeldes y “durante el viaje de regreso al encontrarse en alta mar con un avión italiano”, relata el historiador y filatélico.

El redactor de la noticia en La Vanguardia de 1938 no sabía todavía que tras el viaje inaugural no habría ningún otro más. Imbuido del ambiente propagandístico de la época, en el texto se adivina la necesidad que tenía el Gobierno de Juan Negrín de captar la atención y, sobre todo, cualquier ayuda material o económica de las potencias occidentales. Parte de las adquisiciones de los sellos, en los diferentes formatos que se vendieron, fueron pagados en francos franceses y en libras esterlinas, aunque parece que fue México el país que más sellos compró e hizo un mejor negocio.
El valor facial de los sobres conmemorativos y los sellos impresos era de 750.000 pesetas en 1938. A finales de ese mismo año, su precio ya se había elevado por encima de los ocho millones y se especula con que alcanzaron los 20 millones de pesetas. Hoy siguen teniendo gran interés para los aficionados. La serie dentada puede costar unos 800 euros, según los cálculos de Rodríguez, y una hoja bloque, con los seis sellos, sin dentar, puede alcanzar fácilmente los 5.000.
Relata este historiador amante de los sellos que, más allá del correo submarino y con el ánimo de aumentar las menguantes reservas, el Gobierno de la República “mandó muchas cartas a direcciones falsas. Se ponía el matasellos y se devolvía al propio Correos. Así, tenían muchas marcas”. “El viaje fue propagandístico. Había necesidad de darse a conocer. Se ganó mucho dinero con la venta de los sobres y los sellos. Además, así se dio apoyo moral a la población de Menorca, que estaba aislada”, afirma el capitán de navío Rodríguez. Se refiere al bloqueo que el bando sublevado sometió a Menorca, la única isla balear que seguía leal a la República.

La dotación del C-4 era sobre el papel para 40 efectivos. Pero en aquel viaje del servicio postal submarino navegaron a bordo, además del personal propio del sumergible, periodistas y personal de Correos. Se calcula que se transportaron a bordo entre 500 y 600 efectos filatélicos, que incluían sobres dirigidos a personalidades de la isla, como comerciantes o escritores, pero también se llevaban las llamadas “postales máximas”, que son aquellas cuya imagen es la efigie del sello. “Todo iba firmado. Alguno de los sobres llegaba a tener medio metro de tamaño. Los dirigidos a las autoridades eran de 18 por 23 centímetros”, relata el capitán de navío retirado con precisión.
El submarino que repartía el correo para el bando republicano
En superficie. El submarino C-4, responsable del servicio postal entre Barcelona y Maó, en una foto de finales de los años veinte en Cartagena (La Vanguardia)
El submarino C-4 y toda su dotación no repitió el servicio postal, pero sí hizo un último viaje a las Islas Baleares. En 1946, fue protagonista de una tragedia. Participaba en unas maniobras navales. Al emerger, se topó con el destructor Lepanto y ello provocó el inmediato hundimiento del submarino. Nada pudo hacerse. Los restos del C-4reposan en el fondo de las costas de Sóller, en Mallorca.
Enrique Figueredo para La Vanguardia

Función de los Submarinos

Los militares usan submarinos para patrullar las aguas marítimasy para atacar barcos enemigos en épocas de guerra. Los submarinos militares son, en general, muy grandes: pueden transportar más de cien personas. También llevan armas como misiles y torpedos.
Los submarinos militares son útiles porque son difíciles de localizar y, cuando están por debajo de la superficie, son difíciles de destruir.
Científicos, investigadores y exploradores suelen utilizar submarinos pequeños para estudiar el fondo del mar y los seres vivos que allí viven. Estos submarinos pueden tener brazos mecánicos, cámaras y otras herramientas para ayudarles a los científicos a estudiar el mundo subacuático.
Por lo tanto, los submarinos de sumersión y navegación se utilizan con fines científicos tanto en el agua dulce como en el agua salada para trabajar en profundidades que son muy grandes para los buceadores humanos.
Tal invención permite no solo luchar en una batalla, sino también vivir durante meses, o incluso años, debajo de la superficie, siendo considerado uno de los mayores inventos de la historia militar.
Algunos submarinos sirven para hacer turismo bajo el agua.

Partes de un submarino

Un submarino tiene tanques inmensos, llamados tanques de lastre, que le permiten a la embarcación sumergirse y volver a la superficie. Los tanques se llenan de agua para darle al submarino el peso necesario para sumergirse. Cuando el submarino está listo para volver a la superficie, el agua del tanque de lastre se sustituye por aire. Esto hace que la embarcación lo suficientemente liviano para flotar.
Los submarinos se mueven gracias a motores impulsados por combustible, baterías, fuentes de energía nuclear o una combinación de estos medios. Las hélices hacen que la embarcación se mueva por el agua.
La tripulación de un submarino utiliza equipos complejos para encontrar el camino a través de los océanos profundos y oscuros. Para encontrar submarinos enemigos y otros objetivos, el submarino suele usar un sonar. El sonar es un equipo similar al radar, con la diferencia de que este localiza los objetos por medio de ondas sonoras.
Otros equipos a bordo mantienen el aire limpio y el agua fresca para la tripulación todo el tiempo en la que el submarino está sumergido.

Historia

En 1620, un inventor alemán llamado Cornelis Drebbel construyó el primer submarino que funcionaba. Era un barco a remo recubierto de cuero, que podía llegar a una profundidad de 4,5 metros.
El inventor estadounidense David Bushnell construyó un submarino, que usó en 1776, durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos. En 1800 otro inventor estadounidense, Robert Fulton, construyó el Nautilus, un pequeño submarino que podía colocar explosivos en los barcos.
Otros inventores probaron submarinos movidos por gasolina, a vapor y a baterías. A principios del siglo XX, los submarinos tenían tanto motores impulsados por diésel (un tipo de motor de combustión interna) como motores eléctricos a batería.
El motor diésel movía el submarino en la superficie; el motor eléctrico funcionaba debajo del agua. Los militares usaron estos submarinos diésel eléctricos en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

la empresa MTorres se lanza al agua

REDACCIÓN
Pamplona - 5 noviembre, 2018
Manuel Torres, fundador de MTorres.
Manuel Torres, fundador de MTorres.
El próximo proyecto de MTorres, la empresa de Torres de Elorz fundada por Manuel Torres, es el diseño y creación de un submarino cuyo casco estaría construido en fibra de carbono. Según una información publicada por ‘El Español’,  la empresa adelantó algunos datos del sumergible durante las Jornadas Nacionales de Comunicación y Defensa, celebradas en la Escuela de Infantería Marina de Cartagena: pesaría un 80% menos que los modelos actualesde las mismas dimensiones y dispondría de una capacidad de carga significativamente mayor, lo que permitiría dotarle de baterías más potentes.
MTorres, que ya ha desarrollado un prototipo de avión con sistema de fabricación automatizada sin molde para fuselajes en fibra de carbono, único a nivel mundial, el proyecto Torreswing, aplica ahora una técnica similar al casco de los submarinos, lo que simplificaría y abarataría su construcción y permitiría crear unos sumergibles  más ligeros, ágiles, resistentes, rápidos y eficientes. Además tendrían más autonomía, por lo que Torres denomina a su invento “submarinos caza”, equiparándolos a lo que supuso para la aviación militar la llegada de los cazas de combate.
La nave pesaría un 80% menos que los submarinos actuales, sería más rápida y resistente y su construcción significativamente más barata.
Según ‘El Español’, a mediados de este mes de noviembre Torres quiere presentar este modelo a los responsables de Navantia con el fin de que los responsables de I+D de la compañía de defensa española valoren la oportunidad de utilizar la fibra de carbono en sus naves subacuáticas. También quiere dar a conocer su proyecto al Ministerio de Defensa.
Si en el plazo de dos meses no recibe la conformidad de Navantia y del Ministerio para colaborar en el desarrollo de su invento, Manuel Torres está dispuesto a llevar su propuesta a la industria norteamericana de Defensa, donde su empresa ya cuenta con una posición muy sólida. Entre otros, los aviones F-35 emplean en su construcción maquinaria de la compañía española. En el caso de los submarinos de fibra de carbono, al igual que en otros proyectos de MTorres, la intención de Torres es suministrar la maquinaria para su fabricación a los constructores finales de los modelos.

El 'submarino caza' o Isaac Peral II

Un murciano con los pies en la tierra, que innova por mar y aire

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ
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Después de repasar y repensar las estadísticas, se suele comentar que en la Murcia provincial, regional o reinal son más los pocos que los muchos. 
-¿Es una advinanza?
Pudiera. Eso supone que el millón y medio que somos nos movemos, en casi todo, por debajo de la media nacional. A cambio, un número interesante de paisanos (empresarios, escritores, artistas, artesanos y así) dan una talla que delata cualidades muy sobresalientes. No digo que una mayoría sea deficiente, al lado de una minoría magnífica. Es que los murcianos somos, uno a uno, cojonudos. Y todos juntos, flojeras. 
Tanto si esta apreciación se compadece o no con la realidad, Manuel Torres -capitán de la empresa aeronáutica MTorres- está hecho de dinamita frutal, como definió Miguel Hernández al murciano. El término dinamita conviene aclararlo en los tiempos terrorísticos que padecemos. No significa que los de Murcia vayamos por ahí horadando con cartuchos la cantera Patria. Por eso el poeta -que nos conocía bien- añadió a la expresión 'dinamita' la palabra 'frutal'. Así dejaba claro que 'lo explosivo' se dulcificaba con algo tan excelente y apetecible como 'lo frutal'.
De cuando en cuando, Manuel Torres llama nuestra atención con su capacidad innovadora en la industria aeronáutica. Lo último es que, a la chita callando, se dispone a construir, si es que no lo ha hecho ya, un submarino a base de fibra de carbono. Nada que ver (o poco que ver) con los submarinos convencionales, fabricados con hojalatas más o menos resistentes. 
Este que decimos viene a ser -se nos anuncia- un 'submarino 'caza' (por ligero y veloz), a semejanza de los aviones de combate. Ahí queda eso. Además de lo dicho, el prototipo «tiene el doble de resistencia y la quinta parte del peso de los sumergibles modernos de sus mismas dimensiones». Otro de esta tierra, el cartagenero Isaac Peral, hizo posible navegar por debajo de la superficie marina. Y uno más de la zona, Juan de la Cierva, nos permitió subir a los cielos. 
No haré comparaciones odiosas. Sencillamente, me quedo con los tres, como arquetipos de lo mejor que ha dado la Murcia del uno por uno.