25 junio 2021

El S-80: por qué un submarino español

 La construcción naval bascula rápidamente hacia Asia, dejando a Europa cada vez más debilitada. El balance de contratación de nuevos buques en el mundo en 2019 durante la pandemia se saldó con una caída generalizada de la actividad, pero con dos escenarios bien distintos. China, Corea del Sur y Japón acaparan el grueso de la actividad constructiva, sumando más del 80% de los buques contratados, mientras, Europa queda relegada a un centenar de pedidos que no suman ni la séptima parte de la cartera de los buques encargados en Asia.

Construcción de mercantes en unidades durante 2019 (Statista)

Si analizamos la construcción de submarinos, veremos que también ha girado hacia el Oriente donde se siguen sumando países con submarinos (Péron-Doise, 2018).[1] No solo se construyen barcos mercantes, también submarinos que requieren una alta tecnología, aceros especiales y sistemas de soldaduras muy exigentes.[2] Esto nos lleva a pensar que, en un futuro, nuestros astilleros, también los europeos, tendrán que competir de manera minoritaria en un mercado muy complicado donde solo hay presentes una decena de compañías y esto significará, quedarse fuera de la última tecnología naval.

Países con submarinos en Asia (Naval News, HI Sutton).

Navantia se encuentra en un momento crucial. La pérdida del contrato de la FFG(X) y la fusión de Naval Group y Fincanteri en la Joint Venture Navaris nos hace temer lo peor. El mercado de superficie va a estar complicado a pesar del éxito de las fragatas F-100 y la futura corbeta europea, y por eso, se ha apostado por una nueva fragata, la F-110. El desarrollo de la fragata F-110 constituye el segundo programa de armamento de la industria naval española. El diseño y construcción de los cinco buques previstos reúne un potencial de comercialización enorme.

La puesta a flote del submarino Isaac Peral S-81 también ha fijado los ojos en Navantia. Cuando el Isaac Peral comience a prestar servicio dentro de un par de años, se habrá completado un círculo que comenzó a trazarse hace más de 130 años. En 1888 concretamente, se botó el primer submarino torpedero de la historia creado por un joven teniente de navío de la Armada española, Isaac Peral y Caballero.

El camino no va a ser fácil, el diseño de un submarino es un trabajo de ingeniería altamente especializado, y complejo, que pone en valor la capacidad tecnológica de la industria naval de un país. Se trata de uno de los mayores retos a los que se puede enfrentar cualquier ingeniería, incluso más complicada que la espacial. La construcción del S-80 es una revolución para España y su culminación potenciará nuestra presencia internacional.

Este programa es estratégico para el posicionamiento tecnológico e industrial, tanto de Navantia como de las numerosas empresas españolas que participan en él. Por ejemplo, los submarinos surcoreanos, tercera potencia en Asia, montan sistemas electrónicos y de telecomunicaciones de Indra; los alemanes, segunda potencia de Europa, también, y todo, gracias al S-80 que hace de catalizador económico, liderazgo tecnológico y empuje industrial. La inversión realizada no se materializará a corto plazo, seguramente, seguiremos pensando en que ha sido un derroche, como se pensó en 1888 cuando Peral puso a flote su submarino. Volverán los lamentos ante la menor dificultad que haya durante las pruebas.

Guillem Colom nos hace un análisis muy interesante sobre la industria de la defensa y el problema que presenta el caso de España (Colom-Piella, 2019). Sin inversión no es posible que haya industria y sin industria no podemos vender barcos, obligándonos a importarlos de fuera, seguramente a algún país asiático. Pero no es un problema solo de España, toda Europa se encuentra en retroceso y deberíamos empezar a pensar en un consorcio europeo. Por ahora, todos especulamos que podemos hacerlo solos pero los números no nos engañan, el sector naval europeo está mal, incluso Francia está falta de ingenieros (Domaizon, 2021).

Los problemas del S-80 no han acabado. El mayor inconveniente es cuando vuelvan a surgir escollos y queramos abandonar el programa, como hicimos con el proyecto de un joven teniente de navío que hubiera supuesto una revolución para la Armada Española y para la España del siglo XIX, justo cuando perdimos nuestras últimas colonias. El camino no va a ser fácil, las vacilaciones surgirán y serán fuertes- Las pruebas como en todo prototipo se tendrán que repetir, es el momento de hacer memoria y no cometer los mismos errores.

El valor añadido de construir submarinos es estratégico. Que nadie piense en euros, se trata de ganar independencia y, sobre todo, ganar prestigio. La industria de defensa española es puntera, exportamos a muchos países, algunos con un PIB muy superior al nuestro, pero lo que de verdad se conseguirá con el S-80 es pasar a ser miembro de pleno derecho de ese exclusivo club de países con capacidad de diseñar y construir submarinos.

Estamos preparados y contamos con una sólida base industrial y tecnológica para salir adelante. Tenemos la absoluta confianza en que repetiremos el éxito de las fragatas F-100 y que pronto empezaremos a construir todo tipo de vehículo submarinos para el mercado internacional; no solo submarinos, esta tecnología también nos abre las puertas a los grandes XLUUV (del inglés Extra Large Unmanned Underwater Vehicles), un mercado en auge y con enormes posibilidades para Navantia al igual que el S-80 (Conte de los Ríos, 2019).

El submarino sigue siendo el arma más importante que tiene la Armada, la única que le permite trabajar en todo tipo de conflictos, convencional, irregular o gris; un arma considerada el capital shipen muchas marinas tras la llegada del USS Nautilus y la propulsión nuclear.[3]  

No sabemos cuándo ocurrirá, ni dónde, el próximo conflicto en el mar, pero sí que contará con la presencia de sistemas no tripulados. Los vehículos submarinos serán la siguiente revolución y España está tardando en meterse en esa revolución.

Navantia, gracias al S-80, será capaz de diseñar un vehículo submarino no tripulado. Ahora estamos centrados en que el Isaac Peral salga a la mar y complete las pruebas, pero no debemos perder de vista esa oportunidad (Conte de los Ríos, 2018).

Augusto Conte de los Ríos

Bibliografía

Colom-Piella, G. (2019). A New Debt Burden for Spain’s Defence Planning. The RUSI Journal, 164(7), 32-41.

Conte de los Ríos, A. (2018). El vehículo submarino autónomo de la Armada española. bie3: Boletín I.E.E.E.(10), 831-853.

Conte de los Ríos, A. (2019). El mercado de submarinos y la oportunidad de Navantia. bie3: Boletín I.E.E.E.(13), 312-336.

Domaizon, A. (2021). La stratégie d’anticipation et de maîtrise des compétences de Naval Group. Revue Défense Nationale, 839(4), 75-81.

Péron-Doise, M. (2018). Les sous-marins en Asie : des tensions croissantes sous le dioptre. Revue Défense Nationale, 812(7), 122-126.


[1] Próximamente hablaremos de esto en la Revista Ejércitos, a Australia, Bangladés, China, Corea del Norte, Corea del Sur, Malasia, Myanmar, India, Indonesia, Japón, Pakistán, Singapur, Taiwán y Vietnam se sumará pronto Tailandia y seguramente Filipinas.

[2] El ultimo país en incorporarse a la construcción de submarinos es Taiwán.

[3] El capital ship es un concepto anglosajón que se aplica a los principales buques de una armada.

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