19 mayo 2018

Marina realiza por primera vez corte de casco a un submarino

La Marina de Guerra del Perú moderniza sus cuatro submarinos en los talleres de los Servicios Industriales de la Marina (SIMAPERÚ), con la asistencia técnica y transferencia tecnológica del astillero alemán Thyssenkrupp Marine System GmbH, informó el Ministerio de Defensa.
Un comunicado oficial destacó que los expertos del SIMA, en el puerto limeño del Callao, efectuaron por primera vez en su historia el corte del casco resistente en el submarino “Chipana”, el primero en ser sometido al proceso de modernización.
Agregó que esta operación marca “un hito para el incremento de las capacidades operativas de la industria naval” en Perú.
Además, fue supervisada por el ministro de Defensa, José Huerta, y el comandante general de la Marina de Guerra, el almirante Gonzalo Ríos.
“Es la primera vez que se realiza una labor de esta naturaleza y, por la importancia y trascendencia que tiene, debo felicitarlos. Estamos aún a mitad de camino, pero estoy seguro que esta tarea será muy reconfortante cuando este submarino se ponga nuevamente a la mar, y se convierta en un instrumento más para la defensa nacional”, señaló Huerta a los expertos del SIMA a cargo de los trabajos.
Según la nota oficial, durante el corte de casco se separó el cono de popa y la sección de proa del submarino, con el objetivo de retirar sistemas y equipos de gran dimensión, como el motor de propulsión y otras maquinarias principales, que no podrían moverse en un mantenimiento normal.
“Cabe señalar que el único acceso al submarino son las escotillas, que cuentan con un diámetro limitado y no permiten retirar sistemas y equipos de gran dimensión para que estos sean reparados y modernizados”, acotó.
El proyecto de modernización incluye “realizar un gran salto tecnológico, el cual implica el cambio de compartimento de comando, nuevos sistemas de control de tiro, sistemas de propulsión, overhaul del sistema eléctrico, entre otros”.
La potenciación y modernización de las cuatro unidades submarinas permitirá ampliar su horizonte de vida útil en 15 años, para lo cual también ingresarán a los talleres del SIMA los submarinos “Angamos”, “Antofagasta” y “Pisagua”.
Fuente: EFE
  • La Marina de Guerra del Perú moderniza sus cuatro submarinos en los talleres de los Servicios Industriales de la Marina. (Foto: Andina)
  • Lo hicieron con la asistencia técnica y transferencia tecnológica del astillero alemán Thyssenkrupp Marine System GmbH. (Foto: Andina)
  • El submarino “Chipana” fue el primero en ser sometido al proceso de modernización. (Foto: Andina)
  • Esta operación marca “un hito para el incremento de las capacidades operativas de la industria naval” en Perú. (Foto: Andina)
  • Durante el corte de casco se separó el cono de popa y la sección de proa del submarino. (Foto: Andina)
La Marina de Guerra del Perú moderniza sus cuatro submarinos en los talleres de los Servicios Industriales de la Marina. (Foto: Andina)

13 mayo 2018

Los submarinos rusos 'hacen resucitar' a la Segunda Flota de EEUU

El restablecimiento de la Segunda Flota de la armada estadounidense constituye hoy, a juicio de expertos, una señal de hostilidad hacia Rusia, cuando las relaciones atraviesan una situación compleja. John Richardson, jefe de Operaciones Navales de EE.UU., sostuvo este viernes que "nuestra Estrategia de Seguridad Nacional deja en claro que estamos nuevamente en una era de competencia de grandes poderes a medida que el entorno de seguridad se vuelve cada vez más desafiante y complejo". El alto mando estadounidense ha detallado que la flota ejercerá su autoridad operacional y administrativa sobre los buques asignados, las aeronaves y las fuerzas de desembarco en la costa este y el norte del océano Atlántico. La Armada estadounidense anunció que reactivará su Segunda Flota, encargada de patrullar el Atlántico Norte, siete años después de haberla desmantelado, en un contexto de nuevas tensiones con Rusia. Cuando en enero, el secretario de Defensa estadounidense, Jim Mattis, presentó la nueva "Estrategia de Defensa Nacional", denunció las "crecientes amenazas" de China y Rusia, acusándolas de "intentar para crear un mundo de acuerdo con su modelo autoritario". La Segunda Flota, que jugó un papel fundamental, durante la Guerra Fría, fue disuelta en 2011 por razones presupuestarias y reorganización militar. 

Tribu Magazine http://tribumagazine.net/2018/05/los-submarinos-rusos-hacen-resucitar-a-la-segunda-flota-de/

Cómo era el primer submarino que describió Aristóteles hace 2300 años

Debajo de la superficie de un océano lleno de peces, Alejandro Magno está sentado en una batisfera, un tipo de artilugio de buceo. Es que a través de la historia los humanos han buscado la forma de conocer lo que hay en las profundidades de los océanos del mundo, ya sea por curiosidad científica, ganancia financiera o ventaja militar. 


El lugar más misterioso e inexplorado de nuestro planeta es la profundidad de los océanos.

A través de la historia, el ser humano ha sentido el impulso de conocer lo que contienen esas aguas con hábitats y vidas fascinantes, tan diferentes a las que existen en la superficie terrestre.

La dificultad de poder sobrevivir dentro del agua sin algún artefacto de apoyo sólo incrementó el misterio y, por ende, la curiosidad.
Sin embargo, eso no frenó la imaginación, los diseños y la eventual audacia para poner a prueba los primeros mecanismos sumergibles que terminaron evolucionando en los sofisticados submarinos que conocemos hoy en día.

Estas fueron algunas de las ideas y a aparatos que se pusieron a prueba en la antigüedad.

La batisfera


La primera mención de un aparato sumergible la hizo el filósofo Aristóteles en el siglo IV a. de C. al aludir a un supuesto evento en el que participó su más destacado pupilo, Alejandro Magno.
La historia de la aventura submarina de Alejandro fue elaborada en gran medida durante el curso de la Edad Media, especialmente en la literatura vernácula alemana.
Una versión relataba que Alejandro tenía curiosidad por explorar el océano. Se sumergió en el agua en una campana de vidrio y se llevó consigo tres criaturas: un perro, un gato y un gallo.

El que fue rey de Macedonia, Hegemón de Grecia, Faraón de Egipto y rey de Media y Persia confió a su amante más leal el cuidado de la cadena con la que se sacaba la campana a la superficie.
Pero su amante tenía un amante que la persuadió de que se fugase con él y arrojó la cadena al mar. Con la cadena inútilmente enroscada en el fondo del océano, Alejandro tuvo que idear su propio escape.

En el Medioevo se mitificó la exploración de Alejandro Magno en su barril de vidrio. Nótense las lámparas encendidas que hubieran consumido el oxígeno del barril en pocos segundos.
 
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El barril de vidrio


Otra leyenda cuenta que, durante el sitio de Tiro, el gran general griego construyó un barril completamente hecho de vidrio, en el cual podría sumergirse por algún tiempo y regresar a la superficie completamente seco.

Los hechos son un poco oscuros, pues provienen de versos apócrifos e ilustraciones antiguas, pero la idea de un recipiente invertido o campana que atrapara el aire debajo del agua y permitiera la exploración del lecho marino por su ocupante hasta que se acabara el oxígeno, fue un factor coyuntural en la tecnología naval.

Este sistema de campana sumergible ha sido utilizado durante siglos por pescadores de esponjas en el mar Egeo.
Su diseño fue mejorado a través del tiempo cuando se reconoció su utilidad en la recuperación de naufragios y tesoros perdidos en el fondo del mar.

En 1531, el inventor italiano Guglielmo de Lorena ideó una nueva aplicación a la campana sumergible al añadirle amarras para sujetarla a su cuerpo y poder desplazarse por el lecho marino para recolectar el tesoro de barcos romanos hundidos.


La visión de Leonardo


El potencial militar de una nave sumergible también impulsó la creatividad durante el Medioevo y el Renacimiento.
El mismo Leonardo Da Vinci, precursor de los aparatos voladores y tanques de guerra, dibujó a principios del siglo XVI una embarcación de doble casco semisumergible.

Los dibujos de Leonardo Da Vinci se anticiparon a muchas futuras invenciones, como este aparato volador que diseñó.
Aunque algunos se han referido a este como el "submarino de Leonardo", se trataba de un armazón con espacio suficiente para acomodar una persona sentada en su interior.

En la parte superior tenía una torre de mando sellada con una tapa, que se anticipó al diseño de los submarinos modernos.
 

Primeros prototipos


Quizás el primer prototipo de lo que podría considerarse un submarino de verdad fue diseñado por el oficial naval británico William Bourne, en 1578.

En realidad se trataba de un barco completamente cerrado y sellado con piel impermeable que podía sumergirse utilizando una palanca operada manualmente, pero no tenía espacio para una tripulación.
La idea de Bourne nunca pasó de los planos, pero su diseño inspiró a otros que lo siguieron para aventurarse a construir un vehículo sumergible.
En 1605, el alemán Magnus Pegelius basó en el prototipo de Bourne la primera construcción de un sumergible que podía navegar bajo el agua.

Pero su diseño no tomó en cuenta la tenacidad del lodo bajo el agua y terminó estancado en su primera prueba.
Sin embargo, Cornelius Drebbel, un médico holandés que servía en la corte de Jaime I de Inglaterra, pudo diseñar y construir lo que se considera el primer submarino exitoso, en 1621.

La nave de Drebbel se parecía a las de Bourne y Pegelius, pues consistía de un casco exterior de cuero engrasado, templado sobre una estructura de madera.

Remos que salían por agujeros impermeables le daban propulsión, tanto en la superficie como cuando se sumergía. Se piensa que incorporaba flotadores con tubos que permitían la entrada del aire para los remeros.
Varias demostraciones se hicieron en el río Támesis, a profundidades de entre tres y cinco metros, y pudo mantenerse bajo el agua por cerca de tres horas.

No se sabe cómo era realmente este submarino y según algunos recuentos pudo haber sido una campana arrastrada por un barco.
Se dice que el rey hizo un breve viaje a bordo del aparato para demostrar su seguridad. Pero, a pesar del entusiasmo real, la nave no logró generar mucho interés en el momento.

El submarino de 12 remos que maravilló a los que lo vieron, y hasta a los que no lo vieron, en el Támesis, pintado por G.H. Tweedale.
 
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A pesar de que, por el resto del siglo XVII hubo varias propuestas más, la idea de una nave que pudiera navegar independientemente por debajo de la superficie del agua por un buen trecho y largo tiempo se consideró imposible y sin uso práctico.
Uno de los problemas principales era la falta de entendimiento sobre los principios físicos y mecánicos del desplazamiento subacuático.

La presión del agua incrementa a medida que el vehículo se sumerge a razón de una atmósfera por cada 10 metros de profundidad.
Esto implicaba el uso de materiales más resistentes y pesados lo que, a su vez, creaba problemas de estabilidad por falta de lastre y de propulsión.

Fuente: La Nación

Hallan cerca de Sebastopol un submarino hundido en un trágico accidente en 1909

Una expedición marítima encontró cerca de Sebastopol la popa del submarino ruso Kambala (lenguado, en español), hundido en el lejano 1909 durante unos ejercicios de la Flota del Mar Negro.
El 29 de mayo de aquel año, el submarino terminaba las maniobras de ataques nocturnos cuando colisionó en la entrada de la bahía del Sur de Sebastopol con el buque de guerra Rostislav. Como resultado del incidente, el submarino se 'partió' en dos partes y se hundió a una profundidad de más de 60 metros. Tres oficiales y 17 marineros murieron en el accidente.
Ahora una expedición organizada por la Sociedad Geográfica Rusa, la Universidad Estatal de Sebastopol y la Escuela Naval Superior Almirante Najimov consiguió determinar el lugar donde se produjo la tragedia hace más de un siglo.
"Los cadetes de la Escuela Najimov calcularon las coordenadas. Con la ayuda de un sonar lateral, establecieron el lugar. La popa del barco se encuentra a una profundidad de 62 metros con una elevación sobre el suelo de tres metros", explicó a Sputnik Víktor Lebedinski, investigador del Instituto Ruso de Estudios Orientales y miembro de la expedición.
"Está previsto estudiar el objeto con la ayuda de robots de aguas profundas", añadió.
De acuerdo con el científico, este incidente es considero como la primera catástrofe de la historia de la flota submarina de Rusia. La sociedad en 1909 quedó conmocionada tras conocer la noticia del hundimiento, dado que este submarino fue uno de los tres grandes construidos en Alemania para Rusia. El Kambala contaba con 50 metros de eslora.
En el verano de 1909, la proa del submarino con los cuerpos de 15 marineros se elevó a la superficie, de los cuales 12 submarinistas fueron enterrados en el cementerio militar de Sebastopol. 

Cuba y los submarinos alemanes

Durante la Segunda Guerra Mundial unos 500 buques mercantes fueron hundidos en el mar Caribe por los submarinos alemanes. En el aniversario 73 de las celebraciones por el Día de la Victoria, Sputnik recuerda a los marinos cubanos que perdieron la vida en la defensa de las fuerzas aliadas.
La posición estratégica de Cuba, considerada la llave del Golfo de México, hizo que la marina cubana se incorporara de inmediato a la lucha contra el eje Berlín-Roma-Tokio. Pero ¿cómo estas potencias tan lejanas y sumidas en los campos de batalla de Europa y Asia activaron los conflictos en el Caribe?
Jorge Vivó sobre la tumba de su hermano Aldo (archivo)
© SPUTNIK / RUDOLF KUCHEROV
"Cuba tenía una alianza estratégica importante con Estados Unidos y en diciembre de 1941 cuando ocurrió el ataque japonés a Pearl Harbor, la Isla se inmiscuyó rápidamente en la guerra, contó a Sputnik Alina Bárbara López, historiadora cubana y Doctora en Ciencias Filosóficas.
El  8 de diciembre Cuba le declaró la guerra a Japón y tres días después a Alemania e Italia. Para fines del 41, la Isla ya Cuba estaba en guerra contra las potencias del Eje.
"Sin embargo no podemos afirmar que hubo una participación directa en los campos de batalla, aunque se hizo un llamado al servicio militar y el rol de los cubanos fue vital en la región", afirmó López.
​Desde que Estados Unidos se involucró en la guerra comenzó un hostigamiento muy interesante de este lado del Atlántico de los submarinos alemanes que comienzan a hundir una gran cantidad de buques mercantes.
En los primeros meses de 1942 los submarinos alemanes hundieron 263 buques mercantes, una cifra muy superior a los hundimientos ocurridos en el Atlántico Norte, la costa Este de los Estados Unidos y zonas costeras de Canadá. Los alemanes sólo perdieron cuatro submarinos.
"Todos buques y petroleros cargados de mercancías, azúcar, y materiales estratégicos. Incluso los alemanes entran en algunas zonas navales petroleras de importancia como Curazao y Maracaibo e intentan una destrucción más directa dentro del territorio", explicó la especialista.
Según recogió la historia de Cuba, en aguas cercanas a la mayor de las Antillas fueron hundidos el buque mercante hondureño "Nicolás Cúneo", el pesquero cubano "Lalita"  y los buques mercantes cubanos "Manzanillo" y "Santiago de Cuba".
Estos dos últimos hundimientos tuvieron lugar el 12 de agosto de 1942 frente los cayos de la Florida, y perdieron la vida 31 marinos cubanos. Sólo ocho de los cadáveres fueron restacatados y velados en el Capitolio Nacional con una sentida manifestación del movimiento obrero cubano.
Antes de entrar a la guerra, la marina cubana contaba con pocas embarcaciones, todas obsoletas y vetustas. El Gobierno de los Estados Unidos firmó convenios con varios países latinoamericanos y del Caribe para fortalecer el potencial bélico de los mismos, a cambio de materias primas para la maquinaria militar estadounidense.
Fue entonces cuando el arsenal naval cubano fue reparado a interés de Estados Unidos y los marines pasaron a cumplir un rol vital en el sustento de los Aliados: custodiar barcos en la ruta Guantánamo- New York y cazar submarinos alemanes.
"A partir de entonces comenzó una estratégica actividad de la Marina de Cuba que participó en el aseguramiento de los buques, dada su posición geográfica", afirmó la historiadora.
La flotilla de cazasubmarinos comenzó a operar en abril de 1943. Se le asignó la misión de escoltar a los buques mercantes que se movían entre los puertos cubanos. Durante tres años seguidos Cuba le vendió toda la zafra de azúcar a Estados Unidos y las embarcaciones salían de forma constante desde el puerto de La Habana hasta la Florida.
"El azúcar era muy importante para elaborar las raciones de guerra, la leche condensada que era sustento energético vital para los soldados que estaban en combate en el frente", comentó la especialista.
Además, Cuba tenía la reserva más importante de níquel del mundo, un mineral estratégico para la elaboración de maquinarias y armamento militar. Esto también provocó un fuerte hostigamiento por parte de los submarinos alemanes en toda el área.
El 15 de mayo de 1943, una escuadrilla de cazasubmarinos cubanos que navegaba de Isabela de Sagua hacia La Habana escoltando a dos mercantes cargados de azúcar recibió la información de un avistamiento de submarino al norte de Matanzas, justo en medio de la ruta programada.
Un avión norteamericano dio el aviso y dejó caer una bomba de humo para fijar la ubicación precisa y fue así como la escuadrilla cubana aumentó su velocidad y dio inicio al ataque. Fueron lanzadas bombas de profundidad y en la cuarta explosión se reportó un sonido burbujeante y unos minutos más tarde el agua se manchó de petróleo, según relató años después el comandante de la escuadrilla Mario Ramírez.
Por razones desconocidas el hundimiento del U-176 alemán permaneció en secreto para la opinión pública cubana hasta después del fin de la guerra. En total, unos 79 marinos cubanos perdieron la vida en la defensa y escolta de los mercantes aliados.
El 1943 los ataques disminuyeron y el perfeccionamiento de la lucha antisubmarina hicieron que los hundimientos de buques de transporte fueran nulos mientras las pérdidas de submarinos alemanes aumentaron.
Según notas de Gustavo Placer, Capitán de fragata de la Marina de guerra y reconocido historiador cubano, los buques de la Marina de Guerra navegaron 134.206 millas cumpliendo misiones de escolta a convoyes y patrullaje. El crucero Cuba, el mayor de los buques de la Isla, navegó durante la guerra 27.974 millas y escoltó 89 mercantes aliados que desplazaban, en su conjunto, 712.000 toneladas de mercancías.