18 enero 2026

Egipto quiere producir y exportar los submarinos Barracuda de Naval Group

 Las negociaciones entre París y El Cairo sobre los submarinos de la clase Barracuda han evolucionado gradualmente desde una simple compra a un debate sobre la fabricación local y la posibilidad de revender versiones producidas en Egipto. Iniciadas en 2022, estas negociaciones se refieren a cuatro unidades convencionales, con un precio estimado entre 4,5 y 6,0 millones de euros, con una puesta en servicio inicial prevista entre 2032 y 2035. 

Este cambio plantea a Francia una delicada ecuación que implica la transferencia de conocimientos técnicos, el control de las configuraciones y la protección de tecnologías sensibles. Al mismo tiempo, la capacidad francesa sigue limitada por los programas nacionales y las exportaciones en curso, lo que explica la falta de un acuerdo firmado en esta etapa y arroja luz sobre el desafío industrial emergente.

En Egipto, el programa Barracuda incluye la producción local y la reexportación.

El Cairo decidió centrar el debate en unas bases industriales ambiciosas y solicitó... derechos ampliados de producción y reexportación En lugar de una simple entrega llave en mano, este enfoque implica, más allá del ensamblaje final, una puesta en marcha local y una gestión de apoyo a largo plazo, lo que, hasta ahora, ha retrasado la firma del contrato. Por lo tanto, la negociación ya no se centra únicamente en el suministro de cuatro buques, sino en una arquitectura de responsabilidad compartida e independencia gradual para el sector industrial egipcio, con consecuencias directas para la experiencia tecnológica, el cumplimiento de las normas de exportación y la trazabilidad de las versiones entregadas.

El calendario deseado influye mucho en el contenido de las conversaciones, ya que Egipto aspira a un primer barco entre 2032 y 2035En este marco, la oferta prevista abarca cuatro unidades de propulsión convencional, valoradas entre 4,5 y 6,0 millones de euros, destinadas a sustituir a cuatro submarinos Romeo antiguos y a operar en conjunto con los cuatro Tipo 209 entregados entre 2016 y 2021. Por otra parte, la marina egipcia pretende evitar cualquier caída temporal de capacidad, lo que requiere hitos industriales más ajustados y elecciones de ubicación que no alarguen innecesariamente los plazos críticos.

El Cairo no limita sus solicitudes a la fabricación local, ya que espera poder ofrecer versiones derivadas a terceros países una vez que la línea de producción egipcia esté plenamente operativa. Esta ambición implica preparar a los astilleros para una mayor experiencia en construcción de cascos, integración de sistemas y mantenimiento operativo, basándose en programas de cualificación distribuidos en el tiempo. Sin embargo, la expansión de los derechos de producción y venta plantea inmediatamente la cuestión de la protección de subconjuntos sensibles y la implementación de mecanismos de control de configuración aceptados por todas las partes.

Para el lado francés, el panorama es doble: un riesgo industrial tangible pero también una ventaja comercial si el establecimiento local lo permite.Para acceder a nuevos clientes regionales y aliviar parcialmente a CherburgoEl debate ya no se limita al precio y el rendimiento; ahora se centra en garantías de soberanía tecnológica, procedimientos de exportación sólidos y la capacidad de compartir la carga de trabajo sin comprometer los estándares. En este contexto, la ausencia de un acuerdo firmado refleja menos vacilación que la necesidad de un marco contractual bien definido.

La producción compartida se está convirtiendo en la opción preferida y se espera que la producción en Cherburgo alcance su saturación hasta 2040.

La viabilidad de una producción totalmente francesa choca con una realidad ya muy compleja, ya que Cherburgo está saturada de programas nacionales y de exportación hasta 2035Las entregas de los submarinos de ataque nuclear clase Suffren, la preparación de submarinos de misiles balísticos de propulsión nuclear de tercera generación y los compromisos de exportación están absorbiendo recursos escasos. Esta carga de trabajo limita significativamente la posibilidad de integrar una nueva serie de submarinos en plazos cortos, sin generar colas en el mecanizado del casco, la integración de sistemas y las pruebas, que se rigen por secuencias difíciles de escalar.

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