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02 junio 2013

Un submarino soñado: el Nautilus de Julio Verne


¿Quién no ha soñado con el mítico submarino verniano?. Entre  el 20/3/1869 y el 20/6/1870 aparecieron por entregas en el Magasin d’Education et Recreation la novela de Julio Verne “20.000 leguas de Viaje Submarino” en la que aparecía un submarino mítico: el Nautilus del Capitán Nemo. Nave que aparecería en otra de sus geniales novelas (La Isla Misteriosa de 1875).

Su nombre proviene de submarino real Nautilus de Robert Fulton y como base real también se apoyó para su descripción en características  de submarinos como el Ictineo de Monturiol (doble casco, uso no militar, movilidad por motores eléctricos). En la novela se narra que fue encargado por piezas a diferentes fábricas y astilleros de todo el mundo para no levantar sospechas, y serían ensambladas todas ellas por los propios empleados de Nemo (“nadie”) que lo diseñó y pilotaría.
El Nautilus de Verne
Su motor era propulsado por electricidad producida por baterías de una amalgama de sodio-mercurio La sala de máquinas ocupaba la parte final del submarino, siendo aireada con frecuencia debido a las emanaciones de sodio.
Estaba constituido por dos cascos separados por compartimientos de lastre. La velocidad máxima era de 50 nudos (92,5 km/h), lo cual era una exagerada proeza, pues hemos de recordar que durante los submarinos alemanes de la II Guerra Mundial que usaron los motores Walter consiguieron pasar de los 8-10 nudos del momentos a la increíble de 33 nudos. Su desplazamiento era de 1356,48 toneladas en superficie y 1507 sumergido. A diferencia de los submarinos normales (que sólo pueden descender unos 100-600 metros bajo el mar), el Nautilus era como un sumergible pues estaba capacitado para descender a profundidades superiores a los 11 km (en el libro se comenta la profundidad de 16.000 metros, imposible de demostrar pues supera a la profundidad máxima que es la fosa de las Marianas).

Submarinistas del Nautilus
Contaba con una torreta en la cual el piloto, protegido por gruesos vidrios, podía dirigir la navegación de la nave; contaba también con un poderoso reflector eléctrico, con el cual era posible iluminar los alrededores de la nave.
Era de forma ahusada, muy parecido al pez vela, por lo que podía ir a altas velocidades. Contaba con un espolón de forma triangular en uno de sus extremos, con el cual atacaba a los barcos.
El Nautilus terminó sus días en una cueva de la Isla Lincoln, descrita en la novela La isla misteriosa: se convierte en la cripta del capitán Nemo y acaba por ser enterrada por los escombros que produce la titánica explosión volcánica que arrasa y destruye por completo la isla.

Nautilus Navegando

Así, sus principales características serían:
  • Doble casco, de 70 metros de largo por 8 metros de ancho.
  • 1356,48 toneladas netas de peso.
  • Espolón triangular de 2 metros de lado.
  • Hélice de 6 metros de diámetro y 7,5 metros de paso.
  • Timón de ancho codaste.
  • 2 planos en los costados, para inmersión hidrodinámica.
  • 3 tanques de lastre, para inmersión estática.
  • Torreta de mando y reflector capaz de alumbrar 1 km a la redonda.
  • 5 compartimientos estancos.
  • 2 anclas, a babor y estribor.
  • Capaz de descender a profundidades mayores de 11 km.
  • Velocidad de hasta 50 nudos.
  • Primer casco hecho con placas superpuestas con remaches y tornillos, 
  • Segundo casco con tabiques en forma de "T".
  • Un pequeño bote capaz de albergar 12 personas, unido al submarino con un cable 
¿cómo navegaría este mítico y soñado submarino....? Los RC nos permiten imaginárnoslo:





Nacho Padró



26 enero 2013

El Nautilus de Robert Fulton (1800): El Submarino Metálico


En 1797 el norteamericano Robert Fulton (n. Condado de Láncaster, Pensilvania, 14 de noviembre de 1765 - † Nueva York, 24 de febrero de 1815), un artista e inventor reconvertido en ingeniero, viajó a Francia, donde el marqués Claude de Jouffroy había construido un barco de vapor propulsado mediante ruedas de paletas en 1783. Ahí comenzó a experimentar con torpedos submarinos y torpedos navales y le ofreció a Napoleón los planos de su sumergible Nautilus. Se lo rechazaron por lo menos en dos ocasiones; pero por fin,  frente a sus continuos argumentos y razonamientos, se le dio permiso para construir su submarino en los astillero Pierrer de Rouen y Napoleón, que estaba obsesionado por el poderío naval de Inglaterra y por la presencia de la flota inglesa en el canal de la mancha, le concedió a Fulton una asignación para construirlo. Fulton aunque se movía por el motivo del dinero, tenia la atruista idea que el submarino –el arma definitiva- podría crear un punto muerto tal en la guerra naval que los paises no tendrian más remedio que tener que vivir en paz entre ellos. Fue probado en el Sena y después en el mar llegando a la profundidad de 7,6 metros, con la intención de atacar algún navío de la flota inglesa pero nunca pudo entrar en combate: sea por casualidad o por ser avistado y esquivado no pudo nunca aproximarse a ningún barco a pesar de las recompensas prometidas por napoleón en caso de hundir alguno.


El buque que conocemos fue el 2º intento y era sumamente ingenioso y muy fuera de serie en términos tecnológicos para su época; al estar hecho de cobre sobre un armazón de hierro, fue también el primer submarino metálico. El Nautilus tenía una silueta de un cigarro puro y llevaba una torreta de mando en forma de cúpula con escotilla de cristal inmediatamente a popa de esta torre llevaba un mástil que se levantaba para navegar en superficie. Tenía 6,4 m de largo y  1,8 de diámetros. Manejado por 3 hombres iba propulsado por una manivela manual colocada en medio del barco, que hacia girar una hélice a popa mediante un sistema de engranajes. Un tubo hueco de hierro servia a la vez de quilla para darle estabilidad y para controlar la flotabilidad de los depósitos de lastre y llevaba bombonas con aire de reserva para respirar en inmersión. Su funcionamiento era muy similar al del Turtle aunque sus formas hidrodinámicas eran superiores a este y su arma estaba en la misma línea de la inventada por Bushnell, si se exceptúa que la mina se hacia estallar con un francotirador que actuaba sobre un sistema de percusión y no con un temporizador de relojería, consistía en un "torpedo remolcado" (carga explosiva) que se enganchaba a la quilla del buque enemigo mediante un cáncamo por el que se deslizaba la driza del torpedo..
A pesar  de una serie de demostraciones hechas con éxito, Fulton no pudo convencer a Napoleón para continuar sus experiencias, incluso la marina francesa rechazó el invento por considerarlo una forma bárbara de hacer la guerra: el almirante Decres (ministro de la Marina Francesa) ya se había referido al invento como “apropiado sólo para argelinos y piratas” y fue secundado en los ambientes de poder. Al final en 1804, Napoleón decidió que Fulton era un charlatán y un aventurero y que no se le hiciera caso. Después del fracaso en Francia, Fulton ofreció Nautilus a Inglaterra, pero el almirantazgo británico también lo rechazó por estimar que el submarino representaba una forma de guerra que de tener éxito podría acabar con el poderío naval inglés. En junio de 1802 el ministro británico solicitó una comisión para evaluar el proyecto del submarino de Fulton. La comisión la integran Sir Joseph Banks, Mr. Canvesdih, Sir Home Riggs Popham, el Mayor Congreve y Mr. John Rennie. La comisión tras varias semanas de trabajo determina que el proyecto es impracticable
Esta nave realizó varias pruebas en Rouen, en l'Havre y más tarde durante el verano de 1801 en Brest, donde permaneció 5h sumergido, al final se extravio cuando se dirigía a Cherburgo por mar. Posteriormente, Fulton construyó otra nave (The Mutte) que fue un fracaso para los EEUU.

Nacho Padró