La Armada Española, a diferencia de otros ejércitos mundiales, nombra a sus submarinos con los nombres de antiguos militares, como es el caso del reciente Isaac Peral o el Cosme García. En el caso de este último, este se trata de un submarino de la clase S-80, que se encuentra en construcción en el astillero de la empresa de construcción naval, civil y militar, Navantia, en Cartagena, España. Se prevé que su entrada en servicio en la Armada Española sea a finales de 2026.
Este navío portará el nombre de Cosme García, en honor al ingeniero e inventor español, el cual fue uno de los primeros españoles en desarrollar un submarino. El Cosme García es el tercero de los cuatro submarinos de propulsión diésel-eléctrica españoles, este al contrario que las dos primeras unidades, el S-83 esté dotado de salida con el sistema de propulsión AIP desarrollado por la empresa Hynergreen Technologies S.A., que forma parte de Abengoa.
La construcción de este submarino comenzó el 19 de febrero de 2009, en los astilleros de Navantia. El 13 de enero de 2012, se aprobaron los nombres de los cuatro buques de su clase, publicados en el Boletín Oficial de Defensa (BOD) del 30 de enero de 2012.
¿Quién era Cosme García?
Cosme García Sáenz (Logroño, 1818-Madrid, 1874) fue uno de los ingenieros e inventores españoles más remarcables del siglo XIX, además de ser uno de los primeros españoles en desarrollar un submarino en 1860. Apodado como “El Pinche” en su localidad natal y “García el Riojano” en Madrid, Cosme asumió muchas responsabilidades desde bien joven debido a la muerte repentina de su padre, a que contrajo matrimonio a los 19 años y fue padre a los 20.
Tras su servicio en la Milicia Nacional Urbana, García se dedicó a la invención, y entre sus creaciones destacan un tipo de imprenta, la máquina de sellar para correos y el fusil. Además, construyó también las máquinas de timbre de la Casa de la Moneda, e inventó una carabina de retrocarga, de la cual se llegaron a fabricar 500 unidades en Oviedo para dos batallones de cazadores.
Como homenaje a su carrera, en 1917 se construyeron en Italia tres submarinos para la Armada Española de la Clase F (Tipo Laurenti), de los cuales uno de ellos, el A2, fue rebautizado como “Cosme García A2″. Y en 1985 se inauguró en Logroño un instituto de enseñanza secundaria con el nombre del inventor.
La empresa pública SAES ha sido adjudicataria de un contrato del Ministerio de Defensa que suponeotro salto tecnológico de los submarinos de la clase S-80y que se desarrollarádurante cinco años con un importe de más de 15 millones de euros.El Consejo de Ministros autorizó el acuerdo marco para la adquisición de minas de última generación para los nuevos sumergibles que Navantia construye para la Armada española, y cuya primera entrega fue el pasado jueves 30 de noviembre con elS-81 ‘Isaac Peral’. Con el acuerdo se busca incorporar nuevas minascon los últimos avances tecnológicos, y diseñadas para ser compatibles con los nuevos tubos lanzatorpedos de los submarinos S-80, algo que no sucede con las anteriores, empleadas en los S-70.
Las minas navales de SAES son las más avanzadas en la actualidad. Se fabrican en tres modelos diferentes, en función de las distintas profundidades y características de las aguas: minas de orinque, de perfil bajo y las que irán en el S-80, las minas cilíndricas de fondo. Sus sensores permiten medir las influencias magnéticas, eléctricas, acústicas, de presión y sísmicas No obstante, la verdadera inteligencia de la mina reside en el procesado de dichas influencias, lo que la convierte en una mina naval más eficaz y segura en la detección de posibles amenazas submarinas.
Se trata del segundo contrato de minas para los S-80 que firman el Ministerio de Defensa y SAES, tras el que se formalizó a finales del 2022 para el suministro de minas de fondo multinfluencia en su versión de entrenamiento (conocidas como dummy), por un importe de 650.000 euros y una duración de dos años. Se utilizan para tareas de adiestramiento en el área de minado y están preparadas para su lanzamiento desde los tubos lanzatorpedos de los submarinos, actividad que ha sido realizada de forma exitosa formando parte del calendario de pruebas de aceptación del S81.
Según manifestó el director general de SAES, Cesar Solano, “la firma de este contrato con el Ministerio de Defensa, supone otro salto tecnológico en este tipo de armamento que se incorporará a los submarinos de la clase S-80, demostrando que seguimos a la vanguardia en el desarrollo de minas navales inteligentes, compitiendo a nivel internacional y poniendo una vez más nuestras capacidades en hidroacústica y multinfluencia al servicio la Armada española”.
Otras aportaciones de SAES al S-80
SAES es la única empresa española con capacidad sónar (de diseño y producción) y de acústica submarina. La amplia colaboración de la empresa en el programa de los submarinos de la clase S-80 está respaldada por su capacidad tecnológica, desarrollos propios, la alta especialización en acústica y su sólida experiencia en grandes programas navales a nivel nacional e internacional.
Además de las minas de fondo, SAES aporta al programa S-80 el sistema de clasificación acústica, el de predicción de prestaciones sonar, el sistema de monitorización de ruidos y el sistema de análisis de movimiento de blancos. También ha desarrollado el sonar remolcado, el HMI de todos los sonares, la estimulación de los sónares y la simulación del entorno acústico para el Simulador Táctico.
Además, está a cargo de la puesta a punto del sónar remolcado, y proporciona diversos trabajos de ingeniería para el sistema táctico, el sistema acústico y el desarrollo de las pruebas del submarino. Por último, la participación de SAES también es esencial en el apoyo al ciclo de vida y mantenimiento del submarino en todos sus años de vida útil.
En resumen, SAES desarrolla tecnología para que los submarinos de la clase S-80 puedan escuchar bajo el mar e interpretar lo que escuchan, identificando y clasificando lo que sucede a su alrededor.
En los dos últimos años se han producido una serie de incidentes que han dañado infraestructuras submarinas frente a las costas escandinavas, el último deellosel 8 de octubre. La policía finlandesa ha atribuido este incidente concreto a un portacontenedores chino, el Newnew Polar Bear, sospechoso de destruir un gasoducto que conecta Finlandia y Estonia.
Sin embargo, la investigación del Dossier Centre ha vinculado a los propietarios del buque con Rusia, lo que hace temer posibles vínculos con las fuerzas especiales del FSB. Un examen más detallado revela que barcos pesqueros aparentemente inocentes, como el Newnew Polar Bear, pueden estar equipados para operaciones submarinas, actuar bajo las directrices de la cúpula militar de Moscú y atracar cerca de bases militares antes de embarcarse en viajes europeos.
El barco espía ruso Kareliya, de clase Vishnya, patrullando frente a la costa de Hawaii. Fuente: AP
El Dossier Centre ha encontrado conexiones entre armadores y altos cargos de la marina rusa, incluido el Comandante en Jefe de la Armada rusa. El grupo Norebo, uno de los principales holdings pesqueros rusos, se ha visto implicado en posibles actividades de espionaje, dada la estrecha relación de su fundador con Nikolai Egorov, compañero de Putin.
Las actividades orquestadas de sabotaje submarino apuntan a una tendencia creciente en la que Rusia aprovecha buques civiles con fines de inteligencia y reconocimiento, lo que ha hecho que los países de la OTAN expresen su preocupación por un hipotético escenario en el que la Flota del Norte de la Armada rusa corte los cables submarinos y las rutas marítimas que conectan Europa y Estados Unidos.
Las imágenes del 22 de octubre obtenidas por el fotógrafo Arkhangelsk Vitaly Vashutkin arrojan luz sobre la falta del ancla delantera izquierda del Newnew Polar Bear, coincidiendo con las afirmaciones de la policía finlandesa sobre el incidente del gasoducto. La investigación también desvela al propietario final, el empresario chino Fan Yuxin, cuyos intereses comerciales en Rusia suscitan dudas sobre una posible colaboración con las autoridades en Moscú.
El barco Newnew Polar Bear al que le faltaba el ancla izquierda el 22 de octubre en el puerto de Arkhangelsk. Fuente: Dossier Centre
Al interconectar los incidentes submarinos, la investigación encontró un episodio anterior relacionado con la avería de un cable de fibra óptica que conecta el archipiélago de Svalbard con la Noruega continental. El repentino fallo del cable, atribuido a las anclas de arrastre de un pesquero, muestra el mismo modus operandi que el incidente del gasoducto del Báltico.
En el anterior suceso, el implicado fue el pesquero ruso Melkart 5, propiedad de Murman Seafood, que guarda vínculos con un alto cargo del FSB, Arnold Kukushkin. En este sentido, la pasada asociación de Kukushkin con el escuadrón especial "Killer Whale" del FSB y su participación en una organización de veteranos revelan una posible conexión con submarinistas de combate, lo que apoya las sospechas de la implicación rusa en los incidentes submarinos.
Según Marinetraffic, el arrastrero Melkart 5 cruzó la ruta de los cables de comunicación submarinos en el lugar del accidente más de 20 veces. Fuente: Dossier Centre
La película de investigación "The Shadow War" (La guerra en la sombra), producida por periodistas de Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia, subraya la participación activa de buques civiles en actividades de inteligencia por parte de Rusia.
La película sugiere que estos buques, incluidos los pesqueros, pueden estar implicados en actividades de espionaje y sabotaje en consonancia con la nueva doctrina marítima rusa establecida por Putin en 2022, que hace hincapié en la preparación de los buques civiles para operaciones bélicas.
Otras revelaciones procedentes de comunicaciones de radio interceptadas indican la presencia de "barcos fantasma" rusos en aguas nórdicas, como el "Admiral Vladimirsky", oficialmente un buque de investigación, pero sospechoso de realizar labores de inteligencia. Las sospechosas pautas de navegación del buque en torno a parques eólicos marinos e infraestructuras críticas hacen temer que Rusia se esté preparando estratégicamente para un conflicto de gran envergadura, que podría consistir en un sabotaje para interrumpir el suministro eléctrico y los cables de datos en el noroeste de Europa.
La colaboración en la investigación entre DR, NRK, SVT y Yle desvela 50 buques rusos que han mostrado un comportamiento sospechoso en la última década. Estos buques, que se cree que son capaces de misiones específicas como la colocación de minas marinas y la cartografía de la infraestructura, exponen aún más los esfuerzos multifacéticos de Rusia para reunir información de inteligencia y prepararse para futuros sabotajes.
El presidente Putin habla durante el Día de la Marina en 2022. Fuente: Kremlin
A medida que la comunidad internacional toma conciencia de las actividades de Rusia en aguas nórdicas, aumenta la preocupación por la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas y las posibles consecuencias de los ataques contra la energía, las comunicaciones y otros sectores esenciales.
El gobierno ruso, sin embargo, mantiene que sus buques de investigación operan dentro de la legalidad internacional, coordinados a través de canales diplomáticos. Las implicaciones de estas revelaciones plantean serios interrogantes sobre la naturaleza cambiante de la seguridad marítima y la intersección de buques civiles con estrategias militares en la búsqueda de inteligencia y posibles actos de sabotaje.
Las ramificaciones geopolíticas de estas revelaciones se extienden más allá de la región nórdica, ya que las implicaciones estratégicas de las actividades de Rusia en los territorios marítimos reverberan en todo el panorama de la seguridad global. Las recientes actualizaciones de la doctrina naval rusa, que permiten la activación de diversas embarcaciones, incluyendo buques civiles de investigación, cargueros y pesqueros de arrastre, subrayan un cambio en el paradigma de la defensa marítima.
La vulnerabilidad de las infraestructuras críticas, incluidos los cables eléctricos y de datos, ante posibles actos de sabotaje subraya la necesidad de reforzar las medidas de seguridad y la cooperación internacional. Las consecuencias de las interrupciones en los sectores de la energía, las comunicaciones y otros sectores esenciales podrían tener repercusiones de gran alcance en las sociedades y las economías.
El documental sigue los movimientos del "barco espía" ruso, el Almirante Vladimirsky. Fuente: The War
El experto en infraestructuras marítimas, Tobias Liebetrau, subraya los retos potenciales que plantean los ataques a las infraestructuras de los fondos marinos, advirtiendo de la dificultad de mantener las operaciones si se ven comprometidas grandes partes de la infraestructura energética o de comunicaciones.
El envío por parte de DR, SVT, NRK e Yle de información relativa a la cartografía rusa de infraestructuras en la región nórdica refleja un esfuerzo por entablar un diálogo diplomático sobre estos delicados asuntos. Sin embargo, la limitada respuesta del embajador ruso en Noruega ofrece poca claridad sobre la naturaleza de estas actividades, dejando preguntas persistentes sobre las intenciones y motivaciones detrás de las operaciones marítimas de Rusia.
En conclusión, la intrincada red de espionaje submarino y sabotaje potencial en la que se ven envueltos los pesqueros y buques civiles rusos supone un importante desafío para la seguridad regional y global. Mientras las naciones lidian con la naturaleza cambiante de las amenazas marítimas, es imperativa una respuesta internacional coordinada para salvaguardar las infraestructuras críticas y mitigar los riesgos asociados a las actividades marítimas rusas en aguas nórdicas.
La intersección de las estrategias civiles y militares en las operaciones submarinas subraya la necesidad de un enfoque matizado y global de la seguridad marítima en una era de crecientes tensiones geopolíticas.
La vida en un submarino no es la mejor. La presión es incómoda, los espacios son cerrados y generan sensación de angustia y soledad y los marineros que navegan las profundidades están preparados para pasar meses ahí abajo con la consecuente preparación mental para ello a raíz de su entrenamiento. Por otro lado, un error o malfuncionamiento que destruya elsubmarino es siempre mortal, nadie puede sobrevivir a ello. Además, su interior suele ser bastante austero y está pensado precisamente para objetivos militares. No obstante, ahora los millonarios han posado las miradas sobre ellos como una nueva forma delujo y ostentaciónen la que pasar su tiempo libre.
Tecnología
Atrás quedan los mega-yates que parecen ciudades errantes e incluso las comodidades como tener internet por satélite en la embarcación. El nuevo camino está en un híbrido entre el comfort y la discreción de un yate en alta mar y la sorprendente ciencia detrás de los submarinos. Así, para aquellos que quieran emular ser un villano de James Bond, esta es una apuesta excelente.
Los yates del futuro son submarinos
La empresa Migaloo ha lanzado el M5, un yate-submarino que llama la atención por su increíble nivel de ostentación. Así, se trata de una bestia marítima gigantesca con un tamaño de 165,8 metros de eslora, 23 de manga y 8,5 de calado. Su objetivo es servir tanto en la superficie como un yate convencional como sumergible para conseguir un toque totalmente diferente al habitual en este tipo de vehículos.
Así, los creadores han asegurado que este es el futuro de los yates para millonarios. Aunque las regulaciones del mismo pueden ser complicadas
En cualquier caso, pese a que no se ha terminado de fraguar todavía el planteamiento, se espera que tenga un motor diésel con una capacidad de propulsión de 20 nudos en la superficie y de 12 en las profundidades. Esto permitiría al vehículo tener unas capacidades muy buenas en cualquiera de sus planteamientos, aunque siempre va a ser más rápido cortando la superficie como es evidente. Además, tendrá todo tipo de lujos y comodidades para sus 40 habitantes, incluyendo un helipuerto para los traslados en alta mar.
En resumidas cuentas:
Como suele pasar con estas cuestiones, no deja de ser un concepto que posiblemente nunca termine de llevarse a cabo.
Su nombre es el Migaloo, y el objetivo es ser un híbrido entre yate y submarino.
En su momento lanzaron un concepto que fue bastante criticado por los millonarios, recogieron el feedback y finalmente decidieron lanzar esta versión mejorada en forma de concepto.
Tendría un tamaño de 165,8 metros de eslora, 23 metros de manga y 8,5 metros de calado.
Utilizaría un sistema diésel eléctrico capaz de propulsar el vehículo a 20 nudos por la superficie y 12 nudos sumergido.
Sus formas serían lujosas e incluso tendría un helipuerto.
Contaría con 40 personas, incluyendo dentro la propia tripulación.
De momento, este proyecto es más un sueño que una realidad. Aunque la empresa lleva diez años haciendo conceptos, lo cierto es que resulta imposible pensar que en un principio se pueda llevar a cabo. En buena medida porque se trata de un proyecto difícil de hacer y que tendría que atender a unas normativas de seguridad y a unas regulaciones que resultarían bastante grandes. Aunque, quién sabe si en unas décadas podría llevarse a cabo, ya que hay gente interesada en ello.
El S-81, el primer submarino de la serie S-80, ya se encuentra surcando los mares, lo que ha provocado la atención del público sobre estos modernos submarinos que, aunque fueron anunciados por el Gobierno de Aznar hace más de 20 años, hasta el pasado mes no han entrado en funcionamiento. El S-81 es el primero de 4 submarinos que se prevé que se pongan en funcionamiento durante los próximos 5 años. La Armada española contaba hasta ahora con únicamente 2 submarinos operativos y espera, con estas nuevas incorporaciones, contar con una de las flotas de submarinos más modernas del mundo.
Made in Spain
Innovaciones técnicas aparte, los submarinos S-80 suponen un gran avance en la industria naval ya que han sido diseñados y construidos enteramente en España. Navantia (la empresa encargada, principal contratista de la Armada) se convierte así en una de las pocas capaces de fabricar submarinos, lo que abre la posibilidad de exportar el producto al extranjero, ya que algunos países ya han mostrado interés en adquirir estos submarinos españoles. Los submarinos S-80 tienen una eslora de 80 metros, un diámetro de 7,3 metros y un peso de 2.900 toneladas, siendo unos 10 metros más largo y 1.500 toneladas más pesados que la anterior clase.
Última gama
El coste del programa, que aumentó significativamente su presupuesto inicial, ha sido de 3.900 millones y según fuentes de la Armada son los submarinos convencionales (no nucleares) más modernos del mundo. Uno de los avances técnicos que incorpora esta nueva clase de submarinos es el Sistema de Propulsión Anaeróbica (AIP), el cual permite recargar las baterías del submarino en inmersión mediante un procesado de bioetanol y oxígeno que genera energía eléctrica. El sistema le permite permanecer durante grandes períodos de tiempo sumergido, que es la principal ventaja de un submarino nuclear frente a uno convencional. Sin embargo, el sistema todavía no ha sido implementado en el S-81 y tampoco lo tendrá el S-82 cuando zarpe por primera vez, sino que este se les incorporará cuando entren en dique seco para su primera revisión programada, para lo que habrá que esperar hasta 2026.
Al igual que el S-81, llamado Isaac Peral, el resto de submarinos de la serie han sido bautizados con nombres de pioneros de la navegación submarina, el S-82 ‘Narciso Monturol’, el S-83 ‘Cosme García’ y el S-84 ‘Mateo García de los Reyes’. El S-82 tiene previsto estar a flote en 2024, el S-83 en 2026 y el S-84 en 2028. A día de hoy, el programa de construcción de estos submarinos ha creado 2.000 empleos directos anuales y hasta 7.000 puestos de trabajo de forma indirecta.
Misiles y torpedos
En cuanto al armamento incorporado, los submarinos S-80 contarán con un sistema de combate con diferentes tipos de sensores y armas, como por ejemplo torpedos pesados, minas e incluso la capacidad de lanzar misiles tácticos, que es una funcionalidad que no posee ningún otro submarino no nuclear de la OTAN. En un principio las tripulaciones de estos submarinos rondarán entre los 30 y 50 marinos. Aunque algunas voces críticas han remarcado que el submarino no ha cumplido todos los avances técnicos que prometía, es de destacar que España tiene una industria lo suficientemente cualificada como para realizar estos trabajos. “¿Quién ha podido sondear jamas las profundidades del abismo? “, solo dos entre todos los hombres tienen el derecho a responder. El capitán Nemo y yo, decía Pierre Antrax, protagonista de 2.000 leguas de viaje submarino. Ahora España también tiene derecho pleno a incluirse en la respuesta.