06 mayo 2018

Underwater survey video of the wreck of HMAS AE1



In April 2018, a joint US and Australian expedition to survey Australia’s first submarine HMAS AE1 has provided detailed images of the 103-year old shipwreck, which lies on the seafloor off the Duke of York Islands in Papua New Guinea (PNG).

The Royal Australian Navy’s HMAS AE1 was lost at sea with all hands on 14 September 1914, and its fate had remained a mystery until its discovery in December 2017. It was the first loss for the RAN and the first Allied submarine loss in World War I but ultimately a tragedy felt by all Australians.

The survey was undertaken by Microsoft co-founder Paul Allen’s research vessel Petrel and coordinated by Find AE1 Ltd. in partnership with the Australian National Maritime Museum, the Royal Australian Navy, Curtin University, the Western Australian Museum and the Submarine Institute of Australia. Approval for the survey was granted by Papua New Guinea National Museum and Art Gallery. The ship’s remotely-operated vehicle (ROV), fitted with high-definition video and stills cameras, undertook a comprehensive, non-invasive inspection of the submarine, revealing fascinating new information.

The Royal Australian Army

Emblema Fuerza de Submarinos de la Gloriosa Armada de Chile.

Sumergible japo atacado.....

...... por aviones británicos cerca del cabo Peñas (Asturias).
El sumergible en cuestión, el I-29, fue uno de los utilizados en "Operaciones Yahagi" que consistían en llevar a cabo intercambio de materiales y tecnología, así como técnicos y militares entre Japón y Alemania
La cronología, remarcando en rojo su periplo por la costa asturiana, en dicha operación, de este sumergible fue la siguiente 

El 14 de noviembre en Singapur el I-29 carga 80 toneladas de caucho, 80 toneladas de tungsteno, 50 toneladas de estaño, 3 toneladas de quinina, 2 toneladas de zinc, opio y café. El 5 de diciembre llega a Singapur el I-8 y le transfiere su detector de radar Metox FuMB 1, el submarino japonés recibe el nombre código de "Matsu" (pino) y el Alemán "U-Kiefer".

También embarcan 16 pasajeros, los que debían ir en el I-34, además del contralmirante Hideo Kojima (nuevo agregado naval de Berlín), el Capitán de Fragata Senmei Muchaku (agregado naval de Madrid), el Capitán de Fragata Kazuto Ogi (ayudante del contralmirante Kojima) y el Capitán de Fragata Yoshio Nahamori (especialista en aeroplanos). También embarca planos de los cañones de tiro oblicuo montados en aviones inventados por el Capitán de Navío Yasuna Kozono, al que los alemanes bautizan como "Schräge Musik" (música de jazz).

El 16 de diciembre parte de Singapur hacia la Francia ocupada y el 19 de enero de 1944 sus señales de radio son interceptadas y su posición triangulada por los aliados en el Atlántico sur.

El 12 de febrero de 1944 se reúne al suroeste de las Azores con el U-518 que le transfiere tres técnicos que le instalan un detector de radar FuMB 7 "Naxos". Al día siguiente reposta del U-488, un tipo XIV "Milchkuh" pero son detectados por un avión de la RAF que señala la operación y la posición de ambos buques, a pesar de que éstos logran burlar la búsqueda.

El 4 de marzo es de nuevo el I-29 detectado frente al Cabo de Finisterre, pero una vez más logra burlar a sus perseguidores, pudiendo llegar a Lorient el 11 de marzo de 1944, escoltado por los Ju-88 y patrulleras alemanas.

El día anterior el I-29 y sus escoltas fueron detectados cerca del Cabo de Peñas y atacados por 2 escuadrones de Mosquitos, uno de Bristol Beaufighter y un grupo de B-24. Los Ju-88C-6 consiguen evitar que los atacantes puedan dañar el I-29.

En Lorient son recibidos con grandes honores militares, todos los tripulantes del submarino japonés son alojados en el Chateau de Trevarez y durante algunos días participan en juegos deportivos y fiestas junto a los marinos de la 2ª U-Flotille y la 10ª U-Flotille que tienen su base en Lorient. Kinashi viaja hasta Berlín donde Hitler le condecora con la Cruz de Hierro de 2ª clase por el hundimiento del USS WASP.

Durante su estancia en la base al I-29 se le somete a una revisión general y le son sustituidas sus armas antiaéreas por una pieza de 37mm Krupp A/A y un montaje cuádruple de 20mm "Flakvierling".

Embarca a 18 pasajeros de los que 4 son alemanes. Entre su carga para Japón se encuentran un motor cohete HWK-509A-1 del Me-163 y un motor Jumo 004B de los Me-262. Uno de los pasajeros, el Capitán de Fragata Eiichi Iwaya, técnico aeronáutico, embarca los planos del Me-163 y del Me-262 que se convertirían en los prototipos del J8M1 "Shusui" y del Nakajima "Kikka".

También se embarcan planos de los motores de patrulleras clase "Isotta-Fraschini", del fuselaje de una V-1 y minas acústicas TCM. Entre el mineral que se envía a Japón hay bauxita y mercurio-radio, se especula que también embarcó una pequeña cantidad de óxido de uranio U-235, que refinado servía para construir ingenios nucleares.

Finalmente abandona Lorient el 16 de abril de 1944 hacia Japón. En el Atlántico sur se cruza con el I-52 en su ruta hacia Francia el 11 de junio. Llega a Singapur el 14 de julio de 1944 donde desembarcan los pasajeros, Iwaya se lleva los planos consigo pero el resto de la carga permanece a bordo. Los aliados conocedores de la llegada del I-29 a Singapur se preparan para interceptarlo cuando abandone el puerto hacia Kure, pues han decodificado los mensajes y conocen la carga estratégica que transporta.

El 22 de julio, el I-29 abandona Singapur en ruta a Kure. Detecta a algunos submarinos aliados y debe sortearlos, pero el día 26 de julio en la entrada occidental del canal de Balintang, en el estrecho de Luzón, es detectado por el USS Sawfish que le dispara 4 torpedos. Kinashi detecta las estelas pero no puede evitar que 3 de ellos impacten en el I-29 hundiéndolo. Solo hay un superviviente que arriba por sus medios a tierra e informa del desastre. Kinashi es ascendido a titulo póstumo de forma extraordinaria a contralmirante por su exitosa carrera de guerra.

Fuente:

http://www.de1939a1945.com/japon/004yanagi.htm

Autor del trabajo: 

José Miguel Fernández Gil

Submarinos Japoneses en Europa

Mensaje originasl de Otto Kumm

En orden a la guerra en el mar, circunscrita, como es lógico, y casi de una manera absoluta, al ataque y defensa de las comuicaciones marítimas anglosajonas, dos noticias interesantes se ofrecen esta semana al comentario: el ataque de los submarinos alemanes en pleno Atlántico a un convoy especial de tropas norteamericanas destinadas a Inglaterra, y la llegada a las bases alemanas del Atlántico de un contingene, al parecer importante, de submarinos nipones.
    La primera, corresponde al parte extraordinario del día 28 del Alto Mando del Ejército alemán. Según él, los submarinos germanos aniquilaron un convoy de tropas americanas con destino a Inglaterra. El convoy estaba constituído por un número reducido de grandes buques de pasaje fuertemente escoltados, cuyo conjuto hay que suponer, en razón de que la velocidad es uno de los más eficaces antídotos del torpedo de submarino, que tendría un andar por lo menos de 15 nudos. La operación de ataque al convoy duró, al parecer, varios días, y cuando el contacto quedó roto definitivamente, las bajas habían sido las siguientes: un gran buque de una 19.000 toneladas, del tipo Virrey de la India, hundido por efecto de tres impactos de torpedo; otro, de 17.000 toneladas, del tipo Reina del Pacífico, hundido por dos torpedos, y un tercero, de 11.000 toneladas, según parece del tipo Derbysire, también hundido. Además, un destructor de la escolta fue destruido, igualmente con torpedos, y otros dos transportes resultaron con graves averías.
    Londres ha desmentido la noticia, afirmando, con caracte oficial, que es "completamente incierta"; pero el Ministerio de Marina norteamericano se ha negado a comentar la información alemana, lo cual es muy distinto a desmentirla, y es lógico suponer que, si de un transporte de tropas americanas se trataba, el Ministerio de Marina americano debió estar perfectamente informado en todo momento de su situación. El que un portavoz del Departamento naval de los Estados Unidos haya insistido ante reiteradas preguntas de la Prensa, inquieta, como la opinión general yanqui, por la suerte de miles de soldados, en que "no es preciso hacer comentario alguno al comunicado de Berlín", pone en evidencia la veracidad del mismo, y que el Gobierno americano se resiste a confirmar una noticia que, después del ataque a Pearl Harbour, es la más dolorosa que el pueblo americano puede recibir, porque, desde el punto de vista de las pérdidas humanas, se trata de una verdadera catástrofe.
    El arma submarina en el cuarto año de la guerra se ofrece más potente que nunca. Las destrucciones correspondiente al mes de septiembre superan, como en agosto, el millón de toneladas, y este ataque al transporte de tropas americanas muestra que la doctrina táctica, los perfecionamientos técnicos y la instrucción y moral de sus dotaciones permiten a los submarinos herir hasta con tres torpedos a un gran transatlántico rápido que dispone de una fuerte escolta.
   Por si el horizonte fuese po risueño para las comunicaciones anglosajonas que ligan a través del Atlántico a los Estados Unidos con las Islas Británicas y a éstas con el Índico por el cabo de Buena Esperanza, parece ser que las fuerzas submarinas alemanas han sido reforzadas por submarinos japoneses.

Unidades de una gran autonomía
Según los datos que permiten conocer los anuarios -y tratandose del Japón, siempre misterioso y reservado en todo y principalmente en cuestiones de armamento, no es de suponer que se trata de datos mínimos-, la Marina nipona tenía al empezar la guerra, además de 20 unidades R.O. de menos de 1.000 toneladas, los siguientes submarinos de superior desplazamiento:
    Los 4-51 ó 1-52, de 1.396 toneladas (2.000 en inmersión), armados con ocho tubos lanzatorpedos de 533 milímetros, un cañón de 120, 19 nudos de velocidad en superficie y 10.000 millas de autonomía.
    La serie del I-1 al I-8, con 1.900 toneladas (2.480 en inmersión), con seis tubos y dos cañones de 140 milímetros y 17 nudos de velocidad máxima.
    La serie I-121 al I-124, algo más pequeños, de 1.140 toneladas, con un cañón de 140 milímetros y 42 minas, además de cuatro tubos lanzatorpedos.
    La serie del I-53 al I-64, de 1.635 toneladas (2.100 en inmersión), un cañón de 140 milímetros, ocho tubos lanzatorpedos y 19 nudos y 16.000 millas de autonomía.
    Los I-65, I-66 e I-67, similares a los anteriores.
    La serie del I-68 al I-75, de 1.400 toneladas, un cañón de 120, 6 tubos de 533, 20 nudos y 16.000 millas de autonomía.
    Y en construcción, y hoy ya en servicio, la serie I-9 al I-28, de 1.900 toneladas (2.500 en inmersión), con 2 cañones de 140 milímetros, seis u ocho tubos, 20 nudos y más de 16.000 millas de autonomía.
    Es decir, 54 unidades, caracterizadas por su gran autonomía y elevada velocidad máxima en superficie, muy aptos para operar en las grandes extensiones del Pacífico, y cuyas caracteristicas les permiten desplazarse desde Singapur a las bases alemanas del Atlántico, atravesando el Índico y recorriendo todo el Atlántico de Sur a Norte, y, una vez rellenos de combustible y víveres en las bases aliadas, lanzarse a operar sobre las costas de America del Norte, el mar de las Antillas o las derrotas africanas.
    No hay que pensar en novelescos aprovisionamientos clandestinos en las costas de Madagascar, como pretender hacer creer un telegrama de Reuter fechado el día 2 en Nairobi, ni en ningún otro punto. Un submarino de la clase I japonesa puede salir de Singapur y llegar a Brest sin necesidad de repostarse de nada al cabo de varias semanas de navegación.
    En todo caso, y en los momentos actuales de la guerra submarina, la llegada de los "I" japoneses en refuerzo de los "U" germanos no es ninguna buena noticia para los anglosajones.




Artículo de la revista Mundo, año III, Nº 127 del 11 de octubre de 1942

OTAN preocupada por submarinos rusos en el extremo norte

Los ministros de Exteriores de la OTAN se reúnen en Bruselas para discutir sobre su presencia en el norte europeo. EE.UU. regresa a una base aérea en Islandia que dejó hace más de una década.
Island Luftwaffenstützpunkt Keflavik (DW/T. Schultz)
El capitán Jon Gudnason, comandante de la Base Aérea Keflavik en Islandia durante los últimos 30 años, se ríe al recordar la breve llamada telefónica que recibió desde EE.UU. en mayo de 2014. Le informaron que querían reinstalar el personal en la base que habían dejado ocho años antes.
"Me dijeron: '¿Podemos venir mañana?'", cuenta Gudnason a DW en su oficina en la base aérea. Gudnason no hizo preguntas y comenzó con las preparaciones. "Estamos acostumbrados a esas cosas", dice y encoge los hombros. Los estadounidenses explicaron más tarde que Washington quería reiniciar la vigilancia submarina a causa de un aumento de actividades rusas en aguas profundas. El plan se formalizó en un acuerdo gubernamental bilateral en 2016.
Cuatro años más tarde, la Base Aérea de Keflavik no es (y según el gobierno islandés nunca lo será) la misma base militar que fue durante la Guerra Fría, cuando la base naval albergaba más de 3.000 soldados estadounidenses con una tarea que se consideraba sumamente importante: vigilar a las fuerzas soviéticas. Los estadounidenses se marcharon en 2006, más de 50 años después de que el país norteamericano se estableciera en Keflavik por primera vez.
Pero los tiempos han cambiado, y también la importancia estratégica de Islandia. El Congreso de EE.UU. aprobó el año pasado la inversión de 14,4 millones de dólares (11,8 millones de euros) para modernizar un hangar y otras instalaciones en la base.
"Todos sabemos por qué sucede esto", dice el ministro de Asuntos Exteriores de Islandia, Gudlaugur Thor Thordarson, a DW. "Hemos registrado actividades de los rusos que no habíamos visto en mucho tiempo".
Submarino ruso de la clase Kilo.
Submarino ruso de la clase "Kilo".
OTAN en alerta
El portavoz adjunto de la OTAN Piers Cazalet explica que "los submarinos [rusos] podrían suponer un desafío para la habilidad de la OTAN para operar en el mar y podrían socavar la capacidad de la alianza para mover tropas entre América del Norte y Europa en tiempos de crisis".
También existe la preocupación de que los cables de comunicación transatlánticos puedan ser alterados o saboteados. "Reconstruir nuestras capacidades antisubmarinas es una de las principales prioridades de la OTAN", subraya Cazalet.
Críticas de activistas de paz
El veterano activista antimilitarista islandés y repetido candidato a la presidencia Thor Magnusson se preocupa por otras razones. Teme que la nueva presencia estadounidense en Keflavik sea un presagio de una escalada militar con Rusia. Magnusson, quien fundó la organización humanitaria Peace 2000, cree que sus compatriotas islandeses sienten lo mismo.
"El gobierno sabe que la opinión pública está absolutamente en contra de esto. Los islandeses no quieren a los militares en Islandia", dijo en entrevista con DW. "Se oponen a esto y si supieran cuáles son los verdaderos planes de los estadounidenses, estarían absolutamente disgustados".
Hasta ahora, ha habido pocas protestas en Islandia y el gobierno ha reiterado que la base no se reconstruirá hasta alcanzar los niveles de la Guerra Fría. Pero Magnusson teme que la nueva presencia de soldados estadounidenses podría convertir a Islandia de nuevo en un objetivo si se desata un conflicto armado entre Estados Unidos y Rusia.
Autor: Teri Schultz (GG/VT)