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02 mayo 2015

Ejercicios navales con el submarino SS-101 Shyri en Manta

MANTA, Manabí. Personal de la Armada ayer durante el simulacro de rescate de un herido desde el submarino Shyri.
MANTA, Manabí. Personal de la Armada ayer durante el simulacro de rescate de un herido desde el submarino Shyri.
En Manta, ayer se efectuaron ejercicios navales para determinar las capacidades de los equipos y personal ante situaciones de rescate en el mar.

Ayer se simuló el rescate de una persona herida dentro de un submarino.

“El ejercicio consiste en que un helicóptero va a evacuar a una persona que simuladamente se encuentra herida en la plataforma submarina. Es para poder determinar las capacidades reales para hacer una evacuación médica de manera real en las unidades”, relató Carlos Ordóñez, segundo al mando del submarino Shyri (construido en los años 70).

El Shyri es uno de los dos submarinos (el otro es el Huancavilca) al servicio de la Armada del Ecuador. El primero fue modernizado en uno de los astilleros de Chile, con mejoras en sus sistemas de apoyo y respuesta. Cuenta con 45 tripulantes y actúa contra actividades ilícitas en el mar.

En el ejercicio participó un equipo en helicóptero que contó con una grúa que soporta hasta 600 libras.Desde esta aeronave descendió una línea de guía por donde bajó el médico a prestar la ayuda y proporcionar los primeros auxilios. Por ese medio también sale del submarino. Estas acciones se efectúan luego de que se recibe la señal, desde esta última nave, para que pueda efectuar el acercamiento.

Luis Piedra, comandante del submarino Shyri, expresó que hoy también se efectuarán labores con esta nave, que mide 60 metros de largo por 9 m de ancho. “Sirve para demostrar a la ciudadanía las capacidades nuevas que ha adquirido la Armada con sus aviones y con sus unidades de superficie”, dijo.



Fuente: http://www.eluniverso.com/

22 febrero 2014

Shyri 101, de guerrero a un submarino con filosofía social

Quienes forman parte de la tripulación del sumergible de la Armada cuentan cómo es la vida de este navío en tiempo de paz. Ahora el capitán Pablo Ron y su equipo se dedican a capturar embarcaciones sospechosas. Los 45 submarinistas son una gran familia que comparten sueños y metas en equipo.

 El BAE Shyri 101 fue modernizado en Chile hace dos años. Ahora es la herramienta clave del Escuadrón de Submarinistas que se encarga de la vigilancia marítima bajo las profundidades. Foto: Miguel Castro |  El Telégrafo
El BAE Shyri 101 fue modernizado en Chile hace dos años. Ahora es la herramienta clave del Escuadrón de Submarinistas que se encarga de la vigilancia marítima bajo las profundidades. Foto: Miguel Castro | El Telégrafo
Aún no era momento de partir. El próximo viaje de entrenamiento sería el 3 de febrero. A pesar de ello, 45 hombres vestidos con overoles  azul oscuro trabajaban en el mantenimiento y preparación de los equipos. Los miembros del Escuadrón de Submarinos dejaban listo todo lo necesario para que el BAE Shyri 101 pudiera sumergirse en el océano y emprendiera viaje hacia Santa Elena. El Shyri 101 es uno de los dos subacuáticos de la Armada de Ecuador y es la segunda vez que recibe visitantes ajenos a la tripulación. La primera fue en 2013, cuando las cámaras de televisión recorrieron cada uno de sus cuatro ambientes. 
¿Recuerda al capitán Nemo, quien viajaba por los océanos a bordo del enorme Nautilus?  De todos los artefactos de ficción, pocos se igualan a esta nave creada por la mente de Julio Verne. Los acabados exteriores del Shyri 101 no son tan distantes de cómo lucía la nave de las Veinte mil leguas de viaje submarino, con excepción de los cuartos de lujo.
Pintado de gris oscuro, casi negro, el Shyri mide 60 metros de eslora, desde la popa hasta la proa. Solo para tener una idea de su dimensión, es tres veces más grande que un trolebús de la capital. Así de grandes e imponentes son los submarinos, pero no siempre lo fueron. El primer sumergible militar fue concebido para participar en la guerra  y no medía más de 12 metros.
Quizás para sorpresa de muchos la historia recuerda que el precursor de los submarinos latinoamericanos fue el  ecuatoriano José Rodríguez Labandera. El ‘Hipopótamo’ cruzó el río  Guayas el 18 de septiembre de 1838. Es el antepasado directo de Shyri, que si bien fue construido en 1974 con la  meta de participar en conflictos bélicos, “ahora su filosofía es más social, por eso el marino  no sale a buscar la guerra sino a perseguir las actividades ilícitas”,  dice el capitán de navío del escuadrón de submarinistas, Pablo Ron.   Alto, blanco, de ojos oscuros y con acento de la sierra, Ron tiene más de 10 mil horas de inmersión, unos 13 años de embarque.
Es casi mediodía y en el muelle de la Base Naval Sur de Guayaquil, Ron se coloca su gorra de capitán antes de mostrar los cuatro ambientes de Shyri. La escotilla  está abierta y para llegar hasta al interior es preciso bajar sin dejar de sujetarse a las escaleras de metal. El ruido del cuarto de máquinas pesadas acompaña el trayecto y el frío del aire acondicionado empieza a sentirse. 
La primera habitación que se encuentra al descender es la cámara de torpedos, cuyo nombre rinde honor a los ocho proyectiles que nunca han sido lanzados, mucho menos ahora cuando la misión es detectar barcos en aguas ilegales, descubrir embarcaciones que posiblemente transportan droga y cooperar con la vigilancia marítima. En 2013 el Shyri permitió realizar 15 capturas y se reportaron 66 sospechas.
Las capturas fueron posibles con equipos como el sonar, cuyos operadores son los sonaristas. Ellos son los delfines humanos del Shyri por su capacidad de reconocer cualquier embarcación solo escuchando el sonido que llega al equipo.
“Al escuchar un barco le hacemos un seguimiento y podemos determinar cuantas hélices o ejes tiene, a qué velocidad va y eso puede dar referencia”,  cuenta el capitán Ron, impecablemente vestido de blanco y con botas negras lustradas.
Entrar a un submarino puede ser perturbador. Cables en las paredes, tuberías y decenas de monitores , un sinnúmero de perillas y otros instrumentos en un mismo cuarto pueden marear a cualquiera, menos a los submarinistas. Hay monitores para las cartas electrónicas que identifican por dónde navega la nave e  indican la presión o temperatura exterior. Todos estos equipos se ubican en el Centro de Información y Combate o CIC, la parte neurológica del sumergible. 
Normalmente el navío viaja a 250 metros de profundidad. Cuando determina una acción extraña, emerge a 14 metros, despliega una antena de comunicaciones y transmite la información a las delegaciones de la  Armada. Todo esto ocurre mientras la embarcación se remece para lograr estabilidad. “Es el único bamboleo que se siente durante los recorridos, dice Jorge Echeverría”,  joven capitán de corbeta  de tez morena.
Una vida con lo necesario
El Shyri 101 bien podría pasar como un enorme tiburón de acero, que se mueve solo cuando se encienden las baterías de diésel instaladas en el cuarto de máquinas. 
En el área inicial de torpedos también se encuentran las balsas salvavidas y equipos de oxígenos, todo por si en algún momento ocurre un siniestro. En la habitación hay dos escritorios, que a más de ser áreas administrativas sirven de comedor improvisado.
En el Shyri el espacio es un lujo, dicen los capitanes, porque el ancho no tiene más de cuatro metros. La reducción del espacio ha obligado a los submarinistas a vivir con lo indispensable. Es más, “si van a navegar por 12 días solo se lleva la ropa interior, dos overoles, la máquina de afeitar, el cepillo de dientes y el jabón”, revela Ron.
Cada cuarto posee una litera angosta y una pequeña división para guardar la ropa. “Es tan incómodo que si el hombre se levanta asustado por las deudas, se vira y se cae al piso”, dice Ron sonriente. 
Los marinos practican lo que se conoce como “literas calientes”, es decir duermen cuando no tienen  guardia. Los cinco oficiales más antiguos comparten otro cuarto, a diferencia de la habitación del comandante, que es la única con un escritorio y un lavamanos personal.
La ducha solo permite bañarse sin darse vueltas y el inodoro tiene tanques  que indican cuando las aguas servidas  deben ser expulsadas. Una mesa, un televisor y un DVD en el área de recreación permite gozar de privilegios a los oficiales mientras se hospedan en el  cuarto de oficiales.
Uno de los tripulantes más antiguos es el capitán de fragata Luis Piedra, quien ya muestra varias canas en el pelo luego de 20 años de sumergirse en los océanos. Mientras revisa documentos en un computador portátil,  señala que “todo en la marina flota sobre el estómago”.
Así para los marinos que están de guardia  (de 00:00 a 04:00) comer un buen aguado o seco de gallina es un placer imperdible durante la madrugada.  En la cocina apenas si hay una fogón,  estantes metálicos y un congelador para preservar los alimentos por no más de 45 días. Al estar tanto tiempo juntos y alejados del hogar, los submarinistas suelen formar grupos muy unidos con códigos de honor y compañerismo. La tripulación del Shyri asegura que la camaradería de la nave es especial. 
El zarumeño Gonzalo García cursa el proceso de calificación y está a punto de cumplir los dos años de preparación para ser un submarinista.  Actualmente tiene el grado de  alférez de fragata de arma, que logró luego de cuatro años de estudios y una serie de exámenes.
“A medida que se cumplen las pruebas  vienen las más difíciles, porque la inmersión comprende algunos sistemas que no permiten cometer ni el más mínimo error”, asegura el joven convencido de que esta profesión es su vida. Cuenta que cuando se enteró de que el Shyri sería modernizado no dudo en seguir la carrera de submarinista.
Los dos sumergibles que posee el país, Shyri y Huancavilca, cumplieron su vida útil en 2007, tenían degradado los sistemas electrónicos, dice Ron. Por eso se firmó un contrato con los  Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar) de Chile para modernizarlos. Huancavilca aún sigue en aguas chilenas y se programa que retorne al país en agosto de este año.
“El mantenimiento es oneroso. Solo reformar el sonar cuesta más del millón de dólares”, dice Ron.
Una vez lista la supervisión del día, la nave está cada vez más cerca de emprender un nuevo periplo. Un dicho del mar reza que “el silencio es el don más preciado de un submarino”. Esto ocurre con  Shyri: mientras está en el muelle solo se escucha cómo el viento golpea el agua frente a su enorme estructura.
http://www.telegrafo.com.ec/sociedad/item/shyri-101-de-guerrero-a-un-submarino-con-filosofia-social.html

02 noviembre 2012

Ecuador moderniza dos submarinos.

Ecuador invertirá unos 125 millones de dólares en la modernización de dos submarinos de guerra en astilleros de la Marina de Chile, en procesos que se extenderán hasta 2014, indicó el viernes el ministerio ecuatoriano de Defensa.
En el marco de un contrato suscrito en enero de 2008, la unidad "Shyri" fue entregada por Astilleros y Maestranzas de la Armada chilena (Asmar) el 19 de octubre pasado en el puerto de Talcahuano, a unos 500 km al sur de Santiago, señaló la cartera en un comunicado.

SS-101 Shyri
El SS-101 Shyri es un submarino clase 209 del tipo 1300. Fue construido para la Armada del Ecuador en los astilleros de Howaldswerke de la ciudad de Kiel, en Alemania. Su nombre viene en honor a la cultura de los Shyris un pueblo perteneciente a la cordillera de los Andes que eran considerados los señores de las cordilleras.
El primero en ser modernizado va a ser el BAE Shyri, debido a que en el 2003 sufrió un accidente que lo dejó parcialmente dañado, Los trabajos se desarrollarán en Asmar Talcahuano entre los años 2008 y 2012. Paralelamente tendrá lugar un programa de entrenamiento para las tripulaciones ecuatorianas en establecimientos de instrucción especializada de la Armada de Chile en Talcahuano.
La modernización de estos sumergibles es uno de los mayores contratos militares asignados por Ecuador en los últimos años. Cabe destacar que Asmar ganó la adjudicación compitiendo con astilleros con capacidad y experiencia de construcción de submarinos de Brasil y Alemania, la modernización incluye un ajuste mayor a los sistemas de control de maquinas (Panel Diesel Monitoring del fabricante Chileno SISDEF), sistema de navegación y de propulsión, así como reemplazo de baterías y revisión de periscopios, también incluirá una actualización y ampliación de capacidades, en la línea de los trabajos realizados por ASMAR en los submarinos Thompson y Simpson de la Armada de Chile.
La ampliación de capacidades bélicas comprenderá la integración del sistema de mando táctico SUBTICS del fabricante francés Thales, junto con la adaptación de los sumergibles ecuatorianos para el lanzamiento de torpedos pesados Tigershark y misiles Exocet SM39, Estos últimos pueden ser disparados mientras los submarinos navegan sumergidos.
Agregó que el submarino "Huancavilca" se encuentra en el mismo proceso de modernización en las instalaciones de Asmar y que estará listo para febrero de 2014.
SS-102 Huancavilca
"Las unidades son de propiedad de la Fuerza Naval ecuatoriana que se incorporarán a tareas de defensa de la soberanía nacional", indicó el ministerio, apuntando que el contrato incluye la capacitación de personal.
Apuntó que la modernización "beneficiará al país pues permitirá un mayor control del mar territorial, además de combatir al narcotráfico y a la delincuencia trasnacional".

Nacho Padró