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01 marzo 2026

La Armada tomó la decisión más importante con el submarino nuclear

 

En un movimiento que refuerza el tablero estratégico del Indo-Pacífico y vuelve a poner bajo la lupa el estado real de la flota británica, el submarino nuclear de ataque HMS Anson arribó días atrás a Australia Occidental como parte de la alianza AUKUS. La llegada de la unidad a la base HMAS Stirling marca un hito histórico: es la primera vez que un submarino nuclear británico realiza un período de mantenimiento en territorio australiano.

Sin embargo, detrás de la postal diplomática y de cooperación tecnológica, emerge una realidad que genera debate en Londres: el HMS Anson es actualmente el único submarino de ataque clase Astute plenamente operativo en la Real Armada británica, en un contexto de baja disponibilidad general de la flota.

Un hito operativo en el corazón del Indo-Pacífico

El arribo del HMS Anson a HMAS Stirling no es un gesto simbólico. Se trata de un paso concreto dentro del denominado Período de Mantenimiento de Submarinos del Reino Unido (UK Submarine Maintenance Period, UK SMP), que durante varias semanas reunirá a especialistas de tres países.

En total, unos 100 efectivos participarán en las tareas técnicas y de familiarización con el submarino de clase Astute. Intervienen integrantes de la Real Armada británica, la Submarine Delivery Agency del Reino Unido, la Real Armada Australiana, la empresa ASC Pty Ltd y el Astillero Naval de Pearl Harbor, perteneciente a Estados Unidos.

El objetivo es doble:

  • Por un lado, realizar mantenimiento preventivo y correctivo sobre la unidad.

  • Por otro, fortalecer las capacidades industriales y técnicas australianas de cara a la futura incorporación de submarinos de propulsión nuclear propios bajo el paraguas de AUKUS.

Las declaraciones políticas: empleo, industria y seguridad

Desde Canberra, el viceprimer ministro australiano, Richard Marles, remarcó que la adquisición de submarinos de propulsión nuclear:

“Creará empleos, fortalecerá nuestra industria local y ayudará a mantener seguros a los australianos”.

El funcionario sostuvo además que el UK SMP es una demostración tangible del impulso político y militar que sostiene la alianza tripartita.

En la misma línea, el vicealmirante Jonathan Mead, director general de la Agencia Australiana de Submarinos, subrayó que el mantenimiento en curso implica la construcción de una fuerza laboral y una cadena industrial compartida entre Reino Unido, Estados Unidos y Australia, algo que, según definió, representa la esencia misma de AUKUS.

Por su parte, el ministro australiano de Industria de Defensa, Pat Conroy, calificó el proceso como:

“Un hito importante que generará confianza en nuestros socios estratégicos respecto de que contamos con la fuerza laboral capaz de entregar los submarinos AUKUS”.

Para Canberra, el mensaje es claro: Australia no solo recibirá submarinos nucleares; aspira a dominar la tecnología, sostener el mantenimiento y desarrollar una base industrial propia.

El viaje del Anson: de Faslane al Indo-Pacífico

El despliegue del HMS Anson comenzó el 10 de enero, cuando zarpó desde la base naval de Faslane, principal centro operativo de los submarinos nucleares británicos.

La primera escala fue en Gibraltar, enclave estratégico en el acceso al Mediterráneo, antes de continuar su tránsito hacia el Indo-Pacífico.

El ministro de Defensa británico, Luke Pollard, había confirmado en diciembre que un submarino clase Astute sería asignado a la denominada Submarine Rotational Force–West (SRF-West), estructura que operará desde HMAS Stirling.

Pollard definió el despliegue como:

“Una suposición central de planificación para la Real Armada británica bajo AUKUS”,

agregando que el compromiso es “realista y manejable dentro de la planificación de fuerzas existente”.

No obstante, esa afirmación ha despertado interrogantes en analistas militares británicos.

Una flota bajo presión: el verdadero desafío británico

La clase Astute representa la columna vertebral de los submarinos nucleares de ataque del Reino Unido. Sin embargo, la disponibilidad real de estas unidades atraviesa un momento delicado.

Algunas embarcaciones se encuentran en mantenimiento prolongado, mientras que el HMS Agamemnon, comisionado en septiembre, todavía no está plenamente operativo.

En ese contexto, el HMS Anson es actualmente el único submarino nuclear de ataque clase Astute completamente operativo dentro de la Real Armada británica.

Este dato no es menor. Los submarinos de ataque cumplen funciones críticas:

  • Disuasión estratégica

  • Protección de portaaviones

  • Inteligencia y vigilancia

  • Guerra antisubmarina

  • Ataques con misiles de precisión

La decisión de enviar la única unidad plenamente operativa al Indo-Pacífico implica un mensaje político potente hacia China y otras potencias regionales, pero también expone la fragilidad temporal de la capacidad submarina británica en su propio entorno europeo.

AUKUS: más que submarinos

La alianza AUKUS no se limita a la transferencia de submarinos nucleares. El acuerdo se estructura en dos pilares:

  • Pilar I: desarrollo y adquisición de submarinos nucleares.

  • Pilar II: cooperación en tecnologías avanzadas como inteligencia artificial, guerra electrónica y sistemas autónomos.

Durante la estadía del HMS Anson en Australia, se desarrollarán pruebas de interoperabilidad del vehículo submarino no tripulado de gran tamaño Speartooth (LUUV) australiano con un submarino nuclear británico.

Asimismo, se evaluarán algoritmos de inteligencia artificial para guerra antisubmarina integrados en los aviones P-8A Poseidon de la Real Fuerza Aérea Australiana.

El objetivo es claro: crear una arquitectura tecnológica compartida que permita operaciones conjuntas fluidas y altamente integradas en el Indo-Pacífico.

El Indo-Pacífico como epicentro geopolítico

La región del Indo-Pacífico se ha convertido en el escenario central de la competencia estratégica global. Estados Unidos busca contrarrestar la creciente influencia china, mientras que Australia redefine su postura defensiva ante un entorno más complejo.

La presencia permanente o rotativa de submarinos nucleares aliados en Australia Occidental envía una señal inequívoca: la disuasión submarina será uno de los pilares de la estrategia occidental en la región.

Para Reino Unido, además, representa la materialización del concepto de “Global Britain”, una política exterior que busca proyectar influencia más allá de Europa.

Impacto industrial y tecnológico

Uno de los aspectos más relevantes del UK SMP es su dimensión industrial. El mantenimiento de submarinos nucleares requiere:

  • Infraestructura especializada

  • Protocolos de seguridad estrictos

  • Personal altamente capacitado

  • Cadena logística certificada

Australia apuesta a que esta experiencia inicial sirva como base para consolidar una industria nuclear naval propia.

El desafío no es menor. Operar submarinos nucleares implica dominar sistemas de propulsión, gestión de reactores, mantenimiento de cascos de alta resistencia y tecnologías de sigilo avanzadas.

¿Riesgo calculado o vulnerabilidad estratégica?

La decisión británica de desplegar su única unidad plenamente operativa al otro extremo del mundo genera un debate inevitable.

Por un lado, el movimiento refuerza la credibilidad de AUKUS y consolida la alianza estratégica.

Por otro, deja al Reino Unido con menor margen operativo inmediato en el Atlántico Norte y el Mediterráneo.

Analistas señalan que la situación podría revertirse cuando más unidades clase Astute regresen al servicio activo, pero hasta entonces, la apuesta es audaz.

Un mensaje al mundo

Más allá de las cifras y los comunicados oficiales, la llegada del HMS Anson a Australia simboliza algo más profundo: una reconfiguración del equilibrio naval en el siglo XXI.

La cooperación tripartita no solo implica compartir tecnología, sino también asumir riesgos conjuntos, integrar doctrinas y proyectar poder de manera coordinada.

Mientras el HMS Anson permanece en HMAS Stirling, técnicos y marinos trabajan en silencio. Pero el eco estratégico de su presencia resuena mucho más allá de Perth.

En un mundo donde la competencia entre grandes potencias vuelve a intensificarse, los movimientos submarinos —literalmente invisibles bajo el agua— se han convertido en uno de los indicadores más claros de hacia dónde se inclina la balanza global.


La Armada tomó la decisión más importante con el submarino nuclear


19 enero 2025

Reino Unido admite el punto flaco de sus submarinos nucleares

 

El HMS Vigilant, uno de los submarinos que cuentan con el sistema Trident, el 20 de enero de 2016 en Rhu, Escocia.JEFF J MITCHELL / GETTY IMAGES

En un momento de creciente amenaza, especialmente con origen en Rusia, Occidente revisa con qué cuenta para hacer frente a los nuevos e inestables tiempos. Además de una carrera armamentística evidente, está la puesta a punto de lo que se tiene en la reserva. Hay quien se está llevando chascos, porque su arsenal no está a la altura de lo esperado. 

Es lo que le está pasando a Reino Unido que, según los expertos, tiene problemas con sus submarinos preparados con los sistemas nucleares Trident, que siguen siendo un arma clave de defensa pero que son enormemente dependientes de Estados Unidos, lo que limita su operatividad. 

Es lo que afirman los activistas Lynn Jamieson y Samuel Rafanell-Williams en un análisis publicado en el diario escocés The National. 

Toca remontarse a julio de 2015, cuando se finalizó el acuerdo del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) entre los estados miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU e Irán. El PAIC, recuerdan los especialistas, obligó a Irán a reducir sus reservas de uranio enriquecido e impuso restricciones a sus instalaciones nucleares. A cambio, EEUU y la Unión Europea acordaron dejar que las sanciones expiraran, lo que permitiría a Irán recuperar miles de millones de dólares en activos congelados.

Los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmaron a principios de 2018 que Irán estaba cumpliendo sus compromisos con el acuerdo nuclear. Sin embargo, "sólo unas semanas después, el entonces presidente Donald Trump anunció que EEUU se retiraría del PAIC", desoyendo al mundo.

Las sanciones estadounidenses a Irán se reanudaron más tarde ese mismo año y, poco después, Irán anunció que ya no cumpliría con las restricciones impuestas a su desarrollo nuclear. "El sabotaje de Trump a uno de los esfuerzos más eficaces para prevenir la proliferación nuclear en el siglo XXI es sólo un ejemplo de su volátil política exterior, aunque la administración demócrata desde 2020 no ha demostrado tener más éxito en este frente, como ha demostrado el apoyo de Joe Biden al genocidioisraelí y a las incursiones regionales", indica la tribuna.

"Tanto la complicidad del Reino Unido en el actual genocidio israelí en Gaza como la inminente investidura de Trump para un segundo mandato como presidente deben hacernos examinar la llamada 'relación especial' entre el Reino Unido y los Estados Unidos", exponen la presidenta de la CND, la Campaña Escocesa por el Desarme Nuclear y el responsable de comunicaciones de misma organización. 

"Mitológicamente, se considera que es el legado de la colaboración de nuestras dos naciones para derrotar al fascismo durante la Segunda Guerra Mundial", insisten. En este siglo, la relación especial "ha significado que los líderes del Reino Unido suelen coincidir en sintonía con la lógica de superpotencia estadounidense, de forma más catastrófica en Irak, sin importar cuán devastadoras sean las consecuencias". Tony Blair y la foto del Las Azores está en la memoria de todos. 

"Una razón importante y fácilmente pasada por alto por la que Westminster está tan dispuesto a hacer lo que le ordena Washington es la dependencia de nuestra capacidad de armas nucleares supuestamente independiente de la infraestructura y la tecnología militares estadounidenses", indican.

Y ahí vienen las armas nucleares radicadas en la costa oeste de Escocia que son, "sin duda", "más una tecnología estadounidense que británica". Los submarinos, aunque construidos en Barrow-in-Furness (Inglaterra), "se ensamblan según planos estadounidenses y con componentes estadounidenses. Los misiles Trident disparados por los submarinos se construyen, suministran y mantienen en Estados Unidos".

"Estos misiles, ocho por submarino, llevan cada uno alrededor de cinco ojivas independientes, cada una de ellas diez veces más potente que la bomba de Hiroshima, una carga útil que podría destruir la vida habitable en el hemisferio norte y poner suficiente hollín en la atmósfera para desencadenar un invierno nuclear", contextualizan. Así pues, "la mera amenaza de utilizar esas armas como parte de una estrategia de disuasión es una parodia moral en sí misma", a su entender. 

"Es significativo que el sistema de selección de objetivos Trident dependa en gran medida de software y satélites operados por personal estadounidense", ahondan. La investigación detallada y extensa de especialista John Ainslie mostró, dicen, "que el Trident no podía considerarse operativamente independiente, ya que el ejército estadounidense tendría toda la capacidad para impedir el uso autónomo de esta capacidad".

"Se podría argumentar que el tipo de adversidad política que podría llevar a Estados Unidos a intervenir en el Reino Unido utilizando su capacidad nuclear es tan improbable que resulta irrelevante" pero hay otra forma de ver "la relación especial": tal vez la estrategia de seguridad de Londres, "fundada en la amenaza del apocalipsis, depende tanto del consentimiento de Estados Unidos que nuestros líderes consideran que cualquier adversidad diplomática con Washington es una amenaza a nuestra seguridad".

Desde esta perspectiva, las armas nucleares de Reino Unido "serían una razón clave por la que el país ha actuado con tanta frecuencia como el perro faldero de los intereses geopolíticos de Estados Unidos como parte de la llamada relación especial". A pesar de las proclamaciones de Donald Trump de que tiene la intención de poner fin a todas las guerras, "su historial demuestra que no es un defensor de la paz, especialmente en Asia occidental". "Además de retirarse del Acuerdo con Irán, en 2020 Trump autorizó el asesinato del general iraní Qasem Soleimani, lo que aumentó drásticamente las tensiones con Irán", recuerdan.

Más: la multimillonaria Miriam Adelson donó 100 millones de dólares a la campaña presidencial de Trump para 2024 y hay informes que sugieren que su condición para la importante donación era que un Trump electo permitiera la anexión de Cisjordaniapor parte de Israel, denuncian. 

¿Qué significa un segundo mandato de Trump para la propia seguridad del Reino Unido y sus acciones en el exterior? "Si queremos defender una política exterior verdaderamente independiente y humana, el primer paso es reconocer que las armas nucleares, interpretadas como la base misma de nuestro aparato de seguridad nacional, son una falsa promesa de seguridad que vincula al Reino Unido con los Estados Unidos", señalan rotundos.

"Un acuerdo de este tipo hace que sea cada vez más probable que el Reino Unido siga a los Estados Unidos en cualquier desventura militar que pueda emprender una administración Trump errática, incluso si los políticos británicos expresan públicamente su escepticismo sobre el presidente entrante", concluyen.

08 noviembre 2021

Gran Bretaña trabaja en el desmantelamiento de más de 20 submarinos nucleares


El Reino Unido está trabajando actualmente en un proyecto SDP para desarrollar una tecnología que, con el menor costo y el menor daño al medio ambiente, eliminará 20 submarinos nucleares de la Royal Navy fuera de servicio actualmente estacionados en Davenport. El Ministerio de Defensa del Reino Unido espera que dicha tecnología se desarrolle en 2026. La tecnología de reciclaje de submarinos nucleares dentro del proyecto SDP tiene lugar en la base naval de la ciudad de Rosight. El submarino nuclear multifunción HMS Swiftsure (S126) y el submarino ICBM HMS Resolution (S22) , ambos cancelados en la década de 1990, actuaron como "pilotos". También el papel de "piloto" para el proyecto SDP lo desempeña el submarino cancelado HMS Revenge (S27) , portador de misil balístico intercontinental, en el que ahora se llevan a cabo los trabajos de eliminación de los restos de materiales nucleares. 

En este proyecto, el ejército británico está tratando de pensar en el futuro. No solo necesitan deshacerse de los submarinos desmantelados existentes ahora, sino que se están preparando para deshacerse de siete submarinos más en el futuro, incluidos tres submarinos nucleares clase Trafalgar construidos en la década de 1980. Además, el Reino Unido debe realizar el mismo costoso mantenimiento en los submarinos nucleares fuera de servicio que en los submarinos que ahora sirven en la Royal Navy. (Source/Photo: Royal Navy)

01 julio 2019

veinte submarinos esperan al chatarrero

Acaba de cumplirse el tercer aniversario del referéndum del 'Brexit', y en Reino Unido se preparan para estrenar nuevo primer ministro, una carrera que se disputan los conservadores Boris Johnson y Jeremy Hunt. Sea quien sea el nuevo inquilino del 10 de Downing Street, su principal preocupación será qué hacer antes de que llegue el 31 de octubre, la fecha marcada en rojo en el calendario y en la que, si no hay cambios, se producirá un divorcio abrupto con la Unión Europea. Pero liderar el país conlleva otras preocupaciones, y algunas no son una cuestión baladí.
Reino Unido conserva hoy en día todos y cada uno de los submarinos nucleares que ha construido. Una veintena de ellos están fuera de servicio desde hace años. Y esa revelación la ha realizado, en clave de enérgica protesta, Luke Pollard, laborista, y representante en el Parlamento de Playmouth Sutton y Devonport. Como responsable de materias que abarcan desde el medioambiente a la calidad del agua, reclama al Gobierno que prepare una estrategia para reciclar todos los sumergibles nucleares de la Royal Navy fuera de servicio, y un informe anual del progreso alcanzado en dicha tarea.
En la actualidad, denuncia Pollard, existen 13 viejos submarinos nucleares fondeados en Devonport y siete amarrados en Rosyth. Según el diputado laborista, cuando llegó al cargo en 2017 se propuso acometer el reciclaje de los mismos de forma segura y sostenible como una prioridad de su mandato. Asegura haber realizado dos requerimientos a la oficina del Primer Ministro para hacer frente al problema, e igualmente señala que ha enviado propuestas e instancias al Public Accounts Committee, que ahora ha presentado un memorando con el que pretende concienciar a la ciudadanía de la importancia de su iniciativa.
Pollard señala que el submarino más viejo fondeado en Devonport es el HMS Valiant, que fue puesto en servicio en 1963 al comienzo de la Guerra Fría. Los sumergibles puede verlos hoy día mediante Google Maps cualquiera que busque con el zoom en los muelles de Plymouth. Hileras de submarinos viejos, que en algunos casos llevan décadas esperando ser desguazados.
Lejos de querer desatar la alarma entre la ciudadanía, el informe aclara que no existe un inmediato riesgo para la población local, ya que la compañía de astilleros Babcock se ha hecho cargo de cada uno de los sumergibles retirados para asegurar que no representan un peligro para la comunidad antes de pasar a convertirse en chatarra. Pero, señala, no se puede esperar más para reducir ese potencial peligro para Plymouth y Rosyth. Nueve de ellos aún tienen material radiactivo en su interior. Poca broma.
Según el promotor del informe, Luke Pollard, la insistencia en esta cuestión tiene también un carácter personal, ya que es hijo de un marino que sirvió en el HMS Swiftsure y el HMS Conqueror y trabajó para alargar la vida útil de muchos de los submarinos como ingeniero en Devonport.
Pero hay una razón de más peso para el pueblo británico, ya que según el memorando del 'Public Accounts Committee', mantener fondeados los veinte submarinos fuera de uso en los muelles le cuesta 30 millones de libras al contribuyente cada año (33,5 millones de euros), dinero que podría bien emplearse en comenzar las tareas de desmantelamiento.
A todo ello se añade una cuestión lógica que pone de relieve el informe, al señalar que existe un"punto de crisis" en cuestión de espacio al que se verá enfrentado el Ministerio de Defensa, que necesitará zonas de almacenamiento nuevas en breve plazo. En los próximos cuatros años tres submarinos más de la clase 'Trafalgar' necesitarán ser almacenados, mientras son reemplazos por los de la nueva clase 'Astute' que se construyen en Barrow. Desde el 10 de Downing Street ya han comunicado a los autores del informe que los tres nuevos sumergibles que pasan a retiro serán fondeados en Devonport, elevando a 16 el número de los almacenados en esos muelles.
Pero mirando algo más lejos en el tiempo, dentro de una década, los cuatro submarinos 'Vanguard' (únicos de la clase Trident en Europa), necesitarán un lugar de almacenaje una vez que sean reemplazados del servicio por la nueva clase 'Dreadnought'. ¿Dónde irán a dormir esos gigantes de acero? Parece obvio que la urgencia que presta este diputado a su plan no es ninguna locura. Y la tarea de comenzar a enviar al chatarrero sus oxidados ingenios nucleares se antoja más necesaria que nunca. 

28 enero 2017

May ocultó al Parlamento un fallo de los submarinos atómicos

Los domingos por la mañana la televisión británica se llena de programas sobre política que compiten entre sí por tener los mejores invitados. El espacio estelar es el de la BBC, el «Show de Andrew Marr», de un respetado periodista escocés de 57 años. Ayer su invitada fue Theresa May y pasó un momento de gran apuro. En el transcurso de la entrevista, Marr le preguntó hasta cuatro veces si antes de acudir en julio al Parlamento para pedir la renovación de los submarinos nucleares británicos, ella sabía que habían sufrido un fallo en un test llevado a cabo el mes anterior frente a las costas de Florida. May rehusó a contestar las cuatro veces y se escabulló con frases evasivas: «Tengo una fe absoluta en nuestros misiles Trident [el armamento nuclear de los submarinos]».
Los periodistas, esos que Trump califica como «unos de los seres más deshonestos de la tierra», han vuelto a prestar un servicio a la sociedad desvelando lo que los políticos se esmeran en tapar. El periódico conservador «The Sunday Times», propiedad del magnate Rupert Murdoch, destapó este domingo con una exclusiva que a finales del pasado junio, en el primer test de lanzamiento en cuatro años de los submarinos atómicos británicos, un misil no cargado tomó una dirección contraria a la prevista durante un ensayo frente a las costas de Florida. El proyectil debería ir hacia el Este, a un blanco situado a 5.600 millas del litoral africano, pero lo hizo al revés, hacia Estados Unidos. «El Número 10 encubrió el fiasco de los misiles», acusa el periódico al Gobierno en su titular.
La disuasión nuclear británica la conforman cuatro submarinos Vanguard, con base en Faslane (Escocia), equipados con misiles atómicos Trident. Los ensayos de sus lanzaderas se llevan a cabo con cuentagotas, porque cada uno cuesta 20 millones de euros. En lo que va de siglo se han hecho pruebas de lanzamiento de los Trident -sin su carga nuclear- solo cinco veces. La última fue en junio con el submarino «Vengeance» (Venganza), que volvía al mar tras una reparación integral de cuatro años que había costado 404 millones de euros. Defensa informó de que el test se llevó a cabo «con gran éxito», ocultando el chapucero fallo. Al salir mal las pruebas en Florida, la realidad es que la última vez que se probó que el «Vengeance» es capaz de lanzar correctamente un misil fue hace 16 años, lo que da idea de la fiabilidad y calidad del programa de disuasión británico.
Usualmente, el Ministerio de Defensa y el fabricante de los Trident, la multinacional estadounidense Lockheed Martin, facilitaban información de los test, con imágenes y hasta con fotos de los VIPS que acudían a ver los lanzamientos. Sin embargo, el pasado junio hubo un mutismo total, salvo el hecho de consignar que todo había ido bien.
La polémica política se debe a que el 18 de junio, solo unas semanas después del fallo, May compareció en el Parlamento, en su primer discurso allí, para pedir apoyo para aprobar la renovación de los cuatro submarinos atómicos, cuya vida útil se extinguirá a mediados de la próxima década. El tema resultaba controvertido, porque la inversión es enorme: 46.300 millones de euros, que como siempre, algunas voces de la izquierda consideraron que estarían mejor invertidos en educación y gasto social. Al final, el Gobierno ganó holgadamente: 472 diputados a favor de la renovación y 117 en contra, entre ellos todos los del separatismo escocés y el líder laborista, Jeremy Corbyn, favorito desde siempre.

«Un debate serio»

Ahora se acusa al Gobierno de haber viciado aquella votación, al no poner sobre la mesa toda la información sobre los Trident. «El tema merece un debate serio», pide Corbyn, «porque es un error bastante catastrófico que un misil vaya en la dirección equivocada, sabe Dios qué consecuencias pudo haber tenido». La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, ha pedido al Gobierno que publique de inmediato toda la información sobre el incidente. Los nacionalistas escoceses son contrarios al programa nuclear, porque su base se ubica en la desembocadura del río Clyde, en Escocia.
Lord West, un almirante que hoy ocupa escaño en la Cámara de los Lores a propuesta de los laboristas, califica de «extravagante y estúpido» que el Gobierno no admitiese públicamente el error.
El Reino Unido se dotó de un sistema de disuasión nuclear a finales de los sesenta, con la decisión de construir sus submarinos Polaris. A comienzos de los ochenta, Margaret Thatcher ordenó sustituirlos por los más modernos Vanguard, que entraron en funcionamiento en los noventa con misiles nucleares Trident. Hoy se han quedado también anticuados y serán renovados a mediados de la próxima década. Son cuatro, siempre hay uno patrullando en el mar, dos atracados en la base de Falsane y uno en mantenimiento. Cada uno tiene 150 metros de eslora y cuenta con 135 tripulantes. El armamento de cada nave son 16 misiles Trident, que suman 48 cabezas nucleares.
Luís Ventosis para ABCInternacional