03 octubre 2020

LA Válvula Kingston en Submarinos

 Una válvula Kingston es un dispositivo de ventilación instalado en barcos y submarinos, generalmente al nivel de la quilla, que se usa para llenar o purgar los tanques de lastre, combustible o agua. Esta acción permite enjuagar y limpiar los tanques o, en el caso de los tanques de lastre submarino, que el buque ajuste su flotabilidad en preparación para sumergirse

La válvula Kingston funciona en conjunto con las rejillas de ventilación en la parte superior del tanque que permiten que escape el aire atrapado en el tanque. Las válvulas suelen estar automatizadas, pero normalmente contarán con una anulación manual. Las válvulas Kingston también se utilizan a veces para hundir o hundir deliberadamente un recipiente.

La válvula Kingston en submarinos o barcos se usa para llenar o purgar los tanques de lastre, combustible o agua.

La mayoría de los barcos y submarinos grandes tienen tanques construidos en el área de la quilla, o la parte más baja, de sus cascos que se utilizan para contener combustible, agua dulce o agua de lastre. En el caso de los tanques de agua dulce y combustible, es necesario un lavado y limpieza periódicos y requiere un punto de acceso al agua abierta. Los tanques de lastre de los submarinos se utilizan para ajustar la flotabilidad general del buque para bucear y salir a la superficie. En ambos casos, un método común para abrir estas cavidades del casco al mar abierto de manera controlada es el uso de una disposición de válvulas Kingston.

Típicamente ubicada a lo largo de la línea de la quilla del buque, la válvula Kingston permite que el agua ingrese a los tanques a una velocidad dictada por el nivel de actuación de la válvula.

Para que este sistema funcione de manera eficaz, el tanque debe estar equipado con elevadores de purga y válvulas de ventilación en la parte superior del tanque que permitan que el aire escape y, por lo tanto, que el agua entre. Los niveles de actuación, o el grado en que se abren estas válvulas, se pueden equilibrar cuidadosamente para ejercer un control total de la tasa de inundación del tanque en cuestión.

Por lo general, esto se logra de forma remota desde el puente, aunque la mayoría de los sistemas de válvulas Kingston cuentan con una anulación manual adicional.

Una vez que se completan las operaciones de limpieza o buceo, el agua de mar de los tanques se elimina cerrando las válvulas de ventilación, abriendo las válvulas Kingston y bombeando aire al tanque. El aire desplaza el agua, empujándola hacia afuera de las válvulas abiertas de Kingston y vaciando el tanque.

Aunque simple en teoría, una disposición de válvulas de Kingston puede usarse para mantener un control de flotabilidad muy fino de embarcaciones como submarinos. Las válvulas también se utilizan en ocasiones para hundir barcos destinados a la destrucción al permitir que los tanques y el casco se inunden sin control. Un buque famoso hundido de esta manera fue el portaaviones alemán de la Segunda Guerra Mundial, el Graf Zeppelin.

Encuentran el USS Grenadier, un submarino perdido que fue clave en la batalla de Midway

 Un equipo internacional de buceadores con base en Tailandia acaba de encontrar una de las joyas de la Segunda Guerra Mundial hundida en el océano Pacífico: el USS Grenadier. Se trata de un submarino norteamericano que participó en la contienda bélica tras el ataque japonés a Pearl Harbor y que fue pieza elemental en la batalla de Midway. Sería en el año 1943 cuando la nave iría a parar al fondo del mar hasta en dos ocasiones, para, casi 80 años después, volver a ser descubierta en el extremo norte del estrecho de Malaca, donde descansan sus restos en la actualidad.

Desde hace varios años, este equipo de buceadores, compuesto por el australiano Lance Horowitz, el belga Ben Reymenants —quien participó en el rescate del equipo del juvenil de la cueva de Tailandia en 2018— y los franceses Jean Luc Rivoire y Benoit Laborie, se encarga de peinar las aguas del Pacífico con el objetivo de tratar de encontrar naufragiosde la Segunda Guerra Mundial. Para ello, estudian los lugares donde diversas embarcaciones pudieron ir al fondo del mar y los cotejan con las informaciones de pescadores de la zona, quienes les informan de los lugares donde se atascan sus redes a la hora de faenar.

Muchas informaciones señalaban un punto concreto en el que podría encontrarse el USS Grenadier, concretamente entre la península de Malaca y Sumatra. Así, tras varios viajes en un bote equipado con un sonar se lanzaron a buscar el hipotético naufragio, algo queconsiguieron descubrir en octubre de 2019. Sin embargo, la profundidad a la que se encontraba —superior a los 89 metros— complicaba las opciones de llegar hasta la zona, pues para poder bucear hasta allí era necesaria una mezcla especial de oxígeno, nitrógeno y helio que solo les permitiría estar bajo el agua durante un periodo muy corto de tiempo.

Por esa razón, a lo largo de este tiempo han tenido que realizar hastacinco inmersiones diferentes para poder analizar de qué tipo de embarcación se trataba. Tras su estudio pormenorizado, los buceadores han llegado a la conclusión de que se trata de un submarino militar que se encuentra con todas sus escotillas abiertas y posado perfectamente en el lecho marino, lo que hace indicar que se trata del USS Grenadier, a falta de confirmación oficial por parte de la Marina de Estados Unidos. De ser así, habrían encontrado una de las joyas marinas de la Segunda Guerra Mundial.

Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, el USS Grenadier se unió a las tropas norteamericanas del Pacífico. Así, su primera gran misión no fue otra más que defender el atolón de Midway en 1942, en una de las batallas navales decisivas de la Segunda Guerra Mundial. Tras el éxito, pasó formar parte de la flota norteamericana encargada de patrullar las costas asiáticas, donde vería el fin de sus días. El 20 de abril de 1943, el USS Grenadier se topó con dos cargueros japoneses cerca de Phuket. El objetivo no era otro que hundirlos, pero se vio sorprendido por un avión japonés que su radar no había detectado.

Ruben Rodriguez

El submarino Kolpino lanzó un misil de crucero (24-9-2020)

 Durante los ejercicios navales en el mar Negro el submarino B-271 'Kolpino' de la Armada Rusa lanzó un misil de crucero, probablemente un 3M-14, contra un blanco terrestre que fue alcanzado a una distancia de unos 180 kms...








Подлодка "Колпино" пустила ракету комплекса "Калибр" из Чёрного моря - Минобороны России





Submarino Clase Laika

La clase Laika: Se informa que los submarinos combinan las funciones de los submarinos multiusos y estratégicos, pudiendo utilizar tanto misiles balísticos como de crucero según la tarea y la configuración modular. Los submarinos tendrán un desplazamiento menor que los actuales submarinos de cuarta generación de la clase Yasen e incorporarán el diseño de doble casco con el casco exterior hecho de materiales compuestos. También se espera que los compuestos se utilicen para superficies de control y sistemas de propulsión. 

El armamento principal incluirá los misiles de crucero antibuque 3M-54 Kalibr y P-800 Oniks, así como los misiles de crucero hipersónicos 3M22 Zircon. También se prevé que los buques estén armados con misiles balísticos MARVed actualmente en desarrollo por la Oficina de Diseño de Cohetes Makeyev. Según el presidente de la United Shipbuilding Corporation, Alexei Rakhmanov, los submarinos deben estar altamente unificados en sus componentes clave para reducir sustancialmente los costos para el Ministerio de Defensa ruso. 

Según los informes, los submarinos del Proyecto 545 cuentan con un desplazamiento de 11.340 toneladas, una velocidad máxima de 35 nudos, 90 días de autonomía y una profundidad máxima de inmersión de 600 metros.


Historial
TipoSSGN/SSBN
Características generales
Armamento

3M-54 Kalibr, P-800 Oniks, misiles curise anti-buque 3M22 Zircon Misiles balísticos lanzados desde submarinos Misiles tierra-aire Igla-M Torpedos Khishchnik, USET-80, Fizik-1, MTPK-1 Minas antisubmarinas PMR-2

81PU Otvet cohetes

La historia de la llegada a la ciudad de los primeros submarinos de las Fuerzas Armadas

 



Noticia de: El Litoral (www.ellitoral.com) [Link:https://www.ellitoral.com/index.php/id_um/261054-la-historia-de-la-llegada-a-la-ciudad-de-los-primeros-submarinos-de-las-fuerzas-armadas-memorias-de-santa-fe-area-metropolitana.html]


A lo largo de su historia, la ciudad de Santa Fe fue escenario de innumerables hechos cuya trascendencia rompen, en muchas ocasiones, los límites jurisdiccionales. Por su importancia, estos sucesos quedan guardados en la memoria colectiva y, por suerte, en los registros periodísticos y bibliográficos. 

Un caso ejemplar de lo anteriormente mencionado, es la historia de la llegada de tres submarinos al puerto de la capital provincial. Ocurrió hace 87 años, a mediados de octubre de 1933 y tuvo una gran significación para la Armada Argentina. Según se explica en una breve reseña publicada en el sitio web del gobierno, estos tres sumergibles fueron los primeros que adquirió el país y fueron construidos en Italia. 

Ante semejante evento, los vecinos de la ciudad se agolparon en el Dique para ver a los gigantes acuáticos.

Todo comenzó a gestarse en 1926 cuando se decidió sumar tres submarinos para la flota nacional. Fue el Ministro de Marina, Almirante Manuel Domecq García, quien encabezó las gestiones y autorizaciones para semejante empresa. “Mediante la Ley Nº 11.378, además de la compra, se estableció la construcción de la infraestructura necesaria en las tierras aledañas al puerto de la ciudad de Mar del Plata. Así se dio origen al “Comando de la Fuerza de Submarinos” y a la Base Naval Mar del Plata”, se explica en la web oficial de la Armada Argentina. La construcción comenzó en octubre de 1927 y se realizó en Taranto, Italia; por ello luego fueron apodados los “tarantinos” pero los nombres oficiales de los sumergibles fueron el “ARA Santa Fe”, “ARA Salta” y “ARA Santiago del Estero”. El primero en llegar a Mar del Plata fue el “Santa Fe” convirtiéndose en la primera nave de este tipo operativa. Luego, el 3 de septiembre de 1933 arribaron las dos restantes. 

Toda la prensa local cubiró el acontecimiento.

La llegada a la ciudad de Santa Fe

La ciudad capital de la provincia fue seleccionada para realizar la ceremonia de entrega de bandera de combate para cada sumergible. Con gran expectativa, las autoridades locales adecuaron las instalaciones del puerto para la recepción con público. Como era dable esperar, El Litoral realizó una cobertura especial del inusual acontecimiento. La fecha pautada para la ceremonia oficial fue el domingo 15 de octubre, pero los gigantes acuáticos llegaron el día anterior. 

“La llegada de los submarinos a esta Capital dio motivo a una magnífica recepción”, tituló este diario el sábado 14 de octubre de 1933.  En esa detallada crónica, se cuenta que un equipo periodístico de El Litoral se embarcó en un pequeño bote para llegar al encuentro de los submarinos. “Un sol veraniego resplandecía sobre las aguas quietas del canal mientras, en torno, edificios embanderados barcos empavesados con grupos de personas impacientes a la expectativa, eran un anticipo del espectáculo que se ofrecería más tarde”, arranca el artículo. En otro tramo de la extensa nota se destaca: “El pueblo de Santa Fe, comienza haciéndose presente. Sobre la orilla se mueven multitud de canoas, pintadas recientemente, como vestidas de fiesta, regalo para los ojos y coquetería de sus dueños: hermosa nota policroma que el sol hace relucir cerca de las aguas plateadas. Boteros y pescadores humildes rindieron así su delicado homenaje a los huéspedes que llegaban”. 

Toda la prensa local cubiró el acontecimiento. 

El “Santa Fe” a la vista

Con ese subtítulo, continúa la crónica de la llegada de los sumergibles. “Allá a lo lejos, avanza una mancha grisácea, sobre cuyo lomo delgado el sol iluminándolo. Avanza muy despacio, casi que acaricia el agua”, describe con lujos de detalles la nota que este diario guarda entre sus más preciados archivos. “Su silueta fina, acerada, se desliza sobre las aguas del canal sin impaciencia; la proa corta la superficie con un suave rumor de tijeras que cortan un paño de seda”, agrega. 

En cuestión de minutos, hacen su aparición los otros dos submarinos y, bajo la atónita mirada de los santafesinos, realizaban maniobras de acercamiento. “Los tres alineados paralelamente al desembarcadero, reciben el homenaje de una multitud densa, apretada, que los contempla desde la explanada y los diques vecinos. Allí está todo Santa Fe”, describió El Litoral en 1933. Marinos y la policía desplegaron un estricto operativo de control para contener a esa masa de gente que estaba ávida de conocer a los visitantes. En el lugar, una compañía del Regimiento 12 esperaba a los huéspedes de honor con música, melodías que se sumaban al fervor popular. Minutos más tarde, se realizó una breve bienvenida con autoridades militares, del puerto y de la Comisión de Agasajos; luego fueron hacia la Casa de Gobierno, donde continuaron con las actividades protocolares. La noche se cerró con una fiesta en los salones del Jockey Club. 

Domingo de ceremonias y banderas

El domingo fue el día indicado. Los submarinos ya estaban prestos a recibir las banderas de la República Argentina. Desde temprano, se desarrollaron una serie de actos, bajos estrictos protocolos de seguridad que culminaron con el izamiento de la insignia patria en el sumergible. “El pueblo dio la nota emocionante; no exageran quienes afirman que los submarinos han recibido esta mañana el más grato de los homenajes. Millares de personas, vinculadas por el mismo sentimiento, seguían con suma atención el ceremonial, y en más de una cara vimos correr lágrimas”, detalla El Litoral el 15 de octubre de 1933.

La ceremonia contó con la presencia de autoridades locales, provinciales y nacionales, del ámbito político, eclesiático y militar. Desde temprano, se armó una caravana para escoltar los cofres donde estaban guardadas las banderas. Cuando llegaron a la zona portuaria, fueron colocadas en un altar especial que se armó para la ocasión. Además, se instaló un palco con micrófonos para transmitir el evento por la AM LT 9. Acto seguido, monseñor Fasolino bendijo los símbolos patrios y minutos más tarde procedió a entregarlos a los comandantes de cada submarino. 

“Los marinos, acompañando a las madrinas y con las banderas, pasaron a bordo de los respectivos sumergibles; en ese momento la banda del 12 ejecutó el Himno Nacional que fue coreado por la concurrencia. El capitán Poch, jefe de la escuadrilla, anunció que el martes próximo saldrá para puerto Belgrano”, comentó este diario. 

Las celebraciones continuaron con dos banquetes, uno al mediodía y otro por la noche. Ambos se desarrollaron en el Hotel Ritz, que por aquel entonces brillaba en el centro de la ciudad capital. Del encuentro participaron la mayoría de las autoridades que protagonizaron los actos en el puerto. 

Desde entonces, aquel 15 de octubre de 1933 es recordado por la puesta oficial de funciones de los primeros submarinos con los que contó la Nación. Justamente aquí, en la ciudad de Santa Fe, se escribió una de las páginas doradas de la historia naval argentina. 

CARACTERÍSTICAS

Según el sitio web “Historia y Arqueología Marítima”, los sumergibles clase “Cavallini”, (conocidos en nuestro país como los “tarantinos” por su fabricación en el Astillero Franco Tosi, Taranto, Italia) presentaban las siguientes características:

Dimensiones: Eslora 64,24 mts. - manga 6,68 mts..- calado 5,05 mts. - Puntal 6,00 mts. 

Potencia motriz y performances: dos motores diesel Tosti de 3000 hp para navegación en superficie. Un motor eléctrico de 1.400 hp para navegar en inmersión. Dos hélices. Diesel oil 90 tons. Autonomía 7.100 millas. Velocidad en superficie 17,5 nudos, en inmersión 8,5 nudos. Profundidad operativa 80 mts.

Armamento: 8 tubos lanzatorpedos de 530 mm, 4 a proa y 4 a popa. 1 cañón de 100 mm. 1 ametralladora de 40 mm. 2 periscopios. Pocos años antes de su radiacion de servicio se cambiaron los cañones de 100 mm. por un montaje doble AA Bofors de 40 mm.

Tripulación: 40 hombres.

ARA SANTA FE

Fue el primero de los submarinos que tuvo el país.  Tras su fabricación en Italia llegó a la Argentina el 7 de abril de 1933. Luego de la ceremonia realizada en la capital de la provincia y hasta septiembre de 1956 participó activamente en el adiestramiento y formación del personal submarinista de la Armada. Según el citado sitio, una de las proezas del “Santa Fe”  ocurrió en 1938 cuando salvó a una lancha de pescadores durante una fuerte tormenta en aguas del Cabo Corrientes. Los náufragos agradecieron al comando entregándole una medalla de oro recordatoria. Tras quedar fuera de servicio fue desguazado. 


Noticia de: El Litoral (www.ellitoral.com) [Link:https://www.ellitoral.com/index.php/id_um/261054-la-historia-de-la-llegada-a-la-ciudad-de-los-primeros-submarinos-de-las-fuerzas-armadas-memorias-de-santa-fe-area-metropolitana.html]