05 diciembre 2016

El Pentágono planea destinar $ 3.000 millones en crear submarinos no tripulados

Submarino USS Lousiana. Sputnik Flickr/ Marion DossSubmarino USS Lousiana. Sputnik Flickr/ Marion Doss
Moscú, 27 nov (Sputnik). – El Ministerio de Defensa de EEUU planea asignar 3.000 millones de dólares en elaborar y producir los submarinos no tripulados para la Armada estadounidense, comunicó The Washington Post.
Según el periódico, el proyecto está en desarrollo, sin embargo los ingenieros lograron perfeccionar las tecnologías, que aguantan la explotación bajo agua.
Se precisó que dadas las existentes limitaciones para la transmisión de mandos de comunicación, los futuros aparatos no tripulados podrán mantener el rumbo sin el control remoto. Actualmente los prototipos de los aparatos pueden permanecer bajo agua durante semanas.
“El objetivo es crear un sistema que permitiría a los aparatos subacuáticos funcionar en agua durante meses y finalmente durante años”, comunicó el periódico citando a sus fuentes militares.
Según el periódico, Rusia y China invierten en el perfeccionamiento de su armada subacuática. El Pentágono planea obtener unas ventajas sobre los rivales. (Sputnik)

Armada Nacional celebra el día de la Fuerza Submarina

La década de los años setenta significa un gran salto estratégico para la marina colombiana, que consciente de la situación geopolítica del momento entendió con gran acierto la necesidad de contar con una Fuerza Submarina con la que pudiera ampliar las capacidades para salvaguardar la soberanía de las aguas territoriales de la nación en las profundidades de los mares colombianos.
Bajo el nombre de Plan Tritón, Plan Cosmos y Plan Tridente, se inició en ese momento la construcción de dos Submarinos Oceánicos en los Astilleros de H.D.W. en Kiel, Alemania y el ensamblaje de dos Submarinos Tácticos, construidos por la firma Cosmos de Italia.
Hoy, tras la incorporación de los Submarinos 206A el año pasado, la Fuerza Submarina o Fuerza Silente, está conformada por cuatro Submarinos oceánicos, como parte de la estrategia para el fortalecimiento del poder naval de la Nación, no sólo con equipos modernos, sino con una Fuerza altamente entrenada y capacitada para el cumplimiento de la misión asignada.
44 años del arma Silente al servicio de la nación desde las profundidades
Para conmemorar los 44 años de la Fuerza Submarina de Colombia, la Armada Nacional realizó diferentes eventos, iniciando con una eucaristía en la iglesia de la tercera orden, una conferencia sobre la importancia del arma silente, una retreta musical.
Al final de la tarde se realizó una ceremonia militar, presidida por el señor Contralmirante Ricardo Hurtado Chacón, Comandante de la Flota Naval, en la que se impuso el distintivo de submarinista a un grupo de tres oficiales y 12 suboficiales; así como la medalla de servicios distinguidos de la Fuerza Submarina al Pabellón del Departamento de Buceo y Salvamento, al Pabellón del Grupo de Comandos Navales del Caribe y a un personal de la Armada Nacional destacado.
Relevo del Comandante de la Flotilla de Submarinos
Durante la ceremonia de conmemoración, se realizó el relevo del Comandante de la Flotilla de Submarinos, en el que el señor Capitán de Navío José David Espitia Jiménez le entregó el Comando al señor Capitán de Navío Rafael Aranguren Devia.
El Capitán Espitia durante su gestión participó el proceso de mantenimiento y modernización de la flota submarina, entregó nuevos edificios para aumentar la capacidad de alojamiento y realizó la ampliación del muelle de submarinos. A partir del próximo 30 de noviembre se desempeñará como Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Naval del Caribe.
El Capitán Aranguren asume el Comando de la Flotilla, tras ser el director de la Escuela de Submarinos, y se enfrentará a grandes retos, como la participación de una de sus unidades en la Operación Internacional "Diesel Electric Submarine Initiative" - DESI, que se realizará el próximo mes de enero y que tiene como propósito aumentar el entrenamiento de la tripulación en escenarios reales de guerra naval con predomino de guerra antisubmarina.
ARMADA NACIONAL CELEBRA EL DÍA DE LA FUERZA SUBMARINA  / Armada Nacional

¿El cazador cazado? El caso del submarino de EEUU que desapareció en el fondo del mar

El 20 de mayo de 1968, el submarino nuclear norteamericano USS Scorpion fue enviado, en una misión secreta, a espiar un grupo de navíos soviéticos. Siete días después, la Armada de EEUU dio por desaparecido al submarino a causa de un misterioso accidente, cuyas causas se debaten todavía hoy.

La misión del USS Scorpion consistía en observar una flotilla soviética situada cerca de las Islas Canarias. Se creía que las naves soviéticas —dos submarinos Echo II, un submarino de rescate, dos navíos hidrográficos de vigilancia, un destructor y un buque de aprovisionamiento— estaban tomando medidas acústicas de naves y submarinos de la OTAN. El 21 de mayo, el primer día de la misión, el USS Scorpion reportó su posición, calificó la situación como normal y estimó su regreso a Norfolk (EEUU) para el 27 de mayo. El 28 de mayo, la Armada de EEUU declaró que el submarino había sido destruido y que sus sistemas de rastreo habían detectado una explosión. Restos del navío fueron encontrados con el paso del tiempo a profundidades de entre 950 y 500 metros, aproximadamente. Las hipótesis sobre lo ocurrido son diversas. La teoría más aceptada es que el USS Scorpion fue víctima de la explosión accidental de uno de sus propios torpedos. Otra teoría es que la unidad de destrucción de basura de la nave experimento un falló, permitiendo la entrada de agua al submarino, lo que habría generado una explosión de la batería de la nave. Una hipótesis similar habla de una posible explosión de hidrógeno, que pudo haberse producido durante el cambio de baterías. Pero además de las teorías técnicas, existen teorías conspirativas que aseguran que el USS Scorpion fue hundido por los soviéticos. Quienes apoyan esta idea aseguran que en 1968 fueron hundidos un gran número de submarinos —el Dakar israelí, el Minerve francés, el K-129 soviético— y que la Guerra Fría era en realidad bastante caliente, al menos bajo el agua. ​Sin embargo, no existen pruebas concretas que permitan confirmar cualquiera de estas teorías y probablemente el misterioso final del USS Scorpion quedará sin resolver en los anales de la historia.

Más: https://mundo.sputniknews.com/america_del_norte/201611161064888016-submarino-rusia-historia/

‘Atoragon’, el submarino volador



Afiche de 'Atragon', el filme. 





Si hay que escoger un submarino de los muchos que han navegado la historia y el mito, ¿por cuál nos decantaríamos? ¿El Nautilus de Nemo?, ¿el U-47 de Prien, némesis de Scapa Flow?, ¿el desgraciado Kursk?, ¿el otro Nautilus, el de propulsión atómica que llegó en 1958 al Polo Norte en una de las grandes aventuras sumergidas? ¿O quizá el seminal Seaviw del almirante Nelson y el capitán Crane (sin olvidar a Kowalski) que nos llevó de Viaje al fondo del mar en la tele de los sesenta?
Será la influencia nipona al haber pasado tantas horas en el reciente Salón del Manga o seguramente la estimulante lectura de Destellos de luna, pioneros de la ciencia ficción japonesa, de Daniel Aguilar (Satori,2016), que lo lleva en su portada, pero yo me inclino ahora por el sensacional Atoragon, el poderoso submarino volador (que ya es maravilla), del que he redescubierto con entusiasmo mi querencia infantil. Recuerdo que de niño no había quien me sacara del cine –eran tiempos de sesión continua- cuando proyectaban Agente 04 del imperio sumergido, que es como se llamó aquí, para aprovechar supongo el tirón de James Bond 007, Kaitei Gunkan (1963), literalmente “navío de combate submarino”, de Ishiro Honda, una película fenomenal sobre un fabuloso sumergible japonés que salvaba al mundo de su destrucción a manos de las oscuras fuerzas del continente subacuático Mu.
De niño no había quien me sacara del cine –eran tiempos de sesión continua- cuando proyectaban Agente 04 del imperio sumergido
En aquel entonces yo quería enrolarme en la tripulación del Atoragon (al tener un hermano mayor a mí me tocaba militar siempre con los japoneses, como con los pieles rojas y nazis) y vivir sus aventuras, incluido (ya era entonces muy despierto) el ver a las actrices femeninas vestir los sensuales neoprenos con escamas. Incluso tuve un modelo a escala del supersubmarino (de Otaki, en la actualidad lo hace también Fujimi), que incluía su proa perforadora y su temible Cañón Helador (Absolute Zero Cannon), con el que la nave se deshacía de la serpiente gigante Manda (toda película japonesa tokusatsu –el género de humanidad en peligro- debía tener un daikaiju, un monstruo).

Planos secretos del 'Atoragon'

Ahora, en mi nueva singladura madura con el Atoragon, he descubierto cosas que no sabía (lógicamente) entonces. Algunas inquietantes. Claro que de niño yo lo ignoraba casi todo de la Marina Imperial Japonesa. Resulta que el Atoragon –le sigo llamando así, que es como se lo denominó (también Atragon) en las versiones para Occidente (contracción de Atomic Dragon), aunque el nombre japonés del buque era Gotengo (Firmamento Rugiente)-, estaba ideado y comandado por un veterano de la II Guerra Mundial que había rechazado la rendición de Japón y se había atrincherado en un atolón (un poco como Nemo en La isla misteriosa), el capitán Hachiro Jinguji (Jun Tazaki). El marino, inicialmente reacio a salvar al mundo con su navío, que él destina a la revancha contra los Aliados, hasta la intercesión de su hija Makoto, es un fanático militar ultranacionalista japonés con ansias de venganza y de restauración del Imperio.
Significativamente, el guion de la película hace a Jinguji previamente comandante del último de los más avanzados submarinos de la flota imperial, el I-403. La clase I-400, los gigantescos submarinos Sen-Toku creados por Japón hacia el final de la guerra, de más de 5.000 toneladas de desplazamiento y equipados con tres hidroaviones que se lanzaban con catapulta desde cubierta y eran capaces de actuar como bombarderos en picado, estaban destinados a atacar el canal de Panamá y los puertos de la Costa del Pacífico de los EE UU. Solo tres (I-400 al I-402) llegaron a entrar en servicio y todos cayeron al final en manos de la marina estadounidense, al igual que el inexistente I-403 de Jinguji es apresado por la flota de Mu.
El Atoragon es en realidad la apoteosis de los submarinos imperiales japoneses y entronca con una tradición de coraje y abnegación en el servicio, pero también de brutalidad despiadada: el último comandante del Escuadron de Submarinos Uno, que izaba su pabellón en el I-401, fue el capitán Tatsunosuke Ariizumi, responsable de atrocidades como la masacre de los supervivientes desarmados del mercante Tjisalak en el Índico. Ariizumi se pegó un tiro mientras su escuadrón era escoltado por barcos de EE UU a Yokosuka para su rendición.
Bien mirado, por impresionante que sea el Atoragon, quizá fuera mejor escoger otro submarino...


El fiscal general ordena investigar al entorno de Netanyahu por la compra de submarinos a Alemania


La Marina israelí ha adquirido en los últimos años seis submarinos de la clase Dolphin a los astilleros ThyssenKrupp. Los sumergibles, que pueden portar misiles con cabezas nucleares, forman parte de la denominada estrategia de “segundo ataque” o de represalia a un bombardeo nuclear devastador sobre su territorio. En esencia, se trata de disuadir a un eventual enemigo dotado del arma atómica (los informes del Estado Mayor apuntan a Irán en un próximo futuro) de lanzar una agresión atómica a gran escala con la intención de anular toda capacidad de réplica israelí. Los submarinos en alta mar se encargarían de hacer cumplir la ley de Talión.
El escándalo se ha producido tras la salida del Gabinete del anterior ministro de Defensa, Moshe Yaalon, un exgeneral jefe de las Fuerzas Armadas que se opuso a la compra de nuevos submarinos Dolphin. Netanyahu, sin embargo, parece haber presionado a la Armada para que adquiera otros tres sumergibles a la naviera alemana, en su versión más modernizada, con un presupuesto de unos 1.500 millones de euros. La compañía ThyssenKurpp ha sido investigada en Alemania por denuncias contra sus representantes por haber pagado comisiones a intermediarios y altos cargos en el exterior para garantizarse la adjudicación de operaciones de venta de armamento.
La diputada laborista israelí Shelly Yacimovich argumentó este miércoles: “Parece innegable que el entorno del primer ministro está al tanto de secretos de Estado, y los utiliza para embolsarse grandes sumas a costa de los ciudadanos. Solo falta saber si [Netanyahu] estaba ciego o si tomó parte también en la trama de corrupción”. El actual ministro de Defensa, el ultraderechista Avigdor Lieberman, puntualizó poco después: “Hemos tomado la decisión adecuada para proteger nuestra seguridad con la compra de los submarinos. Puedo asegurar que la decisión se tomó con un amplio consenso entre responsables políticos y técnicos de seguridad”.
Juan Carlos Sanz para elpais.com