23 febrero 2013

Submarinos de vanguardia


El portaaviones Príncipe de Asturias de la Armada española ya espera en Ferrol que se proceda a la subasta pública que previsiblemente dará lugar a su desguace tras 25 años de historia. Su retiro prematuro está motivado por los recortes que impiden ponerlo a punto. Le sustituye el Juan Carlos I, 10.000 toneladas mayor, pero con menor capacidad para combustible y armamento de aviación. El buque Cantabria ha llegado esta semana a Melbourne (Australia) para el adiestramiento y despliegue conjunto de ambos países, pero es Australia la que corre con los gastos del buque. Está próxima primavera tendrán lugar las pruebas del S80, el primer submarino de tecnología cien por cien española, por el que están interesados varios países, entre ellos Australia.
La crisis económica está obligando a la Armada española a renovarse y buscar nuevas vías para su preparación y mantenimiento. Incluso de los contratos de buques y submarinos para otros países, especialmente Australia, depende que se mantenga la actividad y el empleo en los astilleros españoles. En el puerto de Melbourne se encuentra el buque Cantabria y en esta ciudad ha tenido lugar la ceremonia del bautizo del buque Canberra, construido por Navantia para la Marina Australiana.
De las buenas relaciones con este país de gran crecimiento económico e interés logístico se confía para que los astilleros de Navantia en Cartagena puedan hacerse con el contrato para renovar la flotilla de submarinos de la Armada australiana, que podría comprar hasta 12 submarinos S80, considerado el submarino no nuclear más avanzado del mundo, desarrollado con tecnología española. Lograr este contrato es una de las mayores esperanzas para el sector naval militar español. Supondría un negocio de 28.000 millones de euros y un impacto económico sin igual para los astilleros de Cartagena.
El S80 es el primer sumergible convencional que construye Navantia en las factorías del Ejército con un presupuesto de 2.135 millones de euros. La primera nave de las cuatro encargadas por la Armada española para sustituir su flota de sumergibles de la serie S70, se pondrá a flote esta primavera y se espera que esté operativa en 2016 y las otras tres, según el contrato, hasta 2020. Estas naves sustituirán a los tres sumergibles con que hoy cuenta la Armada española, el Galerna S71, el Mistral S73 y el Tramontana s74.
Con el submarino S80 España entra en el selecto club de constructores de este tipo de naves en el que compiten con alemanes, franceses e ingleses. Los responsables de Navantia, empresa constructora y dueña de la patente, se sienten muy orgullosos y esperanzados con este nuevo sumergible que definen como innovador, tecnológicamente muy complejo y con grandes prestaciones. Su cualidad más importante es que puede estar hasta 15 días bajo el agua sin necesidad de salir a la superficie gracias a su sistema de propulsión AIP de bioetanol. Además incorpora un sistema para disparar misiles por tierra mar y aire desde la profundidad.
El S80 pertenece a una generación de submarinos de tonelaje medio capacitados para realizar misiones de larga duración fuera de la base. La movilidad y la autonomía logística son también virtudes destacables en esta nave que ha generados numerosas expectativas para futuros contratos.
Además de Australia, India y Noruega se han interesado por este submarino para renovar su flota, si bien la competencia es muy dura sobre todo con Alemania, Francia y Japón.
La presencia del buque Cantabria en Australia, al que esta semana visitó el ministro de Defensa Pedro Morenés, son pruebas de las buenas relaciones con el Gobierno australiano, que es uno de los principales compradores de buques españoles. Si esta semana tenía lugar el bautismo del Canberra, construido por Navantia, con las mismas características que el Juan Carlos I, el Gobierno australiano también está interesado en incorporar a su marina dos buques de similares características al Buque de
Aprovisionamiento de Combate Cantabria.
J. M. C. VALENCIA

Rolls-Royce fabricará submarinos nucleares para el Reino Unido


El Ministerio de Defensa del Reino Unido anunció este miércoles que ha  alcanzado un acuerdo con el grupo industrial británico Rolls-Royce parafabricar submarinos nucleares por un valor de 800 millones de libras(928 millones de euros). El contrato liga a Rolls-Royce con el Ministerio británico durante diez años, un periodo en el que la compañía entregará nuevos submarinos y participará en el mantenimiento de la actual flota nuclear del Reino Unido.

El secretario de Estado de Defensa del Reino Unido, Philip Dunne, señaló en un comunicado que el programa ocupará a cerca de 2.000 trabajadores y supondrá un ahorro para las arcas británicas de unos 200 millones de libras (232 millones de euros).
“El contrato ayudará a mantener alrededor de 2.000 puestos de trabajo en la división de submarinos de Rolls-Royce en el Reino Unido, que ofrece a la nación una capacidad estratégica única y desempeña un papel vital para cubrir las necesidades futuras en defensa y seguridad del país”, afirmó Dunne.
El secretario de Estado explicó que el Ministerio está implementando un programa para reestructurar la gestión de la flota británica de submarinos nucleares por el que prevé firmar dos contratos más de características similares al anunciado con Rolls-Royce.
El Reino Unido prevé ahorrar una cantidad cercana a los 900 millones de libras (1.044 millones de euros) con esa reestructuración, que se completará entre los años 2020 y 2021, según el secretario de Estado.
“El Ministerio de Defensa está en negociaciones con sus otros dos colaboradores clave en la industria de los submarinos: BAE Systems Maritime y Babcock Marine”, subrayó Dunne.

Indra implantará su tecnología en los submarinos de Indonesia

El sistema de defensa electrónica de Indra, RESM, Radar Electronic Support Measurement, está basado en tecnología de recepción digital de banda ancha. Este tipo de procesamiento garantiza una alta sensibilidad incluso en un entorno electromagnético denso, y gran rapidez en su análisis. Los submarinos contarán de este modo con una importante ventaja a la hora de identificar amenazas externas.

Indra instalará su sistema de defensa en tres submarinos tipo 209 de la Armada de Indonesia. El sistema permitirá a los submarinos detectar todas las señales de su entorno. Esta solución operará de forma combinada con el radar de baja probabilidad de interceptación (LPI) Aries-S de Indra. Se trata de un sistema de alta resolución capaz de detectar blancos de pequeño tamaño. El bajo nivel de señal que emplea este radar lo convierte en prácticamente indetectable, de manera que puede 'ver sin ser visto'.

La Armada Española ha escogido esta misma tecnología para equipar el submarino S-80, al igual que las Armadas Alemana e Italiana, que lo han seleccionado para los submarinos U212A. 

Con este proyecto, Indra cierra un importante acuerdo como suministrador tecnológico con la coreanaDaewoo Shipbuilding & Marine Engineering (DSME), que es uno de los principales astilleros del mundo. Al mismo tiempo, refuerza su posición comercial en Indonesia y en la zona de Asia-Pacífico, región en la que mantiene presencia estable desde hace más de 15 años y cuenta con centros en China, India, Filipinas, Indonesia, Malasia y Australia. 

Transatlánticos españoles y submarinos alemanes en la II Guerra Mundial.

Elías Meana, marino y escritor,  nos presenta “Los silencios del Atlántico”, una novela en la que se demuestra la encubierta cooperación que, en connivencia con el régimen de Franco, determinados buques mercantes españoles mantuvieron con la marina de guerra alemana (Kriegsmarine) a lo largo de la II Guerra Mundial, suministrando combustible y otros avituallamientos a los submarinos alemanes que operaban en el Atlántico. Un trabajo de investigación hasta ahora escasamente estudiado y divulgado.
Los hechos que se relatan son los vividos por el capitán español Emilio Ballnova, refugiado en los Estados Unidos después de escapar en la guerra civil española.
Al inicio de la contienda su barco fue hundido por un submarino corsario. Naufraga siendo rescatado por la marina británica y enviado a Gibraltar para luego instalarse en Estados Unidos. Cuando estalla la II Guerra Mundial a Emilio, como a muchos otros  europeos exiliados, el gobierno de Estados Unidos le ofrece la nacionalidad a cambio de prestar sus servicios como combatiente.
Navegó al mando del Liberty transportando todo tipo de material a los aliados europeos. En ruta se debían de enfrentar a los submarinos alemanes. Los Liberty eran barcos que se montaban en 24 horas en forma de puzzles debido a que los alemanes los hundían con frecuencia.
Elías Meana se ha inspirado en un personaje real que conoció en Filadelfia en1969 en sus tiempos de marino. Un año antes habían asesinado a Martin Luther King y en esta ciudad de Estado Unidos hubo una revuelta en la que Elías y sus compañeros, sin quererlo, se vieron envueltos. La policía acudió en su auxilio y los dejó en una urbanización en donde conocieron a un marino exiliado español que los acogió en su casa. Durante unas seis horas, les relató su vida que ahora sirve de argumento a “Los silencios del Atlántico”.
De esta manera conoció el testimonio de una parte de la II Guerra Mundial que ha estado silenciada. Muchos barcos pesqueros y trasatlánticos españoles se dedicaron a suministrar combustible y otros materiales a submarinos alemanes a pesar de que el gobierno español oficialmente era neutral.
En “Los silencios del Atlántico” Elías Meana relata las peripecias del “Magallanes”, buque de la compañía Trasatlántica que transportaba clandestinamente bidones de gasóleo para  la Kriegsmarine. Al mismo tiempo, relata las aventuras como marino y espía en La Habana de Emilio Ballnova.
Elías Meana Díaz (Salamanca, 1946) estudió en la Facultad de Náutica de Barcelona. Estuvo embarcado durante siete años. En 1983 y a bordo de la goleta “Idus de Marzo” (partió de Candas, Asturias), participó como tripulante en la 1ª Expedición  Española a la Antártida. Más adelante, formó parte del equipo técnico que en 1986 construyó la base antártica Juan Carlos I y al año siguiente fue nombrado jefe de la misma. Durante años siguió colaborando en tareas logísticas con el Programa Nacional Antártico. En los últimos años ha desarrollado varios proyectos de radiocomunicaciones en el África Central para dotar de un medio de comunicación a misioneros y otras organizaciones no gubernamentales.
“Los silencios del Atlántico” es continuación de su anterior novela “Entre dos banderas”. Ambas las edita Noray.
Elías Meana intervino en el programa de Radio Euskadi y Radio Vitoria “La Casa de la Palabra” el lunes 4 de febrero de 2013.
Puedes escuchar el audio del programa: 

09 febrero 2013

Submarinos de investigación con tecnología iraní

Los expertos iraníes dentro de tres años estarán en condiciones de fabricar submarinos de investigación capaces de navegar a una profundidad de hasta mil metros.

Según el jefe del Instituto Nacional de Oceanografía de Irán, el doctor Vahid Cheguini, el país persa también contará con la capacidad de fabricar, en los próximos diez años, submarinos que descenderán a 7000 metros de profundidad.

Si la República Islámica de Irán logra materializar esa meta, explica Cheguini, se convertiré en uno de los siete países con la tecnología necesaria para fabricar este tipo de submarinos.

En otra parte de sus declaraciones, el funcionario persa resaltó la necesidad de que Teherán construya una base permanente de investigación en el Polo Sur para realizar estudios científicos en diversos campos.

ka/nii/